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 English | Español November 18, 2017 | Issue #32


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Un caso de terrorismo sin prueba en Bolivia

A Washington le Sale el tiro por la culata en la persecución de Pacho Cortés


Por Al Giordano
Parte II de una serie investigativa de Narco News

16 de febrero 2004

El Alto, Bolivia; Domingo, 10 A.M., Enero 25, 2004: Es día de visitas en la cárcel de máxima seguridad de Bolivia. Llego a las puertas de la penitenciaría para entrevistar al alegado “terrorista internacional y narcotraficante,” el colombiano Francisco “Pacho” Cortés, y, de repente… todas las visitas son canceladas.

Aproximadamente 40 esposas, novias, niños y monjas que llegan durante la siguiente media hora para visitar a los presos, quedan esperando afuera en un viento fuerte, preguntándose en voz alta por qué no pueden ver a sus seres queridos. “Esto nunca ha pasado antes,” murmura una monja, una de las que visita semanalmente a los presos. Los números de teléfono celular de los varios presos (sí, los presos pueden tener teléfonos celulares aquí) – entre los cuales se encuentra un ex-presidente de Bolivia y un famoso chef colombiano, ambos sentenciados por narcotráfico – no responden a las llamadas. Los guardias no dicen que ha ocurrido para causar la sorpresiva cancelación de las visitas del domingo, excepto que todos los presos están aislados, sin acceso al mundo exterior.

Una hora después, mientras los potenciales visitantes se reúnen, confundidos, alrededor de la entrada, un jeep rojo aparece en el camino de tierra que conduce a la penitenciaría – es un equipo de televisión del Canal 21 de La Paz – dejando una nube de polvo detrás. Las puertas de la prisión de San Pedro de Chonchocoro se abren de par en par, esperando recibir a los periodistas de la televisión. Los guardias, en sus uniformes verde oliva, escoltan al reportero y al camarógrafo dentro de la prisión, hacia la escena de lo que los funcionarios del gobierno ahora afirman fue un supuesto intento de fuga de algunos presos, uno de los cuales, Pacho Cortés, tiene pocos motivos para intentar huir, dado que no ha sido encontrado culpable de ningún crimen y solo está esperando el día de su juicio.

La penitenciaría de San Pedro de Chonchocoro está situada en medio de una vasta y árida planicie. Hay muros de concreto, torres de vigilancia, y guardias moviéndose dentro de la prisión. Fuera de la valla de tela metálica que rodea al complejo, un niño de alrededor 7 años guía a las ovejas de su familia con un palo. Dos mujeres aymaras, sentadas con las piernas cruzadas sobre montículos de césped fuera de la puerta, ofrecen a la venta leche fresca, en botellas de gaseosas recicladas, a los visitantes para entregárselas a cualquiera de los ciento cuatro prisioneros dentro de la cárcel. Sin embargo, la leche no se está vendiendo hoy. Las puertas permanecen cerradas.

Hace una hora, mientras mi taxi zigzagueaba alrededor de charcos y a través de pequeños arroyos que cortan los polvorientos caminos que llevan a la prisión, pensaba, “con razón pusieron una penitenciaría aquí tan lejos, en medio de la nada.” No hay lugar donde esconderse por aquí, ningún lugar hacia donde escapar aun si un prisionero pudiese de alguna manera superar los altos muros de piedra, los ubicuos guardias armados y las múltiples cercas de alambre de púas. Los perros que protegen a las ovejas y vacas en este valle de sembríos de papas ladran a cualquier cosa que se mueve. Gruñen y muestran sus dientes a las llantas que pasan rodando, persiguiendo inquietamente al costado del taxi.

Mantenga sus manos dentro de la ventana, estimado lector. Los perros no están moviendo sus colas. Le sacarán un pedazo a cualquier extraño que intente cruzar la planicie a pie.

Y aun así, “intento de fuga” es precisamente el pretexto que los funcionarios usaron hoy para prevenir la entrevista de Narco News a Francisco “Pacho” Cortés, quien lleva casi nueve meses tras las rejas esperando un juicio organizado con fines propagandísticos bajo el cargo de “narco-terrorismo.”

Cortés es un improbable candidato para tal infamia. El es muy bien conocido en su propia tierra, Colombia, como uno de los mediadores en las negociaciones de paz entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Internacionalmente, es conocido como un defensor de los derechos humanos y como una voz de los campesinos granjeros.

Este último abril, Pacho Cortés viajó a Bolivia, hospedándose en casa de unos amigos aquí en la ciudad de El Alto en las afueras de La Paz, cerca del aeropuerto internacional de la metrópolis. Tres días mas tarde, al amanecer del 10 de abril, la policía irrumpió en la casa y arrestó a Cortés bajo el cargo de “terrorismo.”

Un “manual” de origenes dudosos

Los fiscales bolivianos acusaron a Pacho Cortés de tratar de establecer un ejército guerrillero – “ELN-B,” o una supuesta, según ellos, nueva rama del ELN colombiano en la cercana Bolivia.

Abogados y organizaciones de derechos humanos que han revisado el caso dicen que la evidencia presentada por el Estado es, en el mejor de los casos, insubstancial y da fuertes indicios de haber sido fabricada.

El ELN, en sus mas de 40 años de historia, nunca ha intentado abrir sucursales en otros países. Aun así el caso presume que la organización guerrillera colombiana se comporta como una cadena tipo McDonalds o Burger King. La “evidencia” clave presentada en contra de Cortés en un supuesto manual de guerrilla de 64 páginas, un reporte supuestamente dirigido al ELN colombiano, el cual se lee como si fuera arrancado de algún almanaque mundial, con página tras página de listas mundanas que describen las regiones, industrias, economía, gobierno, bases militares y cultura de Bolivia.

El supuesto manual – Narco News pudo revisarlo pero fue avisado por asesores legales que la mera posesión del manual sería considerada un acto de “terrosismo” – tiene unas pocas páginas que al parecer pueden ser descritas como guerrilla, pero se leen mas como un manual paramilitar que como cualquier auténtico manual guerrillero que se haya escrito, con rasgos de obtusa retórica, aparentemente marxista. A pesar de que las autoridades afirman que un colombiano militante del ELN es el autor del supuesto manual – ellos alegan, en contra del record histórico, que Pacho Cortés es ese guerrillero y autor – esa afirmación se desvía del modus operandi histórico del ELN. Algunos reporteros que tienen conocimiento acerca de los movimientos guerrilleros de América Latina y su historia, después de haber revisado el “manual,” se ríen a carcajadas acerca de la manera en que en manual es obviamente fraguado, una simulación, una fantasía de un agente de inteligencia de la clase lenta acerca de lo que un ejército guerrillero hace o supuestamente haría si es que se expandiera dentro de Bolivia.

Por ejemplo, el manual incita a usar “secuestros” para financiar el nuevo, alegadamente boliviano, ejército guerrillero en la etapa inicial, clandestina de su construcción. Tal recomendación va directamente en contra de cómo el ELN colombiano y otros movimientos guerrilleros históricamente han fundado sus organizaciones. Use su sentido común cuando considere esta realidad: si usted está construyendo un ejército guerrillero, realmente realiza secuestros – u otra actividad ilegal que cree un riesgo mas alto de ser arrestado en la etapa inicial, clandestina? Todo lo contrario: toda teoría y práctica guerrillera revolucionaria insta a no hacerlo. No es la tarea principal, en el comienzo, asumiendo que alguien quisiera formar un movimiento guerrillero en Bolivia o en cualquier parte, no ser descubierto? El concepto de llevar a cabo “secuestros” para levantar el financiamiento de un movimiento guerrillero en su fase inicial – tal y como el “manual” dice – es particularmente dudoso dado que para obtener un rescate uno tiene que o aparecer en persona para físicamente recibir el dinero, o dejar un rastro de papeles a través de cuentas bancarias en una era cuando las transacciones son cada vez mas fácilmente rastreadas.

La mano de la embajada

Pero hay algo mas interesante acerca del arresto de Pacho Cortés: Al amanecer del último 10 de abril, varios reporteros y editores de medios de comunicación comerciales recibieron llamadas telefónicas alertándoles que un “terrorista colombiano” había sido arrestado en El Alto. Aquellas llamadas no provinieron de la policía boliviana, o de oficiales militares, o de los fiscales. De acuerdo a varios periodistas de La Paz en distintos medios de comunicación, las llamadas vinieron de Erik Foronda, un funcionario de la Embajada de los Estados Unidos en la Paz en la calle Arce. El circo noticioso tenía un cabecilla que no era boliviano. La carpa de circo era Made in USA.

Dado que el gobierno de Bush y sus emisarios para América Latina han sido bien claros, desde septiembre 11, 2001, acerca de que intentar promover la idea de movimientos de liberación nacional en Colombia – en efecto, que a un partidos políticos registrados, legales y pacíficos y movimientos sociales en Bolivia y otros países – constituyen “terrorismo internacional” y organizaciones “narcotraficantes,” las llamadas del Sr. Foronda no fueron tan sorpresivas para los reporteros de ATB TV, Canal 2, La Prensa y La Razón, entre otros, quienes las recibieron. Oh sorpresa, la embajada dice que hay “terrorismo” aquí, que es exportado desde Colombia y que es importado a Bolivia. Ha estado haciendo las mismas denuncias infundadas por algún tiempo. El previo embajador, Manuel Rocha, y el actual, David Greenlee, son ya famosos en su tierra por el lanzar la palabra que empieza con T a cualquiera que les escuche, a fin de manchar cualquier movimiento social o electoral en crecimiento con la brocha del “terrorismo.”

La otra cosa acerca del supuesto manual que sorprende es la aparente afirmación que un partido político – uno de los partidos políticos mas grandes de Bolivia, con senadores y diputados, el de mas rápido crecimiento, el mas exitoso, el mas auténticamente popular partido que este país ha visto en décadas – y sus organizaciones base entre los cocaleros en la región de Chapare, sirven de alguna manera, de acuerdo al montaje, como la idéntica organización base de esta supuesta organización guerrillera. Periodistas, observadores de derechos humanos y otros no están tampoco sorprendidos de que la afirmación de este circo de la Embajada Norteamericana sea que este partido político es el MAS, “Movimiento al Socialismo,” la base de soporte de Evo Morales, el candidato que quedó segundo en las elecciones presidenciales del 2002.

Este último abril, después que Pacho Cortés fue arrestado y , en mayo, después que fue llevado a la aislada Penitenciaría de Chonchocoro, la invocación de la palabra “terrorista” fue suficiente para causar miedo entre las organizaciones de derechos humanos, ninguna de las cuales levantó su voz en protesta del montaje. La dinámica de temor ha cambiado, sin embargo, desde la caída en octubre del régimen del ex-presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, conocido como Goni, y su exilio a Miami. El miedo ha desaparecido. Pero hasta ese entonces, el miedo era como una nube dominante que oscurecía las muchas irregularidades en el caso de Pacho Cortés.

En medio del clima de miedo, los cabecillas de la embajada – quienes controlaban todos los aspectos del gobierno de Goni – abrieron un segundo frente en este montaje “terrorista.” Ahora que tenían a Pacho Cortés, un colombiano, tras las rejas en Bolivia, la campaña fue expandida para apuntar a 29 ciudadanos bolivianos… quienes por coincidencia eran, todos ellos, importantes líderes políticos y sindicales… mas dos menores de edad.

Desde entonces, Narco News ha tenido la oportunidad de entrevistar a muchos de aquellos líderes acusados junto con el colombiano Cortés. Aquellas entrevistas, y la historia tras el caso montado en contra de ellos, serán publicadas durante esta semana como parte de esta serie.

Mientras tanto, el montaje apoyado por la Embajada contra el activista social colombiano está cayendo por su propio peso.

Derechos humanos: de la defensa a la ofensiva

La Paz, Bolivia; Martes, 4 P.M., Febrero 3, 2004: La Asamblea de La Paz por los Derechos Humanos ha llamado a una conferencia de prensa aquí, hoy, en sus oficinas, a 4.200 metros sobre el nivel del mar, y reporteros – prensa, radio, televisión e internet – han subido dos pisos de escaleras mas arriba para cubrir la historia.

Después de nueve meses en la defensiva, y después de la acusación insubstancial la semana previa de un “intento de fuga” por parte del hombre que espera su juicio, Pacho Cortés, abogados y organizaciones de derechos humanos toman hoy la ofensiva por primera vez desde su arresto diez meses atrás. Hay tres equipos de televisión presentes, a parte de reporteros de radio y periódicos. Uniéndose a esta conferencia de prensa, están el hijo del acusado, Andrés Cortés de 18 años, tres miembros del Congreso Nacional, sus abogados defensores y otros grupos de derechos humanos.

“Estamos aquí para expresar públicamente nuestra preocupación acerca del trato a Cortés porque creemos que su vida puede estar en peligro,” comienza el Dr. Sacha Llorenti, Presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia. “Hace dos meses, la oficina de prisiones ordenó que él sea transferido de Chonchocoro a la prisión de aquí en La Paz, pero el juez, Dr. Gonzalo Sánchez Castelú, se rehúsa a permitir que el prisionero sea trasladado. Esta es una dilatación de la función judicial que debe ser superada”.


“¿Quien está pagando por estas cosas?” pregunta el abogado defensor Rogelio Mayta. Una playera y un poster, parte de la “campaña de los medios” en contra de Pacho Cortés.
Fotos: Agencia Narco News
Andrés, el hijo del acusado, que vino solo a Bolivia el año pasado cuando tenía 17 años para tratar de obtener la libertad de su padre, habla también: “Mi familia y todo el movimiento de derechos humanos estamos muy preocupados,” dice él. “Tememos por su salud y tememos por su seguridad. Ahora dicen que ha intentado fugarse. Eso es porque los cargos contra el son tan débiles que ahora tienen que inventarse otros cargos para mantenerlo encerrado. Estos cargos de terrorismo no son solo contra mi padre. Son contra todo mi país. Ellos dicen que nosotros los colombianos somos terroristas. Espero ustedes que han venido hoy puedan ayudarnos.”

Un acontecimiento significativo en el caso, respondiendo al llamado del joven Andrés Cortés, es que una de las figuras mas prominentes del recientemente reparado sistema de cortes boliviano, el abogado defensor Dr. Rogelio Mayta, asesor del senador nacional Filemón Escobar, y autor de la nueva ley de Bolivia que protege, permitiendo la sindicalización, a los amos de llaves y otros empleados domésticos, se ha ofrecido a liderar la defensa de Pacho Cortés.

Rogelio Mayta también está aquí hoy en esta conferencia de prensa defendiendo a su cliente. El dice: “Lo mas preocupante es la campaña de los medios en contra de mi cliente, llamándolo un terrorista. ¿Quien está pagando por estas cosas? También se han hecho posters vistosos con esta acusación. Mientras tanto, no nos permiten ver a nosotros, la defensa, documentos claves en el caso. Y tememos por su vida en Chonchocoro. El tiene una úlcera, una hernia y otros problemas de salud. Así que hoy hemos presentado una moción ante el juez para que mi cliente sea transladado aquí a la prisión de San Pedro de la Paz, donde hay mejor atención médica. Todo lo que pedimos es que la orden que ya ha sido hecha para transferirlo sea cumplida, para que pueda sobrevivir hasta el día de su juicio.”

La historia da la vuelta

Esa noche, mientras organizo mis notas, con un ojo puesto en los resultados electorales de ese día en los Estados Unidos (preguntándome cuando el gobierno de Bush comenzará también a llamar “terroristas” a los partidos de la oposición en los Estados Unidos), cuando faltaban horas para las 5:30 a.m, hora en la que tenía que estar en el aeropuerto para dejar Bolivia, por ahora, una de nuestras fuentes llama por teléfono: “Pacho salió del aislamiento. Todavía está en Chonchocoro, pero está con el resto de los presos y puede recibir visitas nuevamente. Por supuesto, en tu caso, ya no hay tiempo para entrevistarlo.”

Tal y como los eventos de los recientes días lo demuestran , las autoridades aparentemente están mas preocupadas de que la verdad acerca de este caso salga a la luz pública, que de su pretensión que el acusado pueda físicamente intentar una fuga peligrosa.

Suene la alarma, Señor Embajador: Su “caso” en contra de Pacho Cortés y los líderes políticos bolivianos es fraudulento… De hecho, su caso sabotea la batalla contra el terrorismo porque es una falsa alarma donde no existe ningún terrorismo… y la verdad, Señor Embajador David Greenlee… la verdad ya se ha escapado.

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