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Devida: Coca Cola compra hoja de coca

Conflictos en Perú por la industrialización de la coca


Por Luis A. Gómez
Especial para The Narco News Bulletin

28 de enero 2005

Esta vez no se trata de los cocaleros peruanos, o al menos no por ahora. Se trata de nuestro querido zar antidrogas de Perú, Nils Ericsson, presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida). Este hombre, que jura que el narcotráfico es “el brazo financiero del terrorismo”, sigue hablando y escribiendo sin rumbo, como ya reportamos en marzo del año pasado, cuando la gran marcha cocalera llegó a Lima. Y tal parece que, pese a que la realidad es muy otra, Ericsson no aprende la lección y sigue diciendo disparates… y algunas cosas muy interesantes, como la confirmación de que Coca Cola sí compra hojas de coca para producir su refresco… pero paciencia, que la historia merece ser contada al detalle.

Nils Ericsson Correa, zar antidrogas de Perú.
Entre otras cosas, Ericsson ya no sólo no sabe cuántas hectáreas de coca se cultivan y se erradican en Perú, sino que ahora anda enfrentado con algunas empresas de refrescos, y hasta con la Empresa Nacional de Coca (Enaco) de Perú, por el tema de la posible industrialización de la hoja milenaria. Primero dijo que no, que nada, y ahora que bueno, que es difícil pero que sí, que a lo mejor… en menos de dos meses, Ericsson se ha contradecido y, de plano, mandó un comunicado extenso para “aclarar su posición”, publicado en el sitio web de Devida, negando estar en contra de la industrialización, a la que previamente descartó porque “a nadie le interesa”.


Aunque, para contradecir a Ericsson: hace poco más de un año, dos nuevas marcas de refrescos aparecieron en Perú, Vortex Coca Energy Drink y K-Drink. Producidas por compañías peruanas, a niveles de venta y mercadeo no conocidos antes ni en Perú ni en otras partes, las bebidas están basadas en la coca. Todo debidamente legal. Hasta que en mayo de 2004 apareció en escena la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y dijo que las bebidas contenían alcaloides (¡huy!). No quedó muy claro cuáles (la coca posee 16 diferentes alcaloides), pero como dicha institución es la encargada de velar porque las restricciones de la Convención de Viena sobre Estupefacientes de 1961 se cumplan, pues Ericsson y Devida comenzaron a preocuparse…


Y bueno, sí, los refrescos peruanos tenían alcaloides, por lo que Vortex y K-Drink “limpiaron” sus fórmulas para evitarse líos. Pero igual Ericsson consiguió suspender sus licencias de producción; aún cuando él en persona negoció la venta de insumos a una de las compañías. ¿Por qué? Bueno, una nota en el diario peruano El Comercio, aparecida el 22 de enero pasado, nos da algunas pautas importantes. De acuerdo a Ricardo Vega Llona, antecesor de Ericsson al mando de Devida, todo el asunto “Parece extraño, es poco razonable, a menos de que se trate de una presión política, algo así como ‘vamos a cercar todo lo que tenga que ver con la coca hasta extinguirlo”.

O, en esa misma nota, lo que dice Clara Cogorno, gerente general de Amadeus Corporation (productora de Vortex): “Si se desaparece a las empresas que trabajan legalmente la hoja de coca, los cocaleros no tendrían de quién colgarse para que no se erradiquen sus cultivos”. Pero además de coincidir con Vega Llona, Cogorno dejó bien claro que todo es un pretexto para afianzar la política antidrogas de Estados Unidos, citando a la Washington Office for Latin America (WOLA) para considerarla “un rotundo fracaso”.

El conflicto por ambos refrescos podría llegar a los juzgados, porque las empresas no parecen dispuestas a permitir este atropello. Sin embargo, ¿qué tantas cosas ha dicho últimamente don Nils Ericsson al respecto? Se vale un repaso…

Matando ratas y teniendo caspa

El 10 de diciembre pasado, Nils Ericsson publicó una nota de opinión en El Comercio, con el sugestivo título de “Teorías y falacias en torno de la hoja de coca”. En su texto, además de contar cómo experimentaron con algunas ratas hasta matarlas, de confesar que usando el champú de coca le dio caspa y de afirmar, como decía antes, eso de que el tráfico de drogas es el “brazo financiero del terrorismo” (sin proporcionar alguna fuente para sus afirmaciones estilo Bush el Segundo), bueno, Ericsson de plano hermanaba coca con droga, aseverando con rudeza que ningún país compraría productos “con contenido de cocaína”, por lo que “ninguna industria tiene futuro ni resulta viable”. Así, sin matices…

“Para la elaboración de otros productos”, decía también don Nils, “más allá de la calidad, el costo de la hoja de coca resulta inmensamente caro, prohibitivo”. Y a lo mejor se refería al hecho de que, con el aumento en los niveles de erradicación de coca en Perú durante el año pasado, el precio de la hoja subió en los últimos meses... es más, el precio subió en 500 por ciento, de 80 centavos de dólar a cuatro dólares por kilo de hoja seca, como el propio Ericsson explicó el 7 de enero pasado…

Y bueno, insisto, si Nils Ericsson no sabe contar, mucho menos va a entender la lógica de la oferta y la demanda… que enseña, entre otras cosas (y eso lo sabe cualquier persona, hasta los comerciantes de droga de la calle), que ante una escasez de productos los precios se incrementan… ¿O será que el zar antidrogas de Perú actúa bajo otra lógica, como sugieren Ricardo Vega Llona y Cecilia Cogorno?

¿Alguien gusta una Coca Cola?

En su ya citada columna del 10 de diciembre de 2004, Nils Ericsson cerró el texto con una frase impactante: “Acabemos con toda la ‘coca con cola’ que en forma sibilina nos quieren contrabandear”. Pero ¿qué quiso decir con eso? ¿Atacaba a las empresas que producen refrescos en Perú basados en la hoja de coca? ¿Que no le gusta la Coca Cola? ¿Qué? Ahí tuvimos que ir a revisar todo lo que ha dicho últimamente, otra vez… así como algunas informaciones oficiales de Devida… veamos.


Coca Cola compra hojas de coca para hacer refresco.
Arte: Luis A. Gómez, basado en el logo oficial de The Coca Cola Company
El miércoles 26 de enero es una fecha que deberá quedar grabada en la memoria de nuestros lectores. Ese día Devida lanzó el comunicado de diez puntos que aclaraba su posición sobre la industrialización de hoja de coca en Perú, firmado por la Gerencia de Relaciones Institucionales y Comunicación… y que dice muchas, muchas otras cosas. Entre otros datos, el punto 5 del texto mencionado dice que en ese país se producen 52 mil toneladas anuales de coca… el dato en sí, que figura entre las estadísticas oficiales de Devida junto a las 36,600 hectáreas que dicen que hay cultivadas en Perú, pues no impacta mucho… a no ser por el hecho de que ni siquiera los gringos han logrado imponer estimados tan precisos sobre la cantidad de coca cultivada o las áreas, como ocurrió en Bolivia... ¿o en Perú tendrán mejores sistemas que los de Washington?

En ese mismo punto 5 viene lo bueno. Al final del párrafo dice: “La Coca Cola, la mundialmente conocida fábrica de bebidas gaseosas, compra al Perú 115 toneladas de hoja de coca al año y a Bolivia 105 toneladas con las cuales produce, sin alcaloides, 500 millones de botellas de gaseosas al día”. Leyeron bien, queridos lectores, Coca Cola compra hoja de coca. Y no lo decimos nosotros, que ya reportamos sobre el tema, lo dice el gobierno peruano… por lo que ahora sí, estamos seguros de que la “chispa de la vida” tiene coca (al menos 500 millones de botellas diarias). Y este proceso que nos cuenta la gente de Nils Ericsson, de acuerdo a las informaciones financieras de The Coca Cola Company, ayudó a generar a la empresa 13,282 millones de dólares en ganancias brutas el año pasado…

Ya en diciembre de 2002, la representante en México de la transnacional, Adriana Valladares, afirmó rotundamente que “Coca Cola no compra hojas de coca”. Por su parte, el martes 17 de diciembre de 2002, consultada por el diario mexicano El Universal, la vocera de Coca Cola Karyn Dest “dijo vía telefónica desde Atlanta que la empresa no utiliza cocaína y que nunca ha sido parte de los ingredientes de la bebida”... no, cocaína no… pero hojas de coca sí. Y bueno, para estar un poco más seguro, me acabo de servir un vaso de refresco… pero no sentí nada ¿y ustedes? Entonces ¿que esconde The Coca Cola Company?

Finalmente, y dadas las afirmaciones de Ericsson y Devida, es posible pensar que la lógica de la erradicación en Perú tiene paramétros particulares. Porque si como parece se trata de erradicar “la coca ilegal” y restringir su industrialización en productos que ya no contienen alcaloides (para respetar la Convención de Viena)... ¿será que sólo permitirán su producción para usos tradicionales, algo por cierto que no se ha cuantificado en Perú, y para que Coca Cola tenga el monopolio de producción de refrescos de cola? Porque también hay que recordar que parecidas al oscuro refresco hay varias bebidas en el mundo. ¿Y del costo “inmensamente caro, prohibitivo” que dice Ericsson? ¿O será que el margen de ganancia, de acuerdo a los precios actuales de la hoja milenaria, le permite a Coca Cola comprar pero hay que impedir que otros lo hagan?

En todo caso, los cocaleros peruanos no han dicho nada, aunque hace unos días, en la región de Huánuco, han declarado a la hoja de coca patrimonio cultural… y tal vez hacen bien, porque el tema de la industrialización, la Coca Cola, la así llamada “guerra contra las drogas” y otros asuntos relacionados muestran nuevamente que, entre mentiras y medias verdades, hay mucho dinero de por medio… y a ellos, por ahora, no les está tocando más que represión y muerte… seguiremos informando. ¡Salud!

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