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Narco News Issue #66
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La CONAIE de Ecuador frente a la difamación del “periodismo” de Estado

Símbolos de las luchas latinoamericanas refutan las descalificaciones de una abogada estadunidense


Por Fernando León y Erin Rosa
Especial para The Narco News Bulletin

11 de octubre 2010

El 30 de septiembre pasado, América Latina observó lo que parecía ser el tercer golpe de Estado del nuevo milenio. Y a simple vista muchos compramos la posibilidad. Sin embargo, a raíz de esos acontecimientos y con el paso del tiempo, estos hechos se han vuelto aún más confusos. Aunado a ello, aquellos movimientos ecuatorianos que no apoyaron ipso facto al presidente Rafael Correa fueron el blanco de críticas y difamaciones precisamente desde aquellos cuya visión de la izquierda en el continente no traspasa los límites del Estado. Y más que la naturaleza misma del intento de golpe, o lo que quiera que haya sido, lo más relevante surge unos días después con el intento de linchamiento de organizaciones indígenas históricas ecuatorianas que con justa razón no apoyan al gobierno ecuatoriano.

Liderando la carga en contra de los movimientos indígenas y movimientos sociales relacionados, se encuentra la abogada estadunidense Eva Golinger, personalidad de televisión de TeleSur (un canal creado por el gobierno venezolano y financiado adicionalmente por gobiernos pertenecientes a ALBA y otros gobiernos latinoamericanos), y ex colaboradora de la Oficina de Información de Venezuela con sede en Washington DC, la cual es financiada por el estado venezolano. Golinger ha tratado de retratar a las organizaciones históricas como la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) como agentes del imperialismo estadunidense. En entrevistas separadas con Narco News, luchadores sociales latinoamericanos con décadas de experiencia en el terreno de las principales luchas en el hemisferio dijeron a este periódico que encuentran esas afirmaciones absurdas, infundadas y sin apoyo alguno de la “evidencia” ofrecida. Entre ellos la académica mexicana y ex presa política por acusaciones de ser miembro del Ejército Guerrillero Tupác Katari en Bolivia (igual que el actual vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera), Raquel Gutiérrez, dijo que el “Achacarle un caracter imperialista a la CONAIE es una mentada de madre.” Por su parte Oscar Olivera, sindicalista boliviano y organizador en la exitosa Guerra del Agua que logró expulsar a la trasnacional Bechtel de Bolivia en 2000, dijo: “Yo pondría mis manos al fuego por la CONAIE. Yo he estado con los compas de la CONAIE, con los compas de ECUARUNARI. Yo creo que es un movimiento absolutatemente legítimo, salido de las bases, con una perspectiva de transformación, recuperación de la memoria, etc., muy legítima.” Ambos, entre otros luchadores sociales y analistas latinoamericanos aportan desde su experiencia más comentarios sobre las acusaciones y que presentamos a continuación.

Un poco de la historia del movimiento indígena ecuatoriano

El nuevo milenio en Latinoamérica ha estado signado por una etapa histórica de gobiernos con una naturaleza particular. Gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina—¿Nicaragua?, ¿El Salvador?—llegarían para terminar con las traumáticas décadas dictatoriales en el continente. Lo más relevante del caso es que estos gobiernos son producto de las movilizaciones que durante décadas sucedieron en todos estos países. Sin embargo, a pesar del logro obtenido, muchos de los movimientos que ayudaron a construir un aparente gobierno diferente ahora se ven más amenazados aún.

Y el caso ecuatoriano no es la excepción.

El movimiento indígena en Ecuador ha sido uno de los más articulados en el continente. Con una población total de más de 14 millones de personas, de los cuales se estima que más del 40% es indígena. En 1972 surge la primera confederación regional indígena en la serranía ecuatoriana, ECUARUNARI (Ecuador Runacunapac Riccharimui)—la cual en la actualidad forma parte de la CONAIE—con el objetivo de luchar por la legalización de sus tierras, la “educación, libertad de organización, participar en toma de decisiones políticas internas y externas, entre otros.”

Para noviembre de 1986 en un congreso del CONACNIE (Consejo Nacional de Coordinación de Nacionalidades Indígenas) se acuerda la formación de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), organización que aglutina a las más de 30 pueblos y nacionalidades del Ecuador. Entre sus objetivos se encuentran:

  • Consolidar a los pueblos y nacionalidades indígenas del país
  • Luchar por la defensa de tierras, territorios indígenas y los recursos naturales;
  • Fortalecer a la educación intercultural bilingüe;
  • Luchar contra el colonialismo y neocolonialismo (empresas transnacionales en comunidades indígenas);
  • Impulsar la autolegislación comunitaria y desarrollar el comunitarismo integral;
  • Fortalecer su identidad y sus formas de organización social;
  • Promover el ejercicio de los Derechos Colectivos de pueblos y Nacionalidades Indígenas del Ecuador, reconocidos en la Constitución Política de la República;
  • Construir una sociedad intercultural; promover la participación mediante el establecimiento de una democracia participativa, con fines de alcanzar la descentralización del poder y los recursos económicos, la solidaridad y la equidad;
  • Lograr la igualdad y la justicia en los pueblos y nacionalidades indígenas, por ende en la sociedad en general; y,
  • Mantener las relaciones internacionales entre las nacionalidades indígenas del Continente ABYA-YALA, a fin de viabilizar una comunicación alternativa entre los pueblos indígenas, y con otros sectores sociales comprometidos con la causa.

Entre finales de mayo y principios junio de 1990 se realiza, lo que la CONAIE considera, el primer gran levantamiento de la confederación en el país “por la defensa y reivindicación de sus derechos, del territorio, de la justicia y la libertad”.

Esta constante movilización por sus derechos básicos ha logrado derrocar a gobiernos que atacan los principios básicos por los que la CONAIE ha luchado desde su fundación. En 1998 el movimiento indígena logró la destitución del presidente Abdalá Bucaram. Dos años después, las movilizaciones sociales terminaron abruptamente con el gobierno de Jamil Mahuad. Como una alianza estratégica, en el año 2002 la CONAIE decide apoyar a Lucio Guitérrez en la elección presidencial. Su principal contendiente en las elecciones, el magnate Álvaro Noboa, lo acusó, según BBC News, de ser un “radical populista como Hugo Chávez.” Gutiérrez ganó con el 54% de los votos en dicha elección. Posteriormente, debido al viraje a la derecha del gobierno de Gutiérrez, en agosto de 2003 la CONAIE rompió definitivamente con Lucio Gutiérrez. Una vez más, ahora desde la oposición, las movilizaciones sociales compuestas en gran parte por los grupos indígenas de la CONAIE, lograron que en 2005 Lucio Gutiérrez fuera destituido de su cargo.

A partir de la experiencia de haber apoyado al gobierno de Gutiérrez, la CONAIE entra en un periodo, que Raúl Zibechi llama de reconstrucción. Durante 2005 “la dirección de la CONAIE retorna a las bases comunitarias [...] y despareció del panorama político ecuatoriano porque toda la dirección había retornado a las bases. Esa desaparición mediática le permitió reconstruirse por abajo.”

“Periodistas” de Estado: La ofensiva contra los movimientos

Una de las armas más poderosas que los gobiernos y medios autodenominados “progresistas”—porque como dice el académico Adolfo Gilly, con una vasta experiencia en las luchas desde abajo, primero hay que creer en el progreso para llamarse progresista—es la desacreditación de los movimientos sociales que no se alinean a sus agendas. Y esta situación se ha acentuado notablemente en la última semana. A razón del “intento de golpe” por parte de la policía ecuatoriana, la CONAIE emitió un comunicado en una conferencia de prensa, en la que decía que no apoyaban ni al golpe ni a Correa. Para Raúl Zibechi, analista y periodista uruguayo, en entrevista con este periódico, la postura de la CONAIE es lógica: “[La] CONAIE agrupa a 5.000 comunidades, tiene muchas contradicciones internas pero su comunicado lo considero justo. Están contra cualquier golpe, y eso queda claro, pero no quieren apoyar a Correa que los reprime, encarcela y acusa de terroristas.”

Sin embargo, a raíz del comunicado de la CONAIE, los defensores de la “democracia” desde arriba iniciaron la ofensiva.

Un día después del “intento de golpe” en Ecuador, la estadunidense Eva Golinger publicó que la CONAIE tiene vínculos financieros con la organización National Endowment for Democracy (NED, por sus siglas en inglés), organización no lucrativa que recibe recursos del gobierno de los EEUU a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Estado. Según Golinger:

“Organizaciones en Ecuador como Participación Ciudadana y Pro-justicia han dispuesto de financiamiento de USAID y NED, tanto como miembros y sectores de CODEMPE, Pachakutik, la CONAIE, la Corporación Empresarial Indígena del Ecuador y la Fundación Qellkaj.”

Las acusaciones de Golinger intentan afirmar que la CONAIE de alguna forma ha sido cooptada por los intereses de los EEUU. Acusar directamente a una organización como la CONAIE con algo así es grave. La “evidencia” en la que Golinger se basa es un documento obtenido a través de un acta de acceso a la información pública de los EEUU, denominada FOIA, que debe leerse muy atentamente—por tanto presumimos que ella no lo hizo.

Un pequeño paréntesis, para explicar la relación entre Pachakutik y la CONAIE:

En 1995, se forma el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik- Nuevo País (MUPP-NP), el cual, según su sitio, es “un movimiento político, plurinacional y democrático, con autonomía organizativa y con profundas relaciones con las nacionalidades, pueblos y movimientos sociales y abierto a la participación para culminar con con el cambio social.” El MUPP-NP está integrado por distinas organizaciones sociales de distintos sectores de la sociedad ecuatoriana, la CONAIE es una de las organizaciones que lo integran.

Ahora regresando a lo que Golinger publicó, dice también que:

“[En] este documento es muy claro que Pachakutik y RED (ambos brazos políticos en ese momento de la CONAIE) estaban recibiendo entrenamiento y financiamiento de NDI/NED [National Democratic Institution; National Endowment for Democracy] en Ecuador al menos desde 2005-2006.”

Según Golinger, debido a que la NED otorgó dinero a NDI para llevar a cabo seminarios electorales en Ecuador, Pachakutik supuestamente es ahora títere de los intereses estadunidenses. Antes de abordar el documento, quiero resaltar que sin poder comprobarlo, Golinger da por hecho que “al menos desde 2005-2006” estas organizaciones reciben financiamiento de NDI/NED. ¿O sea que desde 2005-2006 hasta ahora se recibe el supuesto financiamiento?

Pasando al documento, este dice que:

“Los entrenadores maestros [de la Red de Partidos Políticos] han proporcionado capacitación a partidos políticos en los siguientes países: Ecuador – Pachakutik, Red Ética y Democrática…”

En todo el documento, esa es la única mención a Pachakutik, ninguna mención directa a la CONAIE.

Ahora algunos puntos clave sobre el “análisis” de Golinger al documento:

  • El documento no menciona nunca recibo alguno de financiamiento directo, ya sea a Pachakutik o CONAIE.
  • El único financiamiento referido en el documento para Ecuador en el presupuesto del 1 de abril de 2005 al 31 de marzo de 2006 es para los costos de viaje de dos “entrenadores” a Quito desde Washington DC y de regreso, para un “seminario de entrenamiento.” El costo total fue de USD$1,700.
  • El proyecto referido en el documento—Proyecto de Liderazgo Político—nunca explica de que se trató dicho entrenamiento. Lo que si dice es que en el “entrenamiento” han participado personas de países que incluyeron “Bolivia, Brasil, Colombia, República Dominicana, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Venezuela.” Y entonces ¿dónde quedó Ecuador?
  • Golinger usa la frase “en ese momento”, lo que significa que ella sabe que Pachakutik y CONAIE tuvieron un distanciamiento, sin embargo, para ella esto prueba algo, aunque no está segura que es lo que prueba.
  • Usa la frase “al menos desde” implicando un financiamiento o entrenamiento subsecuente, como si fuera algo que prevalece, y de lo que no ofrece evidencia alguna. Para Golinger todos son culpables, no sabe de que pero todos lo son.

Contrario a lo que Golinger afirma, como dijimos, en el documento no hay prueba de financiamiento alguno de cualquiera de estas entidades a Pachakutik o a la CONAIE. Aún así, el 8 de octubre, en respuesta a un comentario de un lector de su blog en el que dice que el supuesto “financiamiento”—nunca comprobado es en el período previo a la llegada al poder de Correa, Golinger dijo que:

Estos son documentos obtenidos mediante FOIA, y hoy día es realmente difícil conseguir que agencias estadunidenses liberen documentos. Estamos en ello, pero toma tiempo. Lo que estos documentos muestran es un patrón de financiamiento a estos grupos.

No sabemos entonces a que documentos se refiere, porque de acuerdo a la lectura correcta del documento no encontramos dicho “patrón de financiamiento”, y continúa:

Y si recibieron financiamiento/entrenamiento/asesoramiento antes, la conclusión más probable es que aún lo estén recibiendo.

Primero había dado por hecho el “financiamiento/entrenamiento/asesoramiento”, pero ahora parece que no. La frase memorable: “la conclusión más probable”, quiere decir que basa toda su “evidencia” en supuestos. Continúa:

Además, fue en el tiempo en que Correa fue elegido y NED/NDI financiaron a las personas de Pachakutik/RED que compitieron contra él en las [elecciones] de 2006 y 2009.

Este punto es clave, porque—además que repite que NED/NDI financiaron a Pachakutik/RED—afirma que compitieron contra Correa en las elecciones de 2006 y 2009. Recordemos que en las elecciones de 2006 ¡Pachakutik decidió respaldar a Correa para la segunda vuelta de las elecciones! Porque seguramente Eva Golinger lo olvida, o prefiere no recordarlo, Zibechi dice:

Para la segunda vuelta [de las elecciones de 2006] se creó un vasto movimiento político-social de apoyo a la candidatura de Correa, integrado por los partidos Pachakutik (indígena), Movimiento Popular Democrático, Partido Socialista e Izquierda Democrática, pero sobre todo, sostenido por más de 200 organizaciones sociales.

Entonces de acuerdo a lo que dice Golinger, un partido que integró la Alianza País para llevar a Correa al poder “recibía financiamiento/entrenamiento/asesoramiento” por parte de NDI/NED. ¿O me equivoco? Pero Golinger continúa:

También otros documentos del Departamento de Estado evidencian el disgusto de la CONAIE hacia Correa, lo que abrió la puerta para que se formaran “alianzas” en contra de Correa que fueron “ayudadas” e “impulsadas” por agencias de los Estados Unidos…

Este tipo de financiamiento/entrenamiento/asesoramiento es muy complejo y eficaz porque le permite a las agencias estadunidenses infiltrar a los grupos de todos los espectros. No estoy diciendo que todos estos grupos y sus miembros sean agentes estadunidenses o que reciban financiamiento de los EEUU, pero la evidencia es muy clara de que ciertas facciones dentro de ellos tienen relaciones cercanas con las agencias estadunidenses y reciben su financiamiento. Y, comparte una agenda común, en contra del Presidente Rafael Correa. Eso es innegable.

Uff, tantos puntos por abordar. ¿Cuáles documentos del Departamento de Estado? Bueno, no es tan necesario pues para casi todos es claro que la CONAIE tiene un “disgusto” hacia Correa, y un “disgusto” muy fundado, nunca otro gobierno había amenazado de tal forma los principios de lucha de la CONAIE y de las comunidades indígenas, y peor aún, portando la bandera “progresista” (Posteriormente desarrollaremos estos puntos). ¿A qué se refiere Golinger con “alianzas en contra de Correa”? ¿A las comunidades indígenas luchando por su legítimo derecho a la tierra y a los recursos naturales que protegen de las compañias trasnacionales a las que Correa les abre la puerta? Golinger los acusa de recibir “ayuda” de agencias estadunidenses, y lo peor es que no lo comprueba. Pero para terminar, Golinger comenta que “no dice que todos estos grupos y sus miembros sean agentes estadunidenses o que reciban financiamiento de los EEUU.” Mmm… ¿No que sí? Entonces no entiendo el punto de atacar sin pruebas bien fundamentadas.

Con respecto a las acusaciones a la CONAIE, Raquel Gutiérrez, comenta a este periódico que “la CONAIE está inscrita en el imaginario de los ecuatorianos rurales, y también urbanos, como esa entidad abarcadora capaz de dotar a todos de capacidad de movizilación, que es mucho decir, piénsalo desde México, brincos diéramos,” y finaliza puntualizando lo absurdo de dichas acusaciones, “¡No sean ridículos, no sean ridículos! Los enemigos reales que tienen que vencer el patrón de USAID son esos pueblos.”

La democracia desde arriba

Ante este panorama lo que el 30 de septiembre pasado se vio en Ecuador es el ejemplo perfecto de la desacreditación desde el gobierno, y algunos medios, a movimientos sociales que no han sido cooptados aún por estos “progresistas”. Y es que el nulo apoyo de la CONAIE a Correa ese día, sirvió también para destapar las cloacas de las políticas de algunos gobiernos del continente hacia los movimientos sociales.

Y el caso de Ecuador no es el único. Por todo el continente observamos las dos alternativas que un movimiento social tiene: o son cooptados por el gobierno en turno, o son atacados física y nominalmente. Relucen adjetivos como “desleales”, “peligrosos” o “agentes del imperialismo”, los cuales les despojan de su historia de lucha y los desacreditan frente a la izquierda oficial electorera, tratan de aniquilar la memoria de las luchas del pueblo.

Frente a la oposición de base que estos gobiernos reciben, la moda es acusarlos de “agentes imperialistas”. En julio pasado, el presidente de Boliva, Evo Morales, desacreditó las movilizaciones de grupos indígenas afectados por la extracción petrolera en el Amazonas dicendo que:

“Como la derecha no encuentra argumentos para oponerse al proceso de cambio, ahora recurre a algunos dirigentes campesinos, indígenas u originarios, quienes son pagados con prebendas de algunas ONG.”

Esta descalificación de legítimas demandas de comunidades indígenas es algo muy común en estos gobiernos “progres”, y están imponiendo modas estilo Guerra Fría para atacar a los mismos movimientos que les permitieron llegar hasta donde están. En junio pasado, TeleSur reportó que Correa

denunció planes conspirativos contra su Gobierno, gestados desde Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que se radican en su país para persuadir a los indígenas con el objetivo de que formen grupos extremistas e impidan la utilización de los recursos naturales en beneficio de las comunidades.

Correa, quien estudió en los Estados Unidos y se doctoró en la Universidad de Illinois, dijo que: “Estos gringuitos que ahora vienen en forma de grupitos en ONG (...) a otros con ese cuento. Esta gente que ya tiene la pancita bien llena.”

Muchas veces estos gobiernos progresistas han sido más peligrosos para los movimientos sociales que los gobiernos anteriores. Los gobiernos, con su arma mediática, intentan desactivar a los movimientos para permitir el control completo de las luchas por parte del Estado. Los gobiernos “progresistas” han sido más inteligentes, en ese sentido, que los gobiernos de la derecha, ya que han ocupado espacios donde antes estos últimos solo los llenaban de balas, sin decir que los progres no lo hagan también cuando sea necesario. El Estado toma control de la autonomía adquirida por movimientos en el continente para desarticularlos y controlarlos, en otras palabras, para que no se salgan del huacal.

Al respecto, Raquel Gutiérrez comenta que, “Cuando un gobierno logra consolidarse, en este caso los gobiernos progresistas, va a tratar de reinstalar y restituir a la sociedad en su lugar de demandante o de obediente. Demandante en el tenor que solo le habla al gobierno para pedirle, no para decirle que hacer.” Y esta situación ha sido constante en el continente, desde arriba voltean hacia abajo solo para otorgar alguna que otra concesión, o para reprimir, pero no para cumplir los principios de los movimientos que los llevaron hasta ahí.

Pero con respecto a las acusaciones, ¿quien tiene el derecho para criminalizar a un movimiento social por no entregarse a las bondades que la “democracia” electoral le otorga? Si el objetivo es la conquista del poder, y lo lograron electoralmente, pues bien por esa lucha, pero ese no es el único ni primer objetivo de muchos movimientos y comunidades en el continente que lo rechazan y que buscan una transformación verdadera de la estructura de dominación. Mucha de la izquierda electoral parece no tener memoria, y finalmente ha claudicado ante los excesos que el poder otorga.

En Ecuador, la visión de los acontecimientos del 30 de septiembre y el nulo apoyo de la CONAIE al gobierno de Correa ha sido muy simplista. Habrá que recordar la muy vasta historia conflictiva reciente entre ambos actores antes de sacar conclusiones apresuradas.

Las bondades de la democracia “progresista”

Con la llegada al poder de Correa se abrieron las puertas para un aparente “consenso” de la izquierda a un modelo económico igual de neoliberal que antes, pero ahora matizado como el “desarrollo progresista.”

Reformas de explotación de recursos como la Ley Minera y la Ley de Recursos Hídricos fueron aprobadas con el aval de los mismos que ahoran acusan de “gringuitos” o “agentes del imperialismo” a las comunidades que se oponen a dichos proyectos. La política de los recursos naturales del actual gobierno ecuatoriano ha sido la punta de lanza en los enfrentamientos entre la CONAIE y Correa.

Tan solo en cuanto a las polémicas Ley Minera y Ley de Recursos Hídricos, se pueden enumerar muchos casos en los que las fuerzas del gobierno “progresista” de Correa y su “Revolución Ciudadana” ha reprimido y asesinado a comunidades indígenas que se resisten a la entrada de trasnacionales a sus territorios. Y es que las reformas que el gobierno de Correa ha aprobado, nunca han contemplado a las comunidades indígenas para su aprobación o rechazo.

En enero de 2009 fue aprobada la Ley Minera sin la consulta de los pueblos indígenas del Ecuador, violando flagrantemente el Artículo 6 de la Convención 169 de la OIT. La ley, entre otras cosas permite la explotación de recursos minerales por parte de compañias extranjeras sin el consentimiento de las comunidades afectadas.

En las represiones de Dayuma en diciembre de 2007, o en las de Quito en mayo de 2010 por la Ley de Recursos Hídricos, el mensaje del gobierno ha sido claro, si no estas con los “progresistas” te atienes a las consecuencias. Una fórmula muy conocida en América Latina.

Pero estos medios y periodistas de Estado que defienden a capa y espada al gobierno de Correa, nunca reportan estos hechos. ¿En dónde está ésta izquierda vanguardista cuando Correa reprime a campesinos e indígenas que se oponen a la Ley de Minería, a la Ley de Recursos Hídricos, o a la explotación petrolera en la Amazonía? Para Zibechi, “Correa entrega aguas y tierras a las multinacionales, pero eso la izquierda no lo quiere ver, o no puede verlo porque le importa solo que haya gente amiga en el poder. Esto es terrible.”

Enfocados en el circo de arriba, olvidan que la historia la hacen los pueblos y no el gobierno en turno. Nunca existe una crítica de estos medios y “periodistas” a estos gobiernos, y nunca la habrá. Y aunque sea obvio, no cuestionan que estos gobiernos mantienen intacta la estructura de dominación-explotación pero con el mote del “progresismo.” Pero de un plumazo quieren borrar la larga lucha que la CONAIE ha librado estos más de 20 años. Al respecto, la experimentada organizadora mexicana en Chiapas, Mercedes Osuna, refiere que las “acusaciones son pendejadas”. Osuna, comenta que “conocimos a los compas de la CONAIE cuando nos invitaron a un encuentro en 2008, y desde entonces hemos seguido su lucha desde Chiapas” y que a partir de su experiencia y su relación con la CONAIE para ella “estas acusaciones son infundadas y están llenas de calumnia.”

Por más que los periodistas “progresistas” de Estado quieran creer, el gobierno de Correa no es una amenaza a las—ahora sí—imperialistas corporaciones sin nacionalidad. Durante su gobierno las corporaciones trasnacionales no han tenido problema alguno para entrar y llevarse los recursos, los proyectos de infraestructura dictados por el Banco Mundial y el BID para la IIRSA (Iniciativa para la Infraestructura Regional Sudamericana)—una especie de Plan Puebla Panamá llevado hasta el sur—se llevan a cabo con la aprobación de Correa, y con la totalidad de estos gobiernos progresistas.

Todo esto nos lleva a pensar que el discurso de izquierda de muchos gobiernos es muy efectivo para aplicar una política económica que continúa desangrando a nuestro continente. ¿Quién se va a oponer a un gobierno del ‘pueblo’ si al final serás desacreditado y acusado de imperialista por no seguir las políticas del “neoconsenso progresista”?


Blanca Chancoso, líder indígena ecuatoriana, con Oscar Olivera.
Foto DR 2005 Cortesía de Oscar Olivera
Para Oscar Olivera, las acusaciones a la CONAIE son inverosímiles: “En absoluto me animaría siquiera a pensar que la CONAIE siquiera está metido con acuerdos con USAID y demás. Es una forma de subestimación y de descalificación de un movimiento de base y legítimo.” En conversación con Narco News, Olivera hace su observación personal con respecto a las acusaciones, “creo que básicamente estos medios de comunicación, solo le están haciendo juego a estos gobiernos que han asentado su modelo de desarrollo, modelo estrictamente capitalista. El único objetivo es tener recursos para seguir paliando las verdaderas necesidades de la población y no cuestionan esto del progresismo que debería haber en los gobiernos con un nuevo modelo de desarrollo a partir de lo que la pachamama nos ha brindado.” Oscar tiene una larga historia en los movimientos autónomos en su país, y sabe de lo que está hablando, finaliza diciendo que, “descalificar esto [a la CONAIE] es descalificar todas esas luchas de los hermanos indígenas, no solamente los últimos 20 años con la CONAIE, sino en los últimos 500 años o más [en] que se ha librado contra este modelo impuesto y con esta concepción absolutamente mercantilista de la vida.”

Como dijimos, muchos de estos gobiernos son producto de la larga lucha que los movimientos han realizado desde abajo. Sin embargo, es interesante como dichos movimientos se han visto más amenazados desde que los gobiernos progresistas han ocupado el poder. Para Raquel Gutiérrez “lo que hay que impedir desde el punto de vista del capital, es que vuelva a haber movilizaciones. Mientras estos gobiernos logren mantener fluyendo por un cauce bastante controlado el desorden que se generó en los años anteriores, en los años de las luchas, conviene que [esos gobiernos] estén ahí, pero no conviene que se muevan o que hagan cuestiones claramente en contra de las intenciones de las trasnacionales a las cuales protege el poder político y militar estadunidense.”

En el caso ecuatoriano, la CONAIE tiene un larga historia de lucha en sus comunidades en contra de la explotación, y se supone que el gobierno “progresista” de Correa debería velar por los intereses de sus ciudadanos, pero al contrario, los explota bajo la bandera progresista, lo que legitima ante cierta izquierda cualquier situación.

Para estos gobiernos y sus periodistas afines, las luchas de abajo no tienen espacio en el “progresismo” estatal ¿O qué es lo que están planteando? ¿Que la lucha tiene un solo camino? Competir con la derecha en las urnas y por tanto, desacreditar a los movimientos que no se adhieren a dicha lucha. ¿Quién es más auténtico? ¿El que busca la salida electoral desde arriba o el que todos los días construye su autonomía desde abajo?

Y así, luego del “golpe” las piezas se van acomodando. El “rescate” de Correa por parte del ahora vanagloriado heroico ejército ecuatoriano ha hecho que las FFAA sean el gran beneficiado, junto con Correa, del espectáculo del jueves 30 de septiembre. Olvidando lo que pasó en Dayuma aquél día de diciembre de 2007:

“‘El paro fue reprimido brutalmente, vinieron [los militares] a despejar según la forma de actuar ellos seguramente’, amplía Rosa Alvarado. ‘Ellos vinieron armados como si vinieran a combatir con alguien y arremetieron con bombas lacrimógenas, no importándoles si había niños y mujeres embarazadas, personas de la tercera edad.’”

Estos gobiernos y “periodistas” de Estado dan una larga lista de acusaciones infundadas, olvidando que en muchos de los casos esos mismos gobiernos “progresistas” reciben la ayuda directa a proyectos desde entidades como la USAID.

En julio pasado, Andrés Solís, quien fue Ministro de Hidrocarburos del gobierno de Evo Morales preguntó al presidente y vicepresidente, Álvaro García Linera, ante las acusaciones de Morales a las comunidades opuestas a la explotación petrolera, “¿Por qué, a pesar de esos juicios de valor, permitieron que USAID, el Banco Mundial y ONG europeas diseñaran el Estado plurinacional vigente. USAID financió, el 2004, la ‘Unidad de Coordinación para Asamblea Constituyente.’”

Es una pregunta interesante en el contexto de las acusaciones de estos gobiernos y “periodistas” a los movimientos sociales. Y no es de sorprender que el resultado de esa Asamblea Constituyente en Bolivia solo aceptara la participación a partidos y organizaciones legalmente constituídas, las organizaciones y movimientos sociales no participaron y quedaron relegados, aún cuando eran los principales promotores.

O ¿por qué no hay cuestionamiento en torno a que, de acuerdo con investigaciones de Narco News, el gobierno estadunidense ha proporcionado financiamiento al “heroico” Ejército Ecuatoriano? De acuerdo con el sitio de la Embajada de los EEUU en Ecuador, los Estados Unidos destinaron un total de 50 millones de dólares en el año 2009, los cuales se condujeron hacia:

  1. El programa de Educación y Entrenamiento Internacional Militar (IMET, por sus siglas en inglés)

  2. Programa de Asociación en Contraterrorismo (CTFP, por sus siglas en inglés)

  3. Financiamiento Militar Extranjero (FMF, por sus siglas en inglés)

  4. Esfuerzos antinarcóticos.

El problema es que ahora el ejército ecuatoriano ha salido como el defensor de la democracia ecuatoriana y, por tanto, la atención se desvía a los movimientos sociales “imperialistas.” ¿Pero que hubiera pasado si el “golpe” hubiera tenido el total apoyo de las FFAA del Ecuador?

A modo de conclusión, la cuestión aquí es que el periodismo auténtico, a diferencia del “periodismo” de Estado, no se hace desde un despacho en Washington o Caracas, sino desde el caminar constante con los movimientos que hacen la diferencia, más que con el círculo de arriba. Y por tanto se necesita más que la defensa incondicional a los Estados “progresistas” latinoamericanos para descubrir la realidad de lo que sucede en el hemisferio.

Como bien sabe la gente de la CONAIE, y estos símbolos de las luchas latinoamericanas: la revolución no se impone desde arriba, la verdadera revolución se trabaja abajo.

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