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Maquiladoras, explotación y esclavitud en la península de Baja California

Las empresas fantasma del neoliberalismo de Santa Rosalia a Tijuana


Por Murielle Coppin
El Otro Periodismo y la Otra Campaña en Baja California

9 de noviembre 2006

Después de varias visitas el mes pasado en Baja California Sur, el Delegado Zero y la Otra Campaña dejaron La Paz para emprender un largo viaje a la parte norte de esta península poco poblada, famosa en los folletos por sus buenas facilidades turísticas, su rico clima, sus playas maravillosas y campos de golf – sí en medio del desierto. La Otra Campaña, sin embargo, se dirigió a la frontera del gran vecino del Norte, el mayor socio de comercio de México, un socio que aprobó la construcción de un muro y la militarización fronteriza entre dos estados “amigos”.

El domingo 15 de octubre, un viaje sin fin e impresionante nos llevó a Santa Rosalía, una pequeña ciudad litoral en el medio de la nada, en el medio de paisajes desérticos y lunares. Los fotógrafos, reporteros y camarógrafos de los medios alternativos – un grupo de 45 personas representando a todos los rincones del mundo – bajaron del Zapa-camión polvoroso. Unas cien mujeres, todas trabajadoras de maquildoras de calamar, esperaban en el patio de una casa humilde. Sólo unos cuantos hombres simpatizantes se juntaron al grupo de mujeres. Se sentía el nerviosismo, el encuentro inició rápido. Raquel Espinosa, de la Casa del Obrero y de la Obrera en La Paz, condujo las pláticas.

Las historias se repiten


Foto: D.R. 2006 Murielle Coppin
Todas las mujeres presentes comparten la misma historia. Todas trabajan en una maquiladora que corta y limpia calamar (estas empresas “fantasma” del neoliberalismo donde se hace una parte de la producción y que desde el TLC brotan por todos lados). Todas están explotadas, viven en una miseria socio-económica y la mayor parte son madres solteras. Muchas de las “locas”, como las llaman sus jefes, fueron despedidas porque exigir aumento de salario y mejores condiciones laborales. La empresa coreana Han Jin desistió por completo su intento para formar un sindicato independiente. Los 1,500 pesos que habían juntado para eso desaparecieron y no disponen de ningún papel para aportar pruebas. Ese domingo contaron sus historias al Delegado Zero, quien en esta gira quiere ser ante todo un oído. No todas hablaron igual de recio. Unas apenas se atrevieron a hablar. Tuvieron miedo.

El miedo es el gran asesino de las iniciativas de las mujeres. Lógico, señaló María de Jesús : “(la maquiladora) es el único recurso de trabajo que hay en Santa Rosalía para las mujeres…para las madres solteras ir a trabajar es una necesidad, te pagan muy mal y te humillan. Para los hombres hay otros trabajos y ellos no tienen familia. La mayoría está en un proceso, están despedidas injustamente, les cerraron las puertas de trabajo a ellas y a su familia porque querían defender sus derechos”. “La práctica de la lista negra”, reconoció Marcos, “es algo que encontramos por todas partes donde hay maquiladoras”. Dan el nombre y la foto de las mujeres a las demás maquiladoras para que todos sepan que son rebeldes. Por eso, a estas personas, al contratarlas, les piden firmar ya su carta de renuncia.

Las condiciones laborales son miserables e inhumanas. Entrada ya la noche, las trabajadoras se van de la casa. Siempre existe el peligro que las molesten o – en el peor de los casos – que las violen. Para no correr el riesgo, algunas ya se van antes de que se ponga el sol, lo que les hace esperar horas antes de poder iniciar la chamba, más o menos hasta la una de la madrugada, hora cuando por lo regular llega el calamar. Lavan y cortan los calamares, los empaquetan y los cargan al camión. No hay agua potable y para evitar que vayan al baño, hacen que éstos sean “una porquería”. El capataz hasta fuerza a unas a tener relaciones. Después de una noche laboral de 12 horas, regresan a su casa y –siendo mujer- preparan de comer para toda la familia, hacen los demás quehaceres y pasan un ratillo con sus hijos. Sólo pueden recuperar las horas de sueño en los 5 a 6 meses que no hay pesca de calamar. Y todo eso, a un sueldo abominable (30 centavos el kilo, una tonelada de calamar aporta 300 pesos) y sin seguro social. El colmo es que las mujeres compran ellas mismas su traje, sus botas de hule y sus cuchillos. Si caen enfermas o embarazadas, están despedidas. Quien se hace rico a espaldas de esta miseria, es el empresario. No sólo obtiene del gobierno ventajas fiscales, sino se friegan todas las leyes laborales, por no hablar de los derechos humanos.


Foto: D.R. 2006 Murielle Coppin
Las mujeres no sólo culparon a los empresarios extranjeros sino aún más a los pescadores y permisionarios (los que tienen permiso para poseer lanchas). Estos últimos, mandan a pescar a los pescadores, les compran el calamar y lo venden a las maquiladoras. También son los que monopolizan el narcotráfico. Antes de que el pescador se aventure a la soledad y la oscuridad del mar, el permisionario le da cocaína. El precio de esto, se le quita luego del dinero que el permisionario debe al pescador. El pescador, de regreso en tierra firme, no va a su casa sino a la cantina para tomarse en trago los pocos pesos que le quedan.

Delegado Zero hizo una nueva comparación. En Chiapas también existe la figura del intermediario, allá llamado el coyote. “A nuestra gente también le engañan, no hablan español, cargan 60 kilos de café y caminan muchas horas, luego agarras lo que te den, no vas a regresar con tus kilos, vas a quejarte al gobierno pero éste está pagado por el coyote… y los funcionarios son como parásitos, como un gusano en la panza que está llevando todo lo que estamos fabricando”.

Dar oídos

Delegado Zero y los miembros de La Otra prestaron oído a todas las historias de las mujeres y repitieron el objetivo de la gira: llegar a todas partes del país para ver las injusticias. Les dio ánimo:“El mar de Cortés es como un muro, los federales no llegan pero sí los empresarios y los hotelero.” Marcos prometió, junto con los medios alternativos, distribuir sus historias. “Si los trabajadoras de Puebla se enteran de eso, también son de la Otra pues, se van a encabronar por lo que les pasa…. que vergüenza de que en otros países se dan cuenta de eso, es como el porfiriato, así chingan a la gente, están mintiendo en el extranjero, todo bien, elecciones todo salió bien, México es a todo dar… Hay gente jodida por todas partes, por eso nosotros tenemos que contarlos todo eso…Nosotros hacemos denuncia nacional e internacional, ya no están solos, mi gente va a ver como ayudar”.

No sólo Delegado Zero les dio oído sino también los voluntarios de la Casa de Trabajadores y trabajadoras quienes dieron la noticia de que ya se retomó la demanda de las trabajadoras despedidas.

Luchas sociales

El sábado 14 de octubre el Delegado Cero visitó la Casa del Trabajador y Trabajadora en La Paz, una organización social que da información sobre derechos laborales y asesorías en cuestiones legales. Esta iniciativa data de 1995 cuando un grupo de 45 obreras textiles de la maquiladora California Connections emprendió una huelga contra el abuso de la compañía norteamericana. Resultó en un contrato laboral colectivo y luego en el primer sindicato independiente para trabajadores de maquiladoras. A pesar de las muchas despedidas, las mujeres continuaron luchando y en 2005 lograron abrir un centro de investigación laboral y sindical donde respaldan a todos los trabajadores: trabajadores de maquilas, maestros, campesinos,…Varios trabajadores de estos sectores tomaron la palabra. Los de las maquilas abordaron la problemática de las políticas neoliberales y globalizadoras. Si la maquila ya no rinde o si en otro lugar la mano de obra es más barata, se van de la noche a la mañana sin pagar las liquidaciones a sus trabajadores.


Foto: D.R. 2006 Murielle Coppin
Marcos aplaudió las ganas de luchar de la Casa por apoyar los sindicatos independientes porque en México “ya no hay derechos laborales… los líderes sindicales son charros que defienden sus propios intereses” y “el gobierno hace un pacto con los empresarios”.

Durante los encuentros con los trabajadores de maquiladoras (60% son mujeres) en Tijuana escuchamos la misma problemática. Sin embargo, el tono era diferente. La desilusión, angustia y desesperación que escuchábamos en las voces de las mujeres de Santa Rosalía, se transformaron aquí en enojo que se expresa verbalmente y que forma la base de la resistencia. Las que tomaron la palabra manifestaron una chispa de esperanza: “También tenemos que contar los logros”. Y “lo que necesitamos es un gran movimiento popular”. “La Otra es para nosotros, para luchar por un mejor futuro para nuestros hijos”.

Las ideas básicas de La Otra, las escuchamos en las palabras de Mireia Robalcaba: “todos somos hermanos, hay que apoyarnos entre todos, todos tienen que poner su granito para salir adelante, para saber nuestros derechos y para protegernos de los de otros países que vienen con sus químicos, nos afecta a todos”. O en las palabras de Betis Santiago – Estrella del Amanecer en su nombre indígena- : “Si queremos que nuestro pueblo, nuestro México cambie hay que empezar por no quedarnos callados y seguir luchando así como los zapatistas.”
Y hablaron, no se callaron durante el encuentro. No sólo manifestaron los largos horarios laborales, los sueldos de hambre, los despidos injustificados, sino también avanzaron temas como el medio ambiente, la salud y el problemas de género.

Mireia Robalcaba anunció el entierro de su compañera Gladis, quien hace 6 meses se retiró voluntariamente ya que su jefe no le daba permiso ir al Seguro Social. Murió de cáncer en los pulmones. En enero murió Marina Catalán, de 30 años, de la misma enfermedad. Ambas mujeres trabajaron en una maquiladora que hace estampados de lentes. En la planta trabajan directamente con unos 20 químicos diferentes que a diario provoca náusea y a largo plazo cáncer en los pulmones y en la sangre. El trabajo con aire a presión afecta a los oídos y el trabajo con luz directa hace que muchas de ellas llegan a ocupar los lentes que ellas mismas fabrican.

La asistencia médica de la maquiladora sólo ayuda a las trabajadoras de turno matutino, pero muchas veces carece de calidad. Por eso, las mujeres terminan asistiendo a consultas particulares. Esto fue la razón para la cual despidieron a Marina. Los justificantes que trajo al patrón no fueron válidos, no le dieron incapacidad. Finalmente la corrieron por haberse ausentado tres días. “En la maquila” dice Guadalupe irónicamente, “Es una de dos : o correr o morir allí mismo”.

La contaminación no sólo se limita a la planta; los químicos -que están prohibidos en los EU - “terminan en los ríos, el aire, el suelo, la comida,” señaló Jorge Osuna. “la idea era ensamblar aquí y enviar a otro lugar, pero dejan todo aquí. Pruebas de sangre en los niños muestran niveles de plomo muy alto.” En la región hay dos maquiladoras de reciclaje – una de baterías de carro y otra de plomo-que se clausuraron y se fueron de la noche a la mañana, sin aprehensión ni multa.

La explotación es ante todo femenina


Foto: D.R. 2006 Radio Pacheco
Los problemas de las trabajadoras sobrepasan las malas condiciones laborales. La mayoría de ellas son jóvenes entre 16 y 24 años. Dejaron sus pueblos rurales del centro y sureste de México en búsqueda de oportunidades de trabajo. Lo que pudiera ser una experiencia libertadora frente a la opresión de la mujer en sus pueblos patriarcales de origen, resulta en una experiencia de explotación, humillación y acoso sexual que son los derivados del mismo sistema machista. La mayoría de ellas no tiene ni la menor idea de cuáles son sus derechos; las maquilas se inventan falsos reglamentos a los cuales se acoplan sin pensar. Como muchas de ellas sólo trabajan un par de años –lo dejan al casarse y porque su marido la quiere en la casa- no exigen mucho y se organizan a penas.

Muchas maquiladoras buscan a mujeres solteras y sin hijos. Por eso suben una prueba de embarazo – y en unos casos de VIH-. Si caen embarazadas, las corren.La belleza es otro factor en la selección de las candidatas quienes luego muchas veces están sujetas a acosos sexuales. Finalmente, siendo la única fuente de ingreso de las familias sin padre, muchas mujeres se ven obligadas a aceptar varios turnos para alcanzar en los gastos diarios (un solo turno les aporta entre 250 y 450 pesos la semana).

Todas las mujeres presentes en la reunión, demostraron un gran valor y entrega para crear mejores condiciones de trabajo y para dar un mejor futuro a sus hijos. Carmen explicó: “Para los jóvenes aquí, sólo hay dos opciones: convertirse en drogadicto o trabajar en la maquila”. Por eso, la educación es primordial. Para pagar esto, Carmen trabaja dos turnos. “No quiero mandarlos a la guerra sin armas”, dijo.

Cuando las mujeres se organizan, llama la atención que se organizan horizontalmente, sin jefe ni presidente y que toman todo en cuenta : no sólo derechos laborales, seguridad e higiene en el trabajo, sino también educación,vivienda, violencia familiar, etc. Así Carmen, con la ayuda de las colonas, empezó un kinder en el que las mismas trabajadoras dan clases. La colonia de 200 personas vivió10 años sin luz, agua ni drenaje pero su lucha es “como de hormigas” y continúa. Ahora van para exigir pavimento y reconocimiento legal del kinder. En la maquiladora de estampado de lentes se da otra lucha feminia : las trabajadores hicieron un fondo para la compra de medicamentos y máscaras de protección.

Muchas de estas iniciativas están apoyadas por CITAC, centro de información para trabajadores de maquiladoras. El centro les da todo tipo de talleres y asesoría en cuestiones jurídicas.

Aprender de los otros…y de La Otra

Las mujeres de Santa Rosalía podrán aprender mucho de sus compañeras de Tijuana ; éso es exactamente el propósito de la Otra Campaña: escucharse, aprender el uno del otro y unirse tal las “hormigas”, como decía Carmen. Y las hormigas no faltan sabiendo que las 800 maquiladoras de Tijuana – la mayoría en manos de gringos- cuentan con unos 54.000 trabajadores. Terminó Marcos contando la historia de las hormigas zapatistas que “los que van a venir no sabían español y ahora vienen acá. …10 años tardaron antes de alzarse. Empezaron pues como la Otra”.

Lo que escuchamos de las trabajadoras de Tijuana, la ciudad de tequila, sexo, marihuana (Manu Chao) donde los soldados gringos de San Diego vienen a divertirse los fines de semana, donde miles de turistas cruzan la frontera en su éxodo a las playas de Cabo San Lucas, donde hay gangas de mezclillas Guess en cada esquina de sus calles, es sólo una muestra de las muchas luchas que las mujeres emprenden contra el enemigo común: el capitalismo salvaje. “Ojalá llegue esta chispa para que el fuego se ponga” (palabras de Leobardo Pantoja, trabajador de maquila).

El Otro Periodismo con la Otra Campaña continúa siguiendo el fuego…

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