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Narco News Issue #38
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Marcos iniciará un tour a todo México desde el 1º de enero

No viene el Subcomandante zapatista para hablar, sino para escuchar “a la gente sencilla y humilde que lucha”


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

21 de septiembre 2005

…es nuestro deber cumplir de explorar al terreno por donde vamos a llevar a nuestros compañeros y compañeras de nuestros pueblos, así somos nosotros los militares, siempre hay quien va de vanguardia. Vanguardia le decimos a quien va adelante y ve qué hay adelante del terreno que no conocemos todavía y su tarea el que va de vanguardia es detectar qué hay; si es terreno pantanoso, pedregoso, espinal y otras situaciones que observe la vanguardia y eso nos informa para saber qué hacer y cómo hacer.

Nosotros sabemos que ustedes entienden la vanguardia por el que va a dirigir, o los que saben cómo se debe luchar o el que manda y que son los únicos y que tienen razón y los que saben más y mejores y que por lo tanto son los principales.

A nosotros no lo entendemos así, la vanguardia para nosotros es así como ya les dije, es quien va a conocer el terreno, para nosotros terreno no conocido y que es necesario ir en ese terreno para avanzar la lucha, ese trabajo nos toca a los militares, la exploración del terreno.

Para este trabajo ya estamos organizados, reorganizados y todo, ya está la sucesión de mando.

El trabajo para la vanguardia de exploración del terreno sobre la Otra Campaña le ha tocado al compañero Subcomandante Insurgente Marcos. Será el primero en salir y atrás de él vamos también nosotros, turnándonos para hacer el trabajo…

Teniente Coronel Moisés
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
Septiembre 16, 2005.

Caracol La Garrucha, Chiapas (México), septeimbre de 2005: Luego de vivir clandestinamente en el estado más al sur y más pobre de México, Chiapas, el Subcomandante Zapatista Marcos saldrá a todo el país. Desarmado y solo, visitará los otros 31 estados y el Distrito Federal. Su misión investigativa de seis meses –“para escuchar a la gente sencilla y humilde que lucha”– comienza el 1º de enero de 2006.


Subcomandante Marcos
Foto: D.R. 2005 tiros@indymedia.org, Chiapas Indymedia
Marcos salió solamente una vez antes –durante la Caravana Zapatista de 2001, junto con 23 comandantes guerrilleros enmascarados– pero cualquiera que espere el tipo de circo miediático y desfile detrás de él que caracterizó ese peregrinaje (“NASCAR con autobuses”, escribió nuestro corresponsal Reber Boult en ese momento) está probablemente equivocado. De acuerdo con las recientes declaraciones de Marcos, no habrá discursos desde tarimas o grandes podios para manifestaciones, como hubo en 2001 o en la caravana de 1997 de 1,111 de sus camaradas. No viene a hablar. Sale, más bien, para explorar el terreno para que otros organizadores rebeldes sigan descubriendo quién y qué los espera en toda la República Mexicana, en un proceso lento y previsor de malestares para colectar información, midiendo el terreno para una transformación radical a largo plazo de la nación.

Cualquiera que busque un paralelo histórico para lo que viene puede desear mirar el regreso de Mohandas K. Gandhi a la India en enero 9 de 1915. Luego de 21 años de exilio en Sudáfrica, donde lideró una victoriosa lucha contra algunas de las leyes más represivas del sistema de apartheid, Gandhi llegó por barcó al puerto de Bombay y tuvo “la bienvenida de un héroe”, de acuerdo a su biógrafo Shri B.R. Nanda. Las organizaciones revolucionarias y corrientes de toda India buscaron a Gandhi para liderar inmediatamente la revolución por la independencia del control británico. Su poder de convocatoria había sobrepasado, durante su ausencia, la de cualquier otro líder o sector. Pero Gandhi, ya una especie de leyenda a la edad de 45 años, un escritor popular, periodista y luchador social, resaltó con fuerza que luego de dos décadas fuera no conocía su propio país. Impuso un año de silencio público –de no hacer declaraciones a los medios– sobre él mismo, y se embarcó en un solitario viaje a las olvidadas provincias de su India.

“Gandhi no tenía prisa de lanzarse a la política”, escibió Nanda. “Durante 1915… Gandhi evitó la política con severidad. En sus discursos y textos se confinó a la reforma individual y de la sociedad, evitando los temas que dominaban la política hindú. Su restricción se debía en parte al silencio autoimpuesto y en parte al hecho de que estaba aún estudiando las condiciones en la India y poniendo su mente en orden”. La abstención de Gandhi de la política duró tres años (de hecho, serían 15 años de organización laboriosa antes de la Marcha de la Sal y la huelga de 1930 que llevó al mundo a tomar seriamente el movimiento independentista hindú; y 31 años antes de que India obtuviera su independencia). Confrontado a líderes y movimientos impacientes por encender una revuelta inmediata, Gandhi encontró sus propios métodos para mantenerse alejado y decidió, en vez de sumarse a las estructuras políticas organizadas existentes, interactuar con la gente de su país y sus lugares a nivel local, más que nacional.

El silencio de Gandhi en el escenario nacional no constituyó una elusión de la lucha. Donde encontraba gente sencilla y humilde luchando por un vida mejor, se unía fuertemente a sus causas. De acuerdo a Nanda:

En el verano de 1917, fue al creciente distrito de Champaran y tomó la causa de los habitantes contra los terratenientes europeos. El mismo año lideró a los obreros textiles en Ahmedabad en una huelga contra los patrones. Al año siguiente agitó pidiendo una reducción al impuesto por la tierra en el distrito de Kaira, donde las cosechas quedaron arruinadas por la lluvia. Los funcionarios locales estaban perturbados por las actividades de Gandhi pero el gobierno estaba ansioso de no precipitar la caída. Gandhi buscó personalmente estos conflictos y soluciones que aseguraran una cierta justicia para los trabajadores y campesinos sin crear una crisis nacional.

Si escuchamos, querido lector, verdaderamente escuchamos lo que Marcos y los zapatistas nos han estado diciendo durante siete reuniones públicas y varios comunicados este verano en las cañadas de la selva del sureste mexicano, el plan de la guerrilla indígena se revela a sí mismo más cercano a las estrategias del pacifista hindú en 1915 que otro ejemplo histórico en este hemisferio. Como Gandhi en su túnica, Marcos y los zapatistas, que en septiembre de 2006 habrán de seguirlo y se desplegarán en estas tierras, ya pronunciaron que rechazarán regalos (inclusive simbólicos) de cualquier clase durante este maratónico tour por venir. No abrirán cuenta de banco alguna, no viajarán en primera clase… su vanguardia, o explorador, el enmascarado Marcos, en un sentido, vivirá en la tierra… es decir, estricta y solamente con el apoyo de la gente sencilla y humilde que lucha.

La agenda

A doce años de la mañana de Año Nuevo de 1994 cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) apareció en el balcón del palacio municipal en San Cristóbal de Las Casas y otros municipios de Chiapas, habiendo tomado esos lugares a policías borrachos la noche anterior, Marcos anunció la noche del viernes que comenzará su misión de exploración de seis meses, al resto de México, una vez más, en San Cristóbal el 1º de enero de 2006.

De ahí comenzará el viaje nacional, en el lugar donde “Cuentan los historiadores, si les creemos, que los lugares de México donde primero llegó el pensamiento de crítica anticapitalista y el empeño por construir una nueva sociedad con nuevas relaciones sociales, fueron la costa de Chiapas y la península de Yucatán; en trabajadores cafetaleros y henequeneros. Ahí es donde va a empezar la Otra Campaña”.

Querido lector: si aún no has leído o escuchado el texto de Marcos del 16 de septiembre, hazlo. Mientras, aquí está itinerario de a dónde va Marcos y cuándo:

La semana del 2 de enero al 8 de enero: Chiapas.

Del 9 de enero al 15 de enero: Yucatán y Quintana Roo.

Del 16 de enero al 22 de enero: Campeche y Tabasco.

Del 23 de enero al 29 de enero: Veracruz

Del 30 de enero al 5 de febrero: Oaxaca

Del 6 de febrero al 12 de febrero: Puebla.

Del 13 de febrero al 19 de febrero: Tlaxcala.

Del 20 de febrero al 26 de febrero: Hidalgo.

Del 27 de febrero al 5 de marzo: Querétaro.

Del 6 de marzo al 12 de marzo: Guanajuato y Aguascalientes.

Del 13 de marzo al 19 de marzo: Jalisco.

Del 20 de marzo al 26 de marzo: Nayarit y Colima.

Del 27 de marzo al 2 de abril: Michoacán.

Del 3 de abril al 9 de abril: Guerrero.

Del 10 de abril al 16 de abril: Morelos.

Del 17 de abril al 23 de abril: Estado de México y Distrito Federal.

Del 24 de abril al 30 de abril: Distrito Federal y Estado de México.

Del primero de mayo al 7 de mayo: San Luis Potosí.

Del 8 de mayo al 14 de mayo: Zacatecas.

Del 15 de mayo al 21 de mayo: Nuevo León y Tamaulipas.

Del 22 de mayo al 28 de mayo: Coahuila y Durango.

Del 29 de mayo al 4 de junio: Chihuahua y primera reunión con los compañeros chicanos en el otro lado.

Del 5 de junio al 11 de junio: Sinaloa y Sonora.

Del 12 de junio al 18 de junio: Baja California Norte, Baja California Sur y la segunda reunión con los mexicanos del otro lado.

Del 19 de junio al 25 de junio: Se propone que el sábado 24 de junio, en la noche de San Juan, se realice una plenaria-informe en el Distrito Federal y el estado de México.

El 25 de junio, regresamos a Chiapas, y esperamos que pase lo que pase.

Una semana después, en junio 2 de 2006, los mexicanos votarán un nuevo presidente, que tomará su cargo el 1º de diciembre de ese año.

Mientras el ganador de la elección se prepara para tomar el poder, la segunda ola de zapatistas se desplegará en todo el territorio. De acuerdo a Marcos:

La segunda salida será en septiembre de 2006, hasta marzo de 2007. Aparece otra delegación, que es la delegación nacional y las delegaciones regionales o estatales. O sea la Comisión Sexta del EZLN va a tener un grupo que se mueve por todo el país y otros grupos que se implantan en los estados o en las regiones para hacer la Otra Campaña.

La delegación nacional realiza bilaterales y reuniones en todo el país, por estados. Conforme se avanza en eso, se instalan las delegaciones regionales e inician las visitas a las luchas, resistencias y rebeldías.

En abril de 2007, la delegación nacional y las regionales, son relevadas por un nuevo equipo.

Y así, hasta que acabemos, si acabamos.

En otras palabras, los maya –fundamentalmente los grupos tzotzil, tzeltal, tojolabal y chol– con 22 años de experiencia como zapatistas y una herencia de 514 años de experiencia resistiendo imposiciones desde arriba y desde afuera irán a los lugares y con la gente de todo México que su vanguardia, o explorador, Marcos recomiende. Algunos de ellos vivirán, trabajarán y se organizarán para la tarea del tour de seis meses, implantándose en las comunidades, en las casas de gente real, cerca de lugares de trabajo, fábricas, granjas, organizaciones y colectivos, donde miles y miles de otros mexicanos podrán observar y colaborar de cerca con las técnicas organizativas de los zapatistas y otras maneras de ser.

“Que se organicen en los estados equipos para las radiografías sociales de cómo está la situación en cada estado y para ir juntando las demandas que se van detectando, y las luchas, en el avanzar de la Otra Campaña, por estados, regiones y sectores”, apuntó Marcos. El escenario sugiere una suerte de servicio militar sin armas para las bases rebeldes indígenas de la selva Lacandona y los altos de Chiapas. Para cuando el próximo presidente mexicano asuma su cargo en diciembre 1º de ese año, los pueblos y ciudades en todas partes estarán ya tres meses delante de él en el proceso de organizar una nación “desde abajo y hacia la izquierda”. Potencialmente, en otras palabras, los zapatistas (y sus aliados en la Otra Campaña) podrían marcar la agenda y el tono para la tierra y la que gente que el próximo gobierno mexicano intentará gobernar.

La guerra comunicacional

La noche del viernes pasado, Día de la Independencia en México, en la comunidad de La Garrucha, que es la capital regional de los municipios autónomos zapatistas (es decir, gobiernos locales que no aceptan dinero o interferencia de los gobiernos estatal o federal), apareció, sobre el polvo, un arco iris doble en el cielo… seguido por una tormenta tropical que lanzó agua sobre todo y volvió la tierra lodo. La tormento provocó una falla de poder y de repente los micrófonos cuidadosamente probados y las bocinas levantadas para que los 2,079 delegados (sin incluir a los cientos de periodistas) escucharan se quedaron en silencio.

En una construcción cenicienta cercana al recinto de asamblea con techo de metal, un puñado de técnicos de Indymedia Chiapas, Radio Insurgente, el Centro de Medios Libres y otros proyectos de medios alternativos corrieron para reconstruir un arma de su falla: habían planificado una transmisión en vivo histórica por Internet –vía satélite– de la plenaria del fin de semana para decidir el lanzamiento de la Otra Campaña.

Las circunstancias, con la humedad y el lodo, y el reloj acercándose a las 8 pm, no podían ser más adversas. Los cables tenían que redirigirse. Un generador de electricidad a gasolina portátil fue encendido. Pequeños desatornilladores y pinzas se usaron para recalibrar los artificios técnicos y aplicaciones que estaban reunidos, en apariencia más de una máquina de Rube Goldberg hecha con partes prestadas que de una sala de controles de radio. Para mayor complicación, operativos del Frente Zapatista llegaron pidiendo ayuda de los operadores de los medios alternativos para arreglar el sistema de sonido dentro y fuera del recinto de asamblea. Trabajadores de las radios piratas Sabotaje, Zapote, Pacheco y otras se apuraron en arreglar el contacto directo a la consola de sonido. Un periodista de la revista Rebeldía, mientras, tuvo que reajustar las luces del recinto: los espectadores parpadearon sorprendidos mientras, sobre una banca, unió cables eléctricos bajo la lluvia con sus manos desnudas (el adagio del Editor General de Narco News Luis Gómez, “el trabajo de un periodista auténtico es resolver problemas”, vino a la mente de su corresponsal en más de una ocasión mientras tomaba notas de la batalla en curso).


Teniente Coronel Insurgente Moisés con los comandantes Davíd y Tacho
Foto: D.R. 2005 Juana Machetes
Moisés, un coordinador aquí en La Garrucha para las comunicaciones por Internet y radio, con el activista de Indymedia Chiapas conocido como Timor y el diseñador web llamado Adolfo estaban en sus puestos en la pequeña construcción donde las comunicaciones rebeldes iban a dar un gran salto adelante: Timor y Adolfo, con los monitores de sus laptops con ventanas de chat abiertas con los otros hacedores de medios –Radio Livre Brasil, Ké-Huelga en la ciudad de México y otros– y técnicos en otras tierras que preparaban los espejos por Internet y transmisiones en vivo por radios piratas de la reunión. Un activista con audífonos y un micrófono aéreo llegó para ajustar la señal. El activista de Indymedia Chiapas Xun, fresco de haber trabajado en la Venezuela bolivariana, llegaba mensajes y partes de un lado a otro, corriendo en el lodo y bajo la lluvia, entre dos mil participantes sentados alrededor y esperando que comenzara el evento, entre el estudio y el recinto de asamblea. Se gritaban frases que su corresponsal apenas entendió, como “Conéctalo directo a la consola” y “¿Con cuál cable?”.

Milagrosamente, le pareció a su corresponsal, para el tiempo en el que vengador enmascarado Marcos, los quince miembros de la Comisión Sexta zapatistas, los comandantes Ramona, Susana, Esther, Tacho, David y el teniente coronel Moisés llegaron al recinto, la señal estaba lista de nuevo, y los procedimientos fueron transmitidos, en vivo, vía Internet y las muchas estaciones de radio que las recibían los daban al mundo (el sistema de audio, sin embargo, en la parte de atrás del recinto, no trabajaba: su corresponsal y otra periodista de la pluma, Mariana de Indymedia Chiapas, lucharon dentro del estudio de radio con los oídos pegados a un pequeño altavoz para escuchar las palabras que decían los rebeldes, sobre la masa de técnicos ahí para realizar la transmisión: esto mientras tratábamos de no estorbarnos con nuestras libretas de la única luz provista por una pequeña vela que iluminaba el cuarto).

Aunque se han realizado transmisiones en vivo similares por Internet en el pasado (por ejemplo, desde las protestas contra la Organización Mundial de Comercio en Cancún en septiembre de 2003), ésta, bajo circunstancias adversas en la selva, constituyó el primer logro de su clase para un acto histórico de esta magnitud. La cooperación entre los proyectos de medios –ampliamente plagados de protagonismos y guerras sordas, y con muchas horas antes de irse a dormir– corporizó bien el tipo de cooperación que se requerirá entra las diferentes organizaciones y tendencias mientras toma forma la Otra Campaña.

Envidia periodística

“La meta del periodismo debería ser el servicio”, dijo una vez el citado Gandhi. Mientras los comunicadores al servicio de la gente y convocados por la Otra Campaña se unían, la brecha entre periodistas de carrera (los agarrados al poder desde arriba) y los de servicio (desde abajo) sigue polarizándose. De hecho la agencia de noticias española Efe asentaba:

Medio centenar de medios no tradicionales, reunidos en el movimiento alternativo Indymedia, hicieron posible que la voz del subcomandante ‘Marcos’ llegara a todo aquel que tuviera una conexión de Internet al mismo tiempo que a los asistentes del encuentro, celebrado en la alejada localidad de La Garrucha, en el estado de Chiapas.

Mientras, la mayoría de los periodistas que asistían a esta reunión, privados en la mayor parte del tiempo de luz eléctrica y con imposibilidad de acceso a Internet, debían recorrer dos horas de automóvil por caminos de tierra para encontrar un lugar desde donde transmitir las informaciones.

Seguro. Aquí va otro pañuelo desechable, donado sin costo por los periodistas auténticos a los autocompasivos trabajadores de los medios comerciales que tenían sus propios autos –gasolina, gastos y tiempo pagado por sus patrones– para ir a hacer sus “reportajes” y, ay, tuvieron que pasar tiempo trabajando y usando esos recursos. Un diferencia clave, por supuesto, entre dos formas opuestas de medios que colisionan en la Otra Campaña es que los individuos y organizaciones que trabajaron tan duro para llevar a todos esa transmisión son adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, conocida como la Sexta, y por tanto parte de ella. No hay ley que prohíbe a otros periodistas, trabajadores de los medios o comunicadores hacer lo mismo. Como Marcos lo definió hace una semana, luego de otra de estas reuniones en la montaña:

También agradecemos a los trabajadores de los medios de comunicación su paciencia y empeño (aunque luego agarraron maña, ya sólo se aparecían al principio y al final y no se quedaban a toda la reunión). Como quiera, sigue faltando su reunión preparatoria para que nos cuenten su historia y su lucha. Me imagino que han de tener. Cuando ya se decidan a suscribir la Sexta, van a tener en nosotros un oído atento y respetuoso.

Puede ser que mientras ninguna ley prohíbe a los periodistas de los medios comerciales adherirse a la Sexta, sus empleadores podrían tomar represalias o despedirlos por hacerlo. Si es el caso, sin embargo, los periodistas comerciales como una clase tienen aun más necesidad de luchar por su libertad y unirse a la lucha. Si no luchan por ellos, ¿quién, realmente, lo hará por ellos? En otras palabras, esos periodistas no han todavía luchado para establecer un espacio para su propia libertad de prensa son precisamente los que más necesitan pelear por ello. Así que a trabajar, colegas, y no se quejen cuando los que hemos luchado y lucharemos por nuestra libertad avanzamos como resultado de nuestras luchas.


Insurgentes zapatistas desarmados.
Foto: D.R. 2005 Juana Machetes
Para ser justo, un par de trabajadores de los medios comerciales internacionales, esta semana, se distinguieron como más reflexivos y mejores escuchas que los muchos otros que han circulado, a veces como buitres, en esta Otra Campaña. Mark Stevenson de Associated Press llamó a esta reunión parte de “una transformación histórica… de las que se han visto raramente en las Américas”. Y Jo Tuckman del Guardian de Londres (con su reportaje por aparecer) se distinguió como la primer periodista de un medio comercial en siete reuniones en la selva este verano en quedarse a escuchar atentamente y reportar durante las más de 20 horas de asamblea.

(Contrasten esos ejemplos con la declaración del hombre del New York Times James W. McKinley de este mes, a una fuente de Narco News, que no considera a la Otra Campaña zapatista como noticia: “Sería noticia solamente”, dijo, de acuerdo a la fuente, “si comenzaran a disparar de nuevo o dejaran las armas”. Por supuesto, la arrogante presunción de McKinley le llevó a perder exactamente es historia, parte de lo que Stevenson llamó una transformación histórica: los soldados zapatistas en esta reunión, por vez primera en un encuentro público con sus comandantes en este territorio, aparecieron sin armas y, como mencionamos, Marcos saldrá al país desarmado. Aquí hay un famoso dicho mexicano para ayudar al luchador lingüista McKinley a aprender y entender mejor el español: Camarón que se duerme se lo llevan al cóctel… mmm. Cóctel de camarón…).

La primera revolución

La presencia de la comandanta Susana en la sesión de apertura la noche del viernes invocó recuerdos de lo que el Subcomandante Marcos llamó hace años “el primer levantamiento del EZLN”, cuando, en marzo de 1993, antes del destape de Año Nuevo al público, Susana organizó a las mujeres zapatistas para proponer la Ley de las Mujeres Zapatistas, otorgando derechos sin precedente a las mujeres indígenas de Chiapas. “Fue encabezada por mujeres zapatistas”, recordó Marcos sobre el levantamiento. “No hubo bajas y ellas ganaron… cosas de esta tierra”.

En esta fina tradición, el sábado por la mañana, cuando la sesión maratónica para decidir los términos de la Otra Campaña comenzó, hubo dos nuevos levantamientos.

El primero ocurrió al principio de la asamblea. Como se ha vuelto un hábito en estas semanas de reuniones preparatorias, videoastas y fotógrafos –de los medios comerciales y alternativos– pusieron sus trípodes en la línea del frente horas antes de que iniciara la sesión. Y mientras la reunión era llamada al orden, los participantes en las bancas detrás de ellos comenzaron a gritar “¡Qué se sienten! ¡Qué se sienten!”, con limitado éxito. Esta vez, sin embargo, los comandantes enmascarados se unieron al pedido. “Ayer sacaron fotos”, comentó Marcos a los de las cámaras. “Hoy estamos aquí para trabajar”. Algunos fotógrafos se movieron a los lados, pero otros se quedaron ahí, bloqueando la vista de los otros participantes.

Los gritos de “que se sienten” se volvieron un canto resonante desde atrás, repetido cada vez a mayor volumen. Marcos se acercó al micrófono otra vez y dijo: “No vamos a comenzar hasta que se quiten”. Se sentó en su banca y esperó en silencio. Increíblemente, un camarógrafo en posición clave no se quitó. Esto pasó por varios minutos interminables. Otro comandante zapatista se acercó al micrófono, pidiendo al fotógrafo que por favor “se hiciera para atrás o para los lados”. Y ni así se movió. Finalmente la audiencia no aguantó, gritando y coreando al tipo, “¡Muévete! ¡Siéntate!”. Murmullos aullidos e insultos se oyeron mientras la reunión se demoraba en comenzar. Finalmente, bastante avergonzado, el fotógrafo se hizo a un lado para el aplauso de todos. Fue la Primera Revolución de la Otra Campaña. Y significativamente, fue parte de un reposicionamiento en marcha sobre cómo el movimiento se relaciona con los medios. Se han ido los días cuando los movimientos sociales en que los movimientos se conformaban con tener escasa atención de la prensa alabando obsequiosos a sus representantes. Lo que está pasando aquí pasará con o sin el Cuarto Estado. Después de todo, es la única manera de ganar respeto de alguien –incluyendo a la prensa: pararse primero con dignidad.

Se requiere una nueva alfabetización política

La Segunda Revolución de la Otra Campaña vino una hora después. La primera hora de debate –el punto uno fue “las características de la Otra Campaña”– fue fatal. Grupo político tras grupo político fueron al micrófono (esta vez con un tiempo límite acordado de cinco minutos por comentario), y muchos se lanzaron en estilo de vieja izquierda con oraciones sobre plataformas nacionales y otros temas que parecían tener poco que ver con los escenarios inmediatos y presentes de la Otra Campaña como fue delineada. Había poca referencia al tour por venir de seis meses de escucha o los otros aspectos que se anunciaron la noche anterior. Mucha queja y lamento y cambio de asientos se podía escuchar de entre el público reunido. La primera sesión plenaria de la Otra Campaña –en la que las organizaciones políticas, sociales, no gubernamentales, artísticas, los colectivos, los indígenas y otros, así como los individuos, están ahora tomando parte en las decisiones– parecía dirigirse a un iceberg de irrelevancia.

“Estos tipos políticos no tienen idea de lo que significa la práctica de una nueva clase de política”, se quejó un hombre de San Cristóbal a su corresponsal. “Es como una forma de analfabetismo político”, dijo su acompañante. “Necesitamos un abecedario de cómo practicar la nueva forma de hacer política”.

Para aclarar: un participante llegó a la tarima y parloteó por cinco minutos sobre temas vagos de anticapitalismo, y sobre la necesidad de un gran frente nacional para liderar la lucha, seguido de una otra forma de la misma organización que decía esencialmente la misma cosa. Ya que la Sexta Declaración de la Selva Lacandona ya define la Otra Campaña como anticapitalista, los pedidos para eso parecían por lo menos redundantes y, aún peor, venir de aquellos que no la leyeron (aunque estar en el podio quería decir que la habían firmado). Esto era evidentemente frustrante para todos los que –la gran mayoría silenciosa de esta reunión plenaria– que habían leído lo que firmaron. Luego siguió un tercer hombre de la misma organización repitiendo lo mismo (el hablador no despertó esta vez suficiente interés de su corresponsal para anotar el nombre de la organización; algo que sus miembros agradecerán probablemente hoy). Para cuando el siguiente orador vino a consumir cinco minutos del tiempo de los demás, y se identificó a sí mismo como de la misma organización, la gente en la audiencia tuvo bastante. Comenzaron a silbar y a lanzar insultos al orador sobre el juego de personas de su grupo y por la falta de respeto al proceso en curso. No lo dejaron terminar, hasta que en algún punto dejó la tarima. El siguiente orador –el quinto– también era de la misma organización. Comenzó pidiendo perdón, diciendo, “no era nuestra intención” dominar el micrófono. “¿Entonces qué haces ahí?”, gritó alguien de la multitud. La gente silbó fuerte y le hizo imposible ofrecer una disculpa y se fue.

Y así, la práctica de la vieja izquierda de rellenar la lista de oradores y tratar de dominar la agenda de una reunión por parte de un pequeño grupo, tan común en reuniones políticas y asambleas en México y todas partes, chocó con una pared el sábado. Lo que marcó la Segunda Revolución de la Otra Campaña: una victoria para “una nueva forma de hacer política” sobre la vieja. Después de eso, la calidad de la reunión mejoró sustancialmente (y algunos grupos nacionales famosos por ese tipo de táctica se quedaron, por el resto de las sesiones, curiosamente callados como ratones de iglesia). Raros despliegues de candor e inseguridad en la izquierda política comenzaron a encontrar voz. “No tenemos suficiente cohesión aún para crear regiones autónomas como han hecho los zapatistas”, Confesó Manuel Fernández de la ciudad de México. “Primero necesitamos demostrar que somos suficientemente capaces de llevar nuestros asuntos con civilidad”, dijo un hombre de un grupo llamado La Neta Amorfa. El veterano de la vieja izquierda Edgar Sánchez, quien propuso en una reunión preparatoria que la Otra Campaña lance “un candidato sin partido” (en otras palabras, uno que no aparezca en la boleta), habló para retirar su propuesta original. “Ahora que sabemos que el Subcomandante Marcos estará en el camino para la Otra Campaña”, dijo Sánchez, “nuestra ya no es necesaria. No hay nadie mejor que Marcos para llevar la campaña a la gente”.

El profesor de la Universidad Nacional Julio Muñoz Rubio habló a contracorriente de muchos de los más tradicionales grupos de izquierda que restringen sus palabras a un análisis político y económico del sistema capitalista. “El carácter de la Otra Campaña debería ser otro. Corremos el riesgo de caer en una campaña estrictamente basada en posiciones políticas y económicas. Es simplemente falso decir que el capitalismo unicamente afecta lo politico-economico. Es también lo científico, la genómica y la robótica. Involucra tecnologías que afectan nuestra salud y nuestro medioambiente. El capitalismo también afecta los aspectos artísticos y culturales de la sociedad. Necesitamos una campaña que sea también contra cualquier forma de dominación ideológica, una que sea contra hegemónica en todas sus formas”.

“¿Cómo le hacemos con la pluralidad de los participantes de esta reunión?”, preguntó Alejandro Cruz López, el recientemente liberado preso político de la Costa Esmeralda de Oaxaca. “Nosotros, como indígenas, hemos pensado duro sobre lo que pondremos en este esfuerzo. Nos preguntamos cómo hacer esto sin ir muy a fondo ideológicamente. Necesitamos aguantarnos, todos, para hacer el enorme esfuerzo de aliarnos. Muchos de nosotros hablamos de una nueva forma de política, pero no la practicamos. Pero como organizaciones indígenas queremos decir que estamos dispuestos a reunirnos con cualquiera”.

La diferencia en los patrones de discurso, elección de palabras, énfasis, etcétera, entre muchos de los indígenas participantes y la “izquierda educada” (es decir, lo que fueron a la universidad) sigue sacudiendo a su corresponsal. Cruz, por ejemplo, hizo sus comentario en lenguaje simple directamente a los demás. No hacía ninguna oración o comentario al aplausómetro, los medios o algún poder invisible de arriba. Estaba, en una palabra, consciente de con quiénes compartía el recinto, y dispuesto a conocer nueva gente y fuerzas con la meta de hacer alianzas (en privado es el mismo: interesado en la lucha de otras gentes, buscando un terreno común de acción). Su intervención no era una de “hablar a” la gente, sino de buscar conversación con ella. Mientras todo seguía hasta bien entrada la noche y el día siguiente, el marcado contraste entre el habla de izquierda de algunos activistas y el toque humano de algunos indígenas se reveló como un reto en curso para la Otra Campaña.

Un casamiento por la fuerza

Cualquier lector familiarizado con problemas similares de la vieja izquierda notará de la citas arriba que un enorme predominio de los que tomaron el micrófono en las primeras horas de esta reunión plenaria eran hombres. Durante la primera parte del día las mujeres se retrajeron. Eso no reflejaba la demografía de los asistentes, pero seguramente llevó al discusión a varios callejones ideológicos rígidos que tienden a ser el dominio del género minoritario que es el masculino. Durante un receso en la reunión, Nanny Alves, nacida en el estado brasileño nordestino de Recife, con seis años viviendo en Cuba como bailarina del Ballet Nacional de Cuba, que vino, dijo, “porque quiero ver cómo lucha mi América”, dijo que la rigidez ideológica es juez y parte de los problemas de muchos de nosotros reunidos acá para pelear.

“Mucho de lo que escuché hasta ahora”, dijo Alves a Narco News, “me recuerda al hombre descrito por Theodor Adorno y Max Horheimer en la Dialéctica do Esclarecimento” (es la expresión portuguesa de la Dialéctica del Iluminismo publicada originalmente como un panfleto mimeografiado en 1944 por esos dos filósofos de la Escuela de Frankfort).

En ese texto, Adorno y Horkheimer se propusieron, decían, “explicar por qué la humanidad, en vez de entrar a un estado verdaderamente humano, se hunde en un nuevo tipo de barbarie”, escribiendo sobre cómo “temor a lo desconocido” de la humanidad (o al Otro) controla a una sociedad basada en la dominación: del hombre sobre la naturaleza y del hombre sobre el hombre. Adorno y Horkeimer diseccionaron con fuerza el concepto de “ideología” como una forma de dominación en sí misma:

Todos son libres de bailar y disfrutar, así como han sido libres, desde la neutralización histórica de la religión, de unirse a una de innumerables sectas. Pero la libertad de escoger una ideología –ya que la ideología siempre refleja una coerción económica– prueba ser en todas partes la libertad de elegir siempre lo mismo.

Una y otra vez la reunión parecía chocar contra esta límite. Una miembro de la Coordinadora Anarquista Feminista retomó la definición zapatista de la Otra Campaña como “de izquierda”. Dijo: “De izquierda debería significar explícitamente antijerárquica y antiautoritaria”.

De hecho, el debate más largo del día fue sobre si la Otra Campaña debería organizarse “verticalmente” u “horizontalmente” con la línea divisoria, más o menos, marcada por las organizaciones de la vieja izquierda en favor de la verticalidad y generalmente la ola más joven de colectivos post zapatistas e individuos insistiendo en que solamente la horizontalidad –en la que cada organización e individuo mantiene su autonomía absoluta, sin autoridad de personas o grupos sobre otros– permitiría su participación.

La suposición educada de su corresponsal es que una simple levantada demanos habría revelado la gran mayoría en favor de organizarse horizontalmente y sin jerarquías. Pero los votos no contaban. Los comentarios y opiniones varias sobre la estructura organizacional y otros aspectos de la Otra Campaña se están enviando por correo electrónico ahora a todos los adherentes a la Sexta Declaración para un debate posterior, para que todos puedan participar. Como apuntó Marcos al final de la plenaria, “91 organizaciones sociales de 162, 71 organizaciones sociales no llegaron, organizaciones políticas llegaron 36, faltaron 19 de llegar, ONG’s, grupos y colectivos, llegaron 129, faltaron 324, de organizaciones indígenas llegaron 26, faltaron 29, de individuos llegaron 196, faltaron 1428. De ninguna forma somos mayoría y nosotros tenemos que construir algo que cualquiera de estos compañeros que no pudo venir por cualquier situación, sepa que su lugar se le va a apartar, como cuando pasa algo”. Las relatorías de los debates en la sesión plenaria, sobre el carácter de la campaña, quién esta incluido o no, la estructura organizativa, las preocupaciones de las mujeres, los indígenas, “otros amores”, etcétera, están puestos en el sitio de la Revista Rebeldía para más comentarios. Así que hay otra victoria para la “horizontalidad” en la organización: uno no tiene que asistir a la reunión para decir algo.

Y aquí hay otra paradoja, revelada en las notas de Marcos que respondieron a una segunda intervención de la Coordinadora Anarquista Feminista, cuando, durante una discusión de “quién es convocado y quién no” a participar en la Otra Campaña, las anarco feministas propusieron que “los partidos políticos y organizaciones que buscan el poder, o que sean autoritarias, o jerárquicas, o que hayan ejercido cualquier clase de violencia contra las mujeres” deberían ser excluídas de la Otra Campaña.

En sus notas, Marcos respondió: “Eso nos dejaría a nosotros afuera, porque somos jerárquicos”.

Y así es, mientras la Otra Campaña da sus primeros pasos, mientras las organizaciones e individuos con muy diferentes visiones de sí mismos, de cada cuál y del mundo, se lanzan a trabajar juntos, muchos por primera vez: la izquierda vieja está teniendo que aprender con una izquierda nueva, a aceptar la diferencia con el otro, los diferentes caminos de autogestión y las características demográficas y estilos diferentes. En contraparte, la nueva izquierda, si persiste en que los demás en la mesa se auto organicen como ella (sin jerarquías, etc.), rápidamente refleja a la muy vieja izquierda con la que rompe, al viejo estilo ideológico de insistir en imponer la igualación sobre todos: la aceptación de las diferencias con el Otro es una calle de doble ruta. Y en este casamiento a la fuerza entre los de todos los colores que deben pelear juntos, porque están (estamos) bajo el ataque de las mismas imposiciones desde arriba, apenas llegamos a la etapa del cortejo.

En cualquier caso, hay tiempo, mucho tiempo, lo crean o no. Habrá más de nueve meses antes de que Marcos complete su misión de exploración a través del país. Y solamente entonces tendremos una mejor radiografía de dónde se ubica la lucha, y con quiénes iremos a pelear. Como Gandhi a su regreso a la India, hace 22 años que conocía su propio país. Bienvenido de vuelta, Subcomandante. Tenga un buen viaje. Nosotros –y muchos, muchos otros– vamos detrás suyo.

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