<i>"The Name of Our Country is América" - Simon Bolivar</i> The Narco News Bulletin<br><small>Reporting on the War on Drugs and Democracy from Latin America
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Narco News Issue #45
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La reforma migratoria de los EU provoca una guerra civil entre la radio de la derecha, los bloggers, y el partido republicano

Pero los conductores de radio y los bloggers de la izquierda están en silencio o peor: incapaces de confrontar a los prejuiciosos, se están perdiendo la oportunidad de su vida


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

17 de junio 2007

El mundo es ahora más pequeño. Desde “algún lugar en un país llamado América”, y fuera de los Estados Unidos, puedo escuchar y observar lo que sucede en esa tierra de manera más cercana que cuando vivía ahí. Tener una conexión de Internet de alta velocidad es como tener un estetoscopio pegado a cada pecho; y el nuevo latido que escucho es interesante. Es la historia más fascinante desde que comenzó este nuevo siglo: la fractura permanente del que alguna vez fue el partido dominante: el partido republicano, llevada a cabo por sus propios conductores de radio derechistas y sus bloggers “estrella” transformados en bombarderos suicidas.

En su cruzada hipócrita en contra de la reforma a la ley de inmigración, que actualmente está siendo deliberada en el senado estadounidense, los locos pudientes se han proyectado como un grupo de escuincles ingratos y consentidos, desconectados del alma americana e incluso de aquella de sus propios ancestros.

En su reacción exagerada a la inevitable legalización de millones de nuevos inmigrantes, los anti-inmigrantes se han colocado a sí mismos en un estado de trance y se han empalado en sus iPods, sus teclados y sus micrófonos. Es como estar viendo una película de payasos, excepto que están tan absorbidos en el estrépito de sus propias voces que no se dan cuenta de sus heridas mortales autoinflingidas.

¿Es posible que se haya perdido el caos de la extrema derecha, querido lector? No se preocupe. Yo he estado esperando este día por mucho tiempo, y he estado archivando todo para la posteridad.

Y, a pesar de esto, sus contrapartes en el lado derecho del cuadrante o en la blogósfera liberal permanecen callados, asombrados, inmovilizados, desinteresados, desinformados, o peor: algunos hacen eco del mismo prejuicio de clase no americano que es evidente en la derecha.

Para muchos conductores de radio y bloggers progresistas, la inmigración nunca fue “su” asunto (a diferencia de, por ejemplo, la guerra en Irak), por lo que tienen poco interés en ella, y no pueden ver lo que implica dar la bienvenida a nuevos americanos a su tierra. Aparentemente, ellos no monitorean los medios de la derecha como antes lo hacían; si lo hicieran, las proporciones históricas del debate sobre la inmigración ya les habrían golpeado en la cara y estarían “blogueando” de manera entusiasta a favor de ella. Pues no, cuando la historia de esta batalla titánica haya terminado, no serán los autonombrados vanguardistas de las net roots politics (política de activistas del Internet del partido demócrata) quienes salvarán a los Estados Unidos de América de la dominación de la derecha, lo será el mismo sector valiente que los salvó en los años 1930 y 1940: los nuevos inmigrantes americanos.

El momento decisivo en este camino hacia más democracia fue “el gran boicot americano”, cuando, el primero de mayo del 2006, millones de mexicanos-americanos y otros inmigrantes dejaron sus palas, martillos, utensilios de cocina, libros de texto y volantes para llevar a cabo la huelga general más grande de la historia americana, exigiendo el disfrute de los derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad en suelo estadounidense. Esto solamente duró un día, pero atemorizó a los derechistas e impulsó la Marcha de la Muerte de los Reaccionarios Exagerados.

Los nuevos inmigrantes americanos deberían recibir una medalla de honor, ya que con su valentía, su habilidad para organizarse, y su corazón han demostrado ser más americanos que aquellos que quieren lastimarlos, destruirlos, encarcelarlos, deportarlos y dejarlos fuera de la nación.

Una nación, ahora y para siempre, es de quienes la trabajan.

Díganlo en voz alta: una nación es de quienes la trabajan.

Resucita la propuesta de ley de inmigración

El 7 de junio, 45 senadores estadounidenses, entre los cuales había únicamente siete republicanos, votaron para detener el debate sobre la ley migratoria, por debajo de los 60 votos que se necesitaban, y los medios masivos la pronunciaron muerta. El reporte US News & World decía “Bush fracasa en la inmigración”. The Washington Post: “Bush sale con las manos vacías”. MTV: “Bush no puede impedir el colapso de la reforma a la ley migratoria”. Y cosas por el estilo.

Pero el pasado jueves, los líderes demócratas y republicanos del senado anunciaron que el debate va a comenzar nuevamente, ya que el líder de la mayoría Harry Reid (D-Nevada) les dijo a los senadores que van a estar en sesiones todo el fin de semana. Van a tener que ir a trabajar el sábado y nuevamente el domingo. Todos digan “ahhhhhhhhhhhh”.

El proyecto de ley –resultado de las intensas negociaciones entre los senadores de ambos partidos, y el respaldo, al menos verbal, del presidente George W. Bush– tiene algo que les va a gustar a todos y algo que les va a disgustar, como es natural en los compromisos bipartidistas. El núcleo del proyecto de ley es lo que sus opositores llaman una amnistía para doce millones de trabajadores indocumentados y sus familias que están en Estados Unidos, abriendo un camino para alcanzar la ciudadanía. (En muchos casos, las mismas voces que se oponen a esta amnistía, parloteando deshonestamente en contra de los “violadores de la ley”, están liderando el llamado para conseguir el perdón presidencial a Scooter Libby, anterior jefe de personal de la vicepresidencia, en su camino a la prisión: se le ocurrió a vuestro corresponsal que tal vez sería factible proponer un intercambio: la libertad de Scooter Libby por aquella de doce millones de nuevos americanos).

Las otras cláusulas crean nuevas reglas para un número limitado de “trabajadores huéspedes” y también algo para la gente anti-inmigración: $4.4 billones de dólares para completar el nuevo muro de Berlín en la frontera EU-México y para fortalecer la vigilancia fronteriza. Eso es algo que la administración de Bush ya había prometido hacer (pero sin los nuevos inmigrantes, ¿a quién van a emplear para construirla?).

El objetivo principal del proyecto de ley –legalizar a doce millones de personas que algunos llaman “ilegales”– es el punto más conflictivo. Las organizaciones mexicano-americanas y otros a favor del proyecto están dispuestos a tragarse las medidas menos atractivas para obtener esa victoria. La última recopilación de comunicados de prensa por parte de organizaciones pro-inmigrantes deja claro que, en palabras del Consejo Nacional de La Raza, “los trabajadores deben tener una avenida para establecerse y ganarse el camino para, con el tiempo, obtener la ciudadanía estadounidense”. Si las negociaciones del congreso llevan al proyecto de ley por un camino distinto del objetivo principal, los promotores más importantes del proyecto se alejarán de este y la batalla se dejará para otro día.

Esa es la cuestión que los opositores del proyecto de ley no pueden soportar: la amnistía. Lo dicen como si fuera una mala palabra. Y la amnistía es lo que los tiene en ascuas. ¿Por qué? Porque temen que el camino para que doce millones de personas, a las que han tratado tan mal en palabras y acciones, alcancen la ciudadanía provocará que aquellos nuevos americanos obtengan el poder para votar.

A lo que los principales opositores de la reforma migratoria temen es a la democracia misma.

La cruzada antidemocrática

“Hay un montón de nuevos votantes allá afuera”, le dijo a su audiencia el conductor de radio Rush Limbaugh el 6 de junio, refiriéndose a los nuevos americanos inmigrantes:

“Esto es una expansión construida del partido demócrata, y, como lo llamé hace rato, su ‘The Comprehensive Destroy the Republican Party Act of 2007’” (La ley del 2007 para destruir el partido republicano).

El 11 de junio, Limbaugh reveló que los trabajadores, al ser legalizados, tendrán el derecho de organizarse para obtener mejores condiciones salariales y laborales.

“Si este proyecto de ley se firmara mañana y de repente estos 12, 20 millones de ilegales se vuelven legales, lo que va a pasar después es que John Sweeney (el presidente de AFL-CIO) y sus muchachos de los sindicatos van a estar ahí tratando de sindicalizar lo más que se pueda a estos lugares y estas personas; van a empezar a recolectar sus deudas y a elevar sus salarios…”

Para junio 12, Limbaugh fue al grano:

“Amigos, la clase política quiere cambiar al electorado. Quieren restarle importancia o reducir el poder que ustedes tienen sobre ellos en la urna electoral. Este proyecto de ley migratoria es un ataque contra nosotros. Es un ataque en contra del pueblo americano”.

En otras palabras, ¿el hecho de que otros puedan votar es, en su mente, una amenaza para su propio derecho de votar? ¿Que otros se vuelvan exitosos de repente es una amenaza para su propio éxito? Eso es conservadurismo volteado de cabeza. Después de todo, ¿no es eso lo que los habladores de la derecha han dicho sobre sus rivales todos estos años: que los “liberales” no quieren que otros tengan éxito?

Otra conductora de radio nacional, Laura Ingraham, quien ha ido aún más lejos que Rush, chillando “¡Salven a nuestro país ahora!” y exhortando a los radioescuchas a llamar y mandar e-mails a los 15 senadores republicanos que ella y otros opositores temen van a votar para que la reforma migratoria sea una ley. “Díganles que no votarán para reelegir a nadie que junte cuestiones de seguridad fronteriza y de legalización en un solo proyecto de ley”, Ingraham –la escuincla consentida nacida en Connecticut– le dice a su audiencia. “¡Seguridad fronteriza primero! Cuando nosotros como americanos verifiquemos en el transcurso de unos años que esto se ha hecho, podremos considerar algunos planes para quienes han vivido aquí ilegalmente durante varios años”.

La verdad es que Ingraham no tiene tanto impacto en el debate como Limbaugh. Su programa es menos escuchado y ella ni siquiera tiene un horario nacional fijo: diferentes estaciones transmiten su show en horas erráticamente distintas, a menudo en la noche, como relleno, después de que la mayoría de los radioescuchas ha apagado el radio. De manera más probable, ella solo está tratando de que su cara se vea en la foto que se está conjurando cuando, por ejemplo, el líder del senado republicano Trent Lott (R-MI) dijo el jueves pasado hablando de la campaña anti-inmigrante: “La radio está controlando a América. Tenemos que lidiar con el problema”.

De todas formas, al igual que con otros oportunistas nadando en la corriente anti-inmigrante, la forma de perjuicio de Ingraham, más estridente y menos depurada, es un ejemplo de lo que realmente les aterroriza: ¡el voto, estúpido!

El último día de elecciones, en noviembre del 2006, Ingraham nos enseñó una ventana a su horrible cerebro, exhortando a sus radioescuchas a saturar las líneas telefónicas de una iniciativa del partido demócrata instalada para ayudar a los votantes a quienes les había sido negada la entrada a las urnas. Aquí está una parte reveladora de la trascripción:

INGRAHAM: ¡Espera un momento! Entonces (risa) llamas a 1 888 DEM VOTE –también llamado ‘Voto tonto’ o ‘Voto estúpido’– y todo lo que hace es transferirte a una música, y luego te cuelgan. Eso es lo que estoy pensando. Díganme si creen que estoy loca. Eso es lo que estoy pensando. Creo que todos tenemos que llamar al 1 888 DEM VOTE al mismo tiempo. Y, por cierto, cuando llamen, cuando marquen el número –recuerden que es ‘Voto tonto’ o ‘Voto estúpido’– cuando marquen el número, como lo hicimos nosotros, y nos transfirieron, nos transfirieron, y luego nos colgaron. ¿Saben? Se supone que tendremos equipos electorales en unos minutos, se supone que ellos van a ir a las urnas. ¿Se imaginan cómo se ven esas personas? Halloween otra vez. Entonces, si tienen problemas con la votación, tienen que llamar al 1 888 ‘Voto estúpido” y eso es lo que van a obtener.

OPERATOR: Gracias por llamar al 1 888 DEM VOTE. Para continuar en inglés, presione 1. Para continuar en español, oprima el dos.

INGRAHAM: Oh, y si eres Saddam Hussein, no hay problema. Voten en ausencia en Maryland u Ohio.

Un asistente del abogado general de EU comparó las acciones de Ingraham con una “conspiración de fraude contra el votante” pero afirmó que no tenía jurisdicción para entablar una acción judicial.

Creo que todos sabemos lo que quería decir cuando ella dijo: ¿Se imaginan cómo se ven esas personas?

Y aún así la inmigración y la democracia siempre han ido de la mano. El último presidente que abogó por un proyecto de ley de amnistía y la firmó fue el supuesto padre espiritual de estos “conservadores”: Ronald Reagan, quien en 1986 legalizó a un estimado de 2.7 millones de nuevos inmigrantes. Pero Limbaugh, Ingraham y sus camaradas le han comprado una corbata de traición para este Día del Padre. Esto es una señal bíblica de que se acerca el fin de su era de dominación sobre las ondas hertzianas.

Un fenómeno parecido ocurre, simultáneamente, entre ciertas “celebridades” que se promueven a sí mismas en la derecha de la blogósfera.

La insoportable levedad de blogguear

La blogger derechista y la “estrella” de Fox News, Michele Malkin, está tan enfurecida con el hecho de que el presidente republicano y algunos senadores de su partido apoyen la reforma migratoria que está exhortando a los donantes GOP a boicotear la recaudación de fondos del partido. Sacando espuma por la boca en contra de los nuevos inmigrantes también ha sido una fantástica estrategia profesional para esta hija de inmigrantes filipinos que vivían en los EU con una visa de trabajo cuando Malkin nación en Philadelphia. Después de todo, ¿qué mejor chica de calendario puede encontrar Fox News (cuyo dueño también es un inmigrante: el australiano Rupert Murdoch) para liderar la cruzada anti-inmigrante que la hija de 37 años de inmigrantes?.

Esto me recuerda una canción religiosa que dice así:

“Si llegas al cielo antes que yo
Lánzame una cuerda y súbeme
Pero si yo llego antes que tú
¡Voltearé hacia abajo y te escupiré!”

El mantra de “se me olvidó quién me trajo” parece volverse popular como una estrategia profesional en los medios de la derecha: el inmigrante canadiense en los EU Mark Steyn, de 47 años, también está poniendo su jeta en la foto anti-inmigrante. Debería haber salarios sindicalizados para quienes tenemos que leer los tratados de “el concepto mismo de ciudadanía” que este recién llegado ha estado diseminando en su columna sindicalizada.

Por supuesto, los Malkins y los Steyns fueron bienvenidos en los EUA sin mayor problema y han encontrado buenas oportunidades económicas en el trabajo de… mantener afuera a otros inmigrantes y sus hijos.

La mayoría de las celebridades bloggers derechistas están formadas en la fila de oposición al proyecto de ley sobre los derechos de los inmigrantes. Mickey Kaus, de Slate, se ha obsesionado con el tema, mientras que Ed Morrissey, Paul J. Celia, y varios demonios en la National Review Online advierten sobre la ruina y la desgracia que caerá sobre América si a aquellos que trabajan en los EU se les permite obtener la ciudadanía.

El punto hasta el cual el “gran partido” confía en estos propagandistas para llevar a cabo sus intereses fue revelado en un memo del Comité Nacional Republicano de Campaña Senatorial a sus candidatos del 2008 sobre cómo evitar escándalos mediáticos, o sacarse a sí mismos de ellos cuando, como suele suceder, ¡uno de ellos abre la boca y dice lo que realmente piensa! El antes mencionado Morrissey resume sus instrucciones:

“Siempre debes asumir que estás siendo grabado, y siempre debes grabar a tu contrincantes. Los blogs –oh, borren eso– los blogs republicanos son sus amigos, así que úsenlos para obtener una respuesta rápida en los buenos y los malos tiempos…

Acuérdense de los blogs más importantes. Hablando de eso, pónganse en buenos términos con cinco de los bloggers nacionales conservadores más leídos. La guía menciona nombres como: Instapundit, Michelle Malkin, Captain’s Quarters, Power Line and Hugh Hewitt. Hagan lo mismo localmente. Hagan una entrevista con ‘un blogger amistoso’, y el interés de otros bloggers locales seguramente llegará enseguida”.

Oh, ¿entonces eso es lo que ha estado pasando en América? Los bloggers de las cruzadas son parte de la máquina de un partido político y no lo han revelado a sus lectores? ¿Ha sido todo un gran engaño de manipulación vertical y un ejercicio en recibir órdenes de arriba pretendiendo venir de una campaña de abajo? Tal vez hasta ahora, pero se está cocinando un divorcio en la que alguna vez fue una casa feliz, y también podemos agradecer a nuestros nuevos inmigrantes americanos por haberlo ocasionado.

CNN se dio cuenta el viernes, anunciando: bloggers conservadores en total revuelta sobre inmigración. Esta banda de eruditos y bloggers derechistas han creado su propia cámara de eco, y parecen creer su propia fantasía de que, mientras teclean en su ropa interior, de alguna forma están representando al pueblo americano.

Pero la encuesta más reciente del Wall Street Journal-MSNBC muestra una situación muy distinta aquí en la tierra de la opinión pública: 45% de los ciudadanos americanos cree que “la inmigración es algo bueno” y solamente el 19% dice que es “algo malo”. Aquí hay más de esa encuesta: solo el 22% del público estaría satisfecho si el congreso no pasa un proyecto de ley migratoria”, mientras que el 51% estaría “un poco molesto” o “muy molesto” si la reforma migratoria no se convierte en ley. Un enorme 85% de los americanos sabe que deportar a todos los inmigrantes ilegales “no es una meta realista ni alcanzable”.

Los números son más cercanos pero aún favorecen a los pro-inmigrantes sobre la cuestión de si la inmigración “ayuda más de lo que hace daño” (46%) o “hace daño más de lo que ayuda” (44%). Pero adivinen quién no está incluido en la muestra de esta encuesta: los trabajadores indocumentados que son objeto del proyecto de ley. Si añades a aquellos 12 millones a la mezcla, el balance de opinión cambia sustancialmente, y no solo en la cuestión de la política de inmigración. Nuevamente: eso es lo que temen los derechistas, y es la razón por la que han marchado a la sangrienta guerra civil dentro del partido republicano. Ellos temen a la democracia y están en contra de ella.

No todos los bloggers conservadores están bebiendo del mismo barril de Kool-Aid. A.J. Strata es un ejemplo de ello:

“Los que están escapando son los que se oponen al proyecto de ley a tal punto que preferirían ver a Hillary como presidente que dejar que la reforma migratoria pase. Digamos que aquellos de la extrema derecha de Bush están locos de remate y que los moderados de la centro derecha que se alinean con Bush en ciertas cuestiones están respaldándolo. Entonces no es el centro quien se está doblando, es la orilla”.

Entonces, ya basta con eso de que las “estrellas” de los bloggers y los fanfarrones del radio supuestamente representan “al pueblo”. Después de que el proyecto de ley sobre inmigración no consiguió pasar, ellos gorjearon al unísono sobre cómo se ratificó su poder. Pero hay dos filos en esa espada: el debate de la semana entrante en el senado podría marcar un momento cúspide cuando todo el mundo pueda ver que estos emperadores y proxenetas no tienen ropa. E incluso si el proyecto de ley vuelve a fracasar, esta regresará pronto ya que se están enfrentando a la marea natural de la historia en una nación que siempre ha legalizado a cada nueva ola de inmigrantes, después de reconocer y rechazar la demagogia xenofóbica. Cada vez que esto ha sucedido, la nación se ha fortalecido.

El silencio en la izquierda

Otro gran blogger conservador, Glenn Reynolds de Instapundit señaló la semana pasada:

“NO HE ESTADO SIGUIENDO LAS DISPUTAS SOBRE EL PROYECTO DE LEY SOBRE LA INMIGRACIÓN pero Mickey Kaus y Michelle Malkin han estado bloggueando una tormenta. Lo que es interesante es que no existe una pasión pro-proyecto de ley visible en la blogósfera”.

Con unas cuantas excepciones, tiene razón. Los bloggers de la izquierda han estado ausentes del proyecto de ley sobre la inmigración. Por una vez, los políticos están más avanzados que los bloggers en una cuestión de gran importancia.

En MyDD, el blogger liberal Matt Stoller se pregunta en voz alta el porqué de ello, señalando que uno de sus amigos ha estado:

“… animándome a blogguear sobre la inmigración, pero no he querido hacerlo porque no se mucho de ello, y porque no entiendo la estrategia de la izquierda.

“De todas formas, ¿por qué murió este proyecto de ley?

“La izquierda necesita hacerse ver en este asunto y los grupos de inmigrantes no han estado en la pelea con argumentos morales que podamos entender y respaldar”.

Ese amigo, Rick Jacobs, suscribió la última entrada sobre inmigración que pudimos encontrar en el Huffington Post, el 12 de junio, respondiéndole a Stoller. El señala que si bien el movimiento para la reforma migratoria…

“…ha generado muchas uniones y ha juntado a mucha gente de color (léase latinos y asiáticos), no ha inspirado a los activistas en línea que escriben blogs y cheques o a la élite política blanca que escribe cheques para hacer algo…

“Ellos (de la derecha) tienen un mensaje fácil y simple: mándelos a casa. ¿Cuál es la respuesta progresista en línea a eso? Silencio total.

“Nos importa la Guerra, la investigación sobre células madre, el enjuiciamiento de Gonzáles, el Internet libre, pero no sabemos qué pensar de la inmigración”.

Para ser justos, algunas voces solitarias de la izquierda han agrietado el vacío. Barbara Ehrenreich, quien escribe para The Nation, el 12 de junio hizo un llamado virtual a las armas en su ensayo “Lo que América le debe a sus ‘ilegales’”. Y en el Daily Kos, Wayne Night ofrece una opinión matizada sobre la necesidad de la reforma.

Pero cuando Mcloan, quien participa en el Daily Klos, suscribió una entrada blog un tanto neutral señalando que la reforma migratoria está regresando, provocó una pelea de comida absoluta con más de 250 comentarios, llenos del lenguaje temeroso que puede oírse viniendo de la extrema derecha.

Vamos a ligar algunos de estos comentarios de diferentes personas:

“No quiero que pase este proyecto de ley travesti… a menos que esto se haga más amigable hacia los trabajadores, los demócratas podrían terminar fuera del poder muy pronto… Este es un proyecto de ley que solo podría gustarle a un corporativista. Qué vergüenza me da Ted Kennedy… Si esa ley pasa, tal vez veremos una verdadera guerra civil en nuestra propia nación de Amerimexa… La carta de ‘tú odias a los morenos’ está siendo jugada porque yo no apoyo conceder la amnistía a los ilegales que violan las leyes de nuestra nación… Conceder la amnistía a millones de personas que violaron las leyes de esta nación para que entren aquí procedentes de una nación tercermundista es un ataque a la soberanía de los Estados Unidos de América y sus ciudadanos…

“Amerimexa es exactamente lo que va a pasar. Vayan a ver a los estados fronterizos y pregúntense en qué nación se encuentran ustedes… Podrían tomar su trabajo. ¿Y qué hay de la reforma sanitaria? ¿Cómo queda eso con millones más agregados a la mezcla? Ellos violaron la ley, México tiene que lidiar con ellos, América tiene que lidiar con México… Si este proyecto de ley pasa, estableceremos oficialmente la servidumbre por contrato, sin mencionar que estaremos recompensando a los inmigrantes ilegales por su crimen… No considero que proteger los trabajos para los americanos sea ‘xenofóbico’…”

Este rastro de vómito, para ser justos, fue entremezclado por argumentos más ilustrados de quienes proponen los derechos de los inmigrantes. Y no hay una forma de decir, con comentaristas anónimos, cuantos de los comentarios anti-inmigrantes fueron hechos por los provocadores gnomos derechistas. Pero ¿ya ve cómo el intento de empezar una discusión sobre los méritos es descarrilado por los odiosos? Eso es lo que pasa cuando los bloggers que tienen el liderazgo moral y la visibilidad para poner las cosas en su lugar permanecen mudos.

También incluidos en la mezcla están las cláusulas del proyecto de ley sobre inmigración que no tienen un efecto en los 12 millones de actuales trabajadores inmigrantes: una parte diferente de la legislación permitiría 200,000 trabajadores huéspedes, muchos de ellos programadores de computación y otros trabajadores de alta tecnología. Los programadores estadounidenses de computadoras forman parte de las blogósferas tanto de izquierda como de derecha y tienen un peso considerable en ambas comunidades y como donadores para los candidatos demócratas y republicanos, y algunos claramente temen un incremento en los miembros de su profesión: parecen dispuestos a mantener a 12 millones de trabajadores indocumentados en una forma de esclavitud para proteger de la competencia laboral a su propio grupo de interés especial, los técnicos bien pagados.

Aquí está una pista gorda de megabyte: los genios programadores de computadoras no tienen nada de qué preocuparse. Es la clase lenta entre ellos, la que recibe un cheque de unos $60,000 al año por el estresante trabajo rompe-espaldas de escribir en un teclado, quien no quiere competir con otros programadores de India y China, los cuales de todas formas son un grupo pequeño. Pero ¿adivinen qué? Si las compañías estadounidenses de alta tecnología no pueden importar más de estos trabajadores, pronto estarán subcontratando en esos otros países, y el programador de computadoras americano seguirá el camino del telemarketing. A aquellos en el Silicon Valley y en otras mecas de alta tecnología: hay otro camino para salir de la explotación de sus empleadores que no involucra asesinar la reunión destinada de América con sus nuevos americanos: sindicalícense, y asegúrense de que los “trabajadores huéspedes” en su ramo reciban los mismos salarios que ustedes. Otros sectores de trabajadores lo han hecho. ¿Por qué no el de ustedes?

En todo caso, hay algunas voces (aunque pocas) que honran a la izquierda en línea y que han adoptado la contra-cruzada contra los extremistas derechistas. Y, de todas formas, ni los Daily Kos ni el Huffington Post –los dos blogs liberales más leídos- parecen dispuestos a incluir esas voces. Entonces lo que ha pasado es que el argumento pro-inmigrante no se ha hecho correctamente, mientras que el Internet de la derecha está en una jihad completa.

Esto, cuando Arianna Huffington es inmigrante ella misma y Markos “Kos” Moulitsas Zúniga, nacido en Chicago de padres inmigrantes, si tiene una opinión a cerca del proyecto de ley, no lo ha dicho en su blog personal, mientras que el debate ha estado candente. En cualquier caso, sin la amnistía para la inmigración, estos grandes blogs liberales ni siquiera hubieran nacido. No son los únicos en eso: ninguno de nosotros tampoco tendría la ciudadanía.

Eso me recuerda la vez en que, en el 2004, cuando muchos de los mismos senadores estaban insistiendo a todo pulmón que Howard Dean fuera el candidato demócrata para la presidencia. Muchos de nosotros sugerimos que se habían perdido la historia (James Wolcott dixit). ¿Puede equivocarse otra vez toda la blogósfera liberal? Apuesto a que sí.

Se están perdiendo la batalla de nuestras vidas, la que cambiará el balance de la política estadounidense tan inevitable y favorablemente como entró en las urnas la ola de inmigración a inicios del siglo XX, haciendo accesible el New Deal, el fin de la prohibición contra el alcohol, y un auténtico renacimiento de la democracia.

Toda la verdad sobre “La Raza”

Mucho se ha hecho en la radio derechista y entre los otros canallas anti-inmigrantes con respecto a una de las organizaciones líderes pro-inmigrantes: El Consejo Nacional de La Raza.

“La Raza.”

“La Raza”, parloteó el blogger derechista Dale Franks: “¿No te parece un bonito nombre ofensivo?”

Solo un completo ignorante de cómo es que el término “La Raza” es tan popular entre los latinoamericanos y los inmigrantes –o alguien que de manera intencionada quiere engañar y estimular el odio racial- podría interpretarlo de esa manera. Aquí está lo que realmente significa, y de donde viene la frase “La Raza”.

En 1925, mientras que algunos notables fascistas europeos (ahora caídos en desgracia) predicaban sobre una “raza maestra” (blanca), el intelectual mexicano José Vasconcelos escribió un ensayo diametralmente opuesto titulado <i>La Raza Cósmica.No era sobre pureza racial, sino sobre su antítesis.

La primera frase del libro dice así:

“La tesis central de este libro es que las diferentes razas del mundo tienden a mezclarse cada vez más, hasta formar un nuevo tipo de humano, compuesto por la selección de cada pueblo existente”.

Los mexicanos en particular (y en parte debido a la influencia de Vasconcelos, un candidato presidencial y educador que llevó a cabo la campaña de alfabetización más exitosa de la historia), ven a “La Raza” como una bandera para todos los “mestizos” o la gente de sangre mezclada; esa línea de pensamiento es evidente en toda Latinoamérica.

Los países latinoamericanos y sus poblaciones indígenas, a lo largo de los últimos cinco siglos, recibieron inmigrantes de Europa, Asia, África… de todas las esquinas de la tierra. El “mestizaje” que resultó fue una combinación de blancos, cafés, negros, rojos, amarillos y cualquier otro matiz que ha sido asignado a la pigmentación, así como la saludable polinización de logros culturales. Si hay algún caucásico-americano o afroamericano que crea que “la gente blanca” o “la gente negra” está excluida de “La Raza”, ha sido engañado por los racistas.

La Raza es más una forma de pensar y una historia compartida que un concepto genético puro. Hablar de que esto no es así es algo particularmente idiota en los Estados Unidos, el cual se ha beneficiado de la misma tendencia: la mezcla de sangres y rasgos de todas partes permite que la libertad suene desde cada banca del parque en donde jóvenes enamorados se toman de la mano y se hacen ojitos que atraviesan barreras étnicas.

Y dado que el Consejo Nacional de la Raza puede incluirlo a usted también, quienquiera que sea, sin importar de donde vengan sus ancestros inmigrantes, tiene algo especial para usted: La Raza ha hecho que este útil camino para contactar a su senador estadounidense esté disponible para todos, para abogar por la amnistía (que no es una mala palabra) y para que sea una vía para que los inmigrantes obtengan la ciudadanía.

El gran debate sobre la inmigración dominará las deliberaciones en el senado estadounidense esta semana y continuará durante la siguiente. Y el partido republicano no es el único que está dividido. También algunos demócratas, incluso algunos de los llamados liberales y uno de los llamados “socialistas” están en el lado equivocado de la historia y de todo lo que es justo. Es posible que vean esta nueva luz a tiempo; de lo contrario, les espera una reservación en el infierno junto con Laura Ingraham.

Aquí está la lista de aquellos demócratas e independientes que votaron a favor de la Esclavitud del Siglo XXI en el llamado de la vergüenza del 7 de junio: Sen. Barbara Boxer (D-CA), Sen. Bernie Sanders (I-VT), Sen. Jeff Bingaman (D-NM), senadores Jay Rockefeller y Robert Byrd (D-WV), Sen. Mary Landreiu (D-LA), Sen. Max Baucus (D-MT), Sen. Byron Dorgan (D-ND), Sen. Mark Pryor (D-AK), Sen. John Tester (D-MT), y Sen. Jim Webb (D-VA). Todos ellos fracasaron en unirse a 38 de sus colegas demócratas en la votación para la clausura (llevar el proyecto de ley a votación) en la última ronda del proyecto de ley sobre la inmigración, el 7 de junio. La traición de los senadores Tester y Webb debe ser particularmente vergonzante para los entusiastas de “nuevas raíces” del lado izquierdo de la pantalla, ya que son los dos “chicos de calendario” del senado de ese sector del partido demócrata.

Algunos de ellos (particularmente Sanders, Dorgan, Boxer y Rockefeller) estaban tan distraídos por las cláusulas del proyecto de ley que trataban de los 200,000 trabajadores huéspedes que no se ocuparon de los 12 millones de trabajadores indocumentados cuyo estatus está en juego. Tal vez ellos (junto con los callados bloggers liberales y los conductores de radio allá afuera) deberían ser obligados a escuchar a Rush Limbaugh parloteando sobre “The Comprehensive Destroy the Republican Party Act of 2007.”

Y aquí está otra parte irónica de la historia: a pesar de que el gran momento decisivo de “su” cruzada anti-inmigrante sucederá esta semana en el senado, Limbaugh estará de vacaciones (¿estás tratando de engañar a la gente, Rush?) jugando golf, según dice en su web site:

Limbaugh: Taking a Dive?

Limbaugh: ¿Engañando a la gente?

“Rush se disculpa por haber olvidado mencionar su viaje anual al noreste para jugar golf la semana que viene con algunos amigos, pero no se preocupen. Vamos a tener fabulosos conductores invitados detrás del micrófono Goleen EIB”.

¡Una nación es de quienes la trabajan!

No muchos norteamericanos han tenido el privilegio que su corresponsal ha tenido de vivir entre mexicanos –en México- durante toda la década pasada, y de saber tan bien que los EUA tienen mucho que ganar, y nada que perder, si dan la bienvenida a quienes están dispuestos a cruzar la frontera.

La perspectiva de que 12 millones de mexicanos-americanos y otros inmigrantes recientes finalmente obtengan un camino a la ciudadanía –y el derecho de votar- podría cambiar positivamente la dirección de los Estados Unidos de América, poniéndonos en un camino más optimista al tiempo que se rompe el actual punto muerto político. Esta perspectiva me da otra idea: una que realmente podría provocar que los demagogos y los liberales tímidos y calienta-bancas anti-inmigrantes se lanzaran por el acantilado entre espasmos de exasperación.

Si algo tan bueno como eso pasara –la inclusión de esta generación de nuevos americanos en el proceso de toma de decisiones de mi país de origen- yo consideraría regresar a él.

Después de todo, hay mucho trabajo del lado izquierdo del cuadrante que ningún “americano” quiere hacer. Y si ustedes han dejado ese asiento vacante por tanto tiempo, por favor, si algún día decido repatriarme, no se quejen de que yo crucé el Río Bravo para arrebatarles “su” trabajo.

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