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Necios, ineficaces y contradictorios

Más intentos de erradicación en marcha en Bolivia


Por Luis Gómez
Jefe de la Oficina Andina de Narco News

4 de agosto 2003

Lo dice George Bush y también John Walters, lo dicen el presidente boliviano y también sus ministros: las políticas antidrogas impuestas por Estados Unidos en Bolivia son más exitosas cada día que pasa, aunque al mismo tiempo los cultivos en este país han aumentado, se han descubierto laboratorios de fabricación de clorhidrato de cocaína (esa nieve inhalable) y bueno, por eso mismo, por el éxito que se tiene en la “valerosa” lucha contra el narco y 30 mil cocaleros en este país… habrá de reducirse la ayuda estadounidense en 13 millones de dólares…

No, queridos lectores, este absurdo no fue creado por este corresponsal. Es más o menos el panorama presente en la Guerra contra las Drogas, frente “Bolivia”. Y de hecho, ni siquiera esos singulares ases de la política internacional (Powell y el antizar, perdón, el zar antidrogas Walters) tienen la misma versión del cuento que sus imitadores bolivianos… pero, paciencia, que acá les explicamos el enredo…

De Washington al Chapare

Ayer el gobierno hizo público un informe sobre sus labores de erradicación. La Fuerza de Tarea Conjunta, encargada de eliminar las plantas de coca en el Chapare, volverá a tener 1.500 efectivos, y no los mil que tenía. Paralelo al informe, y para no perder tiempo, el gobierno ha hecho ya la solicitud al Consejo Nacional contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid, una institución más bien oscura, sin más atribuciones que las administrativas) el pedido de reposición de “personal”.

Es decir, se vienen tiempos de conflicto, porque las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, con su líder el diputado Evo Morales a la cabeza, ya dijeron varias veces este año que están dispuestos a dialogar con el gobierno sobre el tema de la coca, pero no permitirán más abusos y erradicación forzosa en su región.

¿Cómo se pusieron las cosas así? Es que el miércoles 30 de julio los funcionarios del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se dieron cuenta de que estaban haciendo mal su tarea, que en un año de trabajo, de agosto de 2002 a agosto de 2003, han erradicado 30 por ciento menos coca de la que el anterior presidente (Jorge Quiroga) en los doce meses de gestión que tuvo entre 2001 y 2002… Ernesto Justiniano, el viceministro de Defensa Social (una las oficinas encargadas del tema), justificó la reducción en su eficacia: “Si tomamos en cuenta los datos de la gestión 2001 y 2002 de enero a diciembre, la erradicación está en un promedio normal… [pero no siempre es fácil la labor:] La coca está camuflada”, explicó en conferencia de prensa.

Para contrastar, el diputado del MAS (y cocalero) Jorge Ledezma dio su propia explicación: “Le estamos ganando al Gobierno. Ellos erradican una hectárea y los cocaleros plantan una hectárea y media”... porque en ello se juega “la supervivencia de los cocaleros”.

Y es que el martes salieron señales alarmantes desde Washington: en una serie de declaraciones llenas de una inusual sinceridad, el zar antidrogas estadounidense, John Walters, reconoció en una conferencia con periodistas internacionales que probablemente la cantidad y la calidad de la cocaína que entra a Estados Unidos puede no haber disminuido, que en Perú y Bolivia hubo incrementos en los cultivos de coca (2 mil y 4 mil hectáreas, respectivamente) y que en ambos países “con el tiempo se requerirán controles más efectivos. Walters fue magnánimo pese a todo: “Los avances que se han hecho en Perú y Bolivia requieren de un seguimiento… terminar el trabajo”... y eso parece que quisieran hacer los funcionarios del gobierno boliviano.

Ahora, para poder llevar a cabo el trabajito, los funcionarios bolivianos cuentan desde hace poco más de una semana con 13 millones de dólares estadounidenses menos. El jueves 25 de julio el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que redujo de 104 a 91 millones la ayuda a Bolivia. El viernes, el embajador David Greenlee confirmó el dato, pero para tanquilizar a sus cómplices… perdón, a los funcionarios de Bolivia, afirmó que se darán “bonos extra” para cubrir el déficit. Lo que deja dos cosas muy claras: que el virrey Greenlee debe saber más que mucha gente en el Congreso cuánto dinero hay, porque de esos bonos no hay absolutamente mención alguna en el texto aprobado por los representantes estadounidenses… y de paso, como Greenlee no explica la posible aplicación práctica de los bonos, queda claro que no sabemos nada de política económica antidrogas.

Más o menos

Según el viceministro Eduardo Justiniano, los informes del gobierno de Estados Unidos respecto al aumento en un 23 por ciento en los cultivos de coca están “resfriados”, porque se trata de las estimaciones realizadas por la Drug Enforcement Administration (DEA) en junio de 2002… “este año se ha vuelto hacer una medición en junio de este año, donde los resultados los conoceremos en septiembre”, afirmó el funcionario.

Otro punto a considerar: resulta que luego de “pacientes” investigaciones el ministro de Gobierno Yerko Kukoc ha tenido que informar el miércoles pasado que en la región oriental de Bolivia (la parte amazónica del país), se han encontrado hasta veinte diferentes puntos de cultivo de coca… dentro de una reserva natural, el Parque Nacional Amboró. Esas hectáreas de coca que serán erradicadas a partir del 15 de agosto. Aunque también se han destruido, en dicha reserva, 18 fábricas de producción de clorhidrato de cocaína y se descubrieron nuevas rutas de tráfico de esa sustancia, por tierra, al cercano Brasil… pero Kukoc fue categórico: no van a permitir que esas zonas de Bolivia “se conviertan en otro Chapare”.

Hasta ahora, por lo que pudimos averiguar en consulta con Evo Morales, NINGÚN COCALERO ha sido detenido en estas acciones. Es decir, el narco, el de verdad, ha vuelto por sus fueros luego de tanta erradicación forzosa, fumigaciones y apresamientos: hace una década que no se tenía noticia de plantaciones de coca en esa región de Bolivia… olvidará el ministro Kukok que para convertir el Parque Nacional Amboró en “otro Chapare” se requieren por lo menos 30 mil cocaleros dispuestos a defender su hoja milenaria, su medio tradicional de subsistencia… ¿o se habrá referido a controlar mucho más a los militares, policías y miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta, acusados de cerca de cien casos de violaciones a los derechos humanos y asesinatos en los últimos diez años y, como nos reafirmó Evo en breve charla, principales responsables del tráfico de precursores químicos en el Chapare?

Aunque de todos modos hoy parece que la prisa por “terminar el trabajo” es enorme… porque de un día para otro, pese a los desmentidos a John Walters, a afirmar que el ritmo de la erradicación no se detiene y a que no cuentan con las mediciones sobre los cultivos de hoja de coca de este año, el débil gobierno de Sánchez de Lozada ha anunciado completa su nueva “estrategia”: aparte de reponer a los 500 erradicadores, van a mejorar sus sistemas de inteligencia, como publica el diario La RazonLa Razón en su edición de este viernes… pero, queridos lectores, los 500 nuevos miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta, para cumplir con las metas de erradicación fijadas y mantenidas por Estados Unidos, serán enviados al Chapare, no al Parque Amboró... y los sistemas de inteligencia harán algo parecido… ¿no es esto contradictorio?

Peor todavía: de acuerdo con un cable de hoy de la agencia BOLPRESS, es muy posible que además del Parque Amboró existan por lo menos cuatro zonas más de cultivo de hoja de coca y que todo sea parte de una ruta fluvial de narcotráfico hacia Brasil desde el oriente boliviano:

El gerente del Comité pro Santa Cruz, Lorgio Balcázar dijo que el Comité pro Santa Cruz advirtió que en esa capital no sólo existen plantaciones de coca en las inmediaciones del parque Amboró, sino en las reservas de El Choré, en la población de Guarayos y en parte de las provincias Ñuflo de Chávez y Velasco, respectivamente.

“Es un circuito montado. A excepción del Parque Amboró, existe la extensión de Chané, Guarayos, Ñuflo de Chávez y Velasco debido a que en estas zonas fluyen los ríos que conectan con el Brasil”, indicó.

Aclaró que los narcotraficantes al ver que la zona de el Chapare es muy controlada por la DEA y la FELCN, han adoptado la alternativa de cambiar sus plantaciones al departamento de Santa Cruz por las facilidades de transporte acuático hacia el Brasil, ya que por vía terrestre y aérea existe mucho control.

¿Es esto claro? O será que los funcionarios bolivianos y sus pares estadounidenses no ven lo mismo…

En cualquier caso, los cocaleros del Chapare se aprestan ya a resistir los nuevos esfuerzos de erradicación que, por lo menos al respecto de la lucha antidrogas, han demostrado no ser eficaces, porque no disminuyen ni la producción de la milenaria hoja, gracias a la resistente fuerza de los cocaleros, y no atacan para nada la producción de drogas en Bolivia… eso sí, por esta causa mueren entre diez y quince personas cada año.

Eso, sin descontar que todos los personajes de esta supuesta “Guerra contra las Drogas” en Bolivia dicen una cosa, hacen otra, se contradicen entre sí... y John Walters es el primero. En el texto de la famosa “certificación” que cada año entrega el gobierno gringo a los países que cumplen con lo pactado, la oficina del zar establece como objetivos de Estados Unidos “desmantelar la producción de cocaína en Bolivia; reprimir y destruir las drogas ilícitas y los precursores químicos que se internan y transitan el país; y reducir y combatir el mercado del consumo interno de cocaína y otras drogas ilícitas”. Más adelante, afirman que “El desafío para el gobierno de Bolivia será la erradicación enérgica en el futuro, para, de ese modo, demostrar su determinación para desalentar los continuos esfuerzos de cultivar y comercializar coca en el Chapare”. Ahora que si los precursores, las fábricas de droga y las rutas de tráfico están en otras regiones, eso no importa…

Seguir con este tipo de políticas represivas, aumentar el número de miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta, insistir en focalizar el problema de la producción de drogas al Chapare y cosas similares, al mismo tiempo que se reconoce que la cocaína que entra a Estados Unidos puede ser la misma en calidad y cantidad, que los cultivos de hoja de coca en Bolivia aumentan, y hacer planes de trabajo sin contar con los datos precisos… queridos lectores, ¿no es de necios? Ustedes dirán, porque los cocaleros dirigidos por Evo ya dieron su palabra: “Ni una hectárea más será erradicada en el Chapare de manera forzosa”.

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