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Marcos en el Morelos de Zapata: “Democracia, Libertad y Justicia pero para los de abajo”

La represión y la muerte siguen en la cuna de la revolución mexicana, pero también las luchas


Por Bertha Rodríguez Santos
El Otro Periodismo con la Otra Campaña en Morelos

10 de abril 2006

Tlalnepantla, Morelos, México.- El dolor causado por la persecución, la cárcel y los asesinatos que han sufrido campesinos, mujeres, ecologistas, colonos y luchadores sociales de este estado en su defensa de la tierra, los bosques, escuelas, usos y costumbres y otros derechos ciudadanos, rompió el silencio y en un sentimiento de “orgullo y alegría” envolvió al zapatista Subcomandante Insurgente Marcos durante el recorrido de La Otra Campaña por esta tierra, cuna de los revolucionarios Emiliano Zapata y Rubén Jaramillo.


Foto: D.R. 2006 Yael Gerson Ugalde
Como si cada persona fuera un espejo que al ver y escuchar a los otros, se refleja a si mismo, los participantes en los diferentes encuentros con el delegado Zapatista hablaron de sus luchas, de sus necesidades de organización sin la presencia de líderes que terminan vendiéndose al gobierno, de sus deseos de lograr una vida distinta a la hasta ahora enfrentada, de sus dudas sobre el ¿Que más hacer?, de sus rabias e impotencias pero también de esperanzas.

Este 9 de abril, los comuneros, es decir, los campesinos que sostienen y trabajan la tierra de manera comunal en Tlalnepantla hablan de la fuerte represión sufrida durante décadas pero que en los últimos dos años se ha recrudecido al exigir al gobierno del estado que respete las formas tradicionales de elegir a sus representantes, conocida como usos y costumbres.

Raymundo Pacheco, uno de los integrantes de la autoridad comunal, explica que por imposición de dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el 2003 se llevaron a cabo elecciones para presidente municipal, ignorando la decisión de los ciudadanos quienes hasta entonces, solían nombrar a sus representantes a través de asambleas.

Como era de esperarse, el candidato priísta Elías Osorio Torres, resultó “ganador” de las elecciones. La comunidad no estuvo de acuerdo y comenzó a manifestarse por el respeto a su derecho de continuar la práctica de usos y costumbres; en medio de fuertes protestas, los habitantes de la comunidad tomaron el palacio municipal y obligaron la renuncia del alcalde.

El 26 de noviembre de 2003, realizaron una manifestación de protesta y tomaron una carretera. Entonces, afirman los comuneros, la policía detuvo a 60 personas y varios resultaron heridos; ahí fue asesinado Felipe Neri.

Según narran los campesinos, el gobernador del estado Sergio Estrada Cajigal, envió
granaderos para reprimir a los inconformes y nombró a José Luis González Barro como suplente del presidente .

Alrededor de 200 hombres y mujeres que se encontraban en el plantón fueron desalojados durante la intervención de alrededor de 2 mil elementos de la policía municipal y estatal. El pueblo siguió inconforme y esto obligó a las autoridades impuestas a despachar en una casa particular, dejando abandonado el palacio de gobierno.

El pueblo siguió sitiado por la policía por lo que el 13 de enero de 2004 se registró “un enfrentamiento campal” entre la gente de la comunidad y los seguidores del presidente municipal; Gregorio Sánchez Mercado murió asesinado “por la policía”.

“Todos corrimos para salvar el pellejo”, comenta durante su intervención Rumualdo Espíndola quien describe el terror que vivieron los comuneros en esos días cuando hombres, mujeres y niños tuvieron que esconderse en los cerros y permanecieron hasta dos días sin comer por temor a ser agredidos por la policía y los priístas.

El comunero Alfredo Dimas Zavala, también recuerda que las personas que corrieron a los campos fueron “baleados por dos helicópteros que utiliza el gobernador (Sergio Estrada) Cajigal”.

La confrontación entre los priístas y el resto de la comunidad provocó que el 1 de enero de 2006 se registrara otro enfrentamiento entre “los zorros” como se les conoce a los seguidores del PRI y los miembros de la comunidad a quienes el gobierno llama “revoltosos y guerrilleros”.

Alfredo Dimas habla de la pobreza que lastima a las familias campesinas, que como en el resto Morelos y del país, ha obligado a casi un 60 por ciento de la población a salir fuera del estado. “En muchos de nuestros hogares no alcanza el dinero para alimentar a nuestros hijos, a nuestras familias, por culpa del gobierno capitalista”

Informa que los comuneros formaron cinco sociedades de producción rural que integra a 400 productores dedicados al cultivo de nopal. Sin embargo, en su búsqueda de un mercado que les compre a un precio justo se han topado con los coyotes o acaparadores que se quedan con las ganancias.

Respecto a la situación política, el campesino aclara: “nos volvimos revoltosos por exigir el respeto a nuestros usos y costumbres”.

La joven Daniela Camargo, de la Red de Apoyo Comunitario de Derechos Humanos de Morelos (RACDHM), quien ha acompañado a las comunidades en sus demandas de justicia, plantea la situación de manera muy clara.

Al tomar la palabra, dijo que estamos “A 87 años del asesinato de Emiliano Zapata, quien proclamó el Plan de Ayala para recuperar la tierra (y) encabezó al Ejército Libertador del sur con su lema ‘tierra y libertad’…a 44 años del asesinato del impulsor del Plan de Cerro Prieto, Rubén Jaramillo, junto con su esposa Epifania Zúñiga y sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo, a manos del gobierno priísta de Adolfo López Mateos”.

Al leer un comunicado, la joven dijo: “Nos da mucho gusto que lleguen sanos salvos a esta su tierra ya que aquí todo tipo de organización es reprimida, encarcela y asesinada. Antes de su llegada, nuestro gobierno les preparó una bienvenida con retenes policiacos intimidatorios, con movimientos militares y echó a andar su aparato de espías de inteligencia militar ”.

Los morelenses –indicó- se han enfocado a luchar en contra “de las leyes, jueces y tribunales que solo velan por los intereses de la clase dominante, permitiendo que el narcotráfico y las mafias continúen en el poder como es el caso de Sergio Estrada Cajigal, del gober precioso Mario Marin y del ex gobernador Arturo Montiel, entre otros”.

Esta lucha también ha sido en contra de “los distintos operativos policiacos en los pueblos de Amilcingo, Huazulco, Temoac y Yautepec; los desalojos violentos a trabajadores sindicalizados, grupos de abogados, ecologistas como El Frente Cívico pro Defensa del Casino de La Selva, la lucha que desarrollan los ejidatarios del poblado de Tetela del Monte, en contra del libramiento norponiente (construcción de una autopista), que implica la destrucción completa de los bosques, siendo ésta una de las pocas reservas naturales que recargan los mantos acuíferos…”.

Además del “constante hostigamiento contra ambientalistas y pobladores que se oponen al proyecto vial Teopanzolco-Ruiz Cortinez; a los pobladores que integran al frente en defensa del agua en Cuautla, aunado a esto, la contaminación que viven los pueblos de las periferias de los basureros que se encuentran a cielo abierto ”.

La joven mencionó los asesinatos de “Inocencio Pérez, quien fue asesinado por defender las tierras comunales en Santa Catarina, David y Juan Jiménez por exigir democracia en Xoxocotla, Vinh Flores Laureano asesinado por policías en Teomac por la lucha que dio para que se construyera la escuela Normal Rural; Marcos Olmedo, por oponerse al Club de Golf de Tepoztlán; Benjamín Medina Barrera, por defender las formas tradicionales de elegir a sus autoridades y el asesinato de una mujer que se da cada 48 horas en nuestro estado”. (Una serie de ocho muertes violentas de mujeres en 15 días en Morelos ha sido muy discutida en los medios mexicanos.)


Marcos con Virginia Mercado Garrido
Foto: D.R. 2006 Nives Gobo
Virginia Mercado Garrido, una mujer bajita y delgada, cuya figura es un retrato congelado de la mujer campesina de México en tiempos de la Revolución: humilde y noble, no pudo contener las lágrimas al pedir que se haga “justicia” en el caso del asesinato de su hijo Gregorio Sánchez Mercado.

“Tengo 76 años y nunca había visto que un gobierno se meta a la fuerza. (El presidente municipal) se metió como a la una de la mañana, matando y regando sangre…Aquí lo esperábamos todos día y noche con nuestros garrotes porque nosotros somos pobres y no tenemos armas”.

Después de señalar que a su hijo lo mataron “los zorros”, a quienes a cambio, el gobierno les dio camionetas como premio, la anciana pidió ayuda al subcomandante Marcos.

Enseguida, vencida quizá por el peso de su dolor, buscó apoyo en el vocero zapatista abrazándolo, al tiempo que sus lágrimas caían sobre el gastado uniforme del rebelde.

Más tarde, el presentador de los participantes, comentó que el gobierno extendió a esta anciana, un cheque por 2 millones 400 mil pesos pero solo le dieron un millón 600 mil, como indemnización por la muerte de su hijo.

Por otro lado, muchos campesinos se refieren a la ruina total en el campo mexicano pues todo lo que siembran, desde el maíz, granos, cereales u hortalizas de frutas y verduras no valen nada.

Siendo hombre del surco, Sereno Osorio Lizalde fue más directo al hablar de las posibilidades desaprovechadas por muchos mexicanos: “si todos los campesinos tenemos la fuerza en nuestras manos” ya no debemos de abastecer a los centros de consumo del país . “Todos tenemos la solución en nuestras manos porque nosotros los campesinos mantenemos a toda la burocracia”, sostuvo.

El 8 de abril, en la comunidad de Ocotlán, el Sup Marcos conoció la experiencia de autogobierno que a través de asambleas populares han ido construyendo los morelenses de este poblado en el que para entrar la policía tiene que pedir permiso.

Aquí las voces campesinas se definieron: “vamos a dar la vida si es necesario para defender nuestro pueblo”.

Los residentes de la ciudad de Cuernavaca, anteriormente conocida como la Ciudad de La Eterna Primavera indicaron que ahora le llaman Ciudad Pemex debido a que la ciudad está llena de gasolineras construidas sin tomar en cuenta el riesgo que representan para los habitantes.

En ese sentido, los morelenses advierten que la lucha se dará “a brazo partido”.

Durante más de cuatro horas, el delegado Zero escuchó a los tlahuicas, “gente de la bella palabra”, descendientes de los aztecas, sobre sus experiencias como cooperativistas, defensores del bosque y organizadores de las colonias que viven en extrema pobreza, así como defensores de la tierra, como los que dieron a conocer la lucha de campesinos de Comalco, ejido afectado por el trazo de la Autopista Siglo XXI.

Ellos acusaron a las autoridades agrarias locales quienes “negociaron la venta de las tierras sin tomar en cuenta a los ejidatarios…por 23 pesos el metro…estamos firmes en no vender nuestras tierras a estos ladrones. El precio (que ofrecen) es un insulto a la sangre que derramaron nuestros padres. Nuestra tierra no se vende y no tiene precio”.

Otro relato narra que “Javier Rea Morales fue acribillado a balazos por haberse opuesto a pagar 70 pesos mensuales por el predio (terreno)”.

Al dirigirse a los presentes, Marcos cuestionó al sistema capitalista en el que las mujeres son objeto de violencia, agresión y desprecio al grado de asesinarlas, donde los pueblos indios son visto como objetos folclóricos para satisfacer la curiosidad de los turistas, donde los niños viven en el completo desamparo y donde se persigue a los jóvenes como si su forma de pensar, de vestir, de ser, fuera un delito.

Dijo que el interés de La Otra Campaña por encontrarse con otras luchas que existen en el país es aprender de esas experiencias. Al responder a preguntas de qué pasará si se logra consolidar un movimiento popular, consideró: “Nosotros hablamos de rebelión por esta sencilla razón: llegará el momento de plantearse si es una revolución o no. Para que esto sea una revolución tendrán que aportar las organizaciones políticas de izquierda, el movimiento obrero, el movimiento campesino y todos, -todos y todas- los que somos de La Otra Campaña y no será una decisión de alguien que esté catalogando lo que es reforma o revolución. Cuando llegue el momento de estar frente a la silla del poder, nosotros los zapatistas haremos lo mismo que hizo nuestro general y jefe, Emiliano Zapata: daremos la vuelta y volveremos a la montaña y volveremos a ser lo que somos: los guardianes de la noche, los vigilantes de la sombra. Volveremos a ser los guerreros que somos, otra vez, a esperar el día en que haya que alzarse de nuevo, a volver a hacer este país de nuevo. No luchamos por el poder. Lo venimos a repetir una y otra vez. Hasta ese momento llegamos pero va a llegar el momento también en que esto se va tener que plantear y esto, este momento va a tener la participación de todos los que estamos en La Otra Campaña y fundamentalmente de todo el pueblo de México. Ese a quienes todos dicen representar, encabezar y dirigir y nadie, hasta ahora en La Otra Campaña, se había molestado en escuchar…”

Respodió a las preguntas de por qué hasta ahora salía a hacer su recorrido: “hasta ahora sentimos que estamos listos hasta el final…hasta sus últimas consecuencias, así no contemos con el apoyo de nadie…”

La lucha, dijo después en Tlalnepantla, se hará a través de un movimiento civil y pacífico hasta que en nuestro país haya Democracia, Libertad y Justicia.

Previó que en estas tierras de Morelos se va a levantar otra vez el espíritu Zapatista que lleva el pueblo de Morelos, el cual será acompañado por toda la gente que tiene dignidad en este país. “Vamos a levantar otro país donde haya Democracia, Libertad y Justicia pero para los de abajo”.

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