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 English | Español November 23, 2014 | Issue #67


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Narco News Issue #66
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Y así es como se ve la historia en México

Las masivas marchas del miércoles por el fin de la guerra contra las drogas y por el envío del Ejército de vuelta a sus cuarteles, una "primavera árabe" en Cuernavaca


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

7 de abril 2011

El día miércoles, multitudes tomaron las calles de más de 40 ciudades en México—y en protestas por mexicanos y sus amigos en consulados y embajadas en Europa, Norte y Sudamérica—para demandar el fin de la violencia causada por la “guerra contra las drogas” impuesta por los Estados Unidos.

¿Qué? ¿No han escuchado de esto? O si han escuchado algo de ello, ¿sabían que está es la principal noticia en los medios mexicanos, en la primera página de casi cada diario en el país?

Un cambio radical ha ocurrido en la opinión pública mexicana. La gente se ha volcado totalmente en contra de la utilización del Ejército Mexicano en contra de los narcotraficantes. El clamor de cada plaza de cada ciudad el miércoles fue para que el Ejército regrese a sus cuarteles y regrese a hacer el trabajo por el que fue formado; proteger a México de alguna invasión extranjera y proporcionar apoyo humanitario en caso de algún desastre natural como terremotos o huracanes. Desde que hace cuatro años el presidente Felipe Calderón sacara a las Fuerzas Armadas para combatir a las organizaciones narcotraficantes, la violencia entre ellos y las narco organizaciones rivales han llevado un diario número de asesinados, y más de 40,000 muertos, muchos de ellos civiles inocentes atrapados en el fuego cruzado y utilizados por todas las partes en un conflicto que no tiene ganadores, y que nunca tendrá ganador.

Una rápida serie de acontecimientos que comenzaron el 28 de marzo han convergido para llevar a México a su propia “primaver árabe.” Y comenzó tan sólo afuera de “la ciudad de la eterna primavera”, Cuernavaca, en el estado de Morelos, situada una hora al sur de la Ciudad de México. Narco News ha estado cubriendo estos eventos durante la semana pasada (tristemente, por mucho somos el único medio en inglés en hacerlo en cada paso de la historia, incluso si tiene grandes consecuencias para la política de drogas de los Estados Unidos no sólo en México sino en todo el mundo y en ese país mismo). Ese día, en el puebo de Temixco, siete jóvenes fueron asesinados. Eran jóvenes con trabajo, que iban a la escuela, niños modelo, no criminales. Y uno de ellos, Juan Francisco Sicilia, era el hijo de un respetado periodista y poeta de Cuernavaca, Javier Sicilia.

En una semana, el intelectual de voz suave y cada vez más querido se ha convertido en el navío nacional a través del cual millones de voces demandan ahora: Terminen con la guerra contra las drogas.

Esta semana tradujimos la Carta abierta a políticos y criminales de Javier, y escribimos nuestro tercer editorial en once años para proporcionarle el contexto y antecedentes para entender la magnitud de lo que ha desenterrado. Ayer tradujimos su llamado a la legalización de drogas para restablecer la paz y dignidad de México, y luego nos fuimos a reportar las marchas que este hombre tan merecidamente querido convocó hace tan solo unos días. Tuvimos reporteros con Sicilia en su ciudad de Cuernavaca, en la Ciudad de México, y corresponsales en otras numerosas ciudades en México y fuera de él, y en el curso del día agregaré fotos e información sobre lo que pasó como actualizaciones.

La verdad es que en un día tanto ha pasado que al procesarlo uno se tiende a abrumar. Anoche, al regresar de las marchas, diez reporteros, fotógrafos y videoastas (todos estudiantes y profesores de la Escuela de Periodismo Auténtico) se reunieron para comparar apuntes. Todos estaban tan sacudidos—lo digo en la mejor manera posible—sobre lo que vieron y escucharon, y querían hablar de ello para entender lo que exactamente está pasando aquí.

Yo fui parte del equipo que cubrió la manifestación en la capital, en la que cerca de 20,000 personas se reunieron para la primera manfiestación en contra de la guerra contra las drogas (cada año hay marchas por la legalización de la marijuana en la Ciudad de México, pero esta era la primera reunión masiva de personas buscando terminar con toda la política de la guerra contra las drogas, y los asistentes eran muy diversos). Aquí algunas observaciones: Al menos la mitad de la multitud parecía que nunca había asistido a una manifestación antes. Parejas, jóvenes y ancianos, con carteles hechos en casa, muchos de los cuales eran versiones de una popular pieza de arte mexicano que los caricaturistas políticos lo han hecho “viral” en internet. Practicando el arte debordiano del détournment, la gente le agregó sus propios mensajes a él. Aquí un ejemplo:

En México el mensaje es inmediatamente entendido como “No más sangre.” Cada día la gente le añadió demandas específicas al diseño, en placas, playeras, estampas, copias. Piden por no más muertes, injusticia, impunidad, corrupción, policía y Calderón, entre otras cuestiones. La personalizada rabia sobre Calderón fue particularmente interesante, debido a que mucha de la gente era de la “media clase” que demográficamente constituye su base. Es cierto que un buen número de la gente que fue a la marcha votó por Calderón en 2006, pero aquí estaban, cantando “¡Fuera Calderoń!” y “¡Urgente! ¡Urgente! ¡Que renuncie el presidente!”

Muchas madres y abuelas llevaban carteles hechos por ellas mismas que preguntaban algo como, “Si los niños muertos se apellidaran Calderón ¿aún así querrías esta guerra?” Marchaban junto a hombres de negocio con saco y corbata, grupos religiosos cristianos, punks con cabellos como picos, familias enteras con hijos en carreolas, algunas personas paseando a su perro, ciclistas, lesbianas, gays, jóvenes profesionistas con carteles impresos, todos ellos únicos, y pequeños grupos de tres, cuatro o cinco amigos que le dijeron a nuestros reporteros que no eran parte de alguna organización o colectivo, pero que se habían enterado de la marcha en algún medio o en Facebook y decidieron juntos asistir. Por catorce años he reportado marchas en todo México y esta es la primera vez que vi tantos tipos de personas en una manifestación; gente común, que caminaban sin sus carteles en cualquier día en cualquier esquina que no le llamarían la atención a nadie debido a su normalidad pura y agradable.

Estos fueron como la mitad de los asistentes a la marcha.

La otra mitad fueron sectores de la sociedad que obviamente habían marchado por diferentes causas antes. Reconocí a muchos de La Otra Campaña zapatista y de las manifestaciones antifraude de 2006. El Sindicato Mexicano de Electricistas llevó un contingente de cientos, también el sindicato de maestros, grupos de profesores o estudiantes de universidades en la ciudad, campesinos indígenas, reconocí a al menos 100 de los medios alternativos, y había casi el mismo número de reporteros y cámaras de organizaciones oficiales de noticias. Había gente repartiendo periódicos de cada “tendencia” de izquierda existente: marxistas-leninistas, trotskistas, anarquista, maoístas, incluso estalinistas. Había gente, empujada por ONG’s que antes habían marchado por “mayor seguridad” y lo habían interpretado como “más policía y más cárceles.” Pero ahí estaban ¡respondiendo al llamado de Javier para marchar en contra de la guerra contra las drogas! El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra llegó de Atenco—abracé a Nacho del Valle, quien hace casi un año fue liberado de la cárcel—con sus vecinos a la marcha en contra de la violencia portando sus machetes al aire. En otras tierras resultaría paradójico la vista de machetes en lo que otros llamaban “marcha por la paz” pero entre los asistentes esto no causó ni preocupación ni miedo. En México, es muy entendido que la defensa personal de las personas es una alternativa menos violenta frente a las fuerzas policiales corruptas. Así que encajaban muy bien.

Lo que ha pasado aquí es significativamente político: aquellos que por mucho tiempo expresaron sus quejas al “mal gobierno” de Calderón muy inteligentemente han tomado como propia la causa del fin de la guerra contra las drogas, debido a que con inteligencia la perciben como un asunto decisivo que abarca la totalidad del descontento nacional y que muy posiblemente pueda resultar en el derrocamiento de un presidente autoritario, “elegido” solo a través de un muy bien documentado fraude electoral, y sin ningún tipo de autoridad moral entre su propia gente. En sólo una semana, el humilde y digno Javier Sicilia ha recogido la autoridad moral flotante que nadie más podría asumir con credibilidad en este Estado Fallido llamado México, suplantando al Calderón napoleónico como el líder moral de una nación. Una gran razón por la que ha sucedido es debido a sus columnas durante muchos años, todo mundo sabe que Sicilia aborrece los partidos políticos, que no tiene interés en ser candidato para un puesto político, y sirve como una especie de figura “anticaudillo” en contraste con el fuerte machismo de capa y espada de tantos líderes revolucionarios y políticos previos a los que el público molesta tanto. Esto no es decir que “el siciliano” que ahora pone órden en “las mafias” es una presa fácil en lo absoluto. Cuando habla sobre la necesidad de los criminales para regresar a los “códigos de honor” y dejen a los civiles solo, un tipo de nombre Giordano entiende lo que un tipo de nombre Sicilia está diciendo: este es un hombre con agallas y astucia también, y uno que conoce a su enemigo y a la historia de su enemigo.

Lo que nos lleva a la que en realidad fue una marcha más significativa, conducida por Sicilia en su ciudad de Cuernavaca. La foto arriba, de la portada de El Diario de Morelos, cuenta 50,000 voces, todas ellas difundidas por alguien que estuvo en esa manifestación. Greg Berger, que da clases de cine en la universidad estatal en Cuernavaca, y el equipo de Narco News TV estuvieron ahí también, y actualmente están sacando un video viral para NNTV sobre lo que pasó ahí—y que aún está sucediendo.

En un país en el que las Fuerzas Armadas inspiran miedo entre los ciudadanos comunes (hasta el punto que es común que algún bar o restaurante tenga un letrero que diga que no se aceptan uniformados), y en los últimos cuatro años más que nuca, no es muy cotidiano que 50,000 personas—la marcha más grande en la historia de Cuernavaca, e incluso en todo el estado de Morelos—se dirija a las puertas de la base militar para demandar a los soldados que permanezcan en cuarentena ahí dentro. Pero eso exactamente lo que sucedió. En un día normal, puedes pasar por la base y ver múltiples hombres con uniforme armados situados en torres de vigilancia, mirándolo y a toda persona que pase por ahí. Los militares tuvieron el buen sentido de quitar a esas tropas el miércoles para que solo se pudieran ver algunos pocos, de acuerdo con nuestros reporteros. Entonces, Javier Sicilia se subió al techo de una camioneta y se dirigió directamente a las Fuerzas Armadas, con un ejército no violento detrás de sí. Ahí, les dijo, “Ustedes han sido siempre los custodios de la paz de la nación. Por ello nunca habríamos querido verlos fuera de sus cuarteles.” Eso nunca se ha dicho. Bueno, esperen. Así sucedió y para la multitud reunida fue el restablecimiento del orden social adecuado: que en una democracia, un ejército, si hay uno, debe estar al servicio de la gente. A cuatro años de que Calderón haya revertido ese órden—convirtió a la gente en simples piezas del tablero de ajedrez del ejército, objetos para empujar, detener, revisar, invadir, molestar y asesinar—ha llevado al público a su límite absoluto.

Cuernavaca es ahora el epicentro poco probable de algo con potencial revolucionario: el restablecimiento del orden correcto de las cosas, el que la gente gobierna su propio país. Por cuatro años ha sido un sangriento campo de batalla (antes de eso era una ciudad tranquila y llena de flores con una fuerte atracción a turistas que ahora no vienen debdio a la Guerra de Calderón) pero ahora es un nuevo tipo de campo de batalla: la lucha por reconquistar el terreno de la vida cotidiana para cada ciudadano, cada familia, calle por calle de cada barrio. Y nadie a dónde llevará esto, pero tengo una idea y la plantearé como pregunta:

¿Qué pasa cuando un barrio se declara zona libre de militares, y levanta sus propios retenes y barricadas no violentos para el tráfico que entra, con el objetivo de mantener fuera a las autoridades uniformadas, o hacer que respeten las reglas establecidas por la gente antes de entrar? Muy pronto, Calderón, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, podrá responder esta pregunta. ¿Repetirá su arrogante historia y comprometerá a la gente misma como combatientes enemigos, esta vez con la atención de los medios de comunicación nacionales? Si así lo hace, ¿que provocará en el barrio de a lado, en la ciudad, en el estado, en todo el país?

A menudo se dice que en la guerra contra las drogas ni el enemigo ni los objetivos están claros. Javier Sicilia y el pueblo de Cuernavaca—así como las decenas de miles en todo México que marcharon en solidaridad y con las mismas demandas—han desenmascarado a la guerra contra las drogas. Han dicho, sabemos quien es el enemigo. ¡Somos nosotros! Y ahora aceptamos ese hecho y lidiamos con ello, a nuestra manera.

Querido lector, me gustaría que pensara en ello. Es importante que entienda lo que está pasando en México, y especialmente en Cairovaca… oh, disculpen, quiero decir… Cuernavaca.

Hágalo en un momento cuando regrese y comience a subir fotos y reflexiones sobre las marchas del miércoles. Pero lo que acaban de leer, eso es lo que hace historia.

Y ahora las actualizaciones

5:13 p.m. (7 de abril) Un cartel que se vió en la marcha de la Ciudad de México ayer:

Poetas, escritores (algunos periodistas se consideran o uno u otro, o ambos), compositores, guionistas, artistas de cualquier tipo, tienden a idenfiticarse con la trágica pérdida de Javier Sicilia. El pintor mexicano Franciso Toledo lideró lo marcha de ayer en la ciudad de Oaxaca, y el actor Edward James Olmos apareció en Cuernavaca para unirse a la lucha. El miércoles me encontré con un amigo poeta que siempre me había dicho que no le gustaban las manifestacones u organizaciones políticas, pero ahí estaba. Parecía casi avergonzado de haberlo hecho pero al mismo tiempo no podía darse vuelta. Con seguridad podemos esperar que toda la clase artística y creativa en México ya está en la lucha, de alguna u otra forma. Y eso ayudará enormemente en su creatividad más allá de las viejas consignas, imágenes, íconos y tácticas que han disminuidos otras causas, que valen la pena, pero que no son muy creativas…

Más por venir…

5:37 p.m. Parece que este reportaje se ha convertido “viral” en internet y en las redes sociales. Si quieren ver más sobre este tipo de reporteo—nosotros lo llamamos periodismo auténtico—entonces chequen otro ensayo que publicamos sobre uno de los talentos que entrenaremos eeste año, Namees Arnous, de El Cairo: Una periodista auténtica habla de un Egipto Libre: “Déjenme contarles una historia sobre medios y revolución.”

Namees, junto con otros egipcios y 80 periodistas de 40 países, pronto estará con nosotros en México en la Escuela de Periodismo Auténtico en un curso de diez días que no cobra matrícula. Ya estamos aprendiendo mucho de nuestros colegas que tiraron a Mubarak y ¡estamos encontrando muchas formas de aplicar sus tácticas y estrategias de este lado del charco! Siéntanse libres de ayudar; este proyecto hace todo con pequeñas contribuciones de lectores como ustedes. ¡Escuchen a Namees y hagan lo que dice!

Bueno, ahora a nuestro programa regular…

Viernes 11:35 p.m. Un grupo de estudiantes universitarios en Cuernavaca ya había estudiado el uso del video viral en la revolución egipcia cuando sucedieron los recientes acontecimientos en su propia ciudad. En una colaboración con nuestros amigos creativos, Los Detonadores, iniciaron su propia página en Facebook, Todos Somos Juan Francisco Sicilia, en memoria y tributo del hijo del poeta de su misma ciudad y generación, cuya asesinato inició esta rápida cadena de eventos. Se hizo a imagen de una página en Facebook en Egipto que estudiaron en secuencia desde el primer día de publicación de la página, llamada Todos somos Kahled Said, y su crecimiento hasta los más de 100,000 adherentes. La página egipcia sirvió como centro de intercambio para “conversaciones en video viral” en el que la gente tomaría prestado el video de cada uno (agregando nueva música o ideas) para hacer los nuevos. Y ayudó a crear una visión colectiva de como se vería la resistencia y revolución en Egipto, mucho antes de las protestas del 25 de enero. (Y parece que hoy hay noticias interesantes desde El Cairo, con una nueva movilización a la Plaza Tahrir para “purificar” al gobierno de los remanentes del régimen, con el título “Viernes de advertencia: La Revolución aún vive.”)

Ellos y sus amigos ahora han colaborado en dos nuevos videos viral desde Cuernavaca. El primero es sobre las manifestaciones el miércoles en Cuernavaca y la Ciudad de México, e incluye el mensaje de Javier a las Fuerzas Armadas para que regresen a sus cuarteles:

El segundo subraya las manifestaciones en solidaridad con Cuernavaca en todo el mundo:

Mientras escribo, el reportaje en video de NNTV sobre estos eventos está en producción rápida y furiosa (algunos de los mismos jóvenes que hicieron ese trabajo rápido y bien también están ocupados ayudando en nuestra sala de redacción en Cuernavaca).

¡Permanezcan en sintonía!

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