<i>"The Name of Our Country is América" - Simon Bolivar</i> The Narco News Bulletin<br><small>Reporting on the War on Drugs and Democracy from Latin America
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El triple out de la democracia: de Ecuador a México a la OEA

El revés a la agenda de Condoleezza llegó en la semana de su gira latinoamericana


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

4 de mayo 2005

México, mayo 1º, 2005: Para la Secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleezza Rice, su fotografiada gira latinoamericana de la semana pasada debió marcar un regreso para vapuleada política estadounidense en la región. En vez de eso -mientras iba en su jet de Brasil a Colombia, a Chile y a El Salvador- la semana le trajo una reacción en cadena de derrotas para las imposiciones de su gobierno en otras tierras y victorias para la democracia que emerge desde abajo.

Una revisión rápida de los agitados eventos de esta semana en el hemisferio:

  • El viernes 22 de abril el presidente de Ecuador apoyado por Estados Unidos, Lucio Gutiérrez, disolvió la Corte Suprema para salvar a dos expresidentes corruptos de ser perseguidos. La gente tomó las calles (como Luis Gómez reportó aquí), el Congreso lo despidió (Gómez redux), Lucio retrocedió. Pero para el preisdente ecuatoriano era ya demasiado tarde…

  • Para el sábado 23 de abril, Lucio tuvo que renunciar en desgracia y buscar asilo en la embajada brazsileña. Más tarde esa semana, se deslizó hacia Brasil, mientras el nuevo presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, llegó al poder en medio de la especulación de que, habiendo aprendido de los errores de su predecesor, llevará a Ecuador, ahora, dentro del “eje del bien” liderado por Venezuela, Argentina y Brasil, a la creciente coalición de naciones sudamericanas -una verdadera unión sudamericana- que no quiere más recibir órdenes de arrriba. “Ecuador podría ser el nuevo miembro del nuevo movimiento de izquierda que está expandiéndose a través de Sudamérica si se permite las comunidades indígenas locales ayudar a llenar el nuveo vacío político en el país”, destaca un análisis de abril 21 hecho por el Council on Hemispheric Affairs.

  • Mientras tanto, México ha pasado los días recientes moviéndose poco a poco más cerca del Sur, al eje pro democrático también. El viernes 22, un juez derribó el incordiante caso del gobierno federal contra el alcalde de la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador, armado para bloquear al popular hombre conocido como el Peje de correr para presidente en 2006. La corte le dijo al Procurador General Rafael Macedo de la Concha que volviera a hacer su tarea y preparase un mejor caso, y rechazó la maniobra por la que el procurador llamó a los oponentes políticos de López Obrador a pagar la fianza del alcalde contra su voluntad, así que Macedo y su jefe, el Presidente Vicente Fox, podrían evitar el calor que sin dudas se generaría si pusieran a la superestrella política que es el Peje en la cárcel.

  • El domingo 24 de abril la calles de la Ciudad de México se llenaron como nunca antes (o al menos no desde la Marcha Zapatista de 2001), tal como mostró un estimado oficial, 1,2 millones de mexicanos marcharon silenciosamente (lean el reportaje testimonial de Quetzal Belmont en Narco News) contra la conjura de desafuero del Presidente Vicente Fox en contra de López Obrador. El alcalde de la Ciudad de México hizo caer al pájaro, en buena hora, al deslegitimar la autoridad de los que lo perseguían. Y anunció que, el lunes siguiente, regresaría a trabajar gobernando la ciudad, y las autoridades federales quedaron fuera de juego así como impotentes ante la nación y buena parte del mundo.

  • El martes 26 de abril, el presidente cubano Fidel Castro lanzó su propia gasolina oratoria al fuego, durante un discurso público de cuatro horas, cuando sugirió en voz alta que el presidente mexicano Vicente Fox tendría que renunciar luego de que la conjura golpista fuera expuesta como lo que es. Siempre un generador de titulares, la llamada de Castro fue destacada en las primeras planas y noticieros por televisión en virtualmente todos los países latinoamericanos. Le guste o no, Castro tiene todavía el poder de estrella para introducir un virus mediático (es decir, la idea de que algo como la renuncia de Fox es posible) en el volátil clima político del hemisferio.

  • Para el miércoles 27 de abril en la noche, Fox, rodeado por los sabueso del ridículo en el extranjero y por la emergente democracia en casa, forzó a su procurador general a renunciar en desgracia, se lavó las manos en la conjuta de desafuero y en un discurso de ocho minutos televisado en cadena nacional anunció que ya no se pondría en el camino de ningún ciudadano (es decir López Obrador, cuya popularidad pública se ha ido al cielo con cada intento de victimizarlo) para que corra para presidente el año próximo.

  • Condoleezza Rice, por entonces en Colombia en un fútil esfuerzo por domar a la insubordinada Latinoamérica, debió sentir el pinchazo de la aguja. Después de todo, fue Rice quien, inmediatamente después de asumir su cargo en enero pasado, movió los engranes de la rencorosa aceptación de su predecesor Colin Powell del giro a la izquierda en América Latina, y lanzó una ridícula advertencia para viajeros del Departamento de Estado, en un intento de ajustarle las tuercas a México e instruir a Fox persistir en el golpe de Estado pre electoral contra López Obrador. Cuando Fox comenzó a perder su resolución de llevar el caso del desafuero hasta las últimas consecuencias (las protestas aparecieron, en tres cortas semanas, de un rumor a un rugido, con una encuensta en el diario El Universal mostrando que el 61 por ciento de los ciudadanos mexicanos indicaba su deseo personal de participar en la campaña de resistencia civil contra el gobierno de Fox), el Departamento de Estado de Condi lanzó todavía otra tonta advertencia de viaje sobre México (Bill Conroy les trajo los detalles mientras ocurrían, en la Narcoesfera). Comparados con una población de cien millones de personas a punto de estallar, ni siquiera los Estados Unidos parecen ya poderosos.

  • Fox, cercado en México, estaba seguramente mirando al sur y poniendo nerviosa atención mientras la cabeza de su contraparte Lucio Gutiérrez rodaba y rebotaba en las afiladas rocas de la desgracia desde Ecuador hasta Brasil. Vicente Fox, teniendo un momento a lo Ebenezer Scrooge, no pudo ayudar pero sí mirar su propio bigote dibujado en ese rostro (vean el agudo análisis de Dan Feder comparando el México de Fox con el Ecuador de Gutiérrez, describiendo cómo ambos prometieron, pero fallaron en cumplir, cambiar los calcificados sistemas políticos).

  • Los saltos de perro amaestrado de Condoleezza de Bogotá a Brasilia a Santiago y a San Salvador han sido dados con una nueva urgencia previa, el 11 de abril, cuando los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se entrampó en un empate 17-17 entre el candidato apoyado por Washington para jefe de la OEA, Luis Derbez de México, y el candidato de Chile apoyado por Brasil y Venezuela, José Miguel Insulza. Y aquí es donde la historia de la semana pasada da un giro aún más marcado…

Junto a Washington en la batalla interna en la OEA estaban Canadá, México, Colombia, Perú (no preguntes por quién doblan las campanas, Alejandro Toledo, están doblando por ti), Bolivia, Paraguay, las siete naciones centroamericanas y un puñado de pequeñas islas caribeñas y países costeros que apoyaban al obediente Derbez de México.

Pero la fuerza contraria había logrado la paridad en años recientes: parados juntos, por vez primera, contra el candidato a la OEA elegido por Estados Unidos, el león que ahora ruge, Brasil (que tenía a Condoleezza en su guarida mientras Marco Aurelio Garcia, el hombre clave para América Latina de Brasil, juntaba votos afuera para ponerla en jaque mate), con Venezuela, Argentina, Uruguay y la gran mayoría de las islas caribeñas (ahora disfrutando de precios de petróleo con descuento por parte de la Venezuela de Hugo Chávez).

Los miembros de Caricom, la Comunidad Caribeña de Naciones, después de todo, permanecen reticentes en su rechazo a reconocer al régimen de Haití como legítimo, y Haití sigue expulsada de Caricom, una de las corrientes subterráneas que trajo decisivamente la marea caribeñas hasta la batalla por la OEA en el lado opuesto al gobierno del Norte que apoyó el golpe en Haití.

Dos compañeros de cama más extraños llegaron a la coalición de oposición (ya no más “oposición” porque resultó victoriosa) en el conflicto sobre quién dirigirá a la OEA: el recién liberado Ecuador (¿Cuál es el sonido de las fichas de dominó cayendo en un bosque?) y Chile.

Chile ha estado generalmente alineado a Washington en su agenda latinoamericana. ¿Así que qué pasó con Chile? Es muy simple. La política extranjera maestra del gobierno del Presidente Lula da Silva en Brasil se basó en una estrategia de coptar el voto chileno en la OEA al lanzar un candidato chileno para dirigir la Organización de Estados Americanos. Pero no fue el secretario de Estado del presidente chileno Ricardo Lagos el que seleccionaron para la tarea. Fue, más bien, un ex exiliado político (educado en la Ciudad de México y casado con una mexicana), socialista y ministro de Interior de la coalición de gobierno de Lagos, José Miguel Insulza, quien, la verdad sea dicha, es más el candidato de Lula que de Lagos. Pero con un chileno en el ruedo, el voto de Chile tenía que ser para su hijo predilecto. Más interesantemente, la Venezuela de Chávez mostró un gran entusiasmo por Insulza, pese a sus amargas y públicas diferencias con Lagos.

Brasil montó así una brillante coalición, poniendo a Chile y a Venezuela juntos por primera vez en la historia reciente (un anuncio, quizá, de mayor cooperación en lo porvenir: es temporada de elecciones presidenciales en Chile y, después de todo, el golpe de Estado de 1973 apoyado por Estados Unidos no se ha borrado del todo de la memoria). Al apoyar a un candidato chileno, la coalición de oposición virtualmente penalizaron el voto de Bolivia, todavía en una guerra fría de 126 años contra todo lo que sea chileno, porque Chile, después de todo, se robó los puertos bolivianos. Pero el voto de la Bolivia de Mesa, cuando llegan las presiones estadounidenses, no era uno del que podían fiarse cuando la cosa se puso ruda. La jugada de Lula y Chávez con Chile, en cambio, mostró tener su encanto.

La Organización de Estados Americanos, fundada en 1948, ya no tiene el sello de las imposiciones estadounidenses en la región, dominada por gobiernos autocráticos y dictaduras: los mismos países –Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Uruguay…- que hoy están practicando más vibrantes formas de democracia que son practicadas en los Estados Unidos con su sistema electoral controlado por el efectivo y sus super amos de Diebold.

A decir verdad, Washington comenzó a perder control del volante de la OEA en abril de 2002, cuando la OEA tuvo un reparo para reconocer el régimen golpista de tres días en Venezuela. El control se perdió un poco más en diciembre de 2002 cuando la OEA, por vez primera en 54 años, confrontó directamente a Washington votando en defensa del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, como una república democráticamente elegida, por una resolución estadounidense para condenarlo (una historia que puse aquí en 2002 sobre ese momento de turbulencia en la historia de la OEA da ahora contexto para lo que sucedió la semana pasada).

Condoleezza, yendo a América Latina la semana pasada, con el presupuesto para sobornar y el poder para chantajear, fue solamente a buscar un voto más para imponer al mexicano Derbez como el nuevo jefe en la OEA. La victoria debía consumarse mientras andaba por ahí, para empoderar su imagen como una canciller efectiva. Si Lucio estuviera aún en el poder en Ecuador, habría ofrecido las mayores facilidades. Pero para el momento que el jet de Condi tocó tierra en Bogotá, la cabeza de Lucio estába rebotando en otra parte en la Amazonía, y Ecuador se había deslizado de sus dedos.

Con el gobierno de México temblando por las consecuencias de ejecutar la conjura de desafuero de Condoleezza contra el alcalde de la Ciudad de México, la agitación terminó pronto. Con el voto en la OEA empatado cuatro veces seguidas a 17, Fox en México, mientras se retiraba de la conjura de desafuero en la Ciudad de México, envió a Derbez a informar a Rice que estaba retirándose de la contienda por la OEA. Y México se acercó un poco más a la América bolivariana donde su corazón, su alma y su historia lo colocan correctamente.

Ahora las fuerzas de la reacción en México desde el Partido Acción Nacional de Fox (PAN), y del viejo PRI, también, están pidiendo la cabeza de Fox. Les han quitado la alfombra de debajo a todos ellos. Como el columnista mexicano (y severo crítico de López Obrador) Carlos Ramírez lamentaba la semana pasada: “La única cosa que le queda a Fox por hacer es darle las llaves (del palacio presidencial) a López Obrador”. En otras palabras: el ala derecha está gritando como Fidel en La Habana demandando la renuncia de Fox.

El giro de prensa luego de la caótica derrota de Condoleezza en la Organización de Estados Americanos la semana pasada fue orwelliana: una nota de Voice of America fue tan lejos como decir que Rice fue quien organizó la retirada de Derbez y la victoria de Insulza, con afirmaciones vagas y sin fundamento de que obtuvo concesiones de Insulza en torno a la postura de la OEA sobre Venezuela. Esto, luego de meses de haber tirado al candidato de El Salvador contra Insulza y, cuando esto falló, respaldar a Derbez de México. Una nota de AP titulaba que Rice estaba “complacida” con el resultado. ¿Por qué hacer tal afirmación a menos que fuera necesario pintar una cara sonriente y pegajosa con una herida abierta? La simulación intencional de los medios comerciales sobre los eventos en América Latina continúa resonando en su nivel de transparente estupidez.

Y así, luego de esta tormentosa semana de abril en la América de 2005, el hemisferio da la bienvenida a José Miguel Insulza como el hombre que podría volverse el primer Secretario General de la OEA verdaderamente independientes. El tiempo lo dirá.

El tiempo también revelará si el nuevo presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, cumplirá con las demandas públicas de una ruta nueva, más independiente, en ese país mayoritariamente indígena, o si su cabeza rodará al igual del que estaba antes que él.

(Sobre Ecuador, el Miami Herald, alias el Diario de la Oligarquía, editorializó el lunes de la semana pasada: “La violencia callejera como un medio para cambiar gobiernos es una reversión intolerable para las desacreditadas políticas del pasado en América Latina. Es difícil sentir pena por el Presidente Lucio Gutiérrez de Ecuador, la última víctima del ominoso desliz de la democracia que está ocurriendo en los Andes… De todos modos, Gutiérrez… fue escogido en una elección justa y libre, y la única manera aceptable de remover esa figura es por medios constitucionales”. Esto es una gran mierda en tres modos: primero, Gutiérrez fue removido por medios constitucionales. Él renunció. La Constitución provee el proceso de renuncia para cualquier jefe de Estado. Segundo, no fue sacado por la “violencia callejera” –de hecho, las marchas y las protestas en todo Ecuador fueron notoriamente pacíficas- sino, más bien, por su propia diosolución antidemocrática de la Suprema Corte, su ilegal declaración de ley marcial y el rechazo del Congreso a las medidas. Y tercero, aunque esto es obviamente un pensamiento retórico e iluso: ¿Dónde estaba el Miami Herald para balbucir sobre la santindad de haber sido “escogido en una elección justa y libre” durante los intentos de golpe contra Chávez en Venezuela, o el exitoso golpe en Haitía contra Jean Bertrand Aristide? El doble discurso hipócrita del Herald es un espejo para el discurso decaído de Washington sobre “democracia”. Ahí lo tienen: la arrogancia del poder despliega, una vez más, las impecables razones por las que está recibiendo oposición tan exitosa y popularmente desde abajo en Nuestra América).

El tiempo de hecho dirá sobre Ecuador y la OEA. Pero una cosa que el tiempo ya diijo (“Las campanas de la torre repican”, cantó Patti Smith, “¡Ding, dong, repican!”) es que México ha cambiado de esquina decisivamente luego de dos décadas de obsequiosa fidelidad a la bota del norte sobre su cuello, y el renacimiento de la democracia mexicana apenas ha comenzado.

Que Vicente Fox intentara obedecer y pretendiera realizar una sucia maniobra, con la ayuda de sus antiguos rivales en el PRI (Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante siete décadas antes de Fox), para sacar a Andrés Manuel López Obrador de su cita electoral con el destino en julio de 2006, fue un signo de que Washington (y Condoleezza) aprieta el músculo (con constante descaro) en la región.

Pero que solamente en tres semanas de completo espectáculo el descontento en México (y la solidaridad de la sociedad civil en todo el mundo) se hizo palpable para forzar a Fox –siempre un maestro del oportunismo, con su viento buscando el viento- a retroceder tan rápidamente, indica el más gigantesco paradigma que cambia en Nuestra América desde la derrota del golpe de 2002 en Venezuela: un México renacido.

En los últimos cinco años, mientras cada una de estas historias en movimiento han germinado y crecido, el equipo internacional de Narco News ha investigado más allá de las apariencias y reportado para ustedes lo que ha estado pasado mientras ocurría -y lo que iba a ocurrir… antes de que ocurriera.

Ese trabajo -del Periodismo Auténtico reportando desde América Latina- continúa. Pero hemos sido llamados a tomar nuevas responsabilidades adicionales, y a asumir nuevos costos y nuevas cargas adicionales, en la hora en que los eventos humanos nos proveen con nuevas oportunidades. Dentro de unos días reportaré para ustedes, amables lectores, sobre el nuevo mapa de ruta que debemos seguir juntos, más lejos y más rápido, ya que la nueva América de que hablamos hace cinco años ya emergió finalmente de nuestro golpeo.

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