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La gente de la hoja sagrada

Los cocaleros peruanos y su primer gran congreso


Por Luis Gómez
Parte III y final de una serie sobre el estado de la guerra contra las drogas en Perú

22 de marzo 2004

¿A qué fueron los cocaleros peruanos a Lima en febrero? ¿Qué quieren? En un escenario como el de estos tiempos, ¿buscan una confrontación o abrir puertas para el laberinto de su vida, marginada y pobre como la de millones de campesinos en nuestra América? Algunas respuestas comenzó a dar el investigador Hugo Cabieses en un informe publicado en Mama Coca el 5 de enero pasado. En ese documento, Cabieses repasó la situación en dos de los valles cocaleros más importantes de Perú, el Apurímac/Ene y el Alto Huallaga-Aguaytía, visitados por él en octubre y diciembre del año pasado, respectivamente.

Del valle Apurímac/Ene, al que Cabieses fue contratado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), explicaba que además de la “pobreza extrema, falta de desarrollo y cultivo intenso de coca principalmente para usos ilegales”, era notoria una situación de “inseguridad ciudadana, proliferación de ‘narcotráfico’, restricción de derechos ciudadanos”, así como la presencia de remanentes de lo que fue Sendero Luminoso, el grupo armado de tendencia maoísta. Para su visita a Alto Huallaga-Aguaytía, Cabieses fue contratado por el Washington Office on Latin America, una organización no gobermental “para realizar un estudio comparativo a nivel andino sobre el impacto del ‘desarrollo alternativo’, la reducción/erradicación/fumigación de cultivos de coca y el impacto del ATPDEA [el acuerdo entre Estados Unidos y los países andinos para la promoción del comercio y la erradicación de las drogas]”. Además de esto, el investigador peruano detalló y confirmó las denuncias hechas por Marisela Guillén: la empresa estadounidense Chemonics y la Comisión Nacional para el Desarrollo y la Vida sin Drogas (Devida) están defraudando a los agricultores al no pagar lo acordado por la erradicación compensada (180 dólares por familia) y negándose a negociar con la legítima dirigencia cocalera.

Hugo Cabieses hizo también un análisis del estado de ánimo de los cocaleros peruanos, afirmando que, mientras preparaban dos precongresos regionales y el congreso nacional, los cocaleros no realizarían “movilizaciones y paros campesinos”, salvo que el gobierno (a través de sus instituciones, como Devida) cometiera “algún grave error” contra ellos. Cabieses fue claro nuevamente: “La disposición de los dirigentes es hacia el diálogo y sería un grave error que el Gobierno no abra las puertas para ello”... pero no ocurrió así, y el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, volvió a las andadas… los cocaleros continuaron con su marcha, firmes…

El miedo al “bolivianazo”

Elsa Malpartida lo anunció el 11 de enero en un discurso pronunciado en el precongreso realizado en la Ciudad de Tingo María. En su intervención, la secretaria de organización de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (CONPACCP) informó que la máxima organización cocalera haría su II Congreso Nacional entre el 18 y el 20 de febrero en Lima, capital del país, asiento del criollismo peruano, del poder y capital… ok, queridos lectores aquí hemos venido titulando la serie con la frase “Los cocaleros peruanos y su primer gran congreso”... no, no fue por error, el II Congreso Nacional de la CONPACCP fue su primer gran congreso: por vez primera, los cocaleros de todas partes fueron hasta el asiento del poder a decir su palabra, a discutir… por primera vez desataron los demonios del miedo en el gobierno.

El llamamiento de Malpartida era también un detallado balance de las relaciones con el gobierno, que insiste desde hace tiempo en obviar a sus máximos dirigentes (Nelson Palomino y Nancy Obregón), de los incumplimientos de los funcionarios en los acuerdos tomados, de todos los agravios recibidos. Pero además, en franca disposición de diálogo, propuso lo que los cocaleros consideran la base de un verdadero cambio en Perú: la creación de una ley para dignificar la hoja de coca y reglamentar su cultivo. Elsa Malpartida concluyó su discurso diciendo: “La historia ha cambiado en la gobernabilidad desde abajo y adentro. Los pueblos y gremios decidirán el destino del país. Una de las evidencias trascendentales es esta reunión que está naciendo del pueblo y para el pueblo. Si los gobernantes de turno, locales, regionales y nacionales, persisten con el incumplimiento de lo que firman, nos veremos obligados a retirarnos del diálogo y tomar medidas más radicales en el II Congreso Nacional del 18 al 20 de febrero del 2004”. ¿Dudas sobre la posición de los cocaleros peruanos?

Fernando Rospigliosi, ministro del Interior de Alejandro Toledo, no tuvo ninguna: los cocaleros estaban embarcados en una acción para “desestabilizar” al gobierno (en compañía de otros grupos). Cuando en el gobierno supieron que varios líderes sociales y políticos andaban apoyando a los cocaleros, Rospigliosi comenzó a acusarlos de querer generar violencia. El miércoles 21 de enero, el ministro dijo: “Están recorriendo los valles [de coca] y tratando de levantar a las personas diciendo que hay que imitar a Bolivia… Si resultará o no el bolivianazo no lo sabemos”.

¿Bolivianazo? ¿O sea que los peruanos va a sacar a Toledo y su gente del gobierno por asesinos, por corruptos y por vendepatrias, como hicieron los bolivianos en octubre pasado con Gonzalo Sánchez de Lozada? Puede ser… lo que Rospigliosi no aclaró, al decir que estaban preocupados “por la intentona”, fue si los movimientos sociales tenían motivos para un “bolivianazo”. Como sea, los cocaleros manifestaron sus intenciones. “No vamos con ánimo de guerra”, explicó Nancy Obregón. Y luego de una reunión con la Comisión de Defensa del Congreso el jueves 22 de enero, para explicarle a los congresistas la dura situación que se vive en las cuencas cocaleras peruanas, Obregón fue todavía más explícita: “Nosotros somos responsables y sabemos que a través del diálogo canalizaremos de la mejor manera nuestras demandas”, anunciando también que podrían denunciar a Rospigliosi por difamación.

El ministro Rospigliosi, que ya había dado muestras de no entender nada de mercados y prohibición a las drogas (y a la coca) [link a nota 2 de esta serie], se mandó una mejor todavía. El viernes 23 de enero, como documenta una nota del diario Correo de Lima, este hombre, que usa un bigote parecido al de Pablo Escóbar, dijo que en todo caso los productores de hoja de coca tendrían que pedir perdón por “inundar las calles con pasta básica de cocaína que provoca violencia, delitos y crímenes”, ya que según él es de los valles donde cultivan la coca que viene la droga: “Cada vez hay más drogadictos en el Perú. ¿De dónde creen que viene esa droga? ¿Del aire, del extranjero? Pues no. Viene de los valles del Apurímac, Huallaga y el Monzón”. Habría que recordar a Rospigliosi que las situación de miseria y enfermedades detalladas por Hugo Cabieses en sus visitas a los valles cocaleros o la violencia a que son sometidos por parte de las fuerzas del Estado… pero mejor no, lo dejamos preocupado por el “bolivianazo” y nos vamos ya al congreso de Lima…

Diálogo, libertad y leyes: soluciones

Al Parque Zonal Huayna Cápac, en el distrito de Miraflores, comenzaron a llegar festivos los cocaleros peruanos. Ya el martes 17 de febrero aparecieron las primeras delegaciones, venidas del valle de Huallaga y del de Uyacali. Y mientras sus compañeros se acomodaban en el recinto que los hospedaría y acogería el congreso de la CONPACCP, Nancy Obregón y Elsa Malpartida se reunieron con la presidenta de la Comisión de Defensa Nacional, Desarrollo Alternativo y Lucha contra las Drogas del Parlamento, Susana Higuchi, para explicarle más en detalle qué era lo que estaban haciendo tantos campesinos juntos.

Ese día, como relata una nota publicada por la revista Caretas, el ambiente no era de confrontación ni mucho menos se podía deducir que los cocaleros preparasen un “bolivianazo”. Más aún, Fernando Rospigliosi, luego de andarlos acosando verbalmente y de perseguirlos con las fuerzas del ministerio del Interior durante meses, saludó “la realización del encuentro” y hasta dijo que la Policía Nacional del Perú les iba dar todas las garantías de seguridad necesarias… pero los problemas ya venían por otra parte, porque Ricardo Noriega Salaverry, un abogado ex masón (acusado de malversar fondos por la secta) y ex candidato presidencial, salió a decir que Nelson Palomino, a quien representa como defensor, había desautorizado la realización del congreso…

Luego se sabría que Noriega estaba supuestamente apoyado por una de las federaciones cocaleras (de la que dice ser secretario general), que en realidad quería controlar todo el evento, que estaba haciendo campaña política en las cuencas cocaleras para movimiento político y que su posición respecto a la problemática cocalera estaba muy cercana al gobierno, como demostró en una entrevista con Caretas. Nancy Obregón y otros dirigentes lo acusaron de oportunista y siguieron adelante.

El miércoles 18 de febrero dio inicio el II Congreso de la CONPACCP, como estaba previsto, y ese día hubo el primer resolutivo: libertad inmediata e incondicional para su máximo dirigente, Nelson Palomino Laserna, quien fue ratificado en su cargo de Secretario General de la organización. A un año de estar detenido sin juicio, Palomino fue aplaudido a rabiar por sus compañeros. También algunos invitados nacionales e internacionales estuvieron presentes, como la campesina cocalera de Colombia Omaira Morales, y manifestaron su apoyo al movimiento cocalero de Perú.

Claro, hubo discusiones y propuestas a partir de la agenda programada antes. Como la que generó la propuesta del valle el Monzón, cuyos dirigentes exigían que se pelee por el libre cultivo de hoja de coca. A alguna gente del Monzón no le parecía tampoco buena la estrategia de diálogo y concertación con el gobierno echada a andar por Nancy Obregón y Elsa Malpartida… la discusión fue agria y muchos campesinos se retiraron del congreso en medio de acusaciones cruzadas de toda clase.

Pero el jueves 19 de febrero, luego de las sesiones, al final de la tarde, una sorpresiva llamada calmó el ambiente y levantó ánimos a todo el mundo. Nelson Palomino llamó a Elsa Malpartida desde la cárcel en el sur del país donde lo tienen preso. De acuerdo a una nota publicada el 19 de febrero por el diario El Comercio, Palomino dijo a Malpartida que respaldaba el congreso, la unidad de sus compañeros y su lucha por la dignificación de la hoja de coca. Condenó los intentos de división de algunos dirigentes (como Iburcio Morales del Monzón) y negó la autoridad del abogado Noriega Salaverry… con tres minutos de teléfono se resolvió todo (y aunque el gobierno negó la posibilidad de la llamada, en la cárcel de Yanamilla confirmaron que Palomino pudo sin problemas hacerla, ya que hay cuatro teléfonos en el penal a disposición de los presos). Los cocaleros terminaron de conocer sus propuestas y sus problemáticas específicas, formaron ocho comisiones de trabajo y dedicaron el resto del congreso a la elaboración de sus resolutivos.

Cuando terminaron, los resultados eran impresionantes y fueron condensados en un documento aprobado por unanimidad el viernes 20 de febrero. El texto, que lleva por título “Por la revalorización e industrialización de la hoja de coca, en defensa del movimiento campesino de las cuencas cocaleras y contra el narcotráfico”, era un minucioso análisis de situación en Perú en el que se pide textualmente la salida de Chemonics, la mejora en los mecanismos de industrialización de la hoja de coca e inclusive un rechazo al ALCA y otros mecanismos de comercio internacional. De él, la mejor síntesis es el plan de lucha cocalero:

PLAN DE LUCHA INMEDIATA DE LA CONPACCP 2004-2005
PLAZO DE 60 DIAS (20 de Abril)

1. Libertad inmediata del compañero Nelson Palomino Laserna.

2. Suspensión inmediata de la erradicación de la hoja de coca en todas sus modalidades (voluntaria o forzosa).

3. La inmediata desactivación de Devida y la expulsión de las ongs que operan en las cuencas cocaleras en relación con la problemática de la hoja de coca.

4. Que Enaco pase a la administración de los gobiernos regionales con participación fiscalizadora de los productores cocaleros.

5. Pronta promulgación de la Ley de la Coca que comprenda su industrialización y comercialización.

Concreto y claro, ¿no es cierto? La gente de la hoja sagrada en Perú ha dicho esta vez su palabra. Y al día siguiente, terminado el evento en Lima y antes de partir a sus regiones, una comisión delegada entregó el documento al Congreso y a la oficina de Alejandro Toledo, para que estén avisados. Ahora, habrá que seguirles la huella, como no hace el gobierno, que el 23 de febrero anunció que todo estaba ya listo para reanudar los vuelos de interdicción y continúa acosando a los productores de hoja de coca…

Los sesenta días corren y lo mejor que Toledo ha podido hacer es reunirse con la jefa de la DEA, Karen Tandy, y decir, en una reunión continental antinarcóticos que tuvo lugar la semana pasada en Lima, que los cocaleros no son sus “enemigos”... ¿Rospigliosi? Sigue diciendo sus cosas, hablando de “dineros oscuros” detrás de la gran ofensiva política de los cocaleros planificada en y después del congreso de la CONPACCP… ¿Los gringos? Siguen construyendo su base… mientras tanto, los cocaleros peruanos se han vuelto a reunir hace unas semanas en Cusco, antigua capital del imperio inca. Siguen trabajando y preparándose para lo que, de no cambiar el paisaje, puede ser una batalla decisiva en la llamada “Guerra contra las drogas”... sigan pendientes, queridos lectores, esto es apenas un nuevo comienzo…

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