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Cuatro meses de lucha en México, una lección para los cínicos

El movimiento inspirado por Javier Sicilia y familiares de víctimas de la guerra contra las drogas está logrando cambios en política pública


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

3 de agosto 2011

Los reporteros, quizá más que otros en la sociedad, ven a México como el país del “no pasa nada”, una tierra donde nada cambia, donde la injusticia y la miseria existen para quedarse, y en donde nadie puede hacer nada para evitarlo. En consecuencia, la profesión más cínica del mundo ha tenido problemas para reportar acerca del movimiento noviolento de las víctimas de la Guerra contra las Drogas que nació hace cuatro meses y que en días pasados ha logrado avances concretos en el camino a una victoria más grande: parar la Guerra en México y contra los mexicanos que erróneamente se le llama: “Guerra contra las drogas.”

Cuando, después del brutal asesinato de 7 jóvenes cerca de Cuernavaca a finales de marzo, incluido Juan Francisco Sicilia, 24, hijo del poeta y periodista Javier Sicilia, un movimiento comenzó a agitarse, la mayoría de los corresponsales internacionales en México simplemente lo ignoraron. Otros lo mencionaron en una o dos líneas dentro de sus series de historias de terror acerca de baños de sangre, balaceras y narcofosas de la narco-guerra Mexicana: “Cuerpos degollados en un ‘table’: Y por cierto, hubo una pintoresca protesta contra ello, y dirigida por un poeta.”

Otros periodistas, muy pocos al principio, hicieron un honesto intento de reportar el movimiento naciente, pero me comentarían a mí en privado, “Al, ¿en realidad no crees que algún cambio saldrá de esto, o sí?” (Sí, pero mejor dejar a los hechos hablar por sí mismos para explicar por qué sí.)

Y lo peor de nuestra profesión hizo proclamaciones de una derrota segura de este movimiento en textos que se hacen llamar “noticias” (que siempre me parecen arrogantes especialmente cuando vienen de gente que no tiene ninguna experiencia organizando, dirigiendo o ganando demandas de un movimiento social), otorgando el obligatorio beso de la muerte al declarar que un movimiento ha fracasado antes de que haya siquiera llegado a su meta. Algunos lo hicieron sin malicia. Otros lo hicieron porque ese es el impuesto que tienen que pagar al César del empleo independiente y es una manera férrea de cumplir con los jefes. Otros, con menos inteligencia, escupieron el sinsentido en nombre de la “objetividad”. Como nuestro colega Gregory Berger comentó sobre un reportaje: “Declarar que un movimiento joven va a perder es igual a hacer explotar un convoy.”

Sumadose al cinismo de los periodistas mercenarios, la envidia y rivalidad de la clase política; desde los partidos de la derecha, izquierda y otros, a los tantos “activistas” que rápidamente expresaron indignación con el movimiento, personalizadola con frecuencia en su cabeza más notable, Javier Sicilia, precisamente porque este movimiento no estaba repitiendo las mismas viejas tácticas y retórica que la mayoría de los movimientos repiten como loros.

Los afiliados a partidos políticos detestaban el tono anti-electoral de Sicilia y su desdén hacia a todos los partidos políticos por igual. El resentimiento ha sido particularmente amargo por parte de algunos columnistas y simpatizantes del Partido Revolucionario Democrático de centro-izquierda (PRD), y su órgano oficial, el diario La Jornada en la Ciudad de México, donde algunas personas al parecer, creen que este movimiento debería deshacerse de todos los demás planes, meterse a la fila y apoyar su vía electoral hacia el poder.

Los politiqueros no estaban solos en este pánico por Sicilia y el movimiento. Los fetichistas de la lucha armada rechazaron la abierta adhesión del movimiento a la noviolencia (curiosamente, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional – EZLN- ha sido una notable excepción al cinismo y ha salido a la calle en masa para expresar su solidaridad y apoyo a Sicilia y el movimiento de las víctimas de la guerra contra las drogas). Otros, obsesionados con la demonización de un solo jefe de Estado (la “figura paterna” de quien quiera que sea el presidente, solían obsesionarse igual con tipos llamados Fox, Zedillo y Salinas, y seguramente lo seguirán haciendo con quien le suceda) atacaron a Sicilia y otros miembros de las familias por reunirse con el presidente Felipe Calderón en la televisión nacional, e incluso por haberlo abrazados durante la sesión.

(Usted sabe que el activismo se ha vuelto disfuncional ya que algunos consideran que es un tema de debate político serio discutir sobre si las personas deben abrazarse.) Y algunos “activistas profesionales”, expertos en la manipulación del proceso grupal de “asambleas” para salirse con la suya en nombre de sus mascotas o tendencias ideológicas, acusaron a Sicilia de no vincular sus acciones y declaraciones a la aprobación de algún tipo de Consejo Central o la versión activista de la “democracia” que, en tantos movimientos fracasados en el pasado, ha causado que el público en general se canse, se aburra, detesten los juegos internos de poder entre diferentes facciones, los egos, y los ideólogos, y salgan corriendo por las salidas de emergencia dejando a los generales ambiciosos sin ningún tipo de tropas para, ejem, llevar a cabo asamblea.

Bueno, una cosa curiosa sucedió en el camino a la “derrota segura” que muchos predijeron para el movimiento que se acredita como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en México. Se negó a creer los tantos obituarios publicados al respecto, y caminó al ritmo de su propio tambor. Como dijo Thoreau, eligió el camino menos transitado, y eso ha hecho toda la diferencia en el mundo.

El jueves pasado, en el mismo Castillo de Chapultepec, donde se habían reunido en junio con Calderón, las familias de las víctimas de la guerra contra las drogas junto con asesores conocedores de temas de derechos humanos y la legislación, así como observadores diversos flancos del movimiento que ha crecido alrededor de Sicilia – indígenas, católicos, jóvenes, artistas, poetas, periodistas, trabajadores, campesinos, clase media, y más – sostuvieron una reunión de ocho horas con los líderes del Congreso de los seis partidos políticos nacionales y el presidente de la comisión correspondiente, y fue televisado a nivel nacional en el Canal del Congreso con un centenar de cámaras y plumas de los medios de comunicación para cubrirlo.

Sin la figura singularmente polarizadora de Calderón en la habitación, y con mayor práctica, el propio movimiento estaba mejor organizado para la sesión, este histórico encuentro se puso a trabajar con bastante rapidez. Los familiares de las víctimas de la guerra contra las drogas contaron sobe sus historias y su dolor. Algunos, como Sicilia, lloraron al recordar sus heridas abiertas, y luego enviaron a sus expertos en cada uno de los temas elegidos para delinear exactamente qué tipo de legislación quieren del Congreso.

Y allí, el Jueves 28 de Julio, 2011 – cuatro meses después de la muerte de los jóvenes que encendió la mecha de este movimiento desde sus tumbas – los líderes de cada uno de los partidos políticos se dejaron caer uno encima del otro tratando de demostrar que su partido era el que estaba más a favor de la mayoría de las demandas de la reunión.

En esta tierra del “no pasa nada”, donde “no” siempre ha sido la respuesta por parte del Congreso (como lo fue por parte del Presidente hacia este mismo movimiento en junio) a las demandas de los movimientos sociales – y esto es una herida fresca por el incumplimiento de los Acuerdos de Paz de San Andrés por la autonomía indígena en el 2001 y el “desafuero” que trató de prohibir la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador en el 2005 – el 28 de julio de repente se convirtió en el Día Nacional del “Sí”.

El Día Nacional de Sí

Sicilia comenzó la sesión con los líderes del Congreso sin tener que andar con rodeos. Les pegó duro:

“Henos de nuevo aquí, en el Castillo de Chapultepec, después de caminar miles de kilómetros y abrazarnos para romper la soledad y el dolor que los criminales y un Estado omiso, cooptado y corrupto nos han impuesto contra la verdad de nuestros corazones que es la paz y la amistad. Hemos llegado de nuevo aquí, dejando familias, trabajos, y soportando cargas más pesadas de las que podemos llevar, para, al igual que lo hemos hecho con el Poder Ejecutivo, dialogar y recordarles lo que a pesar de los inmensos salarios que cobran y que son fruto del trabajo de los hombres y mujeres de bien de esta nación, es su deber. No nos gusta que sea así. Pero desde hace mucho, los Congresos de esta nación, en nombre de sus intereses partidocráticos y mezquinos; en nombre de sus privilegios y de sus negocios – el Estado, se los recordamos, no es, como lo concibió la cultura que nos dejó el antiguo régimen, y que ustedes continúan cultivando como una enseñanza delincuencial, un botín político ni un lugar para contratistas, es lo que la nación ha ido construyendo con la sangre y el dolor de sus mejores hombres y mujeres y un lugar para los estadistas—, en síntesis, en nombre de una equivocada idea del gobierno, se han alejado de nosotros: no escuchan los ritmos y latidos del corazón de la patria y pretenden junto con los criminales y los otros poderes fácticos, secuestrar las aspiraciones democráticas y la esperanza de bienestar de la Nación

“Ustedes lo hacen por omisión, ignorancia o complicidad; ellos porque ustedes no se lo han impedido… “


Se puede leer el texto completo, en español o en inglés en Narco News, para tener una plena comprensión de un discurso que tal vez ningún otro Congreso en la tierra ha tenido que escuchar en público y con la presencia los medios de comunicación.

Julián LeBaron del estado norteño de Chihuahua, que perdió a miembros de la familia por asesinato en 2009 y se ha convertido en una mente estratégicas y táctica del movimiento (durante años estuvo estudiando los movimientos noviolentos exitosos de todo el mundo), también se dirigió a la sesión legislativa y al publico en general sintonizándolos en el caso:

Yo los invito a que, a partir de hoy, con sus acciones, ayuden a impedir que nuestro legado quede sofocado, y se ahogue el águila en nuestra propia sangre. Ustedes no pueden ser labradores de leyes que permitan la atrocidad impune en decenas de miles de mexicanos: asesinados, desaparecidos, torturados, secuestrados y humillados, en estos últimos cuatro años. No ayer, no hoy ni mañana. ¡Nunca!

Mexicanas y mexicanos: es tiempo de dejar de ser víctimas, de dejar de pedir soluciones a interlocutores que han probado su indiferencia e incapacidad, y hacernos cargo nosotros mismos de nuestro destino, es tiempo de aceptar esa responsabilidad, por ello, es necesario que ustedes también participen en este Movimiento por la Paz.

Uno de los momentos más emotivos fue al inicio de la sesión de ocho horas, cuando Gabriela Cadena, madre de uno de los amigos asesinados con Juan Francisco Sicilia el 27 de marzo, dijo:

“No hay día en que no piense en el sufrimiento y el dolor de mi hijo y sus amigos, en sus últimos momentos, cuando conocieron una maldad que no habían imaginado, una maldad que no tiene nombre. Cuando los iban matando uno por uno a ellos…

“No basta sancionar a los que cometen un delito, sino que tienen que buscarse mecanismos y formas para resarcir y aliviar en algo la difícil situación en la que quedamos las víctimas sobrevivientes”.

Cadena y Sicilia, sentados lado a lado, rompieron en llanto, reviviendo aquella noche horrible, no pudieron más. Se abrazaron en mutuo consuelo, mientras que los legisladores se movían nerviosos en sus sillas a lo largo del gran conjunto rectangular de mesas con un jardín verde en el centro. Momentos como este han sido ya pan de cada día en este movimiento, sus paseos, sus caravanas y sus actos públicos. Rompen la protocolaria costumbre de los negocios e ilustran la autenticidad y la humanidad de la causa. Limpian los ambientes políticos y mediáticos de todas las toxinas, las envidias y rivalidades el tiempo suficiente para que el resto de nosotros se detenga a pensar y ver el panorama completo de lo que aquí esta en juego. Borran y colocan la mezquindad que define a la política-como ya sabemos- en el descrédito, el lugar que le corresponde.

Demandas concretas y alcanzables

Después de que un grupo de hombres y mujeres hablaron de sus historias personales y dolor a causa de la violenta guerra contra las drogas, el movimiento presentó a varios especialistas en temas de derechos humanos que hicieron propuestas concretas y específicas sobre las que esperan que el Congreso actúe. A pesar de que Sicilia, en su discurso inaugural, dejó muy claro que este es un movimiento que busca despenalizar las drogas, la parte técnica de la presentación estuvo dedicada a objetivos alcanzables de manera más inmediata. El defensor de los derechos humanos Emilio Álvarez Icaza resumió las propuestas: Una ley nacional para proteger y ayudar a las víctimas de la guerra; federalizar el delito de desaparición forzada y diseñar mecanismos eficaces para combatirlo; un registro nacional de personas secuestradas y desaparecidas; nombrar asesores civiles para el Consejo de Seguridad Nacional; crear el cargo de Auditor Especial de las fuerzas de la policía federal; hacer obligatoria la educación media y proporcionar los recursos para lograrlo; la formación de una Comisión Nacional de la Verdad para investigar y cuantificar los daños causados por la política errante de la militarización de la guerra contra las drogas … Y en cada una de esas propuestas, los líderes de los partidos políticos nacionales respondieron con síes rotundos.

Los voceros del movimiento no escatimaron las peticiones. También exigieron una ley de reforma política que permita a los ciudadanos el derecho de referéndum, plebiscito, candidatos independientes de partidos políticos y otros cambios en el sistema político. Y exigieron que la Ley de Seguridad (algo así como una versión mexicana de la Ley Patriota de EE.UU., dando amplios poderes al estado que seguramente serán utilizados contra los movimientos sociales también) fuera revocada.

A diferencia de la reunión de junio con Calderón, esta vez el Movimiento por la Paz hizo hincapié en propuestas de política pública detalladas y presentadas por expertos en los temas, tal como el ex funcionario de la Alta Comisión de las Naciones Unidas en Derechos Humanos y la investigadora mexicana Clara Jusidman Rapaport, Ernesto López Portillo y Elena Azaola del Instituto para la Seguridad y la Democracia establecido en la Ciudad de México, el defensor de derechos humanos Fabián Sánchez, la eminencia católica gris de los derechos humanos y la teología de la liberación el Padre Miguel Concha, presentados uno a uno por Sicilia y Álvarez Icaza.

La respuesta de los líderes legislativos, incluyendo al Senado y los líderes del Partido Acción Nacional (PAN), el partido de Calderón, fue pedir el perdón de Sicilia y de las familias por haber participado en la creación de la monstruosa situación de violencia que azota al pueblo mexicano. “Yo me sumo a los perdones que aquí se han pedido y también pido perdón por no estar a la velocidad que los ciudadanos merecen y exigen, y pido perdón porque escudados en un fuero legislativo, que los ciudadanos no tienen, en ocasiones se hace acopio de la violencia verbal y se renuncia al diálogo y al valor de la palabra, que como bien decías es el valor de la persona” dijo la legisladora del PAN y aspirante presidencial Josefina Vásquez Mota a Sicilia durante la sesión, haciendo eco de lo que los líderes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde, Convergencia por la Democracia, el PRD y otros, habían hecho también durante la sesión.

El senador Alejandro Gertz Manero del partido Convergencia, y el ex procurador de la Ciudad de México, siempre ha defendido el mismo argumento hecho por Sicilia: la prohibición de las drogas sólo empeora el daño a la sociedad relacionada con las drogas ilegales. En un momento interesante del diálogo, Gertz Manero, dijo que había estado tratando de localizar a Álvarez Icaza por teléfono “todas las semanas. Déjame trabajar contigo, por favor, como lo hemos hecho antes. Por favor, ¡contesta mis llamadas!” Por lo general, en cualquier país, son los legisladores los que no regresan las llamadas a un movimiento. Sin embargo, en cuatro meses, las cartas se han volteado en México.

El presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones, del PRI, quizá el miembro más poderoso del Congreso, respondió muy específicamente punto por punto: “Sí, habrá reforma política. Sí, habrá una ley para las víctimas. Sí, habrá un presupuesto para que los estudiantes asistan a la educación media. Sí, habrá indemnización a las víctimas … “Al final de su intervención, Beltrones comentó lo que era obvio:” Es cierto, ésta no fue una sesión normal”.

El lunes siguiente, Beltrones dijo a Radio Fórmula en la Ciudad de México, “pues honremos la palabra, hagamos las reformas y vayamos luego al periodo ordinario de sesiones en donde nos encarguemos del paquete económico”.

Haya o no sido sincero el Coro de Si (por favor abstengámonos de la severa lectura cliché de que no se puede confiar en los políticos – pues sólo revela la condescendencia y el esnobismo de los que regañan a los movimientos sociales desde su supuesta posición de superioridad, sobre todo cuando este tipo de advertencias provienen de aquellos que apoyan a sus propios políticos o partidos políticos, porque todo el mundo ya sabe que los políticos no cumplen su palabra) no viene al caso.

Una trampa para el poder

La historia aquí es que el Movimiento ha establecido una serie de trampas para los mismos políticos, han utilizado la preexistentes rivalidades ellos para arrancarles acciones. Es del interés propio de Beltrones, por ejemplo, salir al frente de estas reformas; avergonzar al PAN y su facción rival dentro del propio PRI, encabezado por el ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, un partidario de la guerra contra las drogas y de la policía estatal con mano dura, y tiene sus propias aspiraciones presidenciales. Tal vez la candidata presidencial del PAN, Vásquez Mota, y sus aliados, también verán el interés personal en hacer lo correcto, aunque sea por las razones equivocadas, que no le importa – o no debería importarle – a cualquier movimiento que sinceramente quiere alcanzar sus objetivos . El PRD y Convergencia y el Partido del Trabajo, fuerzas que conforman el centro-izquierda, no tienen más remedio que estar de acuerdo con estas propuestas, y las posibilidades de una coalición mayoritaria han avanzado considerablemente en el curso del diálogo de un solo día. Ese también es un rasgo de los movimientos noviolentos efectivos: le dan a aquellos en el poder la oportunidad de hacerlo bien haciendo el bien, poniendo en claro que el objetivo es el cambio en la política pública, no una agenda escondida para desacreditar a una u otra facción, que es como demasiada gente en la política define su propio deporte.

Los políticos consideran, con razón, que la llegada de este movimiento ha hecho que el boomerang del daño infligido a la nación por las propias políticas de su gobierno regrese en su dirección. Hoy genera el vapor hacia ellos, como cuando el monstruo se volvió contra el Dr. Frankenstein. Se ha nacionalizado el dolor y se ha convertid en patrimonio de la nación. Ellos saben que tienen al menos que montar un show de la sinceridad y aparentar ofrecer una respuesta real a este movimiento.

Cuando, después de la primera reunión en junio entre la gente del movimiento y de Calderón provocó una oleada de críticas de los que pensaban que Sicilia estaba de alguna manera “legitimando” a Calderón, el estratega del movimiento, Julian LeBaron le dijo a Narco News, “Ahora que el presidente se ha reunido con nosotros, todo el mundo tendrá que reunirse con nosotros: el Congreso, los gobernadores, los procuradores del estado, nadie puede decir no.” La segunda reunión, con el Congreso ha colocado a Calderón en una posición mucho más débil, sobre frente al más inteligente y políticamente ágil (que no es necesariamente un alago, sólo significa que es más maquiavélicamente eficaz, aunque es probable que lo tome como tal), Manlio Fabio Beltrones que ve aquí una oportunidad. El Congreso puede poner al presidente -en turno- sobre sus talones, teniendo que aceptar las demandas que rechazó en junio, o convertirse en el malo de la película nacional para muchas más personas de aquellas para las que ya significa la encarnación del demonio. Y dadas las presiones que desde Washington pesan sobre él para mantener la farsa de la guerra contra las drogas, es probable que el jefe de Estado mexicano hunda sus pies en la tierra, otorgando a sus rivales políticos la oportunidad de debilitar su poder con la misma guerra contra las drogas con la que una vez lo maximizó.

La crítica más fuerte en contra de Javier Sicilia después de la reunión de junio fue, “¿cómo pudo darle a ese terrible hombre un abrazo?” El pasado jueves, al término de la reunión con los líderes del Congreso, Sicilia, dijo, “Sé me ha criticado el abrazo al presidente, el beso en la mano a la procuradora; ustedes son un chingo, pero les doy un abrazo, un beso en la mano, incluso un beso en la boca, a todos ustedes”.

Pero aún así no quiere decir que el movimiento les vaya a devolver sus llamadas, de lo que el senador Gertz Manero se quejó el jueves pasado. Yo les pregunto, queridos lectores: Con tanta gente poderosa reunida toda en una sola habitación, ¿quien está realmente dirigiendo el show? ¿Quién tiene la autoridad moral? En cuatro cortos meses, todo ha cambiado en México, el país donde se puede hacer que las cosas sucedan.

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