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Zapatistas construyen con democracia, libertad y justicia

Municipios autónomos rebeldes se consolidan en territorio chiapaneco.


Por Alex Contreras Baspineiro
Jefe Sudamericano de Narco News

29 de abril 2004

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS (CHIAPAS, MÉXICO), 26 de abril de 2004. “Democracia, libertad y justicia para todos”, en base a esas tres palabras que se han convertido en el lema de los indígenas insurgentes, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), construye los municipios autónomos en el Estado de Chiapas (México).


Dos niñas zapatistas en la comunidad de Elambó Alto.
Foto: Alex Contreras Baspineiro, D.R. 2004
Transcurrieron más de 10 años del levantamiento armado de Chiapas (primero de enero de 1994) y, hasta la fecha son cientos, miles los municipios autónomos controlados por los zapatistas.

Ni los comandantes ni los capitanes, ni los zapatistas de apoyo ni los indígenas quieren dar una cifra de cuántos son ni cuántos municipios autónomos tienen bajo su mando. Sólo responden: “muchos”, “cada día más”.

Es que esta historia que se remonta a más de 20 años atrás, está escrita por hombres y mujeres, niños y ancianos indígenas tzotziles, tzetzales, mames, tojolabales, choles y zoques que, cansados de las promesas del gobierno mexicano y de los municipios -“los mal gobiernos” que ellos denominan- decidieron construir una nueva sociedad dentro del mismo estado.

En estos días de recorrido y convivencia por diferentes comunidades del territorio zapatistas, Narco News, dialogó con mujeres y hombres zapatistas para conocer cómo construyen sus territorios autónomos en base a esas tres palabras: democracia, libertad e igualdad.

DEMOCRACIA. Es que los pensamientos lleguen a un buen acuerdo. No que todos piensen igual. Que la palabra de mando obedezca a la palabra de la mayoría, que el bastón de mando tenga palabra colectiva y no una sola voluntad. Que el espacio refleje todo, caminantes y camino, y sea así, motivo de pensamiento para dentro de uno mismo y para afuera del mundo. *

Ezequiel, responsable de la Comisión de Recepción en el caracol Oventik “Resistencia y Rebeldía por la Humanidad” señala: “Antes la democracia sólo servía para que vayamos a elegir a tal o cual candidato de un partido político y para que luego nos engañen”.


Un niño zapatista con su padre retornan a sus comunidades de origen.
Foto: Alex Contreras Baspineiro, D.R. 2004
Recuerda que hace más de 10 años en las poblaciones altas del Estado de Chiapas, las campañas electorales se caracterizaban por ofrecer prácticamente todo a los indígenas: escuelas, postas sanitarias, caminos, viviendas y otros beneficios. Una vez en el poder, los políticos, se olvidaban de sus promesas y sólo obedecían los mandatos de las políticas neoliberales e imperiales.

“Durante años y años hemos visto los engaños y la promesas, pasaron y pasaron presidentes, pasaron y pasaron gobernadores pero no hicieron nada por nuestras comunidades y, más bien, con esa democracia, solo un grupo se enriquecía. Nosotros, los indígenas cada vez más pobres”, agrega.

Pablo, un zapatista de Elambó Bajo, dice que ahora la democracia es para todo el pueblo indígena que vive bajo los municipios autónomos. “Todo para todos, nada para nosotros”.

LIBERTAD. No es que cada uno haga lo que quiere, es poder escoger cualquier camino que te guste para encontrar el espejo, para caminar la palabra verdadera. Pero cualquier camino que no te haga perder el espejo, que no te lleve a traicionarte a ti mismo, a los tuyos, a los otros.

Antes, como ocurre también en algunos casos ahora, en los territorios que no se encuentran bajo el control del EZLN, los indígenas eran las personas que más atropellos recibían a sus derechos por parte de caciques (indígenas desclasados y que responden al gobierno federal o municipal), miembros de la policía o el ejército y también de algunas autoridades.

“Ahora nuestra situación ha cambiado en nuestros municipios autónomos. Cada compa tiene su responsabilidad, sus obligaciones y sus derechos y tiene que cumplir porque así lo manda el pueblo. Nosotros somos los representantes de cada municipio y también tenemos que cumplir en libertad”, afirma Roberto de la Junta de Buen Gobierno de Oventik.


Los zapatistas fueron recibidos con flores y con cariño en sus pueblos.
Foto: Alex Contreras Baspineiro, D.R. 2004
En estos días, Roberto fue uno de los líderes visibles tanto en el caracol Oventik como en el traslado de los cerca de 500 zapatistas a sus comunidades de origen: Elambó Alto, Elambó Bajo, Apaz y Jechbó.

Dice que, quienes pertenecen al EZLN “aman la libertad” porque comprendieron que sin presiones ni el gobierno ni los municipios son capaces de construir una nueva vida.

“Aún sufrimos, aún tenemos muchos problemas en cuanto a la salud, educación, vivienda y producción, pero estamos saliendo adelante con nuestra propia organización”, dice.

Anteriormente los indígenas, no sólo eran abusados por algunas autoridades sino que los patrones, los camioneros y los comerciantes, convirtieron a este grupo social prácticamente en sus esclavos.

Una señora zapatista que escuchó la entrevista con Roberto agrega: “ya no somos esclavos de nadie, tenemos libertad”.

JUSTICIA. No es dar castigo, es reponerles a cada cual lo que merece y cada cual merece lo que el espejo le devuelve: él mismo. El que dio muerte, miseria, explotación, altivez, soberbia, tiene como merecimiento un buen tanto de pena y tristeza para su caminar. El que dio trabajo, vida, lucha, el que fue hermano, tiene como reconocimiento una lucecita que le alumbre siempre el rostro, el pecho y el andar.

Juan, un anciano zapatista de Elambó Alto, dice que después de muchos años encontraron justicia para los indígenas.

“Siempre hemos sido engañados, siempre hemos sido abusados. Siempre hemos sido pisoteados. Mira yo soy viejo y puedo hablar con experiencia. Ahora sí tenemos justicia”, afirma.

Cuando una autoridad no cumple los mandos del pueblo es segura su remoción; sin embargo, en los cinco caracoles formados el 10 de agosto de 2003, ninguna autoridad fue cambiada, todos cumplen con la obligación del pueblo.

“Si queremos poner justicia debemos vernos primero nosotros mismos en un espejo para sancionar o castigar, si no, no lo podemos hacer porque el pueblo tiene más sabiduría que nosotros”, señala Ezequiel del caracol Oventik.

María de Jechbó agrega que todo lo que uno hace lo paga. “La mejor justicia es la del pueblo”.

En los municipios autónomos no existe discriminación social, se respetan las culturas, las religiones, los sexos, los derechos humanos y los pensamientos.

Sin grandes instrumentos legales como en otros países, si no con sólo tres palabras, como lo fue la cultura del Tawantisuyo con el ama sua (no seas mentiroso), ama llulla (no seas ladrón) y ama q’ella (no seas flojo), a la que la cultura nacional agregó el ama llunk’u (no seas servil), los zapatistas definitivamente construyen una nueva sociedad con: en base la democracia, libertad y justicia para todos.

Sin embargo, este proceso es difícil. En varios municipios la “gobernabilidad” es compleja por la confrontación entre las leyes del gobierno federal y los mandos zapatistas. En más de un caso, los indígenas insurgentes fueron encarcelados sin causa justificada o también militares fueron detenidos por ingresar si permiso a territorios autónomos.

Un caso que nos narraron los zapatistas ocurrió en septiembre de 2003 y está referido a la detención del presidente de un concejo autónomo y dos indígenas por el solo hecho de trasladar carbón.

Los zapatistas tenían autorización del municipio autónomo de Hidalgo para realizar esa actividad, pero según las leyes federales se les acusó de “daño dolos y premeditado a la ecología”. Los indígenas fueron liberados a los pocos días.

En octubre del año pasado, los indígenas del EZLN del municipio de Chalchihuitán detuvieron a cerca de 30 efectivos del ejército mexicano porque instalaron un campamento en territorio autónomo. Después de varias horas de detención, de la firma de un compromiso y la intervención del comandante militar, los uniformados fueron liberados.

Como esos casos ocurren varios a diario. La construcción de la legitimidad de los municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno en los cinco “caracoles” zapatistas choca con el sistema oficial.

Sin embargo, los del movimiento zapatista en rebeldía, como orgullos se denominan los hombres y mujeres, niños y ancianos con los rostros cubiertos, avanzan construyendo sus comunidades con dignidad. Como decía el sub comandante Marcos: “En nuestros sueños hemos visto otro mundo, un mundo verdadero, un mundo definitivamente más justo que en que ahora andamos…”

* Citas en cursiva de Subcomandante Marcos, Relatos del Viejo Antonio (México, Centro de Información y Análisis de Chiapas, 1998)

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