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Con el dueño del circo...

Los cocaleros del Chapare proponen dialogar con Estados Unidos


Por Luis Gómez
Jefe de la Oficina Andina de Narco News

2 de septiembre 2003

Durante 17 años y más los cocaleros del Chapare han resistido la erradicación de cultivos de coca en su región… lo que en un prinicipio era la defensa de sus medios de vida, se convitió en una pelea contra el exterminio y, como expresó Evo Morales durante la campaña electoral que casi lo hace presidente, contra el intervencionismo yanqui. Pero las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, presididas por Morales, no solamente resistieron en bloqueos de caminos y enfrentamientos directos con las fuerzas represivas del Estado, también dieron vida a su “instrumento político por la soberanía de los pueblos”, el Movimiento Al Socialismo… hoy la segunda fuerza política en Bolivia.

En septiembre del año pasado, como informamos en estas páginas, los cocaleros del Chapare iniciaron una serie de mesas de diálogo con el gobierno, respaldados por la fuerza que han sido, y el poder que ahora les da tener representantes en el Senado (casi un tercio) y la Cámara de Diputados (aproximadamente la cuarta parte)... hartos de la incapacidad del gobierno para resolver sus problemas, de la represión y el acoso a que se han visto sometidos por más de una década, esperaron de todas maneras que el gobierno de Sánchez de Lozada atendiera sus reclamos… pero no ocurrió. El llamado “diálogo de la coca” no tuvo ningún efecto, los cocaleros volvieron a las protestas y el gobierno volvió al camino de la represión.

Hace unos días, un informe de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia apuntóque en los últimos cinco años han muerto 21 cocaleros en enfrentamientos y bloqueos, y que en ese tiempo alrededor de 1.200 más han sido encarcelados. En ese sentido, entre las medidas presentadas por Gonzalo Sánchez de Lozada para mejorar su desempeño en el gobierno el pasado 6 de agosto, aumentarán nuevamente los efectivos a la Fuerza de Tarea Conjunta, encargada de la erradicación forzosa, de 1.000 a 1.500 efectivos, también continúan la construcción de cuarteles y hasta se construye en el Chapare un centro de entrenamiento canino (todo esto, como veremos más adelante, con financiamiento estadounidense)... y, por supuesto, sin olvidar sus tareas de acoso político a Evo Morales y sus compañeros, como la permanente calificación de “terroristas” que les dan Sánchez de Lozada y sus ministros.

Pese a todo, en más de una ocasión los cocaleros han planteado una “alianza real y efectiva de lucha contra el narcotráfico y no como sucede actualmente, cuando algunos aparatos antinarcóticos encubren y se favorecen de esta ilícita actividad”, como aseguró Evo a Narco News en reacción a la incautación, hace menos de un mes, de cinco toneladas de drogas por parte de las autoridades. Y nada… por lo que hace tres días, Evo, actuando como vocero de la organización cocalera del Chapare, planteó un diálogo directo entre sus bases y el gobierno de George W. Bush… sí, queridos lectores, un diálogo Chapare-Washington, en serio…

¿Quién manda en Bolivia?

En marzo de 2002, trabajaba como Ministro Consejero en la Embajada de los Estados Unidos un señor de nombre Patrick Duddy… ¿a qué se dedicaba? Pues a asistir a fiestas y cócteles (inclusive le hicieron uno para despedirlo cuando Bush lo nombró cónsul en Sao Paulo, Brasil). Pero también, por lo que hemos podido encontrar, a escribir largos, minuciosos y reveladores informes para la oficina del Secretario de Estado, Colin Powell. En dichos reportes parece que Míster Duddy daba cuenta de cómo se gastan el dinero de los contribuyentes estadounidenses los funcionarios gringos en Bolivia… vengan, queridos lectores, pasen a mirar una muestra del trabajo de Duddy, y tengan a la mano lápiz y papel.

Gracias a un documento obtenido por el periodista auténtico Jeremy Bigwood, mediante la Ley de Libertad de Información de los Estados Unidos (FOIA, según sus siglas en inglés), Narco News obtuvo la segunda parte de un reporte sobre “monitoreo de uso final” de los recursos y el equipo militar y de logística que la oficina de asuntos antinarcóticos de la embajada de Washington administraba (y administra) en Bolivia para llevar adelante su estelar show de guerra contra las drogas.

“Durante 2001”, dice el documento, “la oficina de asuntos antinarcóticos de La Paz [NAS, por sus siglas en inglés] apoyó 28 proyectos antinarcóticos del gobierno de Bolivia, totalizando más de 35 millones de dólares”. ¿Para qué usaron tanto dinero? El reporte de Duddy dice que para adquirir más de mil vehículos para las unidades de las fuerzas armadas bolivianas involucradas, así como 80 embarcaciones, reparación y mantenimiento de un par de aviones Hércules C-130Bs donados por ellos, algunas avionetas Cessna, para construir 14 nuevas bases militares en el Chapare, el ya mencionado centro de adiestramiento canino, para 13 mil juegos de uniformes de campaña para los bolivianos, para unas 175 computadoras, 616 equipos de comunicación (desde radios de mano hasta repetidoras)... y también para dar de comer a la tropa, transportarla, comprar combustible, pagar viáticos, y mucho más… todo distribuido a través de (y controlado por) las ocho oficinas que tiene en este país la oficina de asuntos antinarcóticos de la embajada…

Duddy menciona también la existencia de una flota de 16 helicópteros UH-1H, la presencia variada de asesores militares y técnicos (desde miembros de la Guardia Costera hasta expertos en logística y comunicaciones), el reuso de los vehículos incautados en operaciones contra el narcotráfico, así como 834 mil dólares en efectivo encontrados en dichas operaciones, 280 carabinas M4 entregadas en su mayoría a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico de la policía local, varios tractores, tráilers, camionetas todo terreno, un hangar nuevo para los Hércules… todo puesto en manos de las fuerzas armadas y de policía de Bolivia gracias a la generosidad del gobierno de Estados Unidos.

Queridos lectores, hasta donde las confirmaciones alcanzan, hay varias cosas que quedan claras. La primera es que gran parte de la “asistencia” gringa se fue, por lo menos en 2001, en ayuda militar. De acuerdo a la justificación para el presupuesto de ayuda antinarcóticos solicitada este año por el Departamento de Estado, en 2001 Bolivia recibió 52 millones de dólares… eso significa que un 70 por ciento fue directamente a las fuerzas represivas. Sin contabilizar la “ayuda de emergencia” para el Plan Colombia del año 2000, que fue de 110 millones de dólares…

Y bueno, resulta que si la ayuda gringa en Bolivia pone las armas, los uniformes, el equipo de logística, paga la comida y regala aviones y helicópteros, pues tiene que mantener un estrecho control sobre sus donaciones, para lo que realiza chequeos e inventarios periódicos. Veamos, en las aproximadamente 12 páginas del reporte, hay también algunas afirmaciones de Duddy que merecen ser tomadas en cuenta…

Primero que nada, vale mencionar que el reporte menciona “el uso personal de vehículos por parte de altos oficiales bolivianos en algunos programas”, que esos oficiales “frecuentemente abusan del privilegio de tener un vehículo y lo utilizan para viajes personales”... o sea, son corruptos… además de que Míster Duddy menciona un número indeterminado de “accidentes vehiculares serios… que involucran negligencia”... o sea, además de corruptos, los oficiales bolivianos son malos conductores. Y tengan presente este dato: de todos los reportes, inventarios e informes se guarda una copia en la oficina central de la NAS en La Paz… o sea en la embajada… y nadie dice nada sobre esto…

Otro tema de interés para nosotros resultó ser el de los vuelos de interdicción y en general todas las misiones aéreas de las fuerzas antinarcóticos en Bolivia (transporte de equipo o de tropas, vuelos de reconocimiento y otros): “El consejero de aviación, el director de la NAS y el director ejecutivo aprueban todas las misiones operacionales y de rutina, y gastos para el programa C-130B [los Hércules]; sólo el director de la NAS y el director ejecutivo pueden autorizar misiones fuera de rutina”... en pocas palabras: ningún militar de Bolivia vuela sin autorización de la oficina de asuntos antinarcóticos de la Embajada de Estados Unidos; y más o menos lo mismo ocurre con las misiones por vía naval y terrestre, donde los que coordinan el trabajo son los asesores militares y antinarcóticos estadounidenses.

Un dato curioso. En 2001, la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) que andaba erradicando coca en Bolivia “consistía de un personal de 1.563 militares, policías y civiles. Una mitad de la FTC erradicaba cultivos ilícitos de coca, mientras la otra mitad proveía seguridad a los cuarteles y en los campos de coca”. Vamos, que apenas unas 781 personas se dedicaban a cortar plantas mientras 781 las cuidaban… ¿sería que detrás de cada erradicador con machete había uno con el arma cargada por si se aparecían algunos cientos de cocaleros armados con piedras y palos?

Por cierto que Patrick Duddy menciona como un problema de ese tiempo la excesiva rotación de efectivos militares en los diversos cuarteles de lucha antinarcóticos, por lo que la NAS gastaba mucho en alquilar autobuses, en pagar choferes y comprar gasolina para transportarlos… porque era la NAS la que organizaba los transportes de equipo y de tropas en coordinación con los militares estadounidenses destacados en este país.

Los gringos “ayudan” a los bolivianos: los entrenan, los equipan, les regalan todas las aeronaves que poseen, les pagan y no les permiten hacer nada sin supervisión… para conseguir logros mínimos. ¿Tiene entonces algún sentido que los cocaleros del Chapare quieran entablar diálogo directo con los Estados Unidos? A este corresponsal le parece que sí...

Evo: “Queremos una alianza estratégica”

El martes 26 de agosto pasado, Evo Morales dijo en una conferencia de prensa que, bajo la premisa de que “nunca habrá coca cero en el Chapare”, las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba querían entablar un diálogo directo con el gobierno de los Estados Unidos para dos cosas muy claras:

1. “Demostrar que es viable la industrialización y control de la comercialización de la hoja de coca que se produce en el Chapare”.

2. “Participar activamente en la lucha contra el narcotráfico”, porque así, dada la enorme y eficiente capacidad de organización de los sindicatos cocaleros de la región, “habrá menos droga, precursores y narcotraficantes”.

Evo dijo además que de encontrar cocaleros envueltos en el narcotráfico serían incondicionalmente entregados a las autoridades y sus tierras confiscadas. En ese diálogo, afirmó Evo Morales, serio como nunca, deberán darse “las razones y argumentos, no los intereses y pretensiones políticas para establecer una política de la coca que respete los usos y costumbres”.

“Queremos una estratégica de lucha real contra el narcotráfico con la embajada de Estados Unidos… mucho mejor es negociar y dialogar con quienes realmente toman las decisiones sobre la hoja de coca en Bolivia”, agregó Evo, al tiempo que recalcó la falta de autonomía e independencia del gobierno de Sánchez de Lozada.

Y cuando le preguntaron sobre el fracaso del diálogo con el gobierno local. Recordó que no fueron los cocaleros quienes dijeron que no a ese encuentro, fue el gobierno. “Ahora tampoco le diremos que no al diálogo con los dueños del circo”, concluyó. Por supuesto que los funcionarios del gobierno boliviano desestimaron esta propuesta (y algún gatillero intelectual a sueldo hasta dijo que era antinacional)... pero la mesa está puesta… y Evo fue certero al mencionar una frase de pícara sabiduría popular, porque, como acabamos de ver, los cocaleros en verdad quieren solucionar la problemática de la hoja de coca… y ya han dejado de hablar “con los payasos, para hablar con los dueños del circo”... ¿Se pondrá Bush el traje de domador para hablar con ellos?

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