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Narco News Issue #29
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Lula: la Guerra contra las Drogas es una Guerra de Clases

El Presidente de Brasil abre la “caja negra” de la narco corrupción


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

29 de abril 2003

Un martes por la mañana, abril 22 de 2003, desde algún lugar en un país llamado América…

Día 1: Se abre la caja negra

El presidente democráticamente electo de Brasil hizo una declaración de guerra el martes pasado… o así fueron recibidas sus palabras en algunos poderosos cuarteles.

“Los narcotraficantes de verdad”, señaló el Presidente Lula da Silva con el dedo, no se encuentran en los barrios donde la gente pobre es “presionada e inducida al crimen para ganarse el pan de cada día”.

Los señores del narcotráfico deben buscarse, se atrevió a decir Lula. “en los grandes centros de concentración de capital”.

El presidente está ahora asumiendo una posición, dice, para cazarlos.

Durante su primer gran discurso sobre seguridad y crimen, Lula habló previamente con palabras prohibidas, en público, acerca de una “caja negra” (una “caixa preta” donde la palabra caixa significa al mismo tiempo caja y caja registradora) que existe en el Poder Judicial del Estado brasileño… un Poder Judicial que, en menos de una década, ha por lo menos duplicado la población en las prisiones (de 126,152 internos en 1993 a 240,107 en mayo de 2002… aplastantemente, desde luego, consistente en gente pobre)... y todavía el crimen organizado y la violencia son considerados, de acuerdo a encuestas de opinión, el problema número en el país.

Al está terriblemente mal con el sistema de justicia brasileño, dijo el presidente.

Y Lula dio órdenes, dio instrucciones muy claras, no puede haber dudas de lo que significaron sus palabras, a la vista de todo el público, con la prensa tomando notas, con las grabadoras encendidas y las cámaras filmando, a su Procurador General Marcio Thomaz Bastos, y a su Secretario de Seguridad Pública Luiz Eduardo Soares.

Abran esa caja, ordenó el comandante en jefe.

Abránla bien.

Abránla ahora.

Queridos lectores, si Lula es serio, si Bastos es serio, si Soares es serio, han puesto así a la Guerra contra las Drogas en jaque, y anuncian un histórico jaque mate.

Porque si la “caja negra” que contiene los secretos, acerca de quiénes realmente se benefician del narcotráfico bajo la prohibición de las drogas, es abierta, habrá solamente una puerta de salida dejada abierta para la clase dominante: llevar adelante la legalización de las drogas, la amnisitía para los prisioneros y defendidos de la Guerra contra las Drogas y acomodar en el público correspondiente la amnesia del tipo que hubo en Estados Unidos, en 1933, con una cerveza legal pasada al son de “Los días felices están aquí otra vez”.

El uso de dos palabras por parte de Lula —“caja negra”— ha trazado líneas de batalla.

“Anonadante”, “extraño” y “un mal servicio a la sociedad”, lloró Marco Aurélio de Melio, el Magistrado Supremo de la Suprema Corte, a varias organizaciones de medios, en respuesta al discurso más importante del presidente, de lejos, en su joven presidencia.

La caja negra del Poder Judicial en Brasil, esa caja negra “intocable”, como Lula la describió, debe ser abierta, dijo el presidente en su cuarto mes en el poder… fue el momento en que reventó el globo:

“Muchas veces”; declaró el presidente, “no se hace justicia. La justicia no cumple con la Constitución, que dice que todos somos iguales bajo la ley. Muchas veces, alguna gente es más igual que otra. Y a esto se le llama ‘justicia de clase’, una justicia que favorece de una clase…”.

Lula continuó:


Lula: Abrir la “caja negra”
“La sociedad brasileña está consciente de que no estamos tratando ya más con ladrones de gallinas. Los ciudadanos que han robado una gallina era puesto en la cárcel, y luego puesto en libertad. Al día siguiente, tal vez robaba otra gallina, un gallo, algunos huevos. Pero no era un personaje violento, brutal con la sociedad. Hoy, como sea, debemos enfrentar una industria de crimen organizado, una que es multinacional. Cuenta con un brazo armado, cuenta con un brazo policial, cuenta con un brazo en el Poder Judicial, cuenta con un brazo de negocios y cuenta también con un brazo internacional.:.

“Sólo combatimos al crimen organizado cuando quiere golpearse a los intermediarios, a los que comprar o venden, que muchas veces es gente pobre presionada e inducida al crimen para ganarse el pan de cada día. Hay veces en que la gente enciende la televisión y escucha el siguiente discurso: ‘¿Hay violencia? La hay. Vayamos alrededor de la favela. ¿Hay drogas? Las hay. Ocupemos la favela…”.

Las favelas, querido lector, son los barrios más pobres de las gigantescas ciudades de Brasil (dos ciudades aquí, Río de Janeiro y Sao Paulo, están más pobladas que Nueva York), donde, en el espectáculo nocturno de los medios comerciales, los policías abaten “traficantes”, usualmente con un equipo de televisión presente.

Los medios comerciales siempre dicen “traficantes”. Se ha simplemente asumido: si alguien es disparado por la espalda en una acción de la fuerza policial, defendiéndose, a su hogar o a su familia, de un ataque brutal que llega mostrando su placa, se dice que es, antes de hecho el informe, un traficante de drogas. No se presenta evidencia alguna. Es simplemente una mitología, afirmada y repetida suficientes veces que nadie considera que podría estar ocurriendo algo distinto: en la televisión, cualquiera que vive en una favela es considerado un drogo, o al menos un cómplice.. la “justicia de clase” puede encontrarse también en la caja negra de los medios (para una exploración más profunda de este concepto de favelas, vean el reportaje en Narco News de Luis Gómez de octubre de 2002 desde Sao Paulo, “Favela no, comunidad…”).


Terminar con la “justicia de clase”
Y entonces Lula rasgó la pantalla de proyección:

“Posiblemente, cuando un día la inteligencia de la policía sea mayor y más fuerte, la gene no querra que invadan la favela, sino, más bien, ¿quién sabe? Irán en cambio a los grandes centros de concentración de capital de este país y arrestarán a los narcotraficantes de verdad”.

Volteando a su Ministro de Justicia Márcio Thomaz Bastos, el hombre que el miércoles pasado, en público, recibió el mando total en la dirección de las reformas nacionales en seguridad pública, Lula dijo:


Lula: Los pobres son empujados al crimen “para ganarse el pan de cada día”
“Y es por eso por lo que hemos luchado tanto tiempo, Dr. Marcio, por el control externo de lo judicial. No para interferir en las decisiones de un juez, sino más bien para al menos saber cómo funciona la a menudo intocable caja negra del Poder Judicial”.

El primer gran discurso de Lula sobre crimen, drogas y seguridad pública fue el tema de los titulares en todos los diarios nacionales al día siguiente:

“Lula quiere abrir la ‘caja negra’ de la Justicia”, gritó la Folha de Sao Paulo.

“Lula critica al Poder Judicial y acusa: el crimen está ganando la guerra”, replicó el Jornal do Brasil.

“Lula dice que el Poder Judicial se considera a sí mismo ‘intocable’ y demanda control externo”, agregó O Estado de Sao Paulo.

“El combate contra el tráfico provoca crisis entre Lula y el Poder Judicial”, fue el titular a 84 puntos en O Globo fuera de Río de Janeiro: “El Presidente quiere abrir la caja negra y las cortes reaccionan con fuerza”.

Como apuntó el columnista Adriano Ceolin del diario Correio Braziliense en el diario del día siguiente: “La fase de ‘paz y amor’ de la presidencia de Lula, en términos prácticos, ha terminado”.

El Presidente Lula ha señalado apenas los siguientes puntos importantes en la agenda pública:

  • Que el comerciante en pequeño de drogas, empujado al crimen “para ganarse el pan de cada día”, no es la causa del crimen y la violencia en el país.
  • Que los verdaderos señores cuentan con la protección de políticos, la policía, los miembros de la justicia y los grandes negocios internacionales, y puede encontrarse en los “grandes capitales financieros” del país.
  • Que el misterio en torno al Poder Judicial debe ser develado y puesto bajo escrutinio y control públicos.
  • Que la “justicia de clase” debe terminar.
  • Y que el hombre está poniendo a cargo de este proceso a su Ministro de Justicia, Márcio Thomaz Bastos (un abogado de la descriminalización de las drogas como ya es de conocimiento de los lectores de Narco News), que ha sido el abogado particular de Lula en las tres últimas décadas.

Todos saben


Lula: Los verdaderos narcos están “en los grandes centros financieros”.
¿Quién sabe dónde están los verdaderos narcotraficantes?

Lula dijo claramente que cree que Bastos sabe:

“Márcio Thomaz Bastos sabe dónde están… el Ministro de Justicia está haciendo planes. Es un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a abogar por la seguridad pública en Brasil, y ahora tiene cuatro años para completarlo”.

Él es el hombre, dijo Lula, que está a cargo, el que permanecerá a cargo, no importa quién grite o qué tan fuerte, por los próximos cuatro años. Al describir el trabajo por hacer por Bastos y el Secretario de Seguridad Pública Luiz Eduardo Soares (quien también, como saben los lectores de Narco News, es un abogado de la descriminalización de las drogas), Lula dijo:


Lula: el trabajo del Ministro de Justicia no es más “salir en televisión”
“Es por esto que, compañero Márcio, el papel del Ministro de Justicia no es salir en la televisión, como solía hacer el Ministro de Justicia, para hablar acca de poner más poder de fuero contra el crimen. Hoy, tenemos que trabajar con inteligencia..:

“Estoy optimista acerca de su papel como maestro. No es un especialista de la policía. Lo que necesito que sea es un director de orquesta, para tomar el mando, para poner a la mejor gente en cada lugar. Siempre dijo que el director no está obligado a tocar el violín y los platillos al mismo tiempo. No necesita saber cómo tocarlos, sino más bien sabe como conducirlos. Y su papel, Márcio, junto con Luiz Eduardo es conducir esta orquesta de seguridad pública en Brasil, para poner a cada ejecutante en su lugar. Uno puede tocar el primer violín y otro el segundo violín, otro puede ser percusionista, y hacer al equipo tocar en armonía. Ésta es la manera más efectiva para hacerlo”.

Mientras tanto, en el segundo violín, el papel de Soares no es inconsecuente. Él ha visitado capitales extranjeras en semanas recientes y dejó caer cuatro billones de dólares para modernizar y entrenar las corporaciones de policía brasileñas: “Terminamos con la dictadura”, dijo al Jornal do Brasil esta semana, “pero seguimos con la corporación de policía”.


Luis Eduardo Soares: el súper policía de Lula entra a la pela.
La orquesta, descrita por Lula, debería estrenar dos días más tarde, el jueves 24 de abril, en Brasilia, cuando Márcio Thomaz Bastos regresó a los salones del Congreso Nacional.

Semanas antes, Bastos le dijo a un comité congresal: “Estoy a favor de la descriminalización del uso de drogas”.

El jueves pasado, Bastos se dirigió al Senado, denunció el hecho de que el sistema penitenciario se ha vuelto “una línea de ensamblaje para el crimen” y mostró sus grandes planes para ir tras los narcotraficantes de cuello blanco, los que “lavan” los beneficios ilícitos del narcotráfico.

Pero primero, queridos lectores, vino una respuesta muy bizarra al discurso de Lula de otra gran facción política del país, que actualmente gobierna el estado de Río de Janeiro…

Una tarde de miércoles, el 23 de abril de 2003, en la ciudad de Río de Janeiro, algún lugar de un país llamado América…

Día 2: el Imperio se Alucina

La clase judicial no fue la única facción notablemente molesta por la guerra de clases en el crimen del presidente.

La tarde del 23 de abril, la gobernadora de Río de Janeiro Rosinha Matheus, quien había peleado con el gobierno de Lula particularmente sobre temas de seguridad pública, y fue fuertemente criticada estas semanas por las divisiones causadas por sus ineficaces corporaciones de policía, tuvo su propia conferencia de prensa y dejó caer una bomba a la prensa:


La revista Istoé de la semana: “Garotinho destruirá a los bandidos o los bandidos destruirán a Garotinho”
Primero anunció que estaba despidiendo a su secretario estatal en seguridad pública.

Segundo, anunció que estaba contratando, en su lugar, a su esposo, el ex gobernador y fallido candidato presidencial en 2002 Anthony Garotinho como nuevo zar anticrimen.

Entre los medios comerciales del espectáculo, esta maniobra política tuvo un 11 sobre 10 en la escala. Olió a lo que muchos columnistas y expertos llamarían “una movida desesperada” y una “jugada política para la primera pareja de Río de Janeiro en su común futuro político. Fue una jugada para las cámaras, con todo el drama de una telenovela… la gobernadora admite la derrota en la guerra contra el crimen y despide al súper policía… y trae a su marido, un político profesional sin cargo, para restaurar el orden a su (de acuerdo a los medios) “rasgada por la violencia” ciudad capital…

La jugada funcionó en un sentido: sacó el micrófono de Lula y su conflicto con los jueces, y pasó a los jefes del verdadero “poder paralelo” en este país que es suyo…

El verdadero “poder paralelo”

En Brasil, cuando se habla del narco, un término se usa con frecuencia en los medios y entre los académicos: “poder paralelo”.

El concepto es que existe un Estado que no es elegido, sino que es “paralelo” o inclusive más poderoso que el que sí lo es. Y a eso le dice el Estado paralelo… manejado por los narcotraficantes.

No es un secreto para los lectores de este periódico que nosotros también vemos un Estado oculto, un Estado que nunca fue elegido, un Estado que apunta hacia sí mismo… y vemos esto en cada tierra, de los Estados Unidos a Venezuela y a Italia… pero no es, en nuestro análisis, una colección desorganizada de criminales “organizados” que son blanco de la Guerra contra las Drogas que maneja este Estado impuesto…

El verdadero poder paralelo, el poder superior, es el de los medios comerciales.

En Brasil, el asiento del poder del gobierno puede ser la capital del país, Brasilia. El asiento del poder económico puede ser la capital del capital, Sao Paulo. Pero es chocante cómo, aunque Río de Janeiro dejó de ser, hace años, la sede del gobierno de la nación, sigue siendo la capital mediática, el asiento de la cuarta red de televisión más grande de la Tierra —O Globo— y sus intereses en diarios, radios, Internet y sobre el casi estatal aparato que licencia a otras compañías del sector privado que usan la televisión pública y las ondas radiales (Vean el reciente reportaje de la Directora de Estrategia de Narco News Adriana Veloso, “El mercado de los mitos de la Guerra contra las Drogas: los imperios brasileños de los medios del sureste tienen que ser más honestos”).

Apenas había sacudido Lula al país con sus declaraciones, incluyendo la interesante afirmación de que “el papel del Ministro de Justicia no está para salir en la televisión, como solía hacer el Ministro de Justicia”, cuando alguien buscó llenar ese vacío televisivo.

La gobernadora del estado de Río de Janeiro… una combatida gobernadora, tan nueva en eso como Lula en ser presidente… la gobernadora Rosinha Matheus… corrió a las cámaras de televisión como un adicto hacia una pipa de crack.

Llamó a su conferencia de prensa más tarde ese miércoles.

Esto, queridos lectores, es el intento del Poder de tomarle el micrófono a Lula, que tenía a todos los medios volviéndose locos con preguntas sobre cajas negras y los “verdaderos” narcotraficantes…

Imaginen el escenario que ha dominado la cobertura de medios de esta ciudad desde febrero pasado: la más importante temporada turística de Río de Janeiro y una gran fuente de ingresos, el Carnaval, en los primeros cuatro días de marzo de 2003, encontró a todos los distritos comerciales cerrados por órdenes de los narcotraficantes… una ola internacional de prensa en contra golpeó a la ciudad mucho más duramente, económicamente hablando, que lo que cualquier narco hizo… (para un menos sensacionalista, y más honesto, reportaje de lo que en realidad sucedió, vean el reportaje de marzo de la periodista auténtica Karine Muller, “Rio de Janeiro Erupts: The Drug War Turns Rio into a Scene from Film Noir”).

Pero la locura no sólo comenzó o terminó durante el Carnaval… el mes pasado, una bomba molotov fue arrojada en el lobby del prestigioso Hotel Meridian… hace dos semanas, uno de los dos más famosos y viejos hoteles de Río, el Hotel Gloria, una suerte de lugar donde Frank Sinatra y Greta Garbo probablemente sólo “quisieran estar solos”, fue adornado con agujeros de bala en las primeras horas de la mañana de abril 14…

Para añadir heridas a los insultos, algunos burócratas de la ONU, comprando a mejor precio, en algún momento entre los tiros disparados apenas luego de la medianoche y la una de la mañana, cuando los periódicos locales se van a la cama, anunciaron que eso era para sacar de Río de Janeiro de una gran conferencia internacional este verano y mover su grandeza económica a Sao Paulo…

La policía de Río rodeó el mundialmente famoso Hotel Copacabana en la avenida Atlantica… y se preparó para lo peor…


Rosinha y Garotinho: jugando el “Video Juego de la Guerra contra las Drogas” en Río de Janeiro
No fue, por decir lo menos, un mes de muestra para la autobiografía de la gobernadora de Río de Janeiro Rosinha Matheus.

Así que cuando Lula declaró que el empleo del ministro contra el crimen ya no era “salir en la televisión”, Rosinha percibió un vacío.

Dando una calada más a la pipa de los medios, Rosinha reunió a la prensa, y señaló a su nuevo súper policía… su esposo, Antony Garotinho, un ex gobernador del estado de Río de Janeiro y derrotado candidato presidencial del 2002 (recibió el 18 por ciento en la primera vuelta el pasado 6 de octubre, comparado con el 47 por ciento de Lula)... y Anthony, el Primer Marido, está ahora en la tapa de los periódicos y revistas, hundiéndose con el barco de la seguridad pública en Río de Janeiro…

Es como una guerra de bandas entre políticos, cada uno tratando de imponer los términos de los temas espectaculares sobre drogas, crimen y violencia en Brasil.

Rosinha y Garotinho tienen un discurso del viejo sistema, al que Lula describió un día antes, y sus palabras merecen ser repetidas en el contexto de la conferencia de prensa de Rosinha:

“Hay veces en que la gente enciende la televisión y escucha el siguiente discurso: ‘¿Hay violencia? La hay. Vayamos alrededor de la favela. ¿Hay drogas? Las hay. Ocupemos la favela…”.

Rosinha y Garotinho dieron exactamente ese discurso, e inmediatamente pusieron manos a la obra invadiendo favelas…

Esta estrategia puede llamarse “justicia de video juego”, en la que los mapas de la ciudad son dibujados, y publicados en los periódicos, y emitidos por televisión, como planos de ataque contra los moradores de las favelas, retratadas como hordas invasoras que amenazan la calma y la seguridad de la gente “decente”... la que tiene carros lindos, que vive en agradables vecindarios… los que son bastante crédulos para creer en esta fantasía mundial permanente de que el show de los “policías” hará cualquier cosa más segura para todos.

En este escenario, los reporteros de la televisión comercial están prácticamente “clavados” llevando con los policías al video las tomas predecibles de los residentes de los barrios…

Así, con jugada de Rosinha y Garotinho ante las cámaras, las líneas de batalla se dibujaron en una guerra de bandas políticas, una disputa sobre cuál facción dominará el “poder paralelo” de la cobertura de los medios en el tema del crimen y las drogas, y por tanto controlará los términos del debate.

Al día siguiente, sin embargo, la pelota regresó al equipo de Lula.

La tarde del jueves 24 de abril de 2003, en algún de Brasilia, en un país llamado América…

Día 3: Bastos se hace cargo

La comparecencia del Ministro de Justicia Márcio Thomaz Bastos ante el pleno del Senado fue puesta en agenda previamente al discurso del martes de Lula. Por la forma en que se movieron las piezas en el tablero político, la sincronización de Lula en el terreno puede ser descrita como metódica, cuidadosamente planeada, cada movimiento llevaba al siguiente.

Esto, también, contrasta con el rimbombante guión de balazos, policías y ladrones mezclados con película del oeste que salió del show de Rosinha y Garotinho en Río, con la visiblemente molesta reacción al discurso de Lula el martes que vino de dentro de la caja negra del Poder Judicial.

En ese momento, como reloj, esa misma tarde del jueves 24 de abril de 2003, a las 3:30 pm otra pieza se movía en el tablero de ajedrez, también sincronizada para sembrar el pánico en las mentes de ciertos intereses poderosos.

Mientras Bastos testificaba en el Senado, en la cámara de al lado, un diputado del partido gobernante de Lula, el Partido dos Trabalhadores (PT), el diputado Chico Alencar de Río de Janeiro llamó a audiencias públicas para investigar las acusaciones y conexiones entre políticos y narcotraficantes. “Algunos traficantes de drogas y de armas en Brasil quieren ser incluídos en la vida política, financiar campañas, apoyar candidatos o incluso volverse candidatos”, dijo la agencia de noticias BSB.

Esto mientras el ministro de habla cordial Bastos afilaba su espada en el piso del Senado, mostrando un muy diferente plan de ataque que el del video juego que era repetido interminablemente en la televisión fuera de Río de Janeiro.

El Ministro de Justicia comenzó por fustigar la existencia de una “línea de ensamblaje del crimen” dentro del sistema judicial de Brasil: “Desde la Fundación para el Bienestar de los Menores (Febem, la oficina del gobierno encargada de encarcelar convictos menores de edad), a las corporaciones policíacas civiles y militares, al Poder Judicial y al sistema penintenciario, Brasil tiene una verdadera escuela del crimen, donde el joven entra como menor, casi inocente, y sale, luego de cada uno de estos pasos, como un posgraduado en formas de criminalidad muy peligrosas”.

Durante la maratónica sesión de cinco horas con los senadores, en la que respondió todas las preguntas, Bastos apuntó a la cima de la pirámide de la clase criminal, explicando:

“El lavado de dinero es la causa final del crimen organizado. El criminal necesita tener certeza de que puede tener éxito haciendo que su dinero se vea como si hubiera sido ganado legalmente. El crimen organizado no exisitiría si no tuviera una lavadora”.

Bastos delineó su plan para crear un Registro Nacional de Cuentas de Banco para que el aparato fiscal pueda rastrear cada transacción hecha en este país (la piedra fundacional del narco Estado en Méxio es, por ejemplo, la “ley del secreto bancario”, que prohibe al gobierno y a la gente tener acceso a la información acerca de los flujos de dinero en su propio sistema bancario… Bastos quiere claramente moverse más hacia el tipo de sistema que el gobierno suizo ha instituido en años recientes, en el que pueden detenerse transacciones antes de que ocurran si hay bases para sospechar que involucran dinero mal habido).


Ministro de Justicia Márcio Thomaz Bastos: “El crimen organizado no exitiría si no tuviera una lavadora”
Cuando le preguntaron acerca del Poder Judicial, Bastos reiteró que su jefe, el Presidente Lula, había dicho dos días antes: “No sabemos cómo trabaja el sistema judicial hoy. No tenemos un diagnóstico y no sabemos dónde está el cuello de botella”.

Pero lo que debería en verdad molestar a la clase criminal de cuello blanco es la manera en que Bastos y otros miembros del gobierno de Lula han aprendido a aplicar, incluso a apropiarse de, el lenguaje de “rudeza contra el crimen” que ha sido tradicionalmente usado contra los pobres, contra los proverbiales “ladrones de gallinas” y los usuarios y comerciantes de drogas en pequeño, ahora, para con los grandes peces verdaderos. Hablando de sus propuestas para detener el lavado de dinero, Bastos dijo: “Lo que disminuye el crimen es la certeza y la dimensión de la pena”.

Y predijo que el gobierno de Lula tendría su “estrella de la muerte” del lavado de dinero en completa operación a fines de este año.

Esto da al Poder sólo ocho meses para saber cómo escapar de la red que le arrojan en las aguas de la impunidad.

Mientras la élite privilegiada de Brasil, anteriormente, sólo tuvo que preocuparse de las leyes de drogas cuando sus hijos e hijas fueron arrestados con un porro o un gramo, ahora las cosas se voltean: tendrán que preocuparse acerca de sus hijos e hijas leyendo acerca de sus propias actividades de señores del lavado de dinero para el narco… por no mencionar las comunes actividades de encubrimiento hechas para esconder riqueza y evadir el pago de impuestos, que el sistema de monitoreo de transacciones bancarias de Bastos irá a detectar en muchos casos… después de todo, ¿no es así como, en Chicago durante la prohibición de alcohol, finalmente apresaron al jefe del crimen Al Capone?

Bastos también dijo a los senadores que una de las prioridades del gobierno sería ahora “disminuir las sentencias de cárcel” para los crímenes “no peligrosos” y aumentar las “medidas sustitutivas”.

Lo que la prensa dejó fuera

Interesantemente, cinco horas antes de que el largo testimonio de Bastos en el Senado comenzara, la agencia de noticias Agencia Brasil previó esa aparición acordada con estas palabras:

“El Ministro de Justicia Márcio Thomaz Bastos participará a las 2:30 pm en una audiencia pública ante el pleno del Senado. El aumento en la violencia irbana y la propuesta de descriminalizar las drogas serán los temas principales a discutir”.

La única mención en cualquier medio de “descriminalización” fue una breve, en una oración, actualización durante la comparecencia de Bastos en el servicio “al minuto” en el sitio web del diario del Senado, que afirmaba que el senador Sergio Cabral había hablado en favor de la declarada apelación de Bastos de descriminalizar las drogas durante la comparecencia del ministro.

Así, no hay, de lejos, un cuidadoso análisis de los medios sobre lo que el “uno-dos” de Lula y Bastos de días recientes realmente quiere decir en la vida política y el futuro del país.

Las dos estrategias —criminalizar al lavador de dinero y descriminalizar al usuario de drogas— cambiará, si se instituye, la Guerra de Clases que tiene a la Guerra contra las Drogas a la cabeza.

Para aquellos capaces de leer entre líneas, estos dos trenes fueron puestos en ruta de colisión desde el momento en que Lula fue elegido en octubre pasado… entonces, cuando designó a conocidos abogados de la legalización, como Bastos y Soares, en sus más altas posiciones de combate legal, se envió una señal… ahora el Ministro de Salud ha entrado también a la pelea, con su cuidadosamente estructurada proposición de descriminalizar a los usuarios de drogas y a los adictos, e instituir programas de “reducción de daños” para disminuir los daños asociados con el uso de drogas bajo prohibición…

Pudo verse el pasado 7 de febrero, cuando el juez Walter Maierovitch, el primer zar antidrogas del país, firmó una columna en el diario Correio Braziliense titulada “¡Atención, Lula!” (vean el original en portugués).

“En junio de 1998, Lula da Silva, ahora presidente de Brasil, firmó un documneto que protestaba contra las políticas referidas a las droga ilícitas”, recordó Maierovitch.

Esa carta, queridos lectores, se encuentra en:

Dice:

“Creemos que la guerra global contra las drogas está causando ahora más daño que el abuso de drogas en sí...”.

La carta, firmada por Lula y muchos otros líderes mundiales, se refería a la prohibicionista Guerra contra las Drogas como el padre de una “industria” entera que lastima a la sociedad:

“Esta industria ha empoderado a criminales organizados, corrompido gobiernos a todo nivel, erosionó la seguridad nacional, estimuló la violencia y distorsionó tanto a los mercados como a los valores morales. Éstas son las consecuencias no del uso de drogas per se, sino de décadas de políticas de Guerra contra las Drogas fallidas y futiles…

“En muchas partes del mundo, las políticas de la Guerra contra las Drogas impiden a los esfuerzos de salud pública detener el avance del VIH, la hepatitis y otras enfermedades contagiosas. Se violan los derechos humanos, se perpetran asaltos al medioambiente y las prisiones se inundad con cientos de miles de violadores de la ley de drogas…

“Persitir en nuestras políticas actuales sólo resultará en un mayor abuso de drogas, más pdoer para los mercados de drogas y los criminales, y más daño y sufrimiento…”.

Maierovitch (ven la entrevista de octubre de 2002 de Narco News hecha por Luis Gómez), un mes luego de que asumió la presidencia, le recordó a Lula sus palabras de antes.

“Como Presidente”, escribió Maierovitch, “Lula aún no ha dirigido un cambio en la política de drogas del anterior gobierno… puede ser que estaba influenciado por los Estados Unidos y que eso lo hizo menos coherente en este tema. En el caso de que esto haya ocurrido, Lula… ya nos hemos conformado con la vieja política, una que no puede servir a dos amos”.

Fue una llamada de atención, un diparo a través de la niebla del ex zar antidroga: Lula, ¡mantén tu palabra!

“Un espejo de los años veinte”

Entonces, a fines de febrero, vino la sensacionalistamente informada ola retro de los años veinte, de guerra violenta, previa al Carnaval en Río de Janeiro.

En febrero 25, un hombre se paró en mitad del Senado para decir “¡Basta!”.

El senador Jefferson Péres, del Partido Democrático del Trabajo (PDT) se levantó de su curul:


Senador Jefferson Péres: La legalización significa “la extinción del narcotráfico”
“Señor Presidente: no voy a usar adjetivos. Es inútil exagerar lo que ocurrió ayer en Río de Janeiro, y lo que ocurre todavía: la alcaldía fue rociada con balas; el palacio de gobierno, el Palacio Guanabara, también; las calles de Río de Janeiro son usadas como centros de compra a las órdenes de los narcotraficantes. Y ayer, experimentamos una guerra de guerrillas urbana, el terrorismo y las granadas en la avenida Vieira Souto.

“Todos los adjetivos son inútiles. Veremos, a corto plazo, sobre la semana próxima, discursos llenos de retórica en el Senado, y artículos en los diarios después, después de esto, caerá el silencio…

“Estamos perdiendo la capacidad de indigarnos por lo que es intolerable, señor Presidente…

“Señor Presidente… ¿por qué no discutimos —y tenemos el coraje de decir esto, retamos incluso a la opinión pública— la legalización de las drogas? El narcotráfico es un cáncer que no puede erradicarse. Mientras haya consumidores de drogas —y siempre habrá— habrá productores, vendedores y narcotráfico…

“Con la extinción de su naturaleza subterránea, el narcotráfico morirá. El que defiende esto no está a favor del narcotráfico, está a favor de su muerte.Es una cuestión de hacer un análisis de costo beneficio. El costo de la legalización de las drogas será tal vez, un aumento en el consumo, pero el beneficio será la extinción del narcotráfico…

“Lo que está pasando en Río de Janeiro y Sao Paulo parece el espejo perfecto de los Estados Unidos en los años veinte; la prohibición del alcohol; el aumento de los territorios subterráneos en todo el país, aún en las áreas rurales; la proliferación de las bandas, de las que el emblema era Al Capone; el Estado paralelo en Chicago y otras grandes ciudades estadounidenses. Esto solamente desapareció con el fin de la Ley Seca”.

El senador Péres llamó entonces a formar una comisión congresal “para discutir este muy serio problema… sin miedo, con valor… la posible legalización de las drogas…”.

En ese punto en los procedimientos del Senado, otro senador, de Río de Janeiro, un senador conservador que es visto como aliado cercano en esa región de la gobernadora del estado Rosinha Matheus y de Anthony Garotinho que del gobierno de Lula y el PT… el senador Sergio Cabral… se levantó de su curul.

Cabral expuso:


Senador Sérgio Cabral: La prohibición a las drogas es una “política hipócrita”
“Río de Janeiro, como todas las grandes ciudades de Brasil, vive este drama de violencia, y el narcotráfico, como el senador Jefferson Péres bien sabe, es la causa principal. Y, sin duda, el narcotráfico es el mayor culpable hoy de los altos índices de violencia en los grandes centros urbanos, especialmente en Río de Janeiro.

“La policía civil, y la militar, del estado de Río de Janeiro, gastaron ochenta por ciento de sus energías en sus esfuerzos por combatir este crimen federal, este crimen que no se gobierna por la ley del estado. Este senador estuvo muy feliz de que el senador Péres señalara este tema nacional que no sólo concierne a la gobernadora Rosinha Garotinho y al Ministro de Seguridad Pública Estatal. Ahora es el momento de que el gobierno federal comience a preocuparse por esta cuestión…

“Desde el punto de vista de esta lucha contra la violencia, el senador Jefferson Péres fue muy valiente, muy honesto… en relación con un nuevo análisis de la política de drogas, de la prohibición, de lo que genera la violencia… el honorable senador recuerda los años veinte en Estados Unidos. Y recordamos que esta política, desde mi punto de vista hipócrita, comandada por los Estados Unidos en relación con la lucha contra las drogas, genera un precio mucho más alto, y mucha más violencia, que si tuviéramos que enferntar el tema de la descriminalización del usuario de drogas con seriedad. En este sentido, Europa ha avanzado grandemente.

“De hecho, esta política es un modelo fallido, un modelo, como el senador sabe, que primeramente ataca al pobre, y también a la clase media, porque la violencia no conoce raza, color o clase social, en relación a las grandes ciudades…

“Es por esto que, señor Presidente, creo que lo que Río de Janeiro experimentó ayer es lo que, absolutamente, Brasil experimenta todos los días en sus más grandes centros urbanos. El gobierno federal necesita establecer una política de seguridad pública… y al mismo tiempo, —porque una ocusa debe ocurrir paralelamente a la otra— alguien… el gobierno federal, el Congreso Nacional, el Senado… debe comenzar a debatir acerca de las drogas: legalizarlas o no, y los costos para la sociedad brasileña, para la familia brasileña, causados por su ilegalidad”.

El senador Cabral, el autor de esas palabras, es miebro del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y su carrera política, aunque es un hombre relativamente joven, y también columnista y periodista, ha sido larga. En 1989 hizo campañá para el candidato presidencial Mário Covas, y luego se unión a la fallida campaña de Lula ese año en la segunda vuelta cuando su propio candidato no pudo llegar a ella. En 1994 y 1998, Cabral apoyó las campañas victoriosas del ex presidente Fernando Henrique Cardos. Y el añó pasado apoyó a José Serra, el candidato oficial derrotado al final por Lula. Pero como dijo en la sala del Senado, lo que sea que divida a los políticos, el tema de la legalización de las drogas es muy importante para ser dejado de lado por partidos políticos… lo que importa, dice Cabral, es lo que es bueno para el país.

Por tanto, el jueves pasado, en el Senado, Cabral volvió otra vez al tema y dijo al Ministro de Justicia Bastos:

“Uno de los temas que no ha llegado a su término en este Senado es la violencia urbana y la descriminalización de las drogas… el usuario de drogas en Brasil es tratado como traficantes. Tiempo, policía, inteligencia y dinero se gasta en combatir al usuario de drogas, cuando debería recibir tratamiento…”.

Bastos replicó:

“La descriminalización de las drogas es un tema importante. Digo que deberíamos caminar en esa dirección”.

Y así, estimado lector, puedes ver que las declaraciones de la semana pasada del Presidente Lula y del Ministro de Justicia Bastos, las declaraciones de las últimas semanas de Bastos yde Soares —Secretario de Seguridad Pública— no han caído al vacío. Por meses, la presión se ha ido construyendo, no sólo desde sectores significativos de la sociedad, sino también de parte de líderes de partidos políticos rivales…

Un consenso en la pluralidad

Este proceso no puede ser llamado un consenso; como advirtió Maierovitch, tiene sus oponentes en Washington… y como Lula adivirtió a su vez, la Guerra contra las Drogas tiene sus adláteres en “los grandes capitales financieros” y los “negocios internacionales”, así como en la “caja negra” judicial…

Y aún queda el problema de los medios comerciales que inhalan la pipa de crack de la “Guerra contra las Drogas de Video Juego” y los débiluchos políticos que comparten a diario esa pipa… los espejos del mismo problema político dentro de los Estados Unidos…

Esto puede llamarse, de todos modos, el nacimiento de un consenso dentro de una significativa pluralidad de verdaderos líderes de la sociedad civil en Brasil… un consenso dentro de la pluralidad que incluye al presidente de la nación, a su ministro de Justicia, su súper policía, su sector salud, su partido político y líderes conscientes de partidos políticos rivales…

Estas declaraciones vinieron luego de cuidadosos pensamientos y estratagemas. No son las caladas de bobo a la pipa de crack de los medios del espectáculo que han caracterizado al circo de la Guerra contra las Drogas en Brasil hasta la fecha… esto es un intento orquestado, paso a paso, para romper el círculo vicioso…

Los medios comerciales todavía no lo ven… o tal vez sus jefes lo ven y ordenan bajar la vista y mirar hacia otra parte… pero ni siquiera ellos esperaban que Lula y Bastos jugaran la carta de triunfo…

Un aviso ha sido enviado esta semana en Brasil… una advertencia a los verdaderos narcos, a aquellos que usan traje y corbata, a aquellos que usan batas, a aquellos que usan placas, a los que cargan valijas diplomáticas, e incluso a los que usan pases de prensa… a los que afirman estar luchando una “Guerra contra las Drogas” aún cuando son ellos los que más lucran con su violencia y con su crimen causados por la prohibición… y a los que están en “los grandes capitales financieros”, para que todos ellos respondan:

Si la Guerra contra las Drogas es una Guerra de Clases, bien, Lula y Bastos han declarado: esa guerra se va a pelear ahora desde abajo hacia arriba.

Bastos fue muy específico en sus tiempos: su ruptura con el lavado de dinero de las drogas estará operando completamente a finales de 2003.

No es suficiente apelar a los poderosos para que entren en razón. Un mazo, o quizá una espada, debe elevarse contra la cabeza del Poder.

El reloj hace tictac en un país llamado América. Los verdaderos narco, los “respetables”, los que pretenden luchar la Guerra contra las Drogas que los beneficia sólo a ellos, tienen ocho meses para saber cómo —salir del camino de la legalización de las drogas—, antes de que la caja negra, con sus nombres y apellidos, sus documentos, sus números y pilas de papel, se abra del todo: “El beneficio”, dijo el senador Jefferson Péres, “será la extinción del narcotráfico”. La ley de la evolución regresa: evoluciona… o muere.

Y no importa ya más si los medios comerciales se despiertan y reportan la verdad o no. Después de todo, querido lector, reflexiona sobre esto: las noticias todavía te llegan.

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