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En el Zócalo, el Primero de Mayo, Marcos avisa a los ricos: “¡Vamos a quitarles todo!”

La Otra Campaña llega a la Embajada gringa, y se suma al boicot en apoyo de los migrantes mexicanos


Por Bertha Rodríguez Santos
El Otro Periodismo con la Otra Campaña en la Cuidad de México

3 de mayo 2006

México, Distrito Federal.- Un brillo joven surgió en las calles de la Ciudad de México con las ganas de construir un país nuevo a través de una rebelión nacional. Brotó del corazón y la mente de miles de hombres, mujeres, niños y ancianos que hicieron del Otro Primero de Mayo, una fecha histórica que borró las fronteras que hay entre los trabajadores que sufren la explotación de los patrones dentro del territorio nacional y como inmigrantes en Estados Unidos.


“A que nos maten de hambre, mejor que nos muéramos por algo de valor”, dijo Magdalena Garcíá a la multitud de La Otra Campaña
Foto: D.R. 2006 Enlace Zapatista
Este anhelo de rechazar la dominación injusta hacia los seres humanos y los pueblos se manifestó durante la marcha encabezada por los obreros del campo y la ciudad que son parte de La Otra Campaña zapatista, quienes entre otras cosas, se pronunciaron a favor de la apropiación por parte de los trabajadores de todos los medios de producción actualmente en manos de empresas públicas y privadas, y la solidaridad con los cerca de 12 millones de indocumentados que trabajan, viven y luchan en el vecino país del norte, líder del capitalismo mundial.

La construcción de una organización de trabajadores de izquierda anticapitalista, independiente de los dirigentes charros (al servicio de los gobiernos en turno) y de los partidos políticos, y bajo la condición de que sea una organización congruente con los lineamientos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona -cuyo representante, el Subcomandante Insurgente Marcos, recorre todo el país para juntar todas las luchas a nivel nacional-, fue otro de los planteamientos dados a conocer durante el Otro Primero de Mayo.

La Tercera Marcha

Desde las 8:00 de la mañana, el centro de la capital mexicana se convirtió en el puente por el que transitaron miles de trabajadores. Las razones que impulsaron a los obreros a marchar fueron muy distintas. El primer grupo fue el de los trabajadores corporativos pertenecientes al Congreso del Trabajo (CT) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM) -que durante décadas han sido los principales pilares de los poderes que controlan el país. Antes al servicio del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus aliados empresariales y ahora directamente al servicio de los patrones del Partido Acción Nacional (PAN)-, así como todos los sindicatos incondicionales a los gobiernos en turno.

Estos contingentes estaban integrados por trabajadores adultos que vestían uniformes de varios colores, la mayoría empleados de oficinas públicas y muchos de los cuales año con años se ven obligados a marchar bajo la amenaza de ser suspendidos de sus labores durante 15 días sin goce de sueldo. Es decir, que no marchan por convicción sino por mero requisito para conservar sus trabajos, puestos que en tiempos de desempleo y miseria son muy apreciados.

Horas después, una vez desalojada la Plaza de la Constitución, estos empleados cedieron el lugar a los trabajadores “independientes”, entre ellos los del Sindicato Unico de Trabajadores de Ruta Cien (SUTAUR) que agrupa a choferes del transporte público; también desfilaron servidores del Gobierno del Distrito Federal, encabezado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), entre muchos más.

Año con año, los trabajadores de México realizan marchas para conmemorar la gesta heroica de los mártires de Chicago, quienes fueron asesinados por exigir a los patrones una jornada laboral de ocho horas así como mejores condiciones de trabajo.

En este Otro Primero de Mayo, además de ser un acto de repudio y de “vergüenza” ante las políticas laborales que imperan en el país, el subcomandante Marcos anunció el crecimiento de un movimiento nacional que habrá de “expulsar del país a los grandes capitalistas, incluyendo -por supuesto- a los capitalistas norteamericanos”, como advirtió en el comunicado que leyó frente a la embajada de los Estados Unidos de América, antes de marchar por las calles de la ciudad.

Acompañado por campesinos del Frente Popular en Defensa la Tierra (FPDT), ex trabajadores migrantes que pertenecen a la Asamblea Nacional de Braceros 1942-1966 (ANB), y obreros de las diferentes industrias en México así como indígenas, campesinos, estudiantes y jóvenes de diferentes expresiones libertarias, el Delegado Zero saludó a los adherentes de La Otra Campaña, a los trabajadores migrantes y “al pueblo norteamericano”.

“La oficina de la muerte”

“Estamos aquí frente a la representación diplomática del gobierno George W. Bush más no del pueblo norteamericano”, dijo para luego señalar que el poder representado en dicho edificio “ha sembrado muerte y destrucción en todo el planeta”.

Refieriéndose a “la oficina que representa la codicia de los grandes capitales norteamericanos que quieren todo el suelo y cielo mexicano. La oficina desde la cual se deciden los asuntos fundamentales del gobierno mexicano… La oficina que dirige a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en México… La oficina del gobierno que en unos pocos años ha conseguido que la bandera norteamericana sea para la mayoría de los habitantes del planeta un símbolo de la arbitrariedad, el despojo, el autoritarismo, la destrucción, la humilación, el desprecio, la muerte”, señaló

Agregó que el gobierno norteamericano “convirtió la tragedia de los atentados del 11 de septiembre en una coartada” para justificar la guerra en Irak, así como una mayor hostilidad hacia Cuba y Venezuela.

En dicha oficina -continuó- está la representación del “gobierno que mantiene un bloqueo ilegal, ilegítimo, e inhumano en contra del heroico pueblo cubano… que pretende tener ingerencia directa en las decisiones soberanas de los pueblos de América Latina, particularmente del pueblo venezolano”.

A nombre de las bases zapatistas en Chiapas, el Delegado Zero, envió dos mensajes. Uno dirigido a “los hombres y mujeres que han tenido que emigrar” obligados por las condiciones económicas del país, “para quienes siendo latinos viven no solo bajo la explotación sino también bajo el desprecio racista”.

Para los mexicanos y mexicanas, indígenas y mestizos que sufren un sistema “revuelto y brutal”, para los “chicanos y chicanas que viven, trabajan y luchan sin perder la memoria al norte del Río Bravo”.

“Para quienes acá eran nombrados con los nombres… -el poderoso dice: el ‘asco’ que le provocan la existencia de los de abajo- somos lo que somos: nacas, indias, piojosas, sucias, feas, malas. Para quienes allá en la supuesta nación de las libertades, la democracia, la justicia sin distinciones, son llamados con los equivalentes racistas: frijoleros, brownies o aliens”.

“Allá arriba y a la derecha, en la Casa Blanca y el Capitolio se apresuran para aprobar un paquete de leyes que permita la legalización de un reducido número de trabajadoras y trabajadores migrantes a cambio de expulsar violentamente a la gran mayoría.”

Agregó que el gobierno norteamericano está aumentando el número de agentes migratorios a lo largo de la línea fronteriza, pretende construir un muro de 12 kilómetros y la construcción de 10 nuevas prisiones para migrantes, además de exigir aprender inglés a quienes buscan regularizar su estancia, pagar una multa de diez mil dólares y prestar el servicio militar obligatorio “con lo cual, muchos de los que ahora son indocumentados serán enviados a morir en Irak, Afganistán y próximamente en Irán o en Korea del Norte”.

“La lucha de los trabajadores indocumentados en Estados Unidos, en particular de los mexicanos, es totalmente justa, que al mismo tiempo revela el carácter hipócrata del capitalismo, nuestro enemigo”, resumió el jefe rebelde para luego anunciar: “Compañeros y compañeras migrantes en los Estados Unidos: como indígenas, hombres, mujeres, niños y ancianos, como zapatistas del EZLN, apoyamos esta lucha. Como zapatistas, nos sumamos al boicot en contra de todos los productos norteamericanos que circulan en tierras mexicanas”. Enseguida, hizo un llamado al pueblo mexicano “y a todos los adherentes de La Otra Campaña” a apoyar dicho boicot.

Los otros gringos

También se dirigió al pueblo norteamericano que se movilizó en apoyo de las comunidades indígenas zapatistas desde 1994.Este llamado también fue para “los herederos de Emma Goldman, de John Reed, de Ethel y Julius Rosenberg, de Malcolm X, de Martin Luther King, de Mumia (Abu Jamal), de Leonard Peltier, a los pueblos indios de Norteamérica con los que nos unen lazos de dolor y rebeldía, y a toda la comunidad chicana, a apoyar esta lucha.”

A ellos les dijo: “Nosotros, nosotras, los que somos hacemos La Otra Campaña, estamos luchando porque en nuestro suelo y bajo nuestros cielos haya para todos vivienda, tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, justicia, democracia, independencia, información, cultura, libertad, respeto a los derechos y la cultura indígena y paz. Estamos luchando por otro México, uno que no obligue a sus trabajadores y trabajadoras a dejar todo para ir al extranjero en busca de la vida que acá ahora es imposible”.

El Segundo mensaje, dijo Marcos, es para George W. Bush: “Avisamos que en México ya hay otro camino, uno que estamos construyendo…Este movimiento nacional habrá de derrocar a los malos gobiernos; también habremos de expulsar de nuestros suelos a los ricos, quienes han convertido en mercancías no solo a las personas, sino también nuestras tierras, nuestra naturaleza, nuestras aguas, nuestros bosques, nuestra biodiversidad, nuestra historia y nuestra cultura”.

Por eso, anunció: “expulsaremos de México a los grandes capitalistas, incluyendo, por supuesto, a los capitalistas norteamericanos. En nuestro cielo no ondeará la bandera de las barras y las estrellas. En nuestro cielo habrá de ondear de nuevo con dignidad nuestro pendón tricolor, con el águila posada en un nopal y luchando contra una serpiente. Ni modo, hay que empezar a empacar”, dijo entre aplausos y expresiones de aprobación.

Enmedio de gritos de respaldo, música, consignas, aplausos y vivas, la colorida y multitudinaria marcha se desdobló -como un caracol gigante que estira su cuerpo al sol- por las calles de Reforma, Juárez y Madero, hasta llegar al zócalo capitalino.

La creatividad, el colorido y el ruido que producían los jóvenes hicieron que las calles brillaran, como diría casi al final de su intervención en el zócalo, el sup Marcos.

Integrantes de varios colectivos magonistas (que toman su nombre del anarquista revolucionario Ricardo Flores Magón), portaban grandes mantas que reivindicaban los derechos de los pueblos.

Estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) así como de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, apoyados por zancos que los hacían lucir como gigantes, se movían al ritmo de los tambores y panderos. Uno de ellos personificaba un elfo vestido de rojo y negro, uno más, vestía con la bandera cubana; otros portaban pasamontañas o paliacates, como los que usuan los indígenas Zapatistas.

Mar de gente

Entre el mar de gente, caminaban las indígenas que forman parte del Movimiento Mazahua en Lucha por el Agua, trabajadores del Gobierno del Distrito Federal con La Otra Campaña; el Sindicato Nacional de Trabajadores de Uniroyal; chavos skinheads (que a diferencia de Estados Unidos, éstos no son chavos de ultraderecha) y anarquistas; comunistas de todas las tendencias, colectivos estudiantiles, y de vecinos, grupos culturales, individuos sin organización, desempleados, autoempleados y trabajadores en general. También se hizo presente un ejército de camarógrafos de televisión, fotógrafos y reporteros de todos los medios de comunicación posibles.

Aparte de las viejas consignas, en la marcha retumbaron nuevas frases como: “¡Si Zapata viviera, migrantes no hubiera! ¡La lucha es constante, apoyando al migrante! ¡Adelante, adelante, con Marcos Comandante!”

Las pancartas y mantas expresaron: “La lucha obrera, no tiene frontera”, “¡Viva la rebelión obrera en Sicartsa! (Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas en Michoacán)”; otras pedían “castigo a los culpables de las muertes en Coahuila y Sicartsa”.

De hecho, entre las denuncias más graves que hicieron los trabajadores adherentes a La Otra Campaña, fue la represión a balazos ocurrida el pasado 21 de abril en contra de trabajadores de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en el estado de Michoacán, donde murieron dos mineros y otros más resultaron heridos luego de la intervención policiaca para terminar con la huelga que los trabajadores mantenían durante varias semanas, así como la tragedia ocurrida en el mes de febrero en la mina Pasta de Conchos, en el estado de Coahuila, donde 65 mineros murieron a causa de una explosión, sin que hasta el momento sus restos sean rescatados.

Al pasar por el monumento a Cuitláhuac, en la parte frontal, los manifestantes se toparon con 9 mujeres, completamente desnudas, paradas encima de tambos. Atrás de la gran escultura, decenas de hombres solamente cubiertos con trusas, formaban filas. Desde el 15 de abril estos hombres y mujeres, integrantes del Movimiento de los 400 Pueblos, procedentes del estado de Veracruz, instalaron un campamento a la orilla de la avenida y comenzaron a mostrar sus cuerpos para protestar por “los abusos” cometidos en su contra y para exigir la intervención del presidente Vicente Fox.

En uno de los volantes que repartían a los transeúntes, exigen al ejecutivo federal que cumpla con los acuerdos firmados con su gobierno en relación “a apoyos para el desarrollo de nuestras comunidades y que las privaciones ilegales de libertad, despojo de tierras, violaciones de amparos y hasta un asesinato cometidos en contra nuestra por los ex gobernadores Dante Delado, Patricio Chirinos y Miguel Alemán, no queden en la impunidad”.

“¡Justicia, Justicia!, gritaron las mujeres desnudas, mientras el contingente en el que caminaba el Subcomandante Marcos pasaba entre una multitud. El líder guerrillero solo las saludó con la mano.

Más adelante, Marcos, quien caminaba flanqueado por ex braceros de la Unión de Campesinos Emiliano Zapata (UCEZ), de Michoacán, y protegido por los campesinos de Atenco que portaban en alto sus machetes, además de una nutrida valla humana que caminaba formando una larga cadena con sus brazos, escuchó diferentes muestras de apoyo.

Al pasar frente al Palacio de Bellas Artes, varias mujeres maduras, niñas y no pocas jovencitas, le gritaban: “¡Maaaar-cos!”, con el fin de llamar la atención y ser saludadas. Marcos, solo sonreía a través del pasamontañas negro y repartía saludos a diestra y siniestra. Una guapa joven de piel morena, preguntó a su compañera: “¿Ya viste que bonitos ojos tiene?”. Entre tanta admiración, el insurgente era perseguido como si fuera un actor de cine.

Por las calles, las parejas de enamorados de todas las edades caminaban abrazados o de la mano; un músico cargaba una guitarra en la espalda mientras jalaba con un lazo a su mascota. Otros perritos iban vestidos con camisetas en apoyo a la otra.

Los jóvenes creativos

Los jóvenes se lucieron como los más creativos. Algunos cargaban una gran tortuga con un pañuelo rojo, pronunciándose en defensa de los recursos naturales; otros hacían teatro rodante para criticar a los medios masivos de comunicación; un chavo cargaba en su estómago una caja de televisión y una de sus compañeras era golpeada por un látigo que lanzaba una calavera (que caracterizaba a la manipulación y la tortura que significan los medios de comunicación comerciales).

Una vez atravesado el Palacio de Bellas Artes, y la famosa Torre Latinoamericana, cientos de personas esperaban ansiosos en las banquetas, el paso del líder guerrillero. Muchos padres de familia, tanto hombres como mujeres, cargaban en sus hombros a sus hijos: “¡Ahí va hijo, es el de la pipa!”, dijo un hombre a su pequeño mientras éste buscaba mirarlo a través de la barrera de cientos de hombres y mujeres que lo protegían.

Entre aplausos y puños en alto varios hombres le gritaron: “ ¡Marcos para presidente!, “¡Vamos a votar por tí, cabrón!, otros: “¡Marcos, estamos contigo!”, “¡Vamos por ellos, Marcos, Vamos a romperle la madre al sistema político!”.

Después de dos horas de caminata, la marcha llegó a la gran plaza de la Ciudad de México. Entre vivas al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a Marcos y La Otra Campaña, el delegado zero fue recibido por un mar de cámaras accionadas por simpatizantes, turistas, curiosos y representantes de los medios de comunicación. Varias jóvenes se montaron sobre los hombros de sus parejas para poder tomar fotografías.

Luego de esperar varios minutos, mientras entraban todos los contingentes a la enorme plancha del zócalo, Arnulfo González Nieto, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Uniroyal (propiedad de la empresa francesa Michellin, la fabricante de llantas más grande en México que reprimió y despidió a cientos de obreros con la complicidad de la CTM), leyó los acuerdos a los que llegaron el pasado 29 de abril, mil 300 trabajadores de 23 estados de la República, durante el Encuentro Nacional Obrero.

Entre dichos acuerdos, como lo confirmó la siguiente oradora, Ofelia Oliva, de los trabajadores del Instituto Mexicano de Seguro Social, amenazados, como los ciudadanos que reciben sus servicios de salud, con la privatización de la agencia gubernamental, está el de “avanzar en la construcción de una organización de trabajadores del campo y la ciudad desde abajo, anticapitalista, antipatriarcal, que luche por la apropiación de los medios de producción; que sea independiente del charrismo sindical, del Estado y de los partidos políticos”.

Anunciaron la realización del II Encuentro Nacional Obrero para la segunda quincena de agosto y se comprometieron a mostrar solidaridad con todas las resistencias del país que se expresan contra el capitalismo, especialmente en el caso de los mineros de Pasta de Conchos, Coahuila y de Sicartsa, en Michoacán.

Además, apoyarán a los mineros de Guanajuato; los de la mina San Javier en San Luis Potosí, donde los dueños pretenden cerrar dicha fuente de empleo; los trabajadores de la Vidriera San Luis Potosí que libran una batalla contra el control sindical; la lucha indígena en la Ciudad de México frente al gobierno del PRD para que los dejen vender sus mercancías; los trabajadores de Volkswagen que denunciaron la violación a sus derechos por parte del patrón; a los trabajadores de la construcción; los maestros democráticos que buscan mejores salarios; de la General Motors, en San Luis Potosí; a los jubilados y pensionados ferrocarrileros después de la privatización del Ferrocarril; a los del corredor industrial de ocotlán, Jalisco, a los telefonistas, entre otros empleados de dependencias públicas y empresas privadas.

Un trabajador de Teléfonos de México (Telmex), propiedad de Carlos Slim Helú, el tercer hombre más rico del mundo acusó a dicho empresario de acumular su fortuna a partir de “un regalo” por parte del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Dijo que Slim Helú ahora quiere ser el más rico del mundo “robándonos con las altas tarifas… con el apoyo de la cúpula sindical que lleva 30 años reprimiendo a los trabajadores e imponiendo las políticas de los patrones”.

Por tal motivo, el empleado envió un mensaje “a Carlos Slim, Francisco Hernández Juárez (líder del sindicato de Telmex) y al presidente Vicente Fox: vamos a defender hasta con nuestra propia vida nuestro Contrato Colectivo de Trabajo. No vamos a permitir un contrato que pretenda anular el derecho colectivo de los trabajadores”, sentenció.

Por su parte, la indígena Mazahua, Magdalena García, después de narrar las dificultades que enfrentan las mujeres vendedoras ambulantes en el Distrito Federal, como el ser discriminadas, dormir en los parques y ser desalojadas de los espacios donde se colocan a vender, aseguró apoyar a La Otra Campaña y el movimiento civil y pacífico que busca cambiar de fondo al país. “De todos modos, dijo, a que nos maten de hambre, mejor que nos muéramos por algo de valor”.

“Hasta morir si es preciso”

Al hablar ante la multitud que formaron alrededor de 40 mil personas que se encontraban en el zócalo, Marcos retomó el compromiso que ha escuchado durante su recorrido con La Otra Campaña: “Hasta morir si es preciso”. Repitió la frase y dijo que fue lo que escuchó en 1992 en las diferentes lenguas indígenas que hablan los rebeldes Zapatistas, aparte del castellano, al cumplirse “los 500 años de que los españoles han conquistado nuestras tierras”.

Las mismas palabras, dijo, escuchó cuando los pueblos indígenas de Chiapas “decidieron levantarse en armas contra el supremo gobierno”.

Es el mismo sentido en que se han pronunciado, de diferentes maneras, miles de campesinos, obreros y otros sectores sociales “de abajo”, durante el recorrido de La Otra Campaña. Por eso, Marcos dijo señalando el Palacio Nacional y hacia arriba: “el que está allá va a salir y el que está allá también. Van a salir, los vamos a derrocar y los zapatistas acostumbramos cumplir nuestra palabra”.

Es la frase, continuó, que ha escuchado de los campesinos afectados por los programas gubernamentales como Procede y Procecom (que facilitan la venta de tierras que hasta hace poco solo podrían estar en posesión de los campesinos de la comunidad), por lo que ahora se encuentran “arrinconados hacia el precipicio”.

Estos programas los han despojado de sus tierras, las mismas que pertenecieron a sus ancestros “y que deberían de ser de sus hijos”.

Afirmó que ha visto a los pueblos indígenas despojados de sus tierras comunales por parte de empresarios y funcionarios de todos los partidos políticos. Comentó que cuando los indígenas llegan a vender sus productos a las ciudades, los policías los desalojan a patadas, baldes de agua fría e insultos, “así gobierne el PRI, PAN o PRD”.

Consideró que “es la misma historia, el mismo desprecio a nuestra lengua, cultura, color; al modo en que somos como somos”.

Lo mismo ha escuchado decir a jóvenes, hombres y mujeres, quienes son perseguidos por la policía por la forma de vestir, de peinarse, por la música que escuchan.

“Hemos escuchado –agregó- a las mujeres de todos los tamaños decir ‘ estamos cansadas de que nos consideren un objeto al que hay que golpear, sobre el que hay que saciarse, al que hay que perseguir, al que hay que vender, al que hay que humillar y al que hay que matar’. Hasta morir si es preciso dijeron estas mujeres”.

También han manifestado esta idea, detalló el Delegado Zero, las empleadas de maquiladoras que trabajan de 12 a16 horas por 45 pesos al día; los pequeños comerciantes desalojados por la policía de los gobiernos del PRI, PAN y PRD “para que no se vea sucia la ciudad, para que los grandes centros comerciales – Sam’s, Wal-Mart, Comercial Mexicana, Soriana y cuanta madre de cómo se llaman-, puedan tener sus clientes de lujo sin que ofendan su olfato por nuestro olor que es el olor del trabajo”.

También se refirió a “los ancianos cansados y hartos por toda una vida de trabajo, de lucha, y arrojados a un rincón como si fueran un estorbo, una basura, y de allá arriba tal vez les dan una moneda”.

Marcos dijo que antes de salir de las montañas del sureste mexicano, para promover la Sexta Declaración de La Selva Lacandona, sus jefes del EZLN le encomendaron llevar el mensaje: “hasta morir si es preciso. Vivos o muertos, presos o en libertad, desaparecidos o en la calle, en la montaña, en el río, en el mar, venimos a repetir lo mismo a los de allá arriba, a los grandes políticos, a los grandes ricos: los vamos a hacer pedacitos a todos”.

Aclaró que para que miles de personas se reunieran en el Otro Primer de Mayo “no nos convocó ningún anuncio comercial, ningún anuncio publicitario. No fue acarreo (refiriéndose a la práctica de los sindicatos oficiales de contratar decenas de camiones para transportar a los trabajadores) ni pase de lista”.

“Vamos a quitarles todo”

Se lanzó fuerte contra los propietarios del gran capital, a los inversionistas, los políticos y los acaparadores de tierras. “ Vamos a quitarle Telmex a (Carlos) Slim; los Sanborn’s. Todo lo que tiene se lo vamos a quitar y lo van a manejar los trabajadores, los telefonistas, los empleados de esos comercios. Vamos a quitarle a los terratenientes las tierras y las van a trabajar los campesinos, con buenos precios para sus productos, sin transgénicos, sin químicos, como de por sí trabajamos la tierra los campesinos. Vamos a quitarles las escuelas a los funcionarios corruptos, mediocres, idiotas, que las tienen y se las vamos a entregar a los universitarios. Vamos a quitarle los bancos a los banqueros; vamos a quitarle las industrias a los grandes propietarios, y vamos a quitar de los gobiernos a los malos gobernantes y los vamos a tomar nosotros. ¡A huevo!”.

Previó que después de este Primero de Mayo “van a volver a brillar las calles como brillaron hoy, con la gente de abajo, con la pura gana de luchar. Brillarán los campos, las montañas, los ríos…con la dignidad rebelde”.

Motivado, tal vez por la creatividad mostrada en la marcha, Marcos dijo entusiasmado: “este es el otro mañana. Este es el otro país, que empezó cuando miles de hombres, mujeres, niños y ancianos tomamos el miedo que teníamos, lo hicimos una bolita y lo aventamos al suelo. Cuando decidimos hacer algo por este país, hacer algo nuevo para votar a los que nos están chingando”.

“Que se caiga la Bolsa de Valores. Que solo quede la línea aérea que tenga vuelos a Miami porque vamos a cambiar este país”, indicó y luego volvió a anunciar el fin del sistema capitalista en México para construir un nuevo país donde se tome en cuenta a todos.

Dijo que va a llegar la hora en que, como se mencionó en el acto, todos los presos por motivos políticos y de conciencia tendrán que ser liberados de las cárceles y en su lugar pondrán a los explotadores y políticos “que se junten con los violadores, los narcotraficantes, los multi homicidas (pues) son igual que ellos”.

El levantamiento civil y pacífico que está impulsando La Otra Campaña, sugirió Marcos, nos llevará a un punto en que queden atrás los días en que llegábamos a la mesa y nos encontrábamos con el montón de facturas por el pago de los servicios del agua, la luz, el teléfono. Como cuando salimos de un mal sueño, recordaremos que antes no había ni para los frijoles, aunque trabajáramos día y noche.

“Las casas de los de arriba serán nuestras, tendremos trabajo digno y salario justo; hospitales con medicinas y contarán con doctores. Habrá educación para todos, laica y gratuita”.

Consideró que lo mejor de México es ahora parte de La Otra Campaña: “trabajadores y trabajadoras sexuales, homosexuales, lesbianas, transgéneros, niños de la calle, pequeños locatarios, comerciantes informales y de mercado, pueblos indios, campesinos sin tierra o en proceso de perderla, obreros, estudiantes, maestros y ancianos. Los feos, los apestosos. Estamos lo mejor de este país y esto es lo que vamos a hacer, compañeros”, concluyó.

Luego de gritar vivas a La Otra Campaña, los presentes entonaron el himno Zapatista. Una fría lluvia comenzó mojar a los asistentes. Todo mundo corrió a refugiarse del agua y pocos concluyeron con el “vamos, vamos, vamos adelante, para que salgamos en la lucha avante porque nuestra patria grita y necesita de todo el esfuerzo de los zapatistas”.

El himno nacional mexicano salió de las gargantas de los pocos voluntarios que optaron por dejarse mojar por la grandes gotas que ahora sí, golpeaban con fuerza los cuerpos vivientes que se encontraban en la plaza más grande de México.

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