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¿Qué es la democracia?

Respuestas con palabras y con hechos desde tierras zapatistas


Por Al Giordano
Un ensayo fotográfico de la Escuela de Periodismo Auténtico

18 de agosto 2003


Agosto de 2003, Chiapas, México: “Para todos todo: nada para nosotros”. El anuncio explica que estás entrando a un “Municipio Autónomo Rebelde Zapatista” con una huella dactilar que se convierte en un rostro usando un pasamontañas, que sirve de sello oficial: “Esta es nuestra”. ¡Ajá! Así que ahí hay algo para nosotros. Pero, ¿qué cosa? ¿Es nada para nosotros? ¿O es la huella dactilar la que es nuestra? ¿O ambas? Sí, son ambas. Es nada y es también una huella dactilar. Es una paradoja, también, ¿no? Sin hay paradoja no hay zapatismo.

Bajo el anuncio hay un hombre leyendo un diario: ok, estudiantes y profesores reunidos en este vivo día de agosto en las montañas de Chiapas, para la segunda sesión de la Escuela de Narco News de Periodismo Auténtico: ¿Qué nos dice esta imagen, ahora en foto? La primera pista es que los diarios están permitidos acá. Y que podemos ver que ese hombre sonríe. Está leyendo acerca de sí mismo (de nuevo la cosa de la paradoja), acerca de gente que hizo largos trayectos —así como de gente que vive aquí— para llegar hasta aquí, para vivir, para morir, para renacer, en este pueblo tzotzil llamado Oventik Sacamch’en de Los Pobres, a 2.500 metros sobre el nivel del mar, “en algún lugar de las montañas del sureste mexicano”.

Soy uno más de estos veinte mil, que se cuenta a sí mismo junto a millones alrededor de la Tierra que, aunque no están físicamente en Oventik este fin de semana, tienen la forma de un caracol abriéndose en sus corazones, lo que los define como seres humanos y también como zapatistas. Esto fue, como uno o dos historiadores han afirmado, el pueblo donde fue concebido Narco News, o al menos se hizo necesario, en una fría y estrellada noche del verano de 1997, sin electricidad o computadora o teléfono o Internet. La concepción descrita en un bloc amarillo tamaño oficio con una barata pluma Bic. Más tarde ese verano, luego de bajar de vuelta esta montaña, una montaña que apenas he subido otra vez, tomé veinte dólares de los últimos 150 que tenía y mandé por correo express una carta abierta a un par de viejos amigos en mi antiguo periódico, el Boston Phoenix. El periódico amablemente la público, aunque en ese texto, tomé años de una carrera espectacular desarrollada en Gringolandia y los hice pedazos, molestando a muchas de las avispas reina, declarando la guerra civil a mi entonces antigua profesión. Aquí va una porción —por cierto la introducción a una otra paradoja— de mis palabras de hace seis veranos:

...los periodistas no pueden entender a nadie que no sea un mercenario, que no esté obsesionado con su carrera. Los periodistas han hecho sus compromisos, y se sienten visceralmente amenazados por aquellos que no se han comprometido a sí mismos, deformado a sí mismos cerca del capital y sus maquinarias mediáticas… es una profesión enferma. Es una gran parte del por qué renuncié a ella.

Y aquí estoy de nuevo, uno que había renunciado a la “profesión enferma” del periodismo para volverse un periodista, un Periodista Auténtico (la paradoja zapatista dixit). Hoy, estoy aquí, seis años y más de 800 artículos y reportajes después, casi cincuenta millones de entradas en Internet después, como me di cuenta hoy en nuestra portada, el ex periodista aquí, otra vez, como un periodista, y también como un profesor de periodismo. Estoy aquí, en Oventik, con mis colegas: estudiantes y profesores de la Escuela de Narco News de Periodismo Auténtico, poniendo tinta en el papel de nuevo.

La clase se inicia, y, chicos, tengo una pregunta. Ya discutimos esto antes. Es una pregunta formulada el invierno pasado por nuestra colega Raquel Gutiérrez Aguilar, en un fría tarde de febrero en otra parte de nuestra América.

La pregunta:

¿Qué es la democracia?

Como introducción a esta pregunta, permítanme, primero, presentarles a algunos de los miembros del Equipo de Narco News que están con nosotros en esta montaña… la democracia, como el periodismo, es, primero y antes que nada, acerca de la gente…

Fíjense en los pases de prensa. Estas son Andrea y Ava, dos graduadas de la primera sesión de la Escuela de Narco News de Periodismo Auténtico en febrero pasado en la península mexicana de Yucatán, paradas aquí, enfrente de un maizal, en Oventik. Ambas tenían esa sonrisa de Escuela de Periodismo Auténtico en sus rostros. La sonrisa, creo, es lo que vuelve locos a nuestros enemigos.

Andrea Daurgidas, a la izquierda, de 23 años y primera generación de lituano americana, auténtica neoyorquina, y productora de documentales, es la que me habló de volver a Chiapas, volver a Oventik. Confieso que no quería venir. Quería permanecer en mi búnker, la redacción de Narco News, y enviar a los estudiantes y profesores a cubrir la historia. Me vuelvo viejo y gastado por tanto viaje… si esto es agosto debe ser en México. ¿O es Brasil? ¿O Venezuela? ¿O Bolivia? ¿O la Corte Suprema de Nueva York en Manhattan? Como si tuviera un caso permanente de cambio de horarios por volar. Además, tengo una especie de síndrome de estrés postraumático de mis viajes anteriores por Chiapas, en una era en que las autoridades migratorias me persiguieron, y a muchos como yo, y también a muchos diferentes a mí, por nuestro crimen compartido de haber entrado a territorio rebelde para reportar las verdades que los medios comerciales escondieron. Más de 400 de mis colegas periodistas y observadores de derechos humanos fueron expulsados de México durante esos años en los que era estudiante en Chiapas. Pero ahora estoy aquí, porque Daurgidas insistió. Esto es lo que saco por enseñar a mis estudiantes a no aceptar un “no” como respuesta. 29 horas de carreteras y caminos después, estamos aquí. La redacción nómada sin un país ha llegado a… ay, mi… estamos en casa. Gracias, Daurgidas.

Ava Salazar, a la derecha, es la gran nieta de revolucionarios mexicanos de 19 años. Fue nuestra estudiante más joven en febrero pasado. Fue muy tímida y callada, pero no más. Su consejero académico fue profesor más viejo, don Andrés Vásquez de Santiago, de 93 años, del Congreso Nacional Indígena. De una manera, Ava nunca dejó la escuela de periodismo auténtico. Fue directamente de Yucatán al pueblo de don Andrés, San Bartolomé, Guanajuato, donde se habla la lengua ñañhu. Durante más de cinco meses vivió ahí, asistió a fiestas y ceremonias, tomando notas (aún está trabajando para su nota para Narco News, la que, estoy seguro, será la premier mundial de sus talentos como escritora; no publicaremos nada antes de tiempo).

Hablando de publicar cuando la fruta está madura (en oposición a los tiempos de entrega dirigidos por el mercado), otro de nuestros graduados del programa de la escuela de periodismo auténtico de febrero, Ricardo Sala de la ciudad de México, estuvo también con el Equipo de Narco News en Oventik este mes. El invierno pasado, Ricardo estaba cumpliendo una doble labor: en adición a su participación en la escuela, tuvo que hablar, organizar y tomar a su cargo tareas no realizadas por algunos tipos de las organizaciones con sede en Washington que tenían ciertos compromisos acerca de la cumbre pro legalización de Mérida, pero, como siempre en esta clase de eventos, la multitud de traje y corbata del Primer Mundo nos dejó la carga pesada, a última hora, a nosotros… así, aunque era un participante activo y traductor en en el programa de nuestra escuela en febrero, no pudo publicar ningún reportaje desde ahí.

Bueno, me complace anunciar que hoy Ricardo hace su primer reportaje en Narco News (ponlo en nuestra lista de Colaboradores, ¡webmaster!) y es uno grande: una entrevista con el rockero mexicano Roco, de la banda Maldita Vecindad, que comienza por explicar lo que esta “autonomía” que los zapatistas están construyendo es en realidad. Roco ya conoce a Ricardo a través de su importante trabajo en el movimiento pro legalización de las drogas en México y su sitio de Internet —www.vivecondrogas.com— y, bueno, en cualquier caso, esos muchos guapos cuates con pases rojinegros de Prensa Auténtica que fueron ubicuos en Oventik, bueno, ésa es nuestra banda.


Ah, y ahora una foto que me hace sentir orgulloso…

Aquí está Ava con Juan, también de San Bartolomé. Este guapo joven, de 22 años, es el nieto de don Andrés. Tiene la sonrisa y el carisma de su abuelo. La manzana no cae lejos del árbol. Los zapatistas, como los periodistas auténticos, no morirán nunca, porque seguimos naciendo. Aquí viene la caballería desde abajo, desde la juventud. Sí, Daurgidas, estoy contento de que me arrastraras de la oreja a Oventik. Soy el que está sonriendo detrás de la cámara.

Ahora, este peregrinaje no es puro juego. Estamos, de hecho, ocupados trabajando. Nadie nos cree, debido a esa omnipresente, contagiosa sonrisa de Escuela de Periodismo Auténtico; nuestra propia forma de tener pasamontañas que nos protege de las consecuencias de nuestro odio compartido por la tiranía, amargura por la injusticia y hambre de democracia auténtica, algo que apenas comienza a nacer en este mundo. Estamos enojados, sí, pero amamos estar enojados. Y cuando podemos estar enojados juntos, más que solos, no podemos dejar de sonreír. Pero aquí está la primicia: Narco News produce su primer video documental aquí en Oventik. La directora del documental es nuestra estudiante de periodismo auténtico más nueva, Sarahy Flores Sosa, de 16 años, descendiente de nahuas, conocidos en todo el mundo como “aztecas”. Conocía a Sarahy desde que tenía 10 años, desde la primera caravana zapatista —ésa con 1,111 rebeldes enmascarados viajando a la ciudad de México en 1997— pasando por su pueblo, Tepoztlán, Morelos, en la región en la que el general Emiliano Zapata nació y murió sobre sus pies en vez de vivir de rodillas.


Aquí está Sarahy, entrevistando a otro de nuestros veteranos profesores de la sesión de la escuela de febrero en Yucatán: don Miguel Álvarez, también del Congreso Nacional Indígena. ¿Ven al hombre con el pañuelo rojo y amarillo detrás de ellos? También está sonriendo.

Anoche, una semana después del encuentro de Oventik, el Cinema Salón Chingón abrió e invitamos a algunos amigos a mirar los primeros cortes del documental realizado en las tierras altas de Chiapas. Los padres de Sarahy, Verónica y Rubén, estuvieron ahí, así como su hija Yael, de 11 años, también zapatista y una potencial recluta del renacimiento del Periodismo Auténtico. Estuvieron con nosotros dos de las nietas del chiapaneco Belisario Domínguez (1863-1913), Berta y Blanca. Su abuelo fue el gobernador de Chiapas a principios del siglo XX que dio significado al término “sociedad civil”. Fue él quien más virulentamente se opuso al régimen militar en México, y se paró frente a los intentos del tirano general Victoriano Huerta de mandar como tirano luego de haber asesinado al Presidente Madero en la traición a la Revolución de 1910. Huerta asesinó luego a Domínguez. No conozco la edades de Berta y de Blanca (o si lo sé no lo diré), pero basta decir que me dicen “joven”. Todos los momentos revolucionarios son intergeneracionales, especialmente aquellos que son luego llamados “movimientos juveniles”. Así construí Narco News y la Escuela de Periodismo Auténtico, reuniendo cuatro o cinco generaciones de talento y conciencia, y es así como los mantenemos renaciendo.

De cualquier forma, 16 de nosotros miramos los primeros cortes del video tomado en Oventik y yo pregunté, “¿Tenemos suficiente documental aquí?”. Berta Domínguez Salkind, una exitosa actriz de Hollywood y guionista, pintores, una gran conversadora en varios idiomas, y simplemente una maravillosa y expresiva ser humano, dijo, “Oh, sí. Creo que tienen un excelente trabajo en desarrollo aquí”. Vamos, es alguien que ha estado con Picasso y Dalí y sus viudas… y además, fíjense por favor, con la documentalista por aparecer Sarahy Flores Sosa. Miré a Daurgidas —quien, habiéndose graduado de la primera sesión de nuestra escuela y hora invitada de regreso como profesora, es la consejera académica de Sarahy y productora ejecutiva del video en progreso— y felicité a Andrea por el trabajo de cámara. Asumí que la mano firme y el buen ojo detrás del lente eran suyos. Ella me corrigió: “No, ¡todo el trabajo de cámara es de Sarahy!”. Así como las preguntas de las entrevistas. Gran material. Lo verán, queridos lectores, muy pronto. Palabra de Narco News.

Ahora, aquí está uno de nuestros más nuevos profesores, el poeta Juan Balderas Vargas, con otro potencial futuro estudiante cuyo nombre desconozco, pero tiene esa sonrisa de Escuela de Periodismo Auténtico en su rostro —una sonrisa auténtica, no forzada— y que le pista a nuestro equipo de reclutadores. Juan es miembro del Congreso Nacional Indígena, de Querétaro. Lo conozco hace tres años, desde que vino a la redacción de Narco News para ayudarnos a celebrar el cumpleaños noventa de don Andrés, donde nos regaló con un nuevo poema acerca del “Patriarca Andrés”.

Permítanme hacer una pausa y dar aquí una declaración: mucha gente del llamado “Primer Mundo” (es decir, Norteamérica, Europa y unos cuantos rincones de esta Tierra) viene a México (y a otras tierras) en busca de los “indios”. Vienen con prejuicios a encontrar tamboreros, aroma de pachulí, emplumados “hombres medicina”, y hay siempre algunos profesionales que desempeñan ese papel, usualmente por un precio. Es muy triste ver que esto suceda. Los mundos indígenas de México incluyen 62 etnias, cada una con distinta lengua, y dentro de esas lenguas hay idiomas con distintas palabras y pronunciaciones… y los “usos y costumbres” cambian no sólo de pueblo a pueblo, sino también de individuo a individuo. No se puede generalizar ampliamente con justicia, en mi experiencia, al describir a los indios de México. La variedad de experiencia humana entre los indígenas de México es tan vasta —no más— que la que hay dentro de todas las “culturas” del mundo desarrollado combinadas. Estas últimas han sido homogeneizadas y colonizadas por el mando de El Señor Dictador: don Dinero y su ejército de ocupación, los medios comerciales. Los otros han desarrollado, como sus padres y abuelos antes que ellos por más de 500 años, medios de resistencia a esta colonización. Don Andrés y yo gustamos de burlarlos de estos buscadores venidos del Primer Mundo, respondiendo a sus groseras generalidades con otras más groseras aún: “¿Sabes como reconocer a los verdaderos indios?”, nos burlamos de estos viajeros. “Son los que están vestidos de vaqueros”. Por supuesto, eso no es completamente incluyente.

En la búsqueda interminable de la autenticidad, sin embargo, un factor es constante: la Palabra. En particular, la palabra hablada. El índice de poetas en el movimiento por los derechos indígenas de México es muy alto en comparación con cualquier otro “grupo” de gente que haya encontrado, incluso entre los que, de regreso a mi pueblo natal de Nueva York, se llaman a sí mismos poetas. “El poder no puede conllevar verdadera creatividad”, como observó Raoul Vaneigem hace algunas décadas en París. “La poesía es el acto que trae nuevas realidades al ser, el acto que revierte la perspectiva. La materia prima al alcance de todos. Los poetas son los que saben cómo usarla para que tenga mejor efecto… la verdadera poesía no se preocupa por los poemas… la poesía está siempre en alguna parte. Su abandono reciente de las artes hace más fácil ver que reside primariamente en actos individuales, en un estilo de vida y en la búsqueda de ese estilo. Donde quiera que sea reprimida, esta poesía reaparece por todos lados. Brutalmente tirada hacia abajo, renace con violencia. Hace de musa de los amotinados, informa de la revuelta y anima todos los grandes carnavales revolucionarios por un tiempo, hasta que los burócratas la consignan en la prisión de la hagiografía”.

En este sentido, es obvio que para la mayoría de los zapatistas, el Subcomandante Marcos es un poeta auténtico, como lo son muchos otros en este movimiento que “trae nuevas realidades al ser” a través de “el acto de revertir la perspectiva”. Así que aquí estamos, tomando café (la droga más fuerte, junto al tabaco, permitida en estos rebeldes territorios) el 8 de agosto en Oventik, el poeta auténtico Balderas y yo. Y Juan saca su pluma, espontáneamente. Y escribe un acróstico que verán un día recitado en el futuro documental de Sarahy y Andrea. Se titula “Oventik” y dice así:

Ocurren aquí los cuatro vientos
Vienen con ansias libertarias
Este-Oeste, Norte-Sur: Pensamiento
Negro, Blanco, Amarillo, Rojo: Cimientos
Tiempo-espacio, masa-energía: Movimientos
Incandescente, espiral: Refulgente
Caracol-libertad: Centro Insurgente

– Juan Balderas Vargas, August 8, 2003, Oventik, Chiapas

Juan ha traído una nueva realidad al ser. Inspira a la joven Sarahy, nuestra estudiante, a filmar su nuevo trabajo. En la filmación de este poema, de repente toma su cámara y lentamente gira 360 grados para revelar muchos de los 20 mil rostros aquí este fin de semana de agosto de 2003, y regresa el lente para reposar sobre el poeta. En ese momento nombro a mi viejo amigo Juan Balderas Vargas como el más nuevo profesor de la Escuela de Periodismo Auténtico. Todo eso, y más por venir, de siete líneas de palabras, de la “creatividad espontánea” de Vaneigem. Estamos aquí en territorio zapatista, donde la poesía es constante, y a veces todavía sucede en poemas.


¿Qué es la democracia? Es un niño que está naciendo. La democracia nunca salió de la cabeza de Zeus o Júpiter, o de la “divina providencia” de Jefferson. Nunca ha sido codificada en leyes, no protegida por ellas. No existe en la Constitución de los Estados Unidos —esa tierra donde las elecciones son robadas y ni siquiera la “oposición” objeta— o en ningún otro documento con pretensiones de ser sagrado. No usa togas judiciales. Es antitética a los mercados, especialmente al absurdo y cruel oximorónico mito del “libre mercado”. La tiranía se anunciado siempre a sí misma como una forma de libertad.


La palabra “democracia” se ha vuelto una estafa en la que los que tienen el poder para hablar y ser escuchados nos dicen que nos “representan”, a la mayoría que no puede ser escuchada, como si de alguna manera aceptaran nuestra voluntad supuestamente provista por los complejos sistemas electorales, encuestas, rátings, mercadeos, “elecciones del consumidor”, bla, bla, bla… como si los que están en el Poder se atracaran con dinero y en el mantenimiento de la ilusión pública de que todo ese trabajo y ese pago innecesarios para ellos fuera de alguna manera necesario. Todo lo que nos dicen los medios comerciales y los gobernantes es que la “democracia” es una mierda. Y sus códigos y sistemas de “derechos” siempre han sido selectivamente permitidos o negados en forma arbitraria de acuerdo al poderío económico.

La democracia viene a cuentagotas, en momentos fugaces, siempre desde abajo, cuando los que han sido silenciados hablan. Algunas veces hablamos con palabras o música o arte. A veces gritamos. Algunas veces hablamos con armas y machetes. Crecientemente, estamos hablando con cámaras y micrófonos y plumas y libretas… pero, todavía, no somos escuchados a menudo. A menudo, debemos por ello hablar con el silencio.

La democracia no existe. Se hace.

La democracia no es una constante. Ocurre. Y la democracia solamente ocurre cuando nace y renace, en la revuelta.

La democracia, cuando ocurre, nunca ocurre de la misma manera dos veces. Es como la definición de Vaneigem de la poesía: “El poder nunca conlleva creatividad verdadera”. Y no puede codificar la verdadera democracia.

No, querido lector, ese trabajo nos pertenece a ti y a mí y cualquiera. “Para todos todo, nada para nosotros”.

Nuestro pequeño rincón de esta democracia naciente tiene un nombre: Periodismo Auténtico. ¡El poder no puede tampoco conllevar verdadero periodismo!

Miremos de nuevo las palabras de Veneigem, cambiando la palabra “poesía” por “periodismo”.

“El periodismo es el acto que trae nuevas realidades al ser, el acto que revierte la perspectiva. La materia prima al alcance de todos. Los periodistas son los que saben como usarlo para que tenga mejor efecto… el verdadero periodismo no se preocupa por los medios… el periodismo está siempre en alguna parte. Su reciente abandono de los medios hace más fácil ver que reside primariamente en actos individuales, en un estilo de vida y en la búsqueda de ese estilo. Donde quiera que sea reprimido, este periodismo reaparece por todos lados. Brutalmente tirado hacia abajo, renace con violencia. Hace de musa de los amotinados, informa de la revuelta y anima todos los grandes carnavales revolucionarios por un tiempo, hasta que los medios comerciales la consignan en la prisión de la hagiografía”.

Así que, queridos lectores, estudiantes, profesores, colegas, compañeras y compañeros de la Escuela de Narco News de Periodismo Auténtico: Bienvenidos de nuevo. La “Escuela” regresa a clases, y soy su estudiante. Este ensayo fotográfico apenas ha comenzado a pelear. No he presentado con ustedes a muchos de los estudiantes de Periodismo Auténtico que están de regreso por invitación este verano, ni a todos los nuevos que ahora pueblan nuestras filas. Pero los conocerán muy pronto. Su estudiante apenas ha comenzado a escribir.

¿Qué es la democracia?

Es una muy buena idea.

Los dejo con una foto más de la sesión inaugural de nuestro segundo curso de la escuela, donde los más enojados de nosotros no pueden dejar de sonreír. Se titula “Machete sobre Oventik”.

¿Ven ese machete levantado a los cielos? ¿Ven a toda esa gente allá? ¿Ven el espejo en esta foto? ¿Ven a los gemelos Democracia Auténtica y Periodismo Auténtico peleando para nacer? ¿Creen que tienen “el material correcto”, la conciencia, el compromiso, la rabia, la sonrisa, el tiempo, el espacio y la necesidad para ayudarnos a parir a este niño? (Si así lo creen, estamos recibiendo solicitudes en jschool@narconews otra vez: para esta sesión, los candidatos de nuestras becas deben escribir y llenar nuestro cuestionario —en español, inglés o portugués— o escribir una sonrisa enojada de palabras que revelen la coherencia que buscamos para los miembros de este equipo). Repetiré una de mis últimas predicciones, una de esas molestas, transgresivas, predicciones que son generalmente objeto de mofa hasta que se hacen realidad. Ésta es del reportaje titulado “La ‘nueva democracia’ de México no ha nacido todavía”.

Mientras la versión de “democracia” del establishment decae, los espacios se amplían para una más auténtica democracia desde abajo. El “México bronco” —como se ha visto en lugares como San Salvador Atenco el año pasado cuando, con machetes y hoz blandidos al aire, los campesinos detuvieron un proyecto multimillonario para construir un aeropuerto en la ciudad de México— parece irrumpir desde muchos rincones, simultáneamente, sobre los próximos tres años de vacío político.

Esa foto es del fin de semana pasado en Oventik. Pero, por cierto, el machete llegó directamente de San Salvador Atenco. Sigan en sintonía para el próximo capítulo de este ensayo fotográfico, en el que les informaremos acerca de de ese machete y otros como él, acerca de la Democracia Auténtica naciente y renaciente en las montañas del sureste mexicano, acerca de la autonomía, acerca de las “organizaciones no gubernamentales” que sirven de fachadas a los gobiernos y al dinero, acerca de un español de apellido Garzón que, pese a su ilegítimo título, no es un juez auténtico sino quien debe ser juzgado, acerca de la resurrección del México Bronco y la América Bronca, y de la escuela de periodismo auténtico que no cobra colegiaturas, no tiene fondos, no posee propiedades, no tiene permiso de existir de estado o entidad comercial alguna, que no “existe”, pero ya está ocurriendo. Periodistas auténticos del mundo, ¡sonrían! No tienen ya nada que perder.

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