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En la otra ciudad de México, los fantasmas de Tlatelolco de 1968 marchan en defensa de Oaxaca y Atenco en el 2006

Después de 38 años, la represión gubernamental y la simulación de los medios de comunicación aún no logran acallar las voces de abajo


Por Simon Fitzgerald
El Otro Periodismo con la Otra Campaña en la Ciudad de México

12 de octubre 2006

Publicado en inglés el 4 de octubre de 2006.

Ciudad de México, 2 de octubre: Este lunes, como ya es tradición cada 2 de octubre, ciudadanos y estudiantes de todas las universidades y preparatorias del centro de México conmemoraron la masacre de 1968 de estudiantes y espectadores a manos de fuerzas gubernamentales. La marcha de este año, desde las ruinas aztecas, la catedral colonial española y los rascacielos modernos de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco hacia el Zócalo en el centro de la ciudad de México, vinculó repetidamente la represión de hace 38 años con la situación actual. Mientras que gran parte de la multitud estaba compuesta por jóvenes estudiantes activistas, la marcha fue encabezada por los sobrevivientes de los movimientos estudiantiles de los sesenta y setenta, así como por familiares de quienes fueron asesinados o desaparecidos en lo que se conoce como la “Guerra sucia” de ese periodo.


Conferencia en Pantitlán
Foto: D.R. 2006 Erwin Slim
Este año, los contingentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra en Atenco y la APPO ubicaron la represión asesina del 68 en la realidad mexicana contemporánea. Los cantos, las banderas y los lemas de otros participantes le dieron una atención a Atenco y a Oaxaca más grande que el número de participantes de dichas partes de México.

Tal y como ha escrito Al Giordano, el enfoque en Oaxaca a medida que la Otra Campaña cobra fuerza nuevamente lleva consigo la posibilidad de que el espíritu del movimiento de Oaxaca –al igual que el de Atenco– se extienda en el norte con la gira. De la misma manera en que la marcha de los maestros y de los representantes de la APPO han estado haciendo conexiones con poblaciones locales en su camino de la ciudad de Oaxaca a la ciudad de México, la Otra Campaña llevará los asuntos de Oaxaca y de Atenco a los pueblos en sus sesenta paradas entre Nayarit, Tijuana, Juárez, Monterrey y la ciudad de México. La idea es que la represión masiva en contra de la gente de Oaxaca podría generar una reacción no sólo en Oaxaca, sino en todo el país.

Mientras que la actual demanda de los zapatistas, según ha sido articulada por Marcos, sigue siendo la liberación de los presos de Atenco, los eventos de este sábado, con la llegada de Marcos y siete comandantes zapatistas a la ciudad de México, en repetidas ocasiones hicieron alusión a Oaxaca. Dos representantes de la APPO de Oaxaca pusieron en marcha la conferencia de los adherentes a la Otra Campaña, en el barrio de Pantitlán de la ciudad de México. Uno de los oradores, miembro de la asamblea popular de Unión Hidalgo, Oaxaca (adherentes de la otra campaña como organización) señaló que muchos de los oaxaqueños a los que les gustaría estar en la gira de la Otra Campaña se están ocupando de las barricadas en casa.

Desde que una confrontación con el repudiado gobernador Ulises Ruiz Ortiz y otros terminara en disparos en contra de activistas de la APPO, el gobierno federal se ha pasado filtrando supuestos planes de una invasión masiva de policías y de arrestos de los líderes del sindicato de maestros oaxaqueños y de la APPO, cuya meta principal sigue siendo la renuncia del gobernador del estado. Los disparos no identificados en la capital oaxaqueña de hace dos noches provocaron una movilización masiva que colocó barricadas con fuego y se armó de cócteles Molotov. Desde entonces, aviones militares han estado sobrevolando el estado, tomando fotos de reconocimiento e intimidando a la gente local.

Mientras progresaba la asamblea, todos los oradores, incluyendo los líderes de las organizaciones políticas locales y el subcomandante Marcos (representando a los siete comandantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional) hablaron de la tensa situación de Oaxaca, en donde la gente ejerce la autonomía y, por tal motivo, enfrentan la amenaza de la represión violenta.

Muchos de quienes atendieron a la conferencia fueron después al penal de Santiaguito en el estado de México, donde aún están retenidos 27 de los prisioneros de Atenco.

Sobrevivientes

En la marcha del lunes 2 de octubre, el principal llamado de muchos de los sobrevivientes de la violencia de hace tres décadas fue recordar a las víctimas de esa represión y exigir justicia sometiendo a juicio a los responsables. Sin embargo, el tema recurrente cuando se hablaba con los representantes de esa generación fue que los problemas relacionados con la protesta de 1968 “siguen siendo los mismos” actualmente.

Una de las mujeres presentes, quien dice que su padre fue testigo de cómo un tanque arrolló a un adolescente hace treinta y seis años, dio el ejemplo de que “a esos estudiantes les quitaron sus derechos en el 68, pero ¿qué hay de los niños que viven en la calle hoy en día? ¿dónde están sus derechos?... Todo sigue igual; todavía tenemos una bota sobre nuestras gargantas, mientras que las tres de cada cuatro personas que quieren gobernar no resuelven nada… solo quieren el poder y el dinero”.

Así como la frustración común con el liderazgo de los oficiales elegidos es un eco de las motivaciones de la Otra Campaña de los zapatistas, hoy las multitudes también hicieron eco de la exigencia zapatista en torno a la liberación de los presos políticos. Si bien esta llamada tiene raíces históricas en la lucha por los presos políticos que fueron ”desaparecidos” hace varias décadas en México, hoy resuena con la lucha actual para liberar a los presos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco.

Un contingente de este pueblo en el estado de México estuvo presente el día de hoy, llevando sus característicos machetes y puntualizando su demanda de “libertad para los presos” así como “justicia, tierra y libertad” raspando los machetes contra el pavimento con un chirrido metálico. Los activistas estudiantiles compartieron esta llamada para liberar a los presos de Atenco y de manera universal compararon la represión del 2 de octubre de 1968 con la del 4 de mayo del 2006 en Atenco.

Entre los muchos cantos, banderas, caricaturas y graffiti que ilustraban esta comparación, había una caricatura del presidente Fox. En la cual, en respuesta al encabezado “2 de octubre de 1968” Fox decía: “¿qué masacre?” mientras que el arma en su mano aún goteaba la sangre de Atenco. Las camisetas con la imagen de Alexis Benhumea, un joven muerto en Atenco representaban, de manera espeluznante, las imágenes de quienes fueron asesinados y desaparecidos en 1968, que el comité del 68 repartió en carteles para que los estudiantes las usaran durante la marcha.

2 de octubre, 4 de mayo, 14 de junio… “Ni olvidamos ni perdonamos”

El 14 de junio fue otra fecha a la que constantemente hicieron referencia los manifestantes. En ese día, este año, el gobierno estatal de Oaxaca a cargo del gobernador Ulises Ruiz trató de romper una huelga de maestros y un campamento en el centro de Oaxaca mediante un violento desalojo.

Un miembro de la APPO habló de la “represión” de ese día y de la decisión de la comunidad de defender a los maestros. Desde julio, dijo esta mujer, luchando contra las lágrimas que sacudían su voz repetidamente, “hoy Oaxaca está pasando por una etapa de psicosis debido a la guerra, una guerra psicológica en donde siempre tenemos una pistola contra nuestra cabeza. Ha habido muertes y gente desaparecida. Madres han perdido a sus hijos debido a la respuesta violenta, bajo el gobierno de Fox, hacia una lucha pacífica. Este es el principio de otra guerra, pero una guerra del gobierno en contra de la gente, tal y como en el 68, y eso es lo que no queremos.”

Este sentimiento de los oaxaqueños de que están viviendo un renacimiento de una represión como la de 1968 es solamente parte de la relación que el presente movimiento en Oaxaca tiene como el movimiento de 1968. Omar Sierra Paredes, un sobreviviente de la represión de 1968 habló de cómo se involucró en el movimiento de finales de los sesenta porque, como maestro de primer año, estaba luchando en contra de la imposición de líderes no representativos en el sindicato de maestros. Años después, muchos maestros lograron la creación de una estructura sindical alternativa diferente de los “charros” del gobierno, que son una herramienta típica para privar de derechos civiles a los trabajadores mexicanos. El oaxaqueño de ese sindicato independiente fue la fuerza que impulsó el movimiento actual en contra de la imposición del odiado gobernador de Oaxaca, quien se cree, extensamente, que fue electo de manera fraudulenta.

Mirando hacia el futuro

El tema de Oaxaca también encierra una dualidad que se vio reflejada en las banderas. A pesar de que el 14 de junio representó el inicio de la represión masiva en Oaxaca, los gobiernos federales y estatales durante una semana han estado filtrando a los medios que es inminente una operación a mucho mayor escala, que involucra a la policía federal y al ejército.

Según comentó un miembro de la APPO, “estamos esperando otra represión, pero no estamos solos”. Ese fue, quizá, el propósito más apremiante de los eventos de hoy: recordarle al gobierno federal que aquellos en Atenco, Oaxaca y en otros lados, no están solos, y que muchos mexicanos están preparados para defender a esa gente para prevenir que se repita el 1968.

La multitud también llevó una advertencia al presidente entrante Felipe Calderón, a quien también se percibe extensamente como “impuesto” después de una elección fraudulenta. Mientras la marcha se acercaba al zócalo, antes de que la lluvia cada vez más fuerte obligara a algunos manifestantes a buscar refugio, los principales cantos de los miembros de la APPO a través del megáfono, alternaban entre “Ulises ya cayó” y “Felipe va a caer”. Si esto encierra alguna verdad o no se sabrá después de que termine la gira de la Otra Campaña por el Norte en la ciudad de México el 30 de noviembre, ya que se espera que Calderón tome el poder de manera oficial el día siguiente, el primero de diciembre.

Los eventos de los próximos días y semanas en Oaxaca y en otras partes atormentarán al calendario de “los de arriba”, tal y como los sucesos de 1968 pesan en los eventos de hoy.

Kristin Bricker y Murielle Collin contribuyeron con este reporte.
Traducido por: Aimée Valckx y Mario Morales

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