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Amapolas plantadas en el patio de un reportero

El último esfuerzo por silenciar las noticias provenientes del territorio zapatista en México


Por Al Giordano
Director general, Narco News

21 de abril 2004

La humilde planta de amapola, de la que se extrae el opio, la morfina y la heroína, ha estado en el centro de la inútil guerra contra las drogas por siglos.

“Un hombre llora por ello, otros hombres se mueren por ello…Todo el mundo peleando por ello”, cantaba el hombre del blues, Willie Dixon, “Esa cuchara, esa cuchara, esa cucharada….”

La semana pasada, el Periodista Auténtico Hermann Bellinghausen, del diario La Jornada de Ciudad de México, el reportero de más confianza y con mayor conocimiento sobre el movimiento de los derechos indígenas, se encontró, de repente, plantas de amapola plantadas en el jardín del patio de su casa en San Cristóbal de las Casas, en un estado llamado Chiapas, en algún lugar de las montañas del sureste mexicano…

Ya que él nunca sembró amapola, comprendió el mensaje: deje de contar la verdad sobre lo que pasa en esta zona de la guerra de “baja intensidad”, o tal vez usted, periodista, se vaya a la cárcel.

Claro que es absurdo, especialmente si se considera cuánta heroína un periodista podría fabricar con la amapola del patio. Si el patio tuviese 53.550 pies, o 4.047 metros, cuadrados (un acre entero, o 0,4 hectares), dedicado por completo al cultivo de la amapola, de acuerdo con la Embajada de Myanmar, le daría tan sólo 4,05 kilos de opio, o sea 0,1 gramos de opio por pie cuadrado. Si el patio del periodista fuese como un patio normal en San Cristóbal, es decir, de 100 pies (9,3 metros) cuadrados, y recibiese la cantidad de sol necesaria, la cosecha de un ciclo de cultivo sería 10 gramos. Ya que por 10 partes de opio se da una de heroína, de acuerdo con la programa de televisión PBS Frontline, el producto final sería un gramo de heroína.

Esa cucharada… seguro.

Puede ser que lo que paga el periodismo sea una miseria, pero parece ser más lucrativo que cultivar amapola en un patio.

A diferencia de los EE.UU., donde la abuela de uno a lo mejor cultiva amapola en su jardín, la posesión de una planta ornamental de amapola en México puede llevarlo a la detención, condena, tortura, y cosas peores. Ha pasado en Chiapas, y no hace mucho.

A la cárcel por amapola

En 1998, fui a la cárcel del estado de Chiapas en Cerro Hueco, en la capital, Tuxtla Gutiérrez, donde entrevisté a una persona que tenía amapola sembrada en su terreno y por lo tanto fue a la cárcel: Rafael López Santíz Conseta. Rafael, un maestro, tenía 43 años cuando lo entrevisté (ahora tiene 49). Habla idioma Maya de tojolabal, y también español.

Después de que las autoridades sembraran amapola en su terreno, fue arrestado, brutalmente torturado, y pasó cinco años en la cárcel (fue liberado, junto con otros zapatistas presos de la “guerra contra las drogas”, después de una presión considerable del público). En 1998, detrás de las rejas, Rafael me dijo “todas las drogas y el alcohol están estrictamente prohibidos en mi comunidad, una base de apoyo de los Zapatistas,” comienza diciendo Rafael, hablando por entre las rejas de la sección Cerro Hueco para prisioneros sentenciados…

“El 30 de junio de 1995, asistí a un encuentro de profesores. Ninguno de nosotros había recibido salario en dos semanas, y estábamos demandando nuestro dinero. Cuando la reunión se terminó, algunos de nosotros permanecimos en el Parque Central de Las Margaritas. Dos desconocido se acercaron y preguntaron mi nombre. Respondí con mi nombre completo: RafaelLópez Santíz Conseta. Los hombres se identificaron como policías.”

“Dijeron que habían encontrado drogas en mi casa. Dijeron que tenía 1,5 kilos. ¿De qué? No sé la palabra, no era marihuana. ¿Amapola? Sí, eso dijeron. Era totalmente falso. Nosotros no usamos drogas o alcohol. No queremos eso en nuestro pueblo. Toda esta disputa es por la tierra de mi padre. Él nunca se hubiera rendido, así que vienen tras él y tras de mí. Por dos años, en esta prisión, hemos tenido una sinusitis.¿Ve? Mi cara está toda hinchada por dentro. Duele. Pero tengo once años de sentencia sin derecho a apelación.”

Rafael presentó al reportero una copia de su declaración escrita ante la corte. Como profesor, él puede leer y escribir muy bien. Su carta es elocuente en su descripción sobre las torturas y otras violaciones a los derechos humanos que son bien comunes en la guerra contra las drogas en Chiapas y otras partes del mundo …

Rafael escribió al jurado…

“Siempre hemos dicho no tener miedo, que nosotros vamos a continuar adelante porque estamos viniendo de atrás. Nosotros no cometemos crímenes y no usamos armas para defendernos…. Yo tengo siete hijos y no están recibiendo educación porque no tengo dinero para pagar los útiles escolares …

“Ellos comenzarona torutarme y a quemar todo mi cuerpo con choques eléctricos. Pusieron Tehuacan (agua mineral carbonatada) dentro de mi nariz. Pusieron polietileno en mis ojos. Lo hicieron tanto que no podía respirar. ME pusieron en una bañera con agua helada. Vomité sangre. Luego vinieron cuatro policías judiciales. Ellos me llevaron a un lugar alejado, donde no había gente, un lugar escondido, en donde me dijeron… ‘Ahora vas a firmar un documento en contra de otra persona’ Pero nosotros dijimos que no íbamos a firmar el documento. Comenzaron a darnos más golpes, fue cuando me quebraorn dos costillas y vomité sangre.: ‘Bien, bien, hijos de puta, firmen el documento o les seguiremos pegando. Vamos a sacarles la lengua. Y las dos orejas las tendremos en las manos con un cuchillo… Firmen, hijos de puta, sí, o les seguiremos golpeando las costillas y… les dispararemos si no firman el documento.”

El activista indígena que para entonces tenía 41 años, y quien nunca firmó la confesión que sus torturadores le exigieron, agregó: “He sido autorizado para conocer de primera mano las injusticias y la pobreza en la que viven los indígenas de las comunidades. Esto es por eso, junto a la pasión por mi trabajo, por que no he abandonado mi participación política conciente en la búsqueda de resolver los problemas de mis hermanos indígenas.”

Mientras la humilde planta de amapola es utilizada como pretexto para destruir buenas gentes como Rafael López Santíz Conseta y, tal vez, como el periodista Hermann Bellinghausen…

Instrucciones para fabricar heroína: ¡En línea!

¿Sabías, amable lector, que se pueden encontrar instrucciones en Internet para fabricar drogas con la planta de amapola? ¡En Internet! Qué tipo de “organización internacional terrorista” publicaría instrucciones para que los niños extraigan chicle de opio de una de las florecitas de la abuelita? ¡Imagina que esta receta se encuentra publicada, lo repito, publicada en Internet! Niños, ustedes pueden enterarse como convertir la planta de amapola en droga en la página web de la CIA (“From Flowers to Herion”, o “De flores a heroína”). Pues, los espías saben de cosas como fabricar drogas y venderlas. No son unos meros hombres de escritorio en este campo…son profesionales con logros…en este campo de…amapola.

Un campo sembrado de amapola, como en la película El mago de Oz

DOROTHY: ¿Tiene amapola en el papel de pared?

PROFESSOR: Dijo que tenía amapola en el papel de pared. Eh—ella— ¿Qué es eso? Es que, ella—ella tiene la mano en el corazón—ella—se está cayendo sobre la cama.

DOROTHY: !Ay, no—no!

PROFESSOR: Eso es todo—el Cristal se oscureció …

Y, ¿quién puede olvidarse de la Bruja Malvada del Oeste en la misma película, hablando desde su laboratorio farmaceútico?

(Todo esto viene del diálogo completo del guión de la película)…

BRUJA: ¡Y ahora, mis hermosas! Algo con veneno adentro, creo. Con veneno adentro pero llamativas a la vista – ¡y agradable al olfato! ¡Amapolas! ¡Amapolas! (Risas.)

DOROTHY: ¡Ciudad Esmeralda! ¡Oh, ya casi estamos allí, por fin! ¡Es hermosa, ¿cierto?! Tal como creí que sería ¡Él debe ser un gran mago para vivir en una ciudad como ésta!

Dorothy – El Hombre de Hojalata – El Espantapájaros y León corren … hacía un campo de amapola…

DOROTHY: Sí—¡corramos!

LION: Sí.

El Hombre de Hojalata – El Espantapájaros—Dorothy y León corren por el campo de amapolas – grúa a la derecha—…corren entre amapolas … Dorothy y León corren entre amapolas – grúa a la derecha—Dorothy corre a la derecha – tropezando un poco – lentamente—Dorothy tropieza – pone su mano en su cabeza…

DOROTHY: Oh—Oh – ¿qué está pasando?, ¿qué es esto? No puedo correr más. Estoy tan … adormecida…

HOMBRE DE HOJALATA: ¡Dorothy! ¡No puedes dormir aquí! ¡No puedes dormir en medio del campo!

La flor de la amapola no es ilegal en Estados Unidos. Es una planta ornamental. De Nueva York a Hollywood se venden plantas de amapola en las más finas florerías. Erradicar la planta de amapola es una tarea que Washington impuso a otras tierras, incluyendo México… Y si esto ya no es lo suficientemente confuso, recordemos que México fue la misma tierra a la que Washington le pidió cultivar amapola durante la Segunda Guerra Mundial para hacer morfina para los soldados norteamericanos heridos.

Pero si una planta de amapola es encontrada en tu patio en México, puedes ir a la cárcel. Peor aún, como le sucedió a Rafael López Santíz Conseta, podrías ser torturado… Las autoridades tendrían entonces el poder para arruinar tu salud y el bienestar de tu familiar … El Estado puede, y así lo hace, usar ese pretexto para destruir las vidas de los disidentes políticos … y ahora, tal parece, de los periodistas también …

La inherente censura de la guerra contra las drogas

No creo que exista un solo periodista con conciencia que no se haya preguntado: ¿Qué pasaría si las autoridades plantan drogas en mí? La formulación de esta pregunta da escalofríos al periodismo investigativo y la libertad de prensa. La mera existencia de la guerra contra las drogas lleva a muchos periodistas a callarse, especialmente sobre todo lo concerniente con política sobre drogas, para no meterse con una papa caliente, para no cuestionar la autoridad política, gubernamental o fiscal… En este sentido, la política impuesta por Estados Unidos de prohibición de drogas es externa a la libertad de prensa, a la libertad de expresión de cada ciudadano… La política sobre drogas de Estados Unidos está dañando la democracia misma…

Ahora, ellos quieren silenciar a Hermann Bellinghausen.

Pero Hermann Bellinghausen – por su gloriosa historia – no se ha callado. Alertó al público, por medio de una carta a sus propios editores, el 13 de abril, agregando que su casa ha sido físicamente monitoreada por hombres vestidos de civil, y que los vecinos atraparon y ahuyentaron a un hombre que había irrumpido en ella.

Su colega en La Jornada, el columnista Jaime Aviles, explicó los detalles el sábado…

Hermann Bellinghausen denunció, el propio martes 13, que por motivos que desconoce han brotado amapolas en torno de la casa donde vive en San Cristóbal de las mismas. Las amapolas, como sabemos, son unas hermosas flores de pétalos rojos de las cuales se extraen, por diversos procedimientos químicos, sustancias tales como la goma de opio –y derivadas de ésta- la morfina y la heroína. El cultivo de esta planta se practica en ciertas regiones del territorio mexicano, por ejemplo la zona de la Montaña de Guerrero, bajo la supervisión estricta del Ejército, toda vez que se le destina a la producción de fármacos para enfermos que sufren dolores insoportables a causa de un padecimiento terminal. El sentido de esta vigilancia obedece a la necesidad social de impedir que, caída en malas manos, la flor sea transformada en opio o en heroína, droga esta última que posee terribles propiedades adictivas, equiparables únicamente a las del tabaco.

México no es conocido como un proveedor notable de opio ni de heroína al mercado de Estados Unidos; esas sustancias provienen tradicionalmente de Afganistán, líder indiscutible del ramo, que intensificó su producción desde que las tropas de WC lo invadieran en 2001. Así, pues, ¿qué institución federal posee semillas de amapola para sembrarlas en el patio de Bellinghausen?

Quienes incurren en este atropello a la libertad de expresión de un periodista y al derecho a la información de los millones de personas que en todo el mundo leen cada día los despachos de Bellinghausen por Internet, olvidan que el trabajo ejemplar de este compañero nos ha permitido, en México y en todo el planeta, comprender la naturaleza pacífica, renovadora y fecunda de la rebelión zapatista, un ejercicio intelectual del que han sido incapaces los órganos de “inteligencia” del Estado mexicano.

Sin periodistas como Bellinghausen, esos órganos, ciegos, sordos e inútiles, hace muchos años habrían cometido una matanza en Chiapas y destrozado, en consecuencia, al resto del país. Para las grandes empresas que esperan arrasar algún día los recursos naturales de aquella entidad, luego de aplastar a las comunidades en resistencia, la cuestión es sólo cosa de tiempo. Es por ello que el gobierno de Fox no ha querido ni tratado de avanzar siquiera un centímetro hacia la solución del conflicto. No redujo la tensión militar en la zona, simplemente se limitó a administrarla con un estilo más suave. Ahora, en forma tenebrosa y ridícula, desata una especie de guerra psicológica personal contra un periodista. Con esta conducta, Fox demuestra que mantiene abierta la puerta de la represión contra los pueblos rebeldes del sureste. Para alguien que llegó al poder blandiendo la bandera de la esperanza democrática, este comportamiento es una vergüenza.

Pablo Salazar Mendiguchía, gobernador de Chiapas, reprobó de inmediato el hostigamiento a Bellinghausen pero no se comprometió a ofrecerle garantías y seguridad plenas. Santiago Creel, por su parte, guardó silencio.

Un ataque contra un Periodista Auténtico es un ataque contra todos. Y sobre todo por Hermann Bellinghausen, un periodista tan querido. En los últimos cuatro días, la prensa hispanohablante y la sociedad civil de Europa a Latinoamérica se han movilizado en defensa de Hermann. Ahora lo estamos defendiendo en inglés también. Entonces, si alguien está leyendo esto, en cualquier oficina, o en cierta embajada que queda sobre el Paseo de la Reforma en la ciudad de México, es uno de los enemigos a la libertad de prensa que autorizó este intento de montaje de la “guerra contra las drogas” contra un Periodista Auténtico. Quizá considerará acopiar alguna morfina de inmediato. Nunca se sabrás qué te puede pasar cuando hay tanta gente enojada contigo.

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