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La Privatización detrás del Ataque de Calderón contra el Sindicato Mexicano de Electricistas

Compañia Española y miembros del Partido Acción Nacional Esperan Explotar la Red de Fibra Óptica de Luz y Fuerza del Centro


Por Kristin Bricker
Especial para The Narco News Bulletin

19 de octubre 2009


El Secretario General, Martín Esparza, se dirige a estudiantes en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el 15 de octubre pasado. El SME apoyó a los estudiantes durante la huelga de la UNAM de 1999-2000, así que Esparza pidió ahora el apoyo de los estudiantes. – Fotografía por: Santiago Navarro Francisco
El Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza, afirma que el presidente atentó contra el sindicato a fin de tomar el control de una red de 1,1000 kilómetros de fibra óptica. La red de fibra óptica en cuestión fue construida con recursos públicos y era propiedad de Luz y Fuerza del Centro, la compañia paraestatal de electricidad que militares y policías federales cerraron el fin de semana pasado. La oposición del sindicato a la agenda de amiguismo y privatización de Calderón está en el centro de la disputa, según Esparza.

En una entrevista con el semanario mexicano Proceso, Esparza explica como los políticos del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) facilitaron la explotación extranjera del cable de fibra óptica de Luz y Fuerza, mientras al mismo tiempo sofocaban el intento de Luz y Fuerza de obtener un permiso para utilizar su propia infraestructura para proporcionar los servicios de televisión, internet y telefonía.

La Privatización Comenzó Hace Varios Años

La explicación ofical del gobierno federal del por qué se envió a los militares y a la policía federal para tomar todas las instalaciones de Luz y Fuerza a mitad de la noche del 11 de octubre, es que debido a una mala gestión, Luz y Fuerza era un pozo sin fondo. Los medios de comunicación pro-gobierno y anti-sindicales, justificaron el despido durante la noche de 44,000 trabajadores eléctricos y 22,000 pensionados, culpando al SME, el sindicato que representa a los trabajadores de la compañia, por la supuesta precariedad financiera de Luz y Fuerza del Centro. La maquinaria propagandística anti-sindical omite convenientemente el detalle que los administradores designados por el gobierno establecen las políticas de la empresa—no el sindicato. Además, los presidentes mexicanos han sangrado por años las compañias eléctricas paraestatales hasta secarlas.

Los arquitectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tenían en la mira a la industria energética mexicana cuando se firmó el tratado. El capítulo seis del TLCAN señala que “es deseable fortalecer el importante papel que el comercio de los bienes energéticos y petroquímicos básicos desempeña en la zona de libre comercio, y acrecentarlo a través de su liberalización gradual y sostenida.”

Así, en mayo de 1993—pocos meses antes de que el TLCAN entrara en vigor—el Presidente de México Carlos Salinas de Gortari, modificó la Ley Federal de Electricidad para permitir la importación y exportación de la electricidad mexicana, y para permitir que compañias privadas y extranjeras construyeran y operaran plantas eléctricas en México. Gracias a la reforma inspirada en el TLCAN de Salinas, hoy decenas de empresas extranjeras operan en el sector energético mexicano. Según el ex Secretario General del SME, Manuel Fernández Flores, las compañias privadas producen actualmente casi el 40% de la electricidad en México. Estas compañias privadas incluyen a Enron (ahora Tractebel), Bechtel, Applied Energy Services, General Electric, Westinghouse, Hyundai, Mitsubishi, Siemens, Iberdrola y Unión Fenosa.

SME: Primera Línea de Defensa Contra la Privatización

Todos los presidentes que siguieron a Salinas han tratado de privatizar aún más el sector energético del país, sin embargo, el SME siempre ha detenido sus planes. De acuerdo con David Bacon:

Ernesto Zedillo también propuso la privatización de la electricidad en 1999. El sindicato formó el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica, recogió 2.3 millones de firmas en las peticiones en tres semanas, y llevó a un millón de capitalinos enojados a las calles. Zedillo fué derrotado, la primera vez que una iniciativa de privatización en México no tenía éxito.

El sucesor de Zedillo, Vicente Fox, propuso subsidiar la construcción de plantas eléctricas privadas con los fondos del Seguro Social de los mexicanos. También propuso que los usuarios (es decir, grandes empresaas) puedan producir su propia electricidad o comprarla a plantas privadas a través de contratos. Según la propuesta de Fox, aquellos que optaran por no pagar por los servicios de las compañias paraestatales todavía podrían utilizar la red de suministro y de distribución pública, cuyo mantenimiento sería pagado por aquellos usuarios que optaran por el servicio público. Una vez más, el SME se movilizó contra la propuesta de Fox, derrotándola con éxito.

Calderón, habiendo aprendido de los errores de sus antecesores, decidió tomar un camino diferente a la privatización. Primero, el Secretario de Trabajo se negó a reconocer al recientemente reelegido Secretario General del SME, Martín Esparza. Luego, con 6,000 efectivos federales y una orden ejecutiva a la mitad de la noche, hizo desaparecer jurídicamente al SME. En un país donde el gobierno controla la mayoría de los sindicatos, Calderón irrumpió en una de las organizaciones sindicales más democráticas y militantes de México. Al hacerlo, asestó un duro golpe a la primera línea de defensa del sector energético en contra de la privatización: el SME.

La Red de Fibra Óptica

El Secretario General del SME, Martín Esparza, explicó que Calderón atentó contra su sindicato, porque el SME estaba bloqueando acivamente el intento de las compañias extranjeras de tomar el control de la red de fibra óptica de Luz y Fuerza.

La tecnología de fibra óptica proporciona el paquete de lo que se conoce como “triple play”: televisión, teléfono e Internet, todo en la misma línea. Todo lo que se requiere es la instalación del cable de fibra óptica en cualquier línea eléctrica doméstica de bajo voltaje—algo que cualquier compañia eléctrica tiene en abundancia.

Antes de su cierre repentino, Luz y Fuerza daba servicio a 6.2 millones de casas y negocios, aproximadamente 25 millones de personas en el centro de México. En otras palabras, Luz y Fuerza daba servicio a al menos un cuarto de la población total del país. Además, el área donde operaba Luz y Fuerza—el centro de México, y que incluía la base de operaciones financiera y política del país, el área metropolitana de la Ciudad de México—produce aproximadamente el 35% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esto significa que la infraestructura de Luz y Fuerza, con cietas mejoras, tenía el potencial de llevar los servicios de la fibra óptica a al menos un cuarto de la población total del país—población clave para la economía mexicana. Quien tenga el monopolio de la infraestrctura de Luz y Fuerza tiene la llave a la fortuna.

La red eléctrica de Luz y Fuerza incluye un cable de 1,100 km de fibra óptica que ya ha sido instalado, que representa la cobertura de aproximadamente el 1% de México. El resto de la red representa un enorme potencial ya que la tecnología de la fibra óptica puede ser instalada en ella.

En 1999, al final del mandato del presidente Zedillo, el Secretario de Comunicaciones y Transportes de México, dió a la empresa española WL Comunicaciones el permiso para instalar, operar y comercializar la red de Luz y Fuerza a fin de ofrecer los servicios de la fibra óptica. Los aspectos esenciales del acuerdo fueron elaborados durante el gobierno de Vicente Fox. Fox es miembro del partido del presidente Felipe Calderón, el Partido de Acción Nacional (PAN).

En entrevista con Proceso, Esparza afirma que ni el gobierno, ni los ejecutivos de Luz y Fuerza, ni WL Comunicaciones, llevaron al sindicato a la mesa donde las tres partes elaboraron el acuerdo para explotar la red de fibra óptica de Luz y Fuerza.

Además del permiso que recibió del gobierno federal, WL Comunicaciones firmó múltiples acuerdos con los ejecutivos de Luz y Fuerza durante el gobierno de Fox. Una vez más, las firmas de los dirigentes del SME no aparecen en los documentos.

Sin embargo, todos los acuerdos firmados entre WL Comunicaciones y Luz y Fuerza son nulos y sin efecto. Uno de los acuerdos establecía el precio que WL Comunicaciones debía pagar a Luz y Fuerza por el uso de sus postes eléctricos, fijándolo en $170 (pesos mexicanos) por poste al año. El presidente Fox anuló este acuerdo aprobando una ley que ordenaba la renta por $50 por poste al año. Otro acuerdo habría concedido a WL Comunicaciones el uso de los cientos de kilómetros de las líneas eléctricas de Luz y Fuerza. A cambio, WL Comunicaciones habría mejorado parte de la red de fibra óptica de Luz y Fuerza, pero con el requisito estricto de que Luz y Fuerza solo utilizaría la red para uso interno—no para prestar servicio a sus clientes. Sin embargo, Luz y Fuerza dice que éste acuerdo es también nulo debido a que WL Comunicaciones no cumplió su parte del trato.

Tomando en cuenta que WL Comunicacioes y Luz y Fuerza del Centro no tienen ningún acuerdo válido, el pasado junio, Esparza y el director de Luz y Fuerza, Jorge Gutiérrez Vera presentaron una solicitud a nombre de la compañia paraestatal y el SME para un permiso de utilizar la red de fibra óptica de 1,100 kilómetros para proporcionar el servicio de triple play. Con la aplicación presentaron un estudio que demuestra que Luz y Fuerza tenía la capacidad de operar la red.

La propuesta del SME/Luz y Fuerza no proponía el bloqueo de WL Comunicaciones para que también diera prestación del servicio de triple play a través de la red de Luz y Fuerza. La propuesta conjunta solo aplicaba a la red existente de fibra óptica, que constituye una fracción del potencial de la infraestructura de Luz y Fuerza de fibra óptica. El gobierno pudo haber aproado la solicitud del SME/Luz y Fuerza, permitiendo también a WL Comunicaciones instalar y operar el cable de fibra óptica dentro de las líneas de energía de Luz y Fuerza que todavía no tienen el cable.

Pero existe un problema con la propuesta conjunta del SME y Luz y Fuerza: debido a que Luz y Fuerza posee la infraestructura y debido a que el cable de fibra óptica ya está instalado y más o menos listo para ser usado (se necesitan algunas actualizaciones menores), el otorgar a Luz y Fuerza el derecho a ofrecer a sus clientes un servicio de triple play habría permitido que Luz y Fuerza diera los servicios de televisión, Internet y teléfono a un precio muy competitivo. Esto habría hecho de la empresa paraestatal un serio competidor para los gigantes de las telecomunicaciones Telmex y Cablevisión, quienes han llegado a dominar sus respectivos mercados gracias a los largos años de monopolio.

El gobierno de Calderón no quiere que Luz y Fuerza le robe el más mínimo bocado a WL Comunicaciones del control de la red de fibra óptica. El control de Luz y Fuerza sobre su propia red de fibra óptica (incluso abriendo partes de la red a los desarrollos del sector privado) habría establecido un peligroso precedente: Calderón anunció en mayo pasado que tiene la intención de abrir a empresas privadas 21 mil kilómetros del cableado de fibra óptica propiedad de otra compañia paraestatal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Si la propuesta de Luz y Fuerza de operar su propia red de fibra óptica resultaba viable y a un menor costo para los consumidores ¿por qué no la CFE, cuya red es mucho más amplia, pudiera hacer lo mismo?

Así que el Secretario de Comunicaciones y Transportes de Calderón ignoró la propuesta del SME/Luz y Fuerza, con el fin de otorgar el reinado sobre la red de fibra óptica de Luz y Fuerza a WL Comunicaciones. Pero el plan se topó con un obstáculo. Esparza dice “Yo le dije [al presidente Calderón]: ‘¿Quieres que esto [el acuerdo con WL Comunicaciones] se lleve a cabo? Entonces danos el permiso. Si no nos lo das, no los dejaremos entrar.” El Secretario de Comunicaciones y Transportes continuó ignorando la aplicación conjunta del SME y Luz y Fuerza, y Esparza mantuvo su palabra. Dió la orden a los miembros del sindicato para que no dejaran entrar a propiedad de Luz y Fuerza a los empleados de WL Comunicaciones para que instalaran el cable de fibra ópitca y operaran la red. WL Comunicaciones ha intentado acceder a la red de Luz y Fuerza desde mayo de 2008; los trabajadores del SME no los han dejado ni tocarla.

El allanamiento de Calderón a Luz y Fuerza a mitad de la noche y el bloqueo a los trabajadores del SME, pone de manifiesto una contradicción evidente: Si el gobierno federal cerró Luz y Fuerza porque era insolvente, ¿por qué el gobierno ignoró una propuesta viable de negocio que pudo haber puesto a Luz y Fuerza en el centro neurálgico de las telecomunicaciones? ¿Por qué envió a 6 mil soldados y policías federales en contra de trabajadores sindicalizados del gobierno, solo para abrir la infraestructura pública a una empresa privada española? Tal vez Calderón ha llegado a tales extremos para defender a WL Comunicaciones debido a que tres miembros muy destacados de su partido, el PAN, tienen una participación importante en la empresa:

  • Fernando Canales Clariond, Panista y ex Secretario de Energía durante el gobierno de Fox, es un importante accionista;
  • Ernesto Martens, Panista y ex Secretatio de Energía durante el gobierno de Fox; es también un importante accionista; y
  • Diego Fernández de Cevallos, abogado, actualmente uno de los políticos más conservadores e influyentes dentro del PAN (se dice que escogió a un número significativo de los miembros del gabinete de Calderón), es el representante legal de WL Comunicaciones en su lucha contra el SME por la red de fibra óptica.


Traducción de inglés por Fernando León

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