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“En una época tan endemoniada como esta no hay espacio para andar con tanta calma”

Una carta de Laura del Castillo en Colombia


Por Laura del Castillo Matamoros
Columnista Editorial de Narco News

26 de mayo 2005

Estimados lectores:

Desde hace dos años muchas personas me preguntan por qué escribo para Narco News. “¿Narco qué?”, preguntan abriendo mucho los ojos. “Qué nombre tan raro”, dicen; “¿no será un periódico de narcos, no?”. “¿Quién lo conoce?”

Y antes de que pueda responder comienzan a hablarme sobre la importancia de trabajar en un medio de comunicación “reconocido”, que me garantice “protección” y “respaldo” (chalecos anti-balas, buen sueldo y demás artillería). Y, además, aseguran que “todo sería más fácil” para mí si la situación de un país que no parece tener salvación, como Colombia, comenzara a importarme un bledo o si aceptara con estoica alegría que todo el que nace sin dinero debe reproducirse y morir, cumpliendo puntualmente con las exigencias del establishment.

Y sí, tal vez tienen razón. Tal vez “todo sería más fácil” si hace dos años, cuando estaba a punto de empezar a borrar de mi pasado la vergüenza de haber estudiado periodismo -”el oficio más mediocre del mundo”-, no hubiera conocido a Narco News y a la Escuela de Periodismo Auténtico. “Todo sería más fácil”, de no ser porque ese inesperado encuentro me ha ayudado a tratar de comprender qué era exactamente eso con lo que me sentía inconforme, pero que antes no podía definir con claridad. “Todo sería más fácil” si no me hubiera topado un día con las reflexiones filosófico-periodísticas de “Los medios son el intermediario” sobre los medios comerciales y el papel fundamental que estos cumplen en las dinámicas propias de la sociedad de consumo. “Todo sería más fácil”, porque desde que leí eso, cada vez que enciendo el televisor o la radio, o miro los periódicos, me siento atacada por la impotencia al pensar que todas las cosas que se muestran, se dicen o se escriben allí y que son calificadas como “la verdad” (la guerra contra el terrorismo, la heroica guerra contra las drogas, la popularidad del presidente Uribe, la reelección de Bush, las armas de destrucción masiva, la criminalización de los movimientos sociales en América Latina, la muerte del papa –convertido en una divinidad–, los paramilitares colombianos convertidos en mártires y salvadores de un país que ha estado en riesgo de caer en las garras del comunismo, etc, etc, etc…), no son más que pequeñas piezas del enorme rompecabezas de la mentira generalizada que, gracias al Nuevo Orden Mundial, a la caída de las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001 y al libre comercio, ya no conoce fronteras.

Quizá “todo sería más fácil” si durante las dos sesiones de la Escuela de Periodismo Auténtico a las que tuve la oportunidad de asistir (hace dos años en México y el año pasado en Bolivia), no hubiera conocido a periodistas de diferentes latitudes y de todas las edades, en quienes yo habría pensado antes como especies en vías de extinción y que me enseñaron que el periodismo no es un oficio mediocre, sino que la mediocridad está en quienes lo ejercen desde los conglomerados mediáticos que se han tomado la radio, la televisión, la prensa y la Internet para decir lo que los grandes centros de poder (especialmente aquel que tiene su principal sede en Washington) quieren que se diga: que todo va bien, cuando en realidad todo va mal.

Y “todo sería más fácil” si no los hubiera escuchado hablar sobre sus experiencias particulares, consistentes en crear medios de comunicación autónomos y populares; o en invertir meses e incluso años enteros, tal vez sin contar con apoyo moral y mucho menos económico, haciendo periodismo de investigación; o en hacer radio o filmar videos con el riesgo que implica contar con un bajo presupuesto y un patrocinio inexistente; o en no perder la capacidad para ejercer el periodismo de manera independiente aún cuando haya que vender, de cuando en cuando, un reportaje o una foto a un medio de comunicación comercial.

Y de hecho “todo sería mucho más fácil” si se dedicaran a reproducir los discursos oficiales en lugar de dar a conocer todo lo que tienen por decir esas personas y organizaciones sociales que a lo largo de todo el mundo, enfrentando las más diversas formas de represión y de exclusión, aún tienen la valentía y la fe como para seguir luchando por su libertad y, sobre todo, por mantener su dignidad.

Quizá “todo sería mucho más fácil” para ellos si entraran a formar parte del egosistema habitado por los periodistas-escarabajos de nuestro siglo (esos mismos que hablan sobre la guerra, la muerte y el dinero, como quien narra otro emocionante capitulo de la telenovela “El fin del mundo”, para luego salir de sus agujeros-oficinas y ponerse patas arriba , con el fin de evitar que la realidad los toque más de lo necesario, valiéndose del pretexto de la “neutralidad”), en lugar de pelear contra quienes ordenan el cierre de los medios donde trabajan; o de tener el firme deseo de mantener su independencia y su posición crítica frente a la realidad, pese a la censura; o de verse condenados a muerte por mantener todas estas cosas en pie, como sucede con muchos periodistas de mi país que trabajan “del otro lado”.

Es más, de hecho, todo hubiera sido más fácil si Narco News nunca hubiera ganado el juicio contra las narcobanqueros de México durante el 2001 y se hubiera visto obligado a desaparecer, o si nunca se hubiera recuperado de la crisis financiera que por poco lo hace salir de circulación desde octubre del 2003. Al final “todos estarían más tranquilos”, pensarán algunos.

Pero lo que no saben es que a ninguno de los periodistas que conforma el equipo de Narco News, ni a sus corresponsales, ni a sus colaboradores ni a los coeditores que a diario hacen girar la Narcoesfera (muchos de ellos salidos de la entrañas de la Escuela de Narco News de Periodismo Auténtico), les interesa estar “tranquilos”, sobre todo cuando la “tranquilidad” es algo que corre el riesgo de acercarse levemente a la obediencia y al conformismo.

Y si, tal vez todo sería más fácil para todos, darse la vuelta y optar por la comodidad de no informar, de no denunciar las injusticias que día a día se cometen en el mundo y muchísimo menos de tomar parte de las reivindicaciones sociales y políticas que día a día están teniendo lugar en este continente al borde de la erupción mejor conocido como América Latina. Tal vez, pensarán algunos, “les iría mejor a estos periodistas de Narco News si no informaran sobre los complots contra el candidato de izquierda a la presidencia de México, López Obrador, o si no hablaran del estallido social que en Ecuador provocó, hace algunas semanas, la renuncia del presidente Gutiérrez; o de las valientes luchas de los movimientos sociales que en Bolivia están más latentes que nunca; o de la inmunidad a los crímenes de los soldados estadounidenses que ‘asesoran’ y ‘entrenan’ al ejército colombiano”.

Pero lo que no saben es que es justo todo esto que está pasando, lo que mueve a Narco News y lo que, pese a la dificultad que implica, hace que ninguna de las personas que escribe ahí pueda o quiera estar tranquila. En una época tan endemoniada como esta no hay espacio para andar con tanta calma, si no que lo diga Gary Webb, quien, desde otra dimensión, debe estar ejerciendo un periodismo agitado y desobediente.

Quizás justo por todo esto y por la terquedad, tanto de formar como de reunir más y más periodistas intranquilos, es que se está cocinando la idea de hacer la cuarta sesión de la Escuela de Periodismo Auténtico. Muchos de ustedes pensarán que es una locura (de hecho, ya habrán visto ustedes la carta escrita por Al Giordano, anunciado que piensa invertir sus últimos ahorros en el proyecto, pese a que “todo sería mucho más fácil” para él si decidiera gastarlos comprándose un carro bonito o algún otro articulo de lujo) y pensarán que es más demente aún acudir a la solidaridad financiera de quienes, entre ustedes, cuenten con la suficiente solvencia económica para hacer posible que el periodismo que se hace en Narco News no deje de agitarse, y para que un grupo de periodistas salvajes, decididos a no dejarse domesticar tan fácilmente por el sistema, se reúnan durante algunos días para escribir, para hacer radio y vídeo, para entrar a formar juntos el tercer ojo que se necesita para ver el mundo, lejos de la perspectiva unidimensional impuesta por los medios comerciales.

Y bueno, sí, efectivamente tienen razón. Es una locura. Pero indudablemente vale la pena. Se preguntarán ustedes por qué. Pues nada más piensen ustedes en dos cosas: en las personas (desde periodistas hasta dirigentes sociales) que han encontrado en Narco News una alternativa ante la censura suavizada o explícita de los medios de comunicación comerciales que, por obvias razones, no permiten hablar sobre ciertas cosas. Y piensen, por favor, sobre todo piensen en esos periodistas o futuros periodistas que han debido resignarse a tomar el limpio y pavimentado camino de la vida donde “todo es más fácil”, pero que desgraciadamente son lo suficientemente lúcidos como para darse cuenta de que la felicidad que se vive en esa ruta es más bien vacía, blancuzca, fofa. Entonces salen de sus salas de redacción, convertidas en diminutos infiernos, huyendo de sus compañeros-insectos, para patear alguna lata de cerveza que se encuentre tirada accidentalmente en el higiénico callejón del aburrimiento.

Piensen en ellos, en su soledad, en su miedo, en su deseo de perder la razón en cuanto el reloj de sus sitios de trabajo marca la hora de salida, en su profundo deseo de escapar de un destino que parece someterlos a ser mercenarios de la información.

Piénsenlo bien y luego decidan si vale la pena hacer algo bien difícil que es mantener a flote dos proyectos tan locos como Narco News o la Escuela de Periodismo Auténtico.

Haga una donación en línea a través de la página del Fondo Para el Periodismo Auténtico:

http://www.authenticjournalism.org

O puede enviar su contribución a:

The Fund for Authentic Journalism
P.O. Box 241
Natick, MA 01760

Piensen si quieren dejar que las luces de miles de brillantes mentes periodísticas sólo sirvan para iluminar la calles del camino que hace las cosas más fáciles, donde la vida parece un comercial de televisión en el que alguien patea una lata de cerveza…

Sólo piénsenlo…

Fraternalmente,
Laura Del Castillo, desde Colombia

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