Sección B de... Los Medios Son El Intermediario Para una revolución en contra a los actuales medios de comunicación Publicación original, 1 de enero de 1997 Las notaciónes actualizadas en junio de 2002 están siendo traducidas y se publicarán aquí en algunos días por Al Giordano traducción de Francisco Alvarez Quiñones Doce Tareas de Búsqueda Immediatas: I. Trabajo Innecesario y las Promesas Rotas de la Tecnología Las promesas rotas de la tecnología están en el corazón de estas tareas de búsqueda. Muchos han creído por demasiado tiempo que la tecnología habría de liberarnos haciendo más eficiente la vida. La Tecnología nos iba a traer más "tiempo libre" o "entretenimiento", y mejores formas de gozarlo. Esto es todavía tomado como un dogma en la cultura contemporánea, a pesar de abrumadoras evidencias de que sucede todo lo contrario.
En la actualidad, la tecnología ha servido para permitirle al Intermediario de cualquier índole exprimir a la gente común más eficientemente y para separarnos del tiempo y el espacio que necesitamos para disfrutar vidas felices y creativas.Mucha gente se cuelga de una desesperada esperanza en que la tecnología resolverá los problemas de nuestra era. Más aún, a los ojos de mucha gente sincera, los Medios --por haber reemplazado mecanismos más antiguos de control como la Iglesia y el Estado-- tienen la apariencia cuidadosamente aderezada de un fenómeno de corte filoso: un tecno-progresismo mítico.
Este corresponsable comprende, con no poco de tristeza, que sus 20 años de activismo social terminaron inyectando combustible a los precisos mecanismos de control a los que había decidido oponerse -- ya sea al tratar de remodelar las causas para complacer a los Medios (y así ganar covertura para "causas" o movimientos) o al convertirse en uno de los miembros de los Medios (aún cuando fuera en la "Prensa Alternativa").
La Ilusión, sin embargo, inevitablemente conduce a la desilusión. Y la des- ilusión debería ser una experiencia mejor valorada, porque las ilusiones bajo las cuales trabaja la mayoría de la gente les traen cada vez más dolor que placer.
Vemos la desilusión en todas partes de la sociedad, especialmente en aquellos lugares cada vez más escasos donde los Medios no han controlado los entornos en cualquier momento dado del presente. El acto de mirar hacia una pantalla --sea la televisión, la computadora, el parabrisas del automóvil o la propia representación del ego de sí mismo hacia sí mismo y hacia otros -- es profundamente alienante como experiencia vivida. Es la sobre- mediatización --y la destrucción-- de todo lo que acostumbraba ser la vida.
Un Mundo Mediatizado ha congelado nuestras Vidas Cotidianas en un simulacro de cosas que han reemplazado la experiencia vivida: dólares, relojes, imágenes y representaciones. Como tal, ha hecho a sus consumidores gente de mente débil (trayendo con ello una debilidad de presencia física y salud causada por la vida sedentaria en sillones y cubículos, que compendian los impactos mentales y espirituales de la sobre-mediatización).
No estamos solos al notar que mucho del "trabajo" que se esta haciendo en la economía moderna es "hacer como que está uno ocupado": burocracias, juntas, papeleo, registro de datos, reglamentos, y trabajo alienado bajo las órdenes del Intermediario y los Mediadores a cada momento.
El Quehacer Inútil, que ha sido durante mucho tiempo una carga sobre las aspiraciones diarias de la gente, ahora abarca la mayor parte de las horas humanas que se gastan en el sistema económico global.
Esto es verdad en todos los comercios Mediatizantes, y especialmente más aún dentro de los Medios. Los Medios producen muy poco, en el sentido tradicional de producción y consumo -- ya que re-produce, o mediatiza, todo, casi siempre por un precio.
La función auto-perpetuable de los Medios es reproducir la "comprensión" o creencia de que todo este trabajo es necesario. Después de todo, las cuotas de publicidad son las mismas sin importar la naturaleza del producto que se vende. Pero algo más ha sucedido también: en el juego de competencias y alianzas entre las estructuras de poder, los Medios han ganado la mano más alta sobre los antiguos gigantes del poder: la iglesia, el estado y la industria, co-optando sus poderes para servir a su maquinaria, mientras absorbe las cualidades más tiranicas de cada uno de ellos. A pesar de las escaramuzas entre estas instituciones (y entre competidores dentro de cada uno de estos circuitos de poder), estas fuerzas han siempre hallado puntos de alianza, y ese sigue siendo el caso en el presente.
Pero la relación de los Medios con otras estructuras de poder ha evolucionado radicalmente desde las épocas en que las iglesias comisionaban artistas e implementos para publicitar sus mitos e ideologías. Por lo menos durante la extensión de tiempo registrado por la historia escrita, los Medios han sido una herramienta de las iglesias, la industria productiva y los gobiernos (incluyendo, para los propósitos de esta reflexión, las organizaciones militares, que reconocemos que no siempre debieron ser inseparables o eternamente atadas al estado). Pero en algún punto o período, en el pasado medio siglo (y razonablemente la gente puede disputar sobre cuándo exactamente sucedió), ocurrió un mañoso cambio, o una rápida secuencia de cambios, que consolidaron el poder de los Medios absolutamente.
La iglesia, el Estado y la Industria son todos dependientes de la "tecnología de la información" o los Medios, para permanecer como jugadores en las mesas del poder. El auge del "Televangelismo", por ejemplo, no sólo demuestra cómo los Medios publicitan un producto religioso, sino también cómo los Medios por sí mismos favorecen ciertos modelos religiosos jerárquicos y motivados por el poder, discriminando otros. (Estamos intrigados, sin embargo, del porqué algunos campos de espiritualidad han demostrado, en algunos lugares, más resistencia a la invasión de los Medios de la que han mostrado el Estado o la Industria; corrientes de oposición desde Chiapas a el Tibet , hasta partes del mundo Islamico han demostrado inusual durabilidad mientras otras doctrinas más autoritarias fueron co-optadas o absorbidas).
Tenemos ratos más difíciles tratando de hallar los límites claros entre los Medios y el Estado, a pesar de los esfuerzos de los apologistas por aparentar que se vigilan uno contra el otro. Para el propósito de identificar las restricciones impuestas a nuestra Vida Cotidiana, nosotros no podemos ponerlas aparte. En términos de la mayor parte de regulaciones sobre el comportamiento humano que acostumbraba ser el dominio de los gobiernos, los Medios o han fijado estos refuerzos para que trabajen para ellos, o los han reemplazado totalmente como una clase de fuerza policiaca espectacular; los autonombrados mediadores de las disputas públicas y sus crisis. Hasta el extremo de que si alguna vez hubo límites entre los Medios y el Capital, éste se ha borrado. Quien sea -- o lo que sea -- que controle la esfera del dinero se hace más difícil de localizar dada la naturaleza elusiva e internacional del poder económico. Un juego corporativo de ¿A dónde quedó la bolita? de fusiones, adquisiciones y compraventas apalancadas le ha dado al Poder al menos la apariencia de metamorfosis, y, por supuesto, está la continua competencia sanguinaria entre los integrantes de los poderes del "dinero viejo" que pueden haber sido, en otra era, las llamadas "100 familias". Añadido a este torbellino están las consolidaciones del "dinero nuevo", con frecuencia en sí mismos barones de los Medios y la "nueva tecnología" . Y el creciente poder- de -formato prodigado por las máquinas y los propios sistemas organizativos continúa consolidando el poder mediatizador hacia menos y menos manos.
Los Medios son el rostro más visible y audible de los poderes económicos, individual y colectivamente. Hasta el extremo de que pueden hallarse "salas de control" adicionales detrás de las pantallas de inspección y mediación, debemos primero destruír el poder mediatizante de la pantalla que protege al Poder de ser expuesto. Una revuelta popular contra los Medios, la Mediatización y el Intemediario, cuando se encuentre reuniendo suficiente vapor, puede de hecho tener el efecto de forzar a los poderes detrás de las pantallas a que salgan de sus cloacas. Y aunque la frontera entre los Medios y el Capital se siga conservando tan compleja para que parezca vaga, hay un eco de distinción que nos gustaría resucitar: el que existe entre las industrias productivas y aquellas simplemente reproductivas que están acuerpadas por los Medios. El Trabajo Innecesario, después de todo, es principalmente una consecuencia de la Dirigencia Innecesaria.
Usamos la palabra "revolución" con un intento serio. Reconocemos que la palabra ha sido comodificada y abandonada por muerta tanto por la Avenida Madison como por muchos "revolucionarios". Todo cambio ilusorio, desde unos tenis nuevos hasta un Congreso Nuevo, es clasificado como una "revolución". (El que la clase publicitaria proporcione tan frecuentemente "revoluciones" ilusorias, nos indica que hay un reconocimiento por su parte de que hay una oculta exigencia pública por "la cosa real", para acuñar uno de sus slogans, que todavía late con fuerza, de tal manera que necesita su co-optación regular). Aún el auge de la tiranía a la cual nos oponemos se ha llamado a sí misma una "revolución de los Medios", o una "Revolución de Información", una "revolución tecnológica".
"Revolución" no es la palabra que mejor describe el ascenso de los Medios al Poder: el mejor término es Junta. Considérese cómo un aparato militar está, en efecto, hecho de una clase especializada de burócratas. La historia está repleta de ejemplos de cómo las organizaciones militares se han involucrado en coup-de-etat, golpes de estado, dentro de lo cual la burocracia especializada de dominación suplanta al Estado.
Los Medios son, de igual manera, una fuerza de ocupación, no simplemente sobre el territorio o las instituciones, sino como un ajército tecnológico que coloniza la conciencia humana: el dialogo interno del individuo. Y aún así, a través de haberse hecho tan totalitariamente pervasiva en la Vida Cotidiana de la mayoría de la gente, los Medios nos han proporcionado inadvertidamente con un común enemigo en sí mismo.
Los Medios son el más mediatizador de los Intermediarios. Ha representado deshonestamente la Mediatización -- Las tecnologías del Intermediario -- como un menú de formas de arte comodificadas, cuando de hecho mediar la sobrevivencia, la creatividad y las libertades de los pueblos constituye más una forma de intromisión impuesta.
El público está indignado, por supuesto, pero los Medios canalizan nuestra hostilidad hacia unos contra otros, como grupos y nichos de mercado, en vez de dirigirla contra el fenómeno total de Intermediarios y sus tecnologías mediatizadoras. Ah, pero nosotros notamos una fisura en su vasija: los Medios nos han programado bien para buscar chivos expiatorios, y ha hecho pruebas de mercado cada chivo expiatorio sobre nosotros, exceptuánsose ellos mismos.
En formas limitadas, los Medios han reservado partes de sí mismos para el ridículo y la queja: los periodistas por escrito ridiculizan la televisión, los comentaristas de radio atacan el ciberespacio, algunos programas de TV hacen un ritual de "desconstrucción" auto-referencial (p.ej. "Late Naight with David Letterman" , de la ABC, "Los Simpsons" de la FOX, en EEUU). Los Medios proporcionan una ilusión de auto- oposición, o lo que su industria llama "crítica de los Medios", el más impotente de los géneros periodísticos.
Los Medios están advertidos, hasta cierto grado, de que su teatrito se les está cayendo. Sus tecnologías de investigación de mercados ya han levantado la ira pública contra los Medios sobre sus máquinas de radar de pesquisas de mercado.
Y así los Medios, en su intento de redirigir el creciente descontento popular, se encuentra hoy excavando "nichos de mercado" de ridiculización de los Medios, creando su propio catálogo de celebridades opositorias, de Bob Dole a William Bennett por la derecha, a Catherine McKinnon, la "feminista por censura legal" , y hasta el "Antitecnologista" Kirkpatrick Sale, y una camada de cyber- chavos sobre-socializados, detrás de los cuales los críticos de los Medios supuestamente se van a alinear.
No tenemos nada en común con tales oponentes espurios, ni con sus enfoques censurantes. No hemos llegado a quemar libros, imponer etiquetas de prevención en los productos de los Medios, ni para destrozar Tvs o para condenar a muerte a las computadoras personales. Ni caemos en el truco por el cual conquistamos un juego de tecnologías de comunicación por medio de esclavizarnos a lo más novedoso. Preferimos despojar a estas tecnologías de su lustre arrebatador por medio de la creación de un "show" (que no es puro espectáculo) mejor y más participativo fuera de la Pantalla. Un Proyecto Immedia no viene para destruír la Libertad de Expresión, sino para cumplirla.
Repetimos: Los Medios ya han hecho pruebas de mercado de cada chivo expiatorio sobre nosotros, excepto por los actuales locales de poder detrás de sus máscaras y pixeles. Por que los Medios son, por si fuera poco, el 90 por ciento aproximado de la economía global que no está ligada a la producción de cualquier artículo o servicio: los Medios son el Intermediario. Los Zapatistas indígenas revolucionarios en Chiapas, México, han llamado a esta bestia de la Post-guerra Fría "Neo-liberalismo Global". Otros la han nombrado "El Espectáculo" o "Capitalismo Comodino". Nosotros tenemos "fluidaridad" con tales esfuerzos. Pero usamos las palabras Los Medios porque en nuestras Vidas Cotidianas, es la forma más fenomenológica en que la gente de todas las clases, ahora, experimentan el abuso en manos del poder.
Los Medios son un sinónimo con la economía innecesaria de la Mediatización y el Intermediario; aquello que conserva a todos esclavizando en vez de gozar y crear. Los Medios acuerpan las más rotas de las promesas de la tecnología.
El ya poderoso reservorio público de la ira contra los Medios y el Intermediario, enmudecido por tanto tiempo, se cuece a punto de estallar sobre este lado de la Pantalla.
Las Revoluciones llegan cuando el público descubre que su "protector" ha sido, realmente su Tirano.
El público oscila entre la ilusión y la desilusión cuando se trata de los Medios. Nosotros, el Pueblo, tenemos una relación de amor y odio con nuestras pantallas, teñido con un sentido de resignación de que una vida mediatizada es inevitable. En todas las esquinas, escuchamos quejas airadas acerca de los Medios, buscando una voz común. En esas mismas calles, también escuchamos el escándalo de Tvs y radios, en los autos, tiendas y hogares, y la mayoría de nosotros parece que no puede quedarse lejos de las seducciones de La Pantalla.
Un proyecto Immedia se forma naciendo de la necesidad de abrirse a la libertad, como individuos, de la sobre- mediatización. Y sin embargo, habiendo evolucionado alrededor de los Medios y la Tecnología nosotros mismos, reconocemos que hay, en el presente, una guerra de 24 horas al día entre los Medios y el Ser, y nos hallamos a nosotros mismos diariamente en ambos lados de las barricadas. Y así luchamos por comprender mejor la naturaleza de nuestra relación actual con nuestro enemigo.
II. El Impresionismo Tecnológico Los Medios son un profundo problema sicológico para el individuo. Cualquiera que haya alejado a un perrito de su madre para llevarlo al nuevo hogar ha conocido algo acerca de las impresiones mentales. El cachorro empieza por asignar emociones y sentimientos que anteriormente tenía hacia su madre, ahora hacia sus amos humanos, algunas veces aún hasta objetos inanimados tales como una cobija o un par de zapatos.
La civilización moderna está ahora dominada por generaciones que se establecieron enfrente de un televisor a edad muy temprana. La TV era y permanece como un padre surrogado en la mayor parte de las viviendas familiares. Fuimos imprimidos por la Pantalla (y muy literalmente es así --está bien establecido que la televisión impone un reenfoque de los lentes ópticos humanos en sus jóvenes consumidores); así comenzó nuestra profunda relación emocional con la tecnología de los Medios y con la vida mediatizada --una relación psicológica muy compleja que debe ser explorada y mejor comprendida si quiere hallársele alguna salida.
Si esto es verdad, significa que toda la variedad de emociones que la gente tiene hacia sus padres, ahora las tiene hacia los Medios (que gozando de nuestro trabajo y atención, nos conserva, correpondientemente, en estado infantil como población). La Avenida Madison ha estado consciente de este "proceso de infantilización" durante décadas, y ha trabajado muy exitosamente para conservarnos como espectadores de nuestro propio tiempo; ¡espectadores en nuestros propios hogares!
Y sin embargo, esta profundidad impuesta de relaciones que tenemos, como individuos, con la tecnología (y con los Medios como su manifestación más alta) también ha llevado a muchos a un estado casi de estallido, a la manera de Edipo, de ir en contra de la tecno-tiranía. Los bombazos como los del terrorista anti-tecnológico llamado "Una-Bomber" son quizá el ejemplo más extremo, pero la cultura popular también está repleta con brotes de quejas menos violentas contra la deshumanización de una cultura mecanizada. Esta es una emoción medular dentro del movimiento por la conservación del ambiente. También puede ser visto en muchas formas de reclamos conservadores contrqa los Medios. Es también un tema socorrido por muchas artes populares, la ciencia ficción y el teatro. A menos y hasta que esta Ira encuentre su transformación en una revuelta popular de creatividad no mediatizada, continuará creciendo alrededor de la sociedad en forma de constantes humillaciones que ocurren cuando infelices individuos se encuentran con otros individuos infelices; el impuesto escondido sobre la Vida Cotidiana que resulta del despoderamiento masivo.
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