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La otra campaña, en la tierra de los narcocorridos, separa el mito de la realidad

Testimonios “desde abajo y a la izquierda” explican que la guerra contra las drogas impuesta por los Estados Unidos ha sido un desastre en el norte de México


Por Dan Feder
El Otro periodismo con la Otra Campaña en Durango

18 de noviembre 2006

Algún lugar en el norte de México: Durante las últimas dos décadas más o menos, dos grandes cambios han sido especialmente notables en el norte de México. El primero es la maquila: la muerte simultanea de las granjas pequeñas que alguna vez mantuvieron a gran parte de la población y la explosión de la industria maquiladora (las maquiladoras son plantas de ensamblaje que fabrican todo, desde ropa hasta autopartes para compañías extranjeras, la mayoría estadounidenses que se aprovechan de los minúsculos salarios y los bajos estándares de las condiciones laborales).

El segundo cambio es el narcotráfico. Esta es la tierra que nos dio “La casa de la muerte”, una tierra en donde los políticos, la policía mexicana y los agentes antinarcóticos estadounidenses realizan la misma danza año tras año, haciendo y deshaciendo alianzas, tapando una fuga mientras surgen otras dos, afirmando que están peleando cada vez más duro al mismo tiempo que se vuelve más y más difícil distinguir los policías de los ladrones.

Desde comienzos de octubre, el Subcomandante Marcos, ha estado viajando por los estados del norte de México, escuchando a la gente de cientos de comunidades decir sus propias historias y luchas. Son luchas que él y sus aliados en la “Otra Campaña” esperan unir en un levantamiento nacional para crear “otro México”, un país construido “desde abajo y a la izquierda”, libre del gobierno corrupto de los partidos políticos, de los ricos y la dominación de los Estados Unidos y otras naciones extranjeras poderosas.

Es difícil pasar mucho tiempo en el norte de México sin escuchar acerca de la guerra contra las drogas. En estas tierras secas de desierto y sierra, el narcocorrido gobierna la radio popular y los reportes de la corrupción dentro de la política debida al dinero de las drogas difícilmente sorprende a alguien.

Hemos estado especialmente interesados en esto aquí en la Narco Newroom: el momento en que la Otra Campaña –una iniciativa del movimiento zapatista que fue de gran inspiración para Narco News desde nuestro comienzo- marcharía a través de uno de los principales campos de batalla de la guerra contra las drogas, que ha reportado durante años. Los testimonios que hemos escuchado en el camino de la Otra Campaña, impresos abajo, presentan experiencias y perspectivas muy diferentes, pero todos apuntan a la conclusión inevitable de que la llamada “lucha antidrogas” de los gobiernos estadounidense y mexicano es una farsa, y que son los políticos y los ricos quienes realmente están detrás del “problema” de la droga.

Bruno, un organizador de 19 años de Ciudad Juárez, dijo que el comercio de droga podía sentirse fuertemente en su ciudad:

Supuestamente nosotros estamos en guerra contra el narcomenudeo, pero es una broma. Ellos venden droga en las maquiladoras, y el gobierno también. Puedes ver a todos los narcotraficantes de aquí cuando vas a los antros. Sabemos que las grandes familias están involucradas… La familia Zaragoza Fuentes, que ha tenido un monopolio sobre el gas de aquí y sobre otras industrias, está involucrada.

Bruno también ha visto otro lado de la relación entre las industrias de la droga y de las maquiladoras:

Yo trabajé durante un mes en las maquiladoras. Tenemos que trabajar días largos, de nueve a doce horas… A veces hay personas que se agotan. Entonces te ofrecen narcóticos para que puedas seguir trabajando. No sé que es, pero es una pastilla azul, a veces una roja. Le ofrecieron esto a la gente con la que trabajé en la fábrica.

Su testimonio nos recuerda a las prácticas de los españoles en la época colonial en Bolivia y Perú, quienes acarreaban toneladas de hojas de coca a las minas para sus trabajadores indígenas, quienes no habrían podido soportar las largas horas y la falta de comida sin sus alcaloides estimulantes. Parece que poco ha cambiado… solo que ahora, las drogas que los jefes les dan a sus obreros exhaustos son mucho más dañinas.

Jesús González Rangel, un campesino y activista de izquierda de la Comarca Lagunera, habló en una reunión de adherentes de la Otra Campaña en Torreón, Coahuila, el 4 de noviembre:

Los hombres de negocios están construyendo maquiladoras en donde están nuestros campos. En las escuelas, se está formando el alumna para la maquila. Y los empresarios también son narcos. La droga se vende donde quiera, y de repente, la cerveza se vende a todos lados también.

Más tarde, habló en privado con el Otro Periodismo y profundizo en lo que le había dicho al Subcomandante Marcos y los otros adherentes:

Los hábitos de la vida cotidiana han cambiado desde que entró la política neoliberal. Han entrado a destruir el núcleo familiar. Esta siempre ha sido una zona de transito para las drogas, pero realmente las empezamos a ver en nuestras vidas alrededor de los años 1988–1990. Hay mucho capo aquí, pero son parte del estado… Nos dimos cuenta que los empresarios de las maquiladoras tienen nexos con el negocio de la droga, y que el narcotráfico es actualmente una política del estado. La Comarca era un lugar de mucha conciencia de clase, y las drogas se han encargado de terminar con eso.

En una reunión pública el día siguiente en el pueblo de Gómez Palacio, en el estado de Durango, el tema de las drogas volvió a surgir. Uno de los organizadores locales de la Otra Campaña que subió al escenario (y más tarde habló directamente con nosotros) era un maestro de una escuela pública llamada Gustavo Américo Oteo Oropeza, quien denuncio lo que había visto en el Colegio de Bachilleres del Estado (Cobaed), en el municipio vecino de Lerdo:

En esa escuela, el sindicato (priísta) de trabajadores académicos del colegio de bachilleres de Lerdo, Durango, ellos tienen un sistema de corrupción, porque a las alumnas las envician, las venden la droga, a los maestros también, hay maestros que consumen droga, y que claro, el sindicato los tienen sometidos, entonces, la gente que se rebela ante esos abusos. Alumnas fueron violadas, embarazadas, el secretario general del sindicato Rogelio Torres lo está encubriendo y nadie le hace nada, porque el gobierno del estado de Durango le protege. Como son del PRI. Esto tiene 12 años, y nadie hace nada.

Nosotros tenemos documentos que enviamos al gobierno federal, a la Secretaría de Gobernación, porque el gobierno del estado no hizo nada. Los funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, a pesar de que denunciamos todo eso, no hicieron nada. Nos fuimos allá con el presidente Fox, y allá mandaron al gobierno del estado una recomendación, que se investigara, pero aquí el gobierno del estado no ha hecho hasta ahora nada.

Ya son dos años que estalló un movimiento en social donde hubo muchas estudiantes mujeres golpeadas por el director Próspero Hernández y por el secretario general del sindicato Rogelio Torres. Porque tomaron la escuela las muchachas cansadas de tanto hostigamiento sexual y denunciando todas las arbitrariedades y hace dos años que corrieron a muchas estudiantes por rebelarse, por movilizarse, por tomar la escuela, y también a un infinidad de maestros, incluyendo su servidor. A mi también me despidieron por denunciar la corrupción y por defender a mis alumnas y a mis alumnos de las garras de ese narcosindicato.

En la ciudad de Durango (la capital del estado del mismo nombre), en una reunión organizada en una escuela comunitaria, constantemente surgieron referencias a los problemas con el tráfico y el consumo de drogas. La escuela alternativa se encuentra en un gran complejo de edificios ocupado por cientos de miembros del Consejo Coordinador Obrero Popular (COCOPO). Dos líderes de COCOPO hablaron con nosotros después del evento.

“Aquí en la ciudad no hay muchas opciones para trabajar”, dijo Oscar Martínez, uno de los organizadores más visibles de la Otra Campaña en el lugar. “En la capital sí pasa mucho narco; es la principal actividad económica. Compáralo con Gómez Palacio, que está más industrializada que la capital. No hay muchas oportunidades aquí.”

Hilario Romano, también de la COCOPO, añadió sus propios pensamientos:

Bueno, el narcomenudeo aquí en Durango está protegido y solapado por las mismas autoridades. Está comprobado que la misma Dirección de Seguridad Pública Municipal protege a los cuchadores. Los ministeriales y la policía preventiva pasan nada mas para su dinero y no actúan.

Aquí en Durango se les persigue a los jóvenes cuando quieren organizarse. Ahí sí es cuando actúan. Cuando ven que los jóvenes empiezan a reunir en grandes cantidades, ahí actuan porque lo ven como un peligro. Usan el pretexto de drogas.

“Eso me pasó a mi. ¿Alguna vez te han encerrado por cargos de droga falsos?” preguntó un joven apodado “Mesh”, organizador de la Otra Campaña, en la ciudad de Durango a sus compañeros.

“Si, creo que a todos nos ha tocado en algún momento” respondió otro miembro de Jóvenes de Hoy, un colectivo anarquista-punk en la ciudad. Ellos trabajan con los jóvenes de la ciudad, son activos en el escenario musical y montan puestos en los mercados de la ciudad para distribuir información.

“Aquí mismo en Durango se fabrica,” dijo Mesh, “se llama Cristal. Se fabrica para aquí mismo, y aparte se mueve lo que es la coca, la hierba, todo. Viene de afuera.”

Mesh continuó:

Mira, lo que es aquí Durango, los presidentes municipales de los tres partidos, PAN, PRD, PRI, manejan las drogas. Sexenio por sexenio. El presidente que acaba de entrar trae ahí ligado del presidente pasado, que ahorita está comprobado que el presidente pasado, con la documentación y todo, que en sus ranchos se maneja la drogadicción. Él mismo lo distribuya, o sea, tiene sus plantillos, está enlazado con el presidente actual. Tiene fuero para manejar sus camionetas de droga, pero lo usa, como dices tu, por capital, por dinero. No le importa como, él lo ve por el dinero, a él no le importa si se droga o no. Si el pudiera manejar, en vez de droga, el dinero, lo haría, pero como la gente no consuma dinero, consume droga, entonces, ese es el plan de aquí de Durango. Y en toda la republica, tengo entendido yo, así se maneja.

Y en toda la republica, tengo entendido yo, así se maneja. Se la droga, pero por el dinero. Porque mucha gente está a favor de la legalización de las drogas. Muchísima, hay muchísima. Ahí en el colectivo todos estamos a favor del rollo libertario. Y de ahí viene la liberación del cuerpo de cada persona, si quiere drogar o no. Siempre y cuando no afecta a los demás. Eso es el rollo principal para nosotros. Y aparte manejamos folletos de conciencia sobre lo que es la drogadicción. También manejamos todas las alternativas, lo que es el straightedge, el vegetarianismo, todo. Pero que la drogadicción se vea como algo del estado para idiotizar, para hacer presa fácil, también lo manejamos. Pero es más bien capital, para el gobierno de toda la republica.

El subcomandante Marcos, utilizando su “otro” alias “Delegado Zero,” continua viajando alrededor del norte de México, y estas historias de la corrupción de las drogas y de hipocresía viajan con él. En una reunión en el pueblo de Mesa de Palmira en Tlaltenango, Zacatecas, una de las últimas a las que pudo asistir su corresponsal en su viaje con la Otra Campaña, contó la historia de una comunidad indígena que había visitado en Sonora que, como Mesa de Palima, estaba luchando por seguir trabajando sus tierras:

Nos estaban platicando unos compañeros que son indígenas pimas en… Sonora, casi pegado con Chihuahua. Dice pues que su tierra la invaden los mariguaneros. Y en lugar, dice: yo antes sembraba maíz, frijol. Ahora pura mariguana y ni siquiera es mía. Pero cuando llega el ejército a chingar: es a mí es que me chingan. Porque es que me invaden los mariguaneros y siembran pues su pendejada. Y cuando llega el ejército de que sale Fox: hemos combatido al narcotráfico. Pura gente jodida que ni sabía qué pasaba en su tierra pues.

¿Tú crees que esa gente no va a pelear? Me canso ganso. Se va a levantar. Y más porque no le estamos diciendo con las armas, sino se va a movilizar, y los yaquis, y los mayos.

La Otra Campaña, especialmente después de su gira por el norte, tiene en la mira tanto a los narcos como a los guerreros de la droga en la Ciudad de México y Washington. El levantamiento nacional que promete Marcos y que está por venir podría cambiar dramáticamente la guerra de las drogas en México tal como la conocemos.

Continuará...

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