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Cuatro periodistas mexicanos en el exilio

Estudios de caso de los múltiples daños de la guerra contra las drogas a la libertad de prensa


Por Molly Molloy
Especial para The Narco News Bulletin

23 de septiembre 2010

Menos de una semana después del asesinato de Luis Carlos Santiago, fotoperiodista de 21 años de El Diario de Ciudad Juárez, tres periodistas mexicanos en el exilio hablaron a la prensa desde las oficinas de la Red Fronteriza para los Derechos Humanos en El Paso, Texas: Emilio Gómez Soto, reportero de un diario en Ascensión, Chihuahua; Ricardo Chávez Aldana, reportero rafiofónico de Juárez y Alejandro Hernández Pacheco, camarógrafo de Televisa basado en Torreón, Coahuila. Además, Luis Horacio Nájera, ex reportero de Grupo Reforma en Juárez, se dirigió al grupo a través de Skype desde Vancouver, Canadá, en donde encontró refugio en septiembre de 2008.


Conferencia de prensa en El Paso para los reporteros mexicanos en el exilio: De izquierda a derecha: Emilio Gutiérrez Soto, ex reportero de El Diario del Noroeste; Ricardo Chávez Aldana, ex reportero de Radio Cañon en Ciudad Juárez; Alejandro Hernández Pacheco, Televisa-Torreón; Carlos Spector, abogado migratorio en El Paso; y Fernando García, Director Ejecutivo, Red Fronteriza para los Derechos Humanos, El Paso. En la pantalla: Luis Horacio Nájera, a través de skype desde Vancouver, ex reportero de Grupo Reforma.
Foto: D.R. 2010 Molly Molloy
Junto con los periodistas, Fernando García de la Red Fronteriza para los Derechos Humanos y el abogado migratorio Carlos Spector, discutieron el asilo político otorgado a Jorge Luis Aguirre el 20 de septiembre de 2010. Aguirre dejó Juárez para ir a El Paso en noviembre de 2008, poco tiempo después del asesinato del reportero de El Diario, Armando Rodríguez, y después de haber recibido amenazas telefónicas de un funcionario del gobierno estatal de Chihuahua que había estado implicado en corrupción y nexos con poderosas organizaciones criminales en Juárez.

Aguirre pudo cruzar a El Paso con su familia usando tarjetas para el cruce fronterizo. Después de algún tiempo viviendo en el exilio y mientras continuaba publicando noticias en su sitio desde El Paso, él y su familia comenzaron el proceso necesario para solicitar asilo político. En la conferencia de prensa los reporteros, abogado y activistas de derechos humanos mencionaron los distintos esfuerzos de la comunidad que ayudaron a Aguirre en su petición de asilo, incluyendo el financiamiento de su viaje a Washington para testificar ante el Comité Judicial del Senado de los EEUU el 17 de marzo de 2009.

El hecho de que a Jorge Luis Aguirre se le haya otorgado el asilo es una victoria aparente en las luchas que los periodistas mexicanos enfrentan en el exilio, sin embargo, hay algunos giros interesantes en la historia. Aguirre dice en su entrada del sitio Lapolaka que llevó a cabo el proceso para el asilo por su cuenta, “Lo sobresaliente del caso, es que Jorgeluix cabildeó la protección del gobierno americano sin asesoría ninguna de expertos abogados de migración y demostró haber sido acosado de muerte por el Gobierno de Chihuahua que encabeza Reyes Baeza…” Sin embargo, se le proporcionó asistencia crítica por abogados migratorios y por grupos de derechos humanos en El Paso, quienes lo ayudaron a obtener documentos vitales para respaldar su testimonio de persecución y quienes también financiaron su viaje a Washington para declarar ante el Congreso.

La afirmación de Jorge Luis Aguirre, de que llevó a cabo por su cuenta el proceso, puede servir a los intereses del gobierno de los EEUU debido a que pretenden hacer creer que el obtener asilo político es un asunto simple si el caso es sólido. Los funcionarios de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los EEUU (USCIS, por sus siglas en inglés, y que depende del Departamento de Seguridad Nacional) que otorgaron el asilo político, pueden aahora afirmar que de hecho respetan la peligrosa situación que enfrentan los periodistas mexicanos, y evaluar así cada caso de acuerdo a sus méritos. Usando esta lógica, pueden negar otros procesos al simplemente decir que la evidencia presentada no es lo suficientemente fuerte. Por mi conocimiento en la forma en que el proceso de asilo funciona, los funcionarios de USCIS nunca hablan con la prensa acerca del criterio o las razones para obtener el asilo, sin embargo, cuando la solicitud es denegada, siempre se basa en la falta de evidencia para establecer un temor fundado a la persecución. Entonces el que busca el asilo, usualmente con la ayuda de un abogado, puede llevar el caso al juez migratorio, turnando el caso por tanto al Departamento de Justicia en donde puede haber más apertura. Carlos Spector, que representa a varios periodistas mexicanos buscando asilo, dijo a El Paso Times que la obtención del asilo de Aguirre es “una decisión satisfactoria que muestra el cambio en la política del gobierno de Obama debido a que ya no pueden negar la realidad.”

Como puede ser visto en los casos de los otros periodistas en exilio, hay algunos factores que pueden dificultar el proceso de asilo político.

Resumen de los casos de los cuatro reporteros en el exilio

Emilio Gutiérrez Soto huyó de su pueblo natal de Ascensión, Chihuahua en junio de 2008, luego de recibir amenazas de muerte directas del personal del Ejército Mexicano asentado en el pueblo y que se sintieron ofendidos por las historias que había escrito y que eran críticas al comportamiento de los soldados en la región. Gutiérrez no tenía una visa de turista o pase para el cruce fronterizo, ni tampoco podía viajar a Juárez para obtener una debido a que hubiera tenido que atravesar distintos retenes militares entre Ascensión y Juárez. Fue detenido en la entrada de Antelope Wells, Nuevo México debido a que en ese momento, la política de la Oficina de Aduanas e Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) era detenar a cualquier mexicano que pidiera asilo para entrar al país en los cruces fronterizos. Gutiérrez no intentó ingresar ilegalmente a los EEUU, en lugar de ello, manifestó su temor a la persecución que sufría en dicho cruce fronterizo y pidió asilo político a los Estados Unidos. En ese momento, fue separado de su hijo adolescente, llevado a El Paso y encarcelado por 7 meses. Su hijo fue detenido por 2 meses. Emilio fue finalmente liberado el 30 de enero de 2009, pero no recibió permiso para trabajar en los Estados Unidos hasta agosto de 2009. La audiencia para su asilo político está prevista para enero de 2011.

En parte debido al activismo de la comunidad que rodeo al caso de Emilio, la ICE instituyó una nueva política de libertad condicional para “extranjeros que tienen temor creíble a la persecución o la tortura” y ahora no detiene automáticamente a los mexicanos que solicitan asilo político en las fronteras. [Política directiva de ICE No. 11002.1, emitida el 8 de diciembre de 2009 y efectiva a partir del 4 de enero de 2010] Pero está política está sujeta a la discreción de los funcionarios del ICE en el paso fronterizo. Cuando Ricardo Chávez Aldana (más detalles abajo) pidió asilo en diciembre de 2009, se le permitió la entrada a los EEUU usando su tarjeta de cruce fronterizo, pero su hermana—que había presenciado los asesinatos de dos de sus hijos y que también pidió asilo en ese cruce—fue detenida por ICE por más de un mes debido a que no tenía visa para entrar a suelo estadunidense y probablemente porque la política de ICE no se había implementado oficialmente.

Luis Horacio Nájera era reportero de Grupo Reforma en Ciudad Juárez, desde donde reportaba sobre la corrupción del gobierno y narcotráfico. Nájera sabía lo que le había pasado a Emilio Gutiérrez y quería evitar ser encarcelado en los Estados Unidos. En septiembre de 2008 huyó directamente a Vancouver, Canadá para pedir asilo con su familia. En ese país se le concedió el refugio político. Nájera y Emilio Gutiérrez son ambos ganadores del Premio de Libertad de Prensa de los Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión (CJFE, por sus siglas en inglés). “Los periodistas que estamos honrando tuvieron el coraje para poner su seguridad personal en riesgo para contar historias que el mundo necesita escuchar,” dijo Carol Off, presidenta del comité de gala de CJFE. “Los ganadores del premio 2010 se dedicaron con desafío a la libertad de expresión, demostrando que la verdad no se calla. Lamentablemente, uno de nuestros premios se entregará a título póstumo y dos en ausencia, lo que subraya el alto precio pagado por los periodistas.”

Ricardo Chávez Aldana, periodista de Radio Cañon de Ciudad Juárez, desde donde había criticado por mucho tiempo la corrupción gubernamental y el narcotráfico, se presentó en el puente fronterizo de El Paso en diciembre de 2009 y pidió asilo político luego de haber condenado el asesinato de dos de sus sobrinos adolescentes. Chávez dice que su familia fue blanco de sus críticas al aire de la incapacidad del gobierno para detener la violencia en Ciudad Juárez. Los muchachos fueron asesinados frente a su madre, la hermana de Ricardo. Luego de los brutales asesinatos, los funcionarios de gobierno declararon públicamente que los muchachos murieron por su involucramiento con el narcotráfico, una acusación que la familia niega con vehemencia. Luego de denunciar el crimen y las falsas acusaciones del gobierno y de criticar al Procurador del Estado en la radio de Juárez, Chávez recibió amenazas vía telefónica. Cruzó legalmente a los EEUU el 9 de diciembre de 2009 usando su tarjeta de cruce fronterizo y pidió asilo. A su esposa e hijos se les permitió cruzar con él por una visa humanitaria. Pero su hermana que cruzó al mismo tiempo—la madre que presenció el asesinato de sus hijos—no tenía una visa de cruce temporal. Ella expresó su temor a los funcionarios del puente fronterizo y les dijo lo que le había sucedido a su familia, pero aún así fue detenida por un mes por ICE.

El último participante de la conferencia fue Alejandro Hernández Pacheco, que busca asilo político después de huir de México en agosto de 2010. Fue secuestrado y torturado por cinco días por una organización criminal que buscaba influir en los medios de comunicación, y luego fue presentado a la prensa internacional sin ofrecersele protección alguna por parte del gobierno federal. Su secuestro y el posterior tratamiento de la Policía Federal fue reportado ampliamente en México e internacionalmente. Su petición de asilo está basada en el hecho de que el gobierno mexicano no ha protegido y no puede protegerlo de las poderosas organizaciones criminales a las que se vio obligado a declarar en contra públicamente.

Todos estos periodistas exiliados han esperado o deben continuar esperando cinco meses después de haber presentado sus solicitudes de asilo antes de obtener un permiso para trabajar legalmente en los Estados Unidos. Durante el tiempo que no se les permite trabajar, deben depender de la ayuda de la familia, amigos y comunidad que los apoya para sus necesidades más básicas. Todos los periodistas en esta conferencia de prensa son el único sostén de sus familias y todos ellos tienen hijos que dependen de ellos. Emilo ha sido padre soltero de su hijo desde que este tenía 4 años. Ricardo tiene 5 hijos, todos son menores de 15 años. Alejandro tiene un niño de 11 años con necesidades especiales y otro de 5 años. Luis Horacio Nájera llevó a su familia a Canadá para evitar ir a una casi segura detención y separación de su familia si hubiera buscado asilo en los EEUU. El sabía lo que le había pasado a Emilio Gutiérrez. Por suerte, tenía los medios para volar directamente hasta Vancouver.

Una consideración importante para estos y otros periodistas que enfrentan peligro en México es lo que les podría pasar a sus esposas e hijos si no tienen visa para cruzar temporalmente a los Estados Unidos. Cualquier mexicano (u otro extranjero) que se presente en un puerto de entrada está sujeto a la discresión de los funcionarios de Protección Aduanera y Fronteriza de los EEUU. Cuando alguien afirma que sufre persecución en su país, pueden ser detenidos por tiempo indefinido mientras los funcionarios de ICE hacen una determinación inicial sobre si su temor es “creíble y bien fundado.” Por lo tanto, cualquier persona que busca asilo político se pone a sí mismo y a su familia en riesgo de ser encarcelado. Es importante que nos demos cuenta los grandes riesgos y las graves e irreversibles decisiones que estos periodistas hacen cuando deciden exiliarse de su país de origen con el fin de proteger sus vidas y las vidas de sus seres queridos. Y que también deben renunciar (al menos temporalmente) a la práctica de su profesión elegida.

El día de la conferencia de prensa, Reporteros sin Fronteras envió un mensaje de apoyo a estos periodistas exiliados:

Saludamos este esfuerzo por traer luz a la dramática situación de la prensa en México. Más de 60 profesionales de los medios de comunicación han sido asesinados desde el año 2000 y otros 11 han desaparecido desde 2003. México se ha convertido en el país más peligroso en el mundo para los periodistas… El exilio de estos periodistas es un retroceso en la liberta de expresión. Esto significa menor espacio para la información y más espacio para las amenazas y la violencia. Hoy en México, es necesario huir para sobrevivir, pero estos periodistas no renuncian a su trabajo o vocación. Los periodistas en el exilio continúan contando la historia de su experiencia y dolor, y la verdad no debe perderse.

El 22 de septiembre de 2010, el presidente de México, Felipe Calderón, dijo en una reunión con el Comité para la Protección de Periodistas y la Sociedad Interamericana de Prensa que se había detenido a alguien acusado del asesinato del reportero de El Diario, Armando Rodríguez (asesinado el 13 de noviembre de 2008). El 23 de septiembre, la Procuraduría General de la República (PGR) emitió un comunicado diciendo que Armando Rodríguez había sido asesinado “por hacer muchas notas periodísticas en contra de La Línea” (La Línea es el nombre usado por el brazo ejecutor de la organización narcotraficante de Juárez.) Una hora después, en el sitio de la PGR un documento diferente con el mismo número oficial había reemplazado al comunicado original. En esta segunda versión, se había omitido la referencia a “La Línea” e indica que hay “información que vincula el asesinato con la disputa por el contro de la plaza de Juárez.” La persona que la PGR acusa de planear el asesinato de Armando Rodríguez se dice que fue ejecutado en 2009, esto basado en el testimonio de dos hombres detenidos por otros delitos.

Considerando que han pasado 1 año 10 meses desde el asesinato del reportero, es poco probable que el gobierno mexicano tenga a bien aclarar las coasas. Tendiendo en cuenta que 6,615 personas han siido asesinadas en Ciudad Juárez desde enero de 200 y que menos del uno por ciento de esos crimenes han sido “aclarados” (una palabra de uso frecuente en las autoridades mexicanas), es aún menos probable que cualquier autoridad civil u otra entidad en Ciudad Juárez o en la República Mexicana tenga el poder o la voluntad de proporcionar justicia para esta víctimias y sus familias en las ciudad más mortífera del mundo. Esto es realismo mágico con balas y cadáveres. Todo se explica, nada se resuelve y nade responde por la masacre del pueblo mexicano y la prensa mexicana. Los EEUU proporcionan apoyo a las autoridades mexicanas mientras los medios de noticias mueren lentamente en México.

Molly Molloy es una bibliotecaria de investigación en la Universidad Estatal de Nuevo México y es la creadora de FRONTERA-LIST. Correo: mollymolloy@gmail.com

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