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Narco News Issue #37
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Bienvenido Telesur a la lucha por iluminar el cielo

Apuntes sobre la guerra civil entre los medios de arriba y los de abajo


Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin

6 de agosto 2005

Los mismos mercenarios que trabajan para los medios comerciales, quienes pasaron los últimos años intentando convencer a la opinión publica de que el Presidente Chávez es antipopular (y, por lo tanto, ilegítimo), últimamente han cambiado de tono. Atrás quedaron aquellos días en que los Juan Forero de los grandes medios nos dijeron que “el Sr. Chávez se las ha arreglado para irritar a casi todos los sectores sociales de Venezuela” desde la iglesia, pasando por la prensa, hasta la clase media,” tal y como el mismo Forero afirmó tres semanas antes de que se llevara a cabo el fallido golpe de estado del 2002 en Venezuela. Supongo que, luego de que el chavismo ha ganado tantas elecciones seguidas, este tigre ya debe haber perdido los dientes Pero actualmente se le quiere dar un nuevo giro a las cosas. Por lo visto, el hombre de la boina roja se ha tornado, para algunos, más peligroso que nunca, pues resulta que últimamente se ha hecho demasiado popular. Y no sólo en Venezuela, sino a lo largo y ancho del resto de América. Ahora es la influencia de sus “ideas” lo que debe evitarse.


La causa de este nuevo berrinche es la llegada a América Latina de la red regional de televisión Telesur, financiada por los gobiernos de Venezuela, Argentina, Uruguay y Cuba. La cadena empezó a transmitir su señal desde las 12:15 del domingo pasado, justo el día del cumpleaños 222 de Simón Bolívar, el libertador que tanto soñó con una América unida (“No ha muerto. Ha vuelto” dijo Chávez refiriéndose a él, durante una ceremonia que se realizó ese mismo día). Desde la aparición de MTV en 1981, ninguna cadena de televisión había recibido tanta atención antes de su lanzamiento. Mientras algunos comparan a Telesur con CNN o con Al-Jazeera, la red de televisión pan-arábiga, los opositores internacionales de Chávez ven esta cadena naciente con horror. La asimilan a una bomba nuclear desarrollada desde Venezuela. ¡Ay, no! ¡Chávez está invadiendo nuestras salas!

Sin embargo, lo que está ahora en juego es mucho mas grande que un solo hombre (Chávez) o un solo canal de televisión (Telesur). Una rebelión auténtica contra el verdadero centro de poder mundial (es decir, contra los Medios Comerciales) por fin ha empezado a moverse. Nosotros, del Renacimiento del Periodismo Auténtico, algún día podremos recordar este momento como aquel que ocasionó un cambio histórico en la evolución de los seres humanos frente a los medios, y viceversa. La Guerra Civil del Periodismo ha empezado: los medios desde abajo contra los medios de arriba. Es necesario, entonces, fotografiar palabras para explicar el contexto y crear el escenario. ¡Luces, Cámara, Acción! Buenos días, América. ¡Estás al aire!

Los medios son el Estado

Hace una década, el hecho de que evidentemente los Medios Comerciales habían suplantado al poder -reservado para los gobiernos y la Sociedad Civil-, generó discusiones entre un grupo muy pequeño de comunicadores, quienes se encontraron en la ciudad de New York – “la capital mundial de los medios” – y se prometieron entre sí, de manera quijotesca, blandir sus lanzas y embestir juntos al molino electrónico. Además, uno de ellos escribió una canción titulada “The Sky is a Landfill” (“El cielo es un basurero”), en donde suplicaba: “turn your head awai from the screen, oh people,” (“Oye, pueblo, aparta la vista de la pantalla”). Otro redactó un manifiesto llamado Los Medios Son El Intermediario: Para una revolución en contra a los actuales medios de comunicación. Ninguno de estos dos sujetos provocó alguna revolución. Pero sí lograron hacer una crítica de las manos que antes los habían alimentado (los ya mencionados medios intermediarios), acarreándose, de esta manera, varios problemas a sí mismos. Uno de ellos ya no está aquí ahora. Falto poco para que el otro también llegara a pensar que tampoco llegaría hasta acá. Sin embargo, está aquí, escribiendo ahora para tí.

Estos recuerdos ya no son tan amargos. El dulce olor del cambio está en el aire. Se necesitaron muchos años y kilómetros para descubrir que en otro lugar, en un país llamado América, había otros, muchos otros – tal vez incluyéndote a tí, querido lector – que también deslumbraron con velas solitarias el silencio y la oscuridad que habían impuesto los medios comerciales. Hoy, hay tantas velas iluminando la causa de toda América, que ya no parpadean solas y el cielo ya no es simplemente un derrumbe. El “viento de abajo” ha comenzado a limpiar las ondas, el cielo sueña en voz alta con ser cielo otra vez y los seres humanos comienzan a soñar con ser humanos de nuevo.

El periodismo zapatista


Marcos por Latuff
La propuesta de inventar un nuevo tipo de periodismo nos llegó a muchos a través de los comunicados del Subcomandante Marcos, principal vocero de los zapatistas. En nuestra extenuante avanzada alrededor de un mundo enloquecido por el dinero y la tecnología, cada nueva misiva de los rebeldes indígenas del Sureste Mexicano nos trajo oxígeno. Primero tuvimos que aprender dos cosas para ser capaces de recibir estos mensajes: cómo usar el correo electrónico y cómo leer en español. Después, tuvimos que aprender muchas cosas más para poder actuar junto a ellos. El futuro del periodismo y de la comunicación estaba definiéndose a través de esos textos. Pero los periodistas eran (y siguen siendo) los últimos en darse cuenta de ello.

Marcos, el escritor (¡el periodista!) retomó con humor la aparente inutilidad de lanzar “una guerra de palabras”, en medio del estrépito de un mundo sobre-mediado, donde las ideas se truncan fácilmente. Desde su primer ensayo conocido, “Chiapas: el Sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía”- escrito en 1992 y publicado, por primera vez, en 1994, se refirió a la problemática de los medios. Este texto, además, llevó al lector a hacer un recorrido por este empobrecido estado mexicano:

Ocosingo y Palenque, Cancuc y Chilón, Altamirano y Yajalón, los indígenas están de fiesta. Una nueva dádiva del supremo gobierno alegra la vida de peones y pequeños propietarios, de campesinos sin tierra y empobrecidos ejidatarios. Ya tienen una estación local de radio que cubre, ahora sí, los rincones más apartados del oriente chiapaneco. La programación es de lo más adecuada: música de marimba y rap proclaman la buena nueva. El campo chiapaneco se moderniza. XEOCH transmite desde la cabecera municipal de Ocosingo, en los 600 megahertz en amplitud modulada, desde las 4:00 hasta las 22:00 horas. Sus noticieros abundan en piedras de molino: la “desorientación” que religiosos “subversivos” predican entre el campesinado, la afluencia de créditos que no llegan a las comunidades indígenas, la existencia de obras públicas que no aparecen por ningún lado. El soberbio virrey también se da tiempo de transmitir por XEOCH sus amenazas para recordar al mundo que no todo es mentiras y rap, también hay cárceles y cuarteles y un código penal, el más represivo de la república, que sanciona cualquier muestra de descontento popular: los delitos de asonada, rebelión, incitación a la rebelión, motín, etcétera, que están tipificados en los artículos de esta ley son la muestra de que el virrey se preocupa de hacer las cosas bien y punto.

Marcos reportó la existencia una voz diferente, una voz “de abajo”, a la que llamó “el viento”…

Pero no todos escuchan las voces de desesperanza y conformismo. No todos se dejan llevar por el tobogán del desánimo. Los más, los millones siguen sin escuchar la voz del poderoso y el tibio, no alcanzan a oír, están ensordecidos por el llanto y la sangre que, muerte y miseria, les gritan al oído. Pero cuando hay un momento de reposo, que los hay todavía, escuchan otra voz, no la que viene de arriba, sino la que trae el viento de abajo y que nace del corazón indígena de las montañas, la que les habla de justicia y libertad, la que les habla de socialismo, la que les habla de esperanza… la única esperanza de ese mundo terrenal. Y cuentan los más viejos entre los viejos de las comunidades que hubo un tal Zapata que se alzó por los suyos y que su voz cantaba, más que gritar, ¡Tierra y Libertad! Y cuentan estos ancianos que no ha muerto, que Zapata ha de volver. Y cuentan los viejos más viejos que el viento y la lluvia y el sol le dicen al campesino cuándo ha de preparar la tierra, cuándo ha de sembrar y cuándo cosechar. Y cuentan que también la esperanza se siembra y se cosecha. Y dicen los viejos que el viento, la lluvia y el sol están hablando de otra forma a la tierra, que de tanta pobreza no puede seguir cosechando muerte, que es la hora de cosechar rebeldía. Así dicen los viejos. Los poderosos no escuchan, no alcanzan a oír, están ensordecidos por el embrutecimiento que los imperios les gritan al oído. “Zapata” repiten quedo los pobres jóvenes; “Zapata” insiste el viento, el de abajo, el nuestro.

Después de la medianoche del 1 de enero de 1994, cuando los zapatistas tomaron cuatro ayuntamientos de la región, también tomaron otra sede del poder: la estación de radio XEOCH. Desde los estudios que ocuparon, transmitieron su declaración de guerra contra el Estado mexicano y el sistema mundial económico neoliberal. El 28 de Mayo de ese año, Marcos, en otro comunicado, bromeó respecto a lo sucedido: “Ayer nos comimos la ‘consola’ y dos micrófonos de la XEOCH, tenían un sabor rancio, como de algo podrido.”


“Y cuentan estos ancianos que no ha muerto, que Zapata ha de volver. Y cuentan los viejos más viejos que el viento y la lluvia y el sol le dicen al campesino cuándo ha de preparar la tierra, cuándo ha de sembrar y cuándo cosechar. Y cuentan que también la esperanza se siembra y se cosecha. Y dicen los viejos que el viento, la lluvia y el sol están hablando de otra forma a la tierra, que de tanta pobreza no puede seguir cosechando muerte, que es la hora de cosechar rebeldía.” – Subcomandante Marcos
Foto: D.R. 1998 Al Giordano
Este, además, fue el comunicado en que Marcos presentó el personaje del Viejo Antonio, el anciano indígena que fuma un cigarrillo tras otro y adapta las leyendas del antiguo libro Maya, el Popul Vuh, como parábolas modernas: “Me contó el viejo Antonio que las gentes de oro eran los ricos, los de piel blanca, y que las gentes de madera eran los pobres, los de piel morena, que trabajaban para los ricos y los cargaban siempre y que las gentes de oro y las gentes de madera esperan la llegada de las gentes de maíz, las primeras con miedo y las segundas con esperanza. Le pregunté al viejo Antonio de qué color era la piel de las gentes de maíz y me enseñó varios tipos de maíz, de colores diversos, y me dijo que eran de todas las pieles pero nadie sabía bien, porque las gentes de maíz, los hombres y mujeres verdaderos, no tenían rostro…

Y en este mismo texto, Marcos emitió la muy citada posdata: “A todo esto de que si Marcos es homosexual: Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal… Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos. De nada señores de la PGR, estoy para servirles… con plomo.”

Quizás leíste el comunicado en ese entonces. Quizás lo has leído recientemente. O quizás estás leyendo esas palabras hoy por primera vez. En tal caso notarás, tal vez esbozando una sonrisa, que estas son las palabras de un escritor encendido y apasionado. No escribe por dinero. No hace entrevistas para obtener beneficios en alguna revista comercial, ni sube escalones a codazos para convertirse en estrella o ganar dinero con sus historias. No intenta impresionar a quienes tienen el poder. De hecho, en este ese ensayo, amenazó con dispararles. Fue así como ganó su propia libertad de prensa durante un tiempo, cuando ningún otro escritor podía gozar de ella.

Cada vez, en lo que ya son cientos de comunicados, los zapatistas han reiterado el asunto de “buscar una manera de hablar.” Y le mostraron al mundo que en la ruta hacia la auténtica libertad de prensa no es necesario lamer las suelas de los Medios Comerciales, sino que, más bien, se debe enfrentarlos como la fuerza adversaria que son. Por ejemplo, en la mayor parte de los últimos doce años, los zapatistas se han negado a hablar con TV Azteca, luego de que dicha cadena nacional mexicana hubiera difundido una plétora de elaboradas mentiras sobre la lucha indígena. Además, no dependen de los periódicos para contar su historia. Para eso están sus comunicados.

Pero más impresionante aún es el hecho de que los zapatistas logren publicar sus comunicados completos en los periódicos y a través de Internet, sin ningún tipo de edición ni censura. Para los comunicadores que hemos luchado por años contra editores y jefes para poder hablar libremente a través de los medios, lo que Marcos logró como escritor – ganar el derecho, antes impensable, de publicar sus textos exactamente como los entregó – era una proeza asombrosa. No hace falta mencionar que él y sus compañeros tuvieron primero que levantarse en armas para ganarse ese espacio editorial.

Cuando el gobierno mexicano tomó presos dos militantes zapatistas en 1996, los rebeldes se tomaron la radio XEOCH de nuevo, para exigirle al Estado que dejara en libertad a sus compañeros. Pero como el zapatismo evolucionó, su doctrina de la autonomía creada desde abajo, en lugar de adoptar las estructuras existentes de poder, se refinó cada vez más en lo que a los medios se refería: Hace dos años, los zapatistas, sin pedir licencia ni permiso del gobierno, simplemente construyeron su propia red radiofónica, Radio Insurgente, que se transmite en castellano -y en las lenguas mayas Tzotzil, Tzeltal, Tojolabal y Chol-, a través de cinco frecuencias que cubren todo el estado. Y, mientras tanto, la estación oficialista, XEOCH, se ha venido marchitado, cobrando cada vez menos importancia.

Hace mucho tiempo, han aparecido en América Latina modelos populares de emisoras sin licencia que sirven a la lucha popular, tales como Radio Soberanía en la región cocalera boliviana del Chapare. En Caracas, Venezuela, la innovadora estación de televisión vecinal Catia TVe, surgió del barrio, desafiando y ganando ante el gobierno su derecho de transmitir libremente. En estos años, hemos vagado por América con las velas encendidas, buscando a todas esas personas que también ce un tiempo, hemos venido presentado a esa gente, entre sí y a los lectores de Narco News, a través de la Escuela de Periodismo Auténtico, así como de otros proyectos y reportajes.

Lo que hemos vivido, en los últimos años, no es ni más ni menos que un laboratorio hemisférico que busca solucionar los problemas de los medios y de la comunicación entre los pueblos. Mientras los zapatistas de México desarrollaron el modelo para crear otro tipo de periodismo, de comunicación y de expresión – desde abajo-, los Medios Comunitarios como Catia TVe en Venezuela les darían a los Medios Comerciales su derrota definitiva – o, en términos napoleónicos, su Waterloo – y mostrarían al mundo en abril del 2002 lo que pueden hacer los medios desde abajo.

El momento crucial

Parte de la misión ventajosa (que se perpetúa a sí misma) de los Medios Comerciales es ocultar cuán poderosos son realmente. El surgimiento de los medios como centros del poder, se constituyó como un golpe silencioso, tácito, y oculto. En lugar de informar cual fue la verdadera historia de estos orígenes – por cierto, la más significativa de fines del siglo XX, debido a su impacto en la vida cotidiana de la gente –, sus “periodistas” siguieron diciéndonos que teníamos gobiernos, elecciones y que podíamos escoger a quienes debían estar en el poder. Al fin y al cabo, las campañas electorales son muy provechosas para las empresas de la comunicación, que son las beneficiarias principales de toda esa ola publicitaria. Es la estafa perfecta. Mantiene la ilusión pública de que vivimos en “democracias” y de que podamos elegir a aquellos que toman las decisiones por nosotros.

Y, como a menudo las cosas salen mal, los medios nos proporcionan una lista sin fin de chivos expiatorios para señalar, incluso, a funcionarios elegidos que simplemente son reemplazados por otro funcionario que promete “el cambio”. Y sólo aquellos que tienen la capacidad de juntar montones de dinero (es decir, aquellos que sirven a los intereses de quienes lo tienen) pueden acercarse al micrófono para tener el chance de competir. La regla de oro de esta estafa es que los presidentes pueden llegar e irse y que lo gobiernos pueden cambiar de un partido a otro. Lo importante es que ninguno de estos cobardes se debe enfrentar a los poderes económicos, los cuales tienen en los medios comerciales a sus más fieles guardianes.

Este marginado escritor de manifiestos anotó en 1997 que “Una revuelta popular contra los Medios… cuando se encuentre reuniendo suficiente vapor, puede de hecho tener el efecto de forzar a los poderes detrás de las pantallas a que salgan de sus cloacas.” Un año después, en un país llamado América, un ex paracaidista y alguna vez encarcelado líder de una rebelión fallida, Hugo Chávez, ganó las elecciones presidenciales en Venezuela. Esta vez el guión mediático donde otro político que prometía cambios sería domesticado, no pudo llevarse a cabo. Una gran grieta estalló entre los Medios y el Estado. Las repercusiones de ello – entre las que puede encontrarse el reciente lanzamiento de Telesur – todavía siguen estallando.


Durante una sesión de la Escuela de Periodismo Auténtico de Narco News del 2003 en México, Charlie Hardy muestra un periódico venezolano con una nota censurada por algún gobierno anterior al del presidente Chávez.
Foto: D.R. 2003 Jeremy Bigwood
No pasó mucho tiempo para que se amargaran las relaciones tradicionalmente estrechas entre los Medios Venezolanos y el Estado. La primera fricción se dio cuando el gobierno de Chávez dijo a los grandes periódicos y gigantescas cadenas de televisión que tendrían que pagar impuestos, al igual que cualquier otra empresa. En el pasado, las empresas de comunicación estaban tan agradecidas por el privilegio de ganar barriles de dinero sin pagar impuestos, que permitieron a los gobiernos anteriores incluir a censores oficiales dentro de sus salas de redacción. (Jamás olvidaré los gestos de asombro de los estudiantes y profesores de la primera Escuela de Periodismo Auténtico del 2003 en México, cuando el columnista Charlie Hardy, que venía de Venezuela reveló viejos ejemplares de los diarios El Nacional y El Universal de Caracas, con notas enteras borradas en la primera plana. Este fue el procedimiento de operación estándar antes de la llegada de Chávez.

A los grandes barones de los medios también les preocupaba el hecho de que Chávez no molestaría a los pequeñas estaciones vecinales y comunitarias, tanto de radio como de televisión, cuya popularidad estaba creciendo tanto como la de él. Valdría la pena decir que antes del 2002 el gobierno de Chávez si bien no reprimió al movimiento de Medios Comunitarios, tampoco lo acogió del todo. Eso vino después.

Para los Medios Comerciales fue una verdadera espina en el flanco que pequeñas televisoras y radios de abajo existieran, aunque, por carecer de fines lucrativos, no compitieran por el dinero de la publicidad. De hecho, Miguel Angel Martínez, presidente de la Cámara de Radio (una asociación del sector privado) ha difamado las estaciones de televisión y radio comunitarias, diciendo que son “ilegales” y que deben ser cerradas. Además, se ha mostrado públicamente a favor de que las estaciones comerciales “interfieran” las señales de baja potencia, provenientes de medios pequeños. Los motivos de tales amenazas probablemente tienen que ver con el papel que los Medios Comunitarios están jugando en la creciente conciencia política de la Sociedad Civil: No hay nada más molesto y que más desprestigie a los mentirosos profesionales que unos molestos narradores de la verdad, quienes se encargan de mostrarlos, regularmente, tal y como son. El día en que los Medios Comerciales ya no puedan mantener en pie las grandes ilusiones publicas, su estafa se desmoronará por completo.

Otro factor, en lo que ya es una relación adversaria entre el gobierno de Chávez y los Medios Comerciales, es que él no solamente puso impuestos a los medios o los criticó, sino que también decidió convertirse en un medio. En el 2000, Chávez dio inicio a su propio programa de televisión – Aló Presidente –, con un formato bien diferente a, digamos, los monólogos radiales que dan semanalmente George W. Bush en Washington o Vicente Fox en la ciudad de México. Cada domingo, en Venezolana de Televisión (VTV, Canal 8) y la Radio Nacional Venezolana (RNV), Chávez trae a todos los secretarios de su gabinete al estudio ( valga decir que, a veces, el programa se realiza en provincias). Además cuenta con público en vivo y recibe llamadas telefónicas de la gente. Si la persona llama debido, por ejemplo, a un problema en su colegio local, el presidente llama al Secretario de Educación para que se acerque a la cámara, para preguntarle cómo podría remediarse el asunto y una semana después informa cómo fue solucionado el problema.


El presidente hugo Chávez en el set de Aló, Presidente
Foto: D.R. 2002 Al Giordano
Aló Presidente es un programa inmensamente popular. Usualmente dura varias horas. Y Chávez – como ese vocero zapatista que es Marcos – tiene un poderoso sentido del humor, de la ironía, y de la teatralidad. El ex – preso político convertido en presidente es también un hombre bastante leído e informado sobre temas de interés público. Relata cuentos folklóricos de la historia de Venezuela, entona canciones populares y explica con un lenguaje sencillo cómo funciona el gobierno. Es también en Aló Presidente donde Chávez, frecuentemente, hace declaraciones que atrapan la atención internacional, tales como sus criticas en el 2003 sobre la guerra de Bush en Iraq, las cuales pusieron muy nerviosa a la clase política de Washinton. Incluso ha leído artículos de Narco News – y de otros molestos narradores de verdades incómodas – ¡en vivo. ¡Al aire! En otras palabras, está volviendo locos a sus adversarios, pues ha comprobado que puede crear mejores medios que los “profesionales”, quienes no pueden hacerlo sin poner en riesgo sus ilusiones, cuidadosamente construidas, sobre la sociedad. A través de las líneas telefónicas abiertas, dichos medios ya se constituyen, además, como una forma de comunicación más cercana, la cual facilita no sólo que el presidente hable, sino que también se constituyan foros en donde las diferentes quejas de la población son escuchadas

Tiempo después, como todo el mundo sabe, en abril de 2002 los Medios Comerciales de Venezuela, incluyendo esas impresas internacionales que “informan” sobre ese país, participaron abiertamente en el fomento y apoyo de un violento golpe de estado contra el gobierno del presidente Chávez.

O quizás ¿no todos saben todavía que fue lo que pasó? En ese caso habría que dar un paseo breve por la senda de la amnesia y resumir el reportaje que hicimos cuando todo sucedió: En esos tres días que estremecieron a los medios, un presidente electo fue secuestrado apuntado por las pistolas de funcionarios militares bribones, mientras los Medios Comerciales – tanto nacionales como internacionales – gritaron al unísono una gran mentira: “Chávez renunció”. Un nuevo “presidente,” el empresario petrolero Pedro Carmona, fue impuesto. Sus primeras medidas fueron cerrar las estaciones de televisión y radio estatales, allanar los estudios de televisión y radio comunitarios, disolver el Congreso y emprender una búsqueda, casa por casa, para acorralar a congresistas, dirigentes políticos, periodistas y a todos aquellos que, probablemente, no reconocerían su legitimidad.

Los barones de los medios, como el susodicho Miguel Angel Martínez, firmaron el decreto de apoyo al “gobierno” de Carmona. El New York Times aplaudió el golpe en un editorial. Su corresponsal en Venezuela, Juan Forero, les envió inmediatamente una nota bastante superficial, titulada “Gerente y Mediador: Pedro Carmona Estanga”. La Sociedad Interamericana de Prensa, el gremio de los dueños de periódicos en América, hizo una declaración pública vitoreando el golpe: “El Presidente Robert J. dijo hoy que los eventos políticos en Venezuela demuestran a las naciones de todo el mundo que no puede existir verdadera democracia sin libertad de expresión y de prensa.”

Como informó Le Monde Diplomatique, el vicealmirante que dirigió el golpe apareció en la televisión nacional, más exactamente en la cadena Venevisión, afirmando jactanciosamente: “tuvimos un arma fundamental: los medios informativos. Y ya que tengo la oportunidad, permítanme agradecerles.”

Y ahí estaban, con sus rostros asustados: los medios Comerciales desenmascarados, mostrando sus dientes antidemocráticos, dando inicio a la primera gran batalla de la Guerra Civil del Periodismo.

Fue así como una trabajadora, quien en ese entonces contaba con 32 años, de la televisora comunitaria Catia TVe -la cual había sido allanada y cerrada por las fuerzas golpistas-, llamada Blanca Eekhout, se juntó con sus colegas para oponer resistencia a la represión. De esta manera, fueron a la televisora estatal cerrada, Canal 8, rompieron los candados de las puertas, abrumaron a la policía y lograron que la estación volviera a transmitir, haciendo al aire un llamado al pueblo para que luchara contra el golpe. Como el ministro chavista Jesse Chacón reconoció después, la recuperación del Canal 8 “se debió, en gran medida, a la ayuda dada por la emisora comunitaria Catia TV. Su gente estaba ya corriendo grandes riesgos, entre ellos el de sus vidas, pero ayudaron a retomar el transmisor. Sus vidas estuvieron en peligro en todos esos días. Sus propias oficinas fueron atacadas. Pudieron escapar. Tomaron sus cámaras y permanecieron en movimiento, como hizo también la gente de Radio Perola. Hubo una persecución muy feroz contra ellos, algo que no ha sido reportado en los periódicos diarios.”


Blanca Eekhout
Foto: D.R. 2003 Al Giordano
Venezolanos bajaron en masa de las colinas que rodean Caracas y desde los barrios pobres y obreros. Pero no fueron a los palacios de gobierno, sino a los verdaderos centros de control desde donde podrían retomar el control de su país: entonces rodearon los grandes canales de televisión y los periódicos, tal y como lo informó Maurice Lemoine en la mencionada nota de Le Monde Diplomatique: “aterrados reporteros difundieron al aire llamadas de auxilio -olvidando convenientemente que se suponía que ellos eran el lado rebelde. “Nosotros también somos parte del pueblo; nosotros también somos venezolanos y estamos haciendo nuestro trabajo. No es posible que los seguidores del Teniente Coronel Hugo Chávez… nos consideren sus enemigos.’”

Así, Pedro Carmona entró a formar parte de los libros de historia como el “dictador por un día.” El golpe fracasó y el presidente electo volvió al poder. Blanca Eekhout, de la Escuela de Periodismo Auténtico de Narco News, una de las heroínas de nuestro cuento, es ahora la presidenta de la red de televisión pública que ella y sus colegas hicieron volver a la vida.

Uno de los momentos más conmovedores que vivió y reportó tu anteriormente alienado escritor de manifiestos, tuvo lugar dos meses después en Caracas, cuando 40 Periodistas Auténticos de las estaciones de televisión y Radio Comunitarias llenaron las sillas de un estudio improvisado en el hospital público de Catia para la transmisión de ese domingo de Aló Presidente. Ya no estaban mantenidos a distancia prudencial por el gobierno de Chávez. Esta vez eran los héroes y heroínas de una batalla decisiva que debían recibir un abrazo de agradecimiento. Cuando el presidente entró en la sala y el programa comenzó a transmitirse en vivo a la nación, a través de la televisión y la radio estatal, nuestros colegas se levantaron, pero no para aplaudir de manera cortés como lo hace la mayoría de la gente cuando esta frente a un jefe de estado, sino para levantar los puños – recordándole así al presidente que el verdadero poder nace desde abajo – y cantar…

De pie cantar, que vamos a triunfar / avanzan ya banderas de unidad / y tú vendrás marchando junto a mi / y así verás tu canto y tu bandera / al florecer. La luz de un rojo amanecer / anuncia ya la vida que vendrá,

De pie marchar, que el pueblo va a triunfar / será mejor la vida que vendrá / A conquistar nuestra felicidad / y en su clamor mil voces de combate se alzaran / dirán canción de libertad / Con decisión la patria vencerá.

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha / con voz de gigante gritando; adelante!

¡El pueblo unido jamás será vencido! ¡El pueblo unido jamás será vencido!

¿Y qué más podía hacer Chávez, sino cantar a coro?

La guerra mediática que se avecina

Ha sido divertido ver las reacciones histéricas ante el gran evento que tuvo lugar el domingo pasado: el lanzamiento de la cadena regional Telesur. Partiendo de las rabietas de los barones de los medios, pasando por un prominente simulador de derechos humanos el día siguiente, hasta la resolución del Congreso norteamericano para lanzar una red de propaganda televisiva y radial con destino a las ondas Venezolanas (reportada aquí por Dan Feder), la idea de que Aló Presidente recibirá llamadas de toda América, ha provocado una discusión violenta, la cual virtualmente asegura que la Guerra Civil del Periodismo pronto se agudizará.

Nadie sabe – ni siquiera el personal de Telesur, sospecho yo – cómo será el nuevo canal. Así, este es el momento para que aquellos de nosotros a quienes su sed de verdad convierte en soldados del Periodismo Auténtico, hagamos un inventario de la información y las armas que se encuentren disponibles y que, así mismo, determinemos con cuáles tropas podemos contar si el camino se torna difícil.

Pero, ¿qué sabemos de Telesur? Pues que es un nuevo tipo de red televisiva, que no contará con ningún tipo de publicidad (aunque sí tendrá “patrocinadores”, siguiendo el ejemplo de las emisoras publicas. Sin embargo, se desconoce qué tanto van a intervenir estos en el proyecto). Gracias al origen de su financiamiento (5 millones de dólares aportados por mitad entre el gobierno de Venezuela y otros países latinoamericanos) no tendrá que obedecer, al menos durante mucho tiempo, a las grandes élites de accionistas, lo que permite que las voces de abajo hablen con cada vez más fuerza a mucha más gente. Telesur, además, tiene el potencial necesario para causar explosión: propone un novedoso modelo de expresión en un continente cuyas voces han sido aplastadas por los medios masivos desde el primer día en que existió la televisión hasta hoy.

No demoraron en aparecer, entonces, las críticas exageradas y sin sentido, cuando el canal ni siquiera había empezado a transmitir. Nada más basta recordar las advertencias que, hace unos días, el congresista republicano estadounidense del estado de la Florida, Connie Mack, hizo sobre Telesur: “Chávez se prepara para lanzar su propio red de televisión, imitando el ejemplo de Al-Jazeera, con el fin de difundir su discurso antiamericano y anti-libertad… Hugo Chávez es un enemigo de la libertad y de aquellos que la apoyan y promueven. Es una amenaza para los Estados Unidos y tiene potencial para socavar el equilibrio del poder en el Hemisferio Occidental. Hoy, en los Estados Unidos, hemos enviado el mensaje de que no nos haremos de la vista gorda, mientras Hugo Chávez siga destruyendo la libertad y arrebatando a Venezuela de las manos de sus ciudadanos.”

Hay momentos en que el poder reacciona de manera exagerada ante ciertas cosas, reflejando así sus peores miedos. El “show” montado por Mack – en donde “el equilibrio de poder en el Hemisferio Occidental” va a cambiar y donde lo gringos deciden tomar cartas en el asunto – que seguramente captó la atención de muchos televidentes-, forma parte de la misma historia que ha sido reportada por esta publicación hace cinco años, desde que dimos a conocer nuestro Mensaje de Bienvenida en el 2000. ¿Quizás a eso mismo se estaba refiriendo Mack cuando hablaba de “no hacerse los de la vista gorda”?

En cualquier caso, para los Periodistas Auténticos que estamos a favor de una verdadera libertad de expresión, tales ataques contra el canal Telesur- venidos de determinados quisquillosos clones mecánicos de un imperio cada vez más degenerado –, lo llenarán de buena voluntad y le harán tener muchos defensores desde el comienzo.

No obstante, aún existe el peligro de que los grandes proyectos de medios “alternativos”, caigan en la trampa de intentar replicar o imitar a los medios del establecimiento. De hecho, muchas veces, llegan a ser muy precavidos y aburridos en su manera de informar. Por ejemplo, pienso en Air America, la cadena de radio liberal en Estados Unidos que se lanzó el año pasado y que aún sigue tratando de mantenerse en pie, debido a que se ha mostrado sumamente partidario de un partido político ( los demócratas) y a que algunas personas de su staff cometieron algunos errores, tales como su antiguo y autoritario director, que quiso hacer una especie de noticiero cómico para radio. Simplemente su contenido no fue lo suficientemente fuerte como para despertar las pasiones del público. Actualmente, Danny Goldberg y Carl Ginsberg, ambos con una muy buena mirada, intentan arreglar las cosas de nuevo. La comunicación, en parte, es el arte de definir y la tarea más importante por cualquier medio (igual que para los periodistas, a nivel individual) debe ser autodefinirse.

Y esto hace que nuestra historia regrese a donde empezó: a Chiapas y a los zapatistas, quienes saben mucho sobre la autodefinición y quienes han impulsado a muchos, incluso a este escritor de manifiestos alguna vez marginado, para trabajar- muy duro y de manera horizontal- junto a otros, con el fin hacer el trabajo consistente en autodefinirse. Algunos de nosotros -en esta ahora hemisférica red de Periodistas Auténticos-, quienes nos definimos como “de la izquierda” y “no electorales” (¿Ves? ¡ Nada más con estas dos definiciones nos evitamos muchos dolores de cabeza innecesarios!), actualmente estamos trabajando juntos para responder a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, para mostrar en voz alta- como lo hicieron recientemente los propios zapatistas- lo que hacemos como Periodistas Auténticos, en dónde nos encontramos ahora, cómo vemos al mundo y a este país nuestro “ llamado América”, qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer. Se trata de hablar de nuestras creencias fundamentales y los Periodistas Auténticos no necesitan contratar a un publicista para hacer eso.


Martín Sánchez de Aporrea.org, “aporreando” al Presidente Chávez “con buena voluntad y por el bien del proceso revolucionario”, durante una conferencia de prensa organizada por los medios comunitarios.
Foto: D.R. 2003 Apporea
Habrá que ver, por ejemplo, qué papel jugarán los héroes y heroínas de los Medios Comunitarios de Venezuela (y de todo América) en Telesur. Y sospecho que habrá críticas importantes y precoces hacia el nuevo canal, no sólo provenientes de sus enemigos, como Connie Mack, sino también de sus verdaderos amigos. Crear medios y hacer periodismo son ejercicios donde la crítica es fundamental: tanto para hacerla como para recibirla y para tomársela en serio. Los Periodistas Auténticos estaremos atentos, en las próximas semanas y meses, a las páginas de Aporrea.org, la cual, como informó Luis Gómez aquí hace dos años, es un medio venezolano construido desde abajo, que ha asumido un papel muy importante en la conciencia y el debate en torno a la Revolución Bolivariana.

De hecho, en un reportaje muy interesante publicado hace poco en Aporrea (proveniente de la agencia de noticias cubana Prensa Latina), Telesur despejó algunas dudas sobre su autodefinición:

Con el propósito de “desalambrar los latifundios mediáticos” sale al aire este domingo 24 de julio TELESUR, el primer canal televisivo de América Latina, con sede en Caracas.

Aram Aharonian, uno de los inspiradores del proyecto y Director General de TELESUR, aseguró a Prensa Latina que el canal no se alejará ni un minuto de sus propósitos iniciales, pese a la reacción adversa de autoridades estadounidenses.

“Empezamos a desalambrar los latifundios mediáticos en América Latina con una herramienta muy importante para la integración latinoamericana”, precisó el periodista uruguayo en la sede temporal de la emisora, en la céntrica Avenida Urdaneta de Caracas.

Nos falta muchísimo. Empezamos recién. Vamos perdiendo por goleada, pero empezamos a buscar herramientas que sirvan para contrarrestar todo eso, precisó en alusión al predominio de los medios de comunicación extranjeros en la región.

Aharonian considera que uno de los propósitos fundamentales del canal es permitir a los latinoamericanos mirarse con ojos propios y no a través de los de medios de comunicación extranjeros.

Interrogado sobre la decisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de iniciar transmisiones de radio y televisión contra Venezuela, en una presunta respuesta a TELESUR, el directivo calificó la iniciativa de “ridícula”.

Los congresistas norteamericanos parecen ignorar, apuntó, que en Venezuela hay más de 40 emisoras de televisión privadas y sólo dos estatales y se ven 128 canales de cable.

Según su criterio es en realidad un intento de descalificación de TELESUR antes de ni siquiera haber transmitido un solo programa. Es una maravilla de la ciencia ficción, subrayó Aharonian.

Precisó que se trata de amedrentar y crear una matriz de opinión adversa a TELESUR, pero consideró que podrán chantajear a alguna gente en algunos países, pero en general se entiende muy bien el propósito integracionista del canal.

En cierta forma, agregó, ese ataque nos llena de satisfacción y orgullo, pues muestra que vamos por la senda correcta en el propósito de dar una nueva opción a los televidentes latinoamericanos.

Por su parte, el director de Información del canal, el periodista y realizador colombiano Jorge Enrique Botero, confirmó que desde el 24 de julio TELESUR inicia la transmisión de cuatro bloques diarios de seis horas cada uno.

Precisó que se trata de una programación experimental hasta septiembre que incluye segmentos informativos, crónicas, documentales y cine de América Latina.

En esta primera etapa TELESUR podrá verse en emisoras de cable y de transmisión abierta de Argentina, Brasil, Venezuela, República Dominicana y Guatemala, entre otros.

Muy bien, aquí vamos. Aharonian es un tipo capaz, gregario y travieso, que posee una gran cualidad: admitir que el todavía no tiene formuladas las respuestas, y ni siquiera las preguntas.

La historia dentro de la historia

El calor generado por las críticas provenientes de los opositores de Telesur (es decir los de Chávez y Fidel Castro)- como muchas en las que se han enfocado los Medios Comerciales- puede cegar a la opinión pública. Usualmente, ese es su propósito.

Sin embargo, otra es la historia que se teje bajo la superficie. En el proyecto Bolivariano de unidad latinoamericana que enmarca a Telesur y que promueve Chávez hace mucho tiempo, existe una floreciente discusión entre los movimientos sociales (incluso en el movimiento del Periodismo Auténtico), donde se trata de definir si el futuro del hemisferio es un asunto que debe resolverse a través de la toma del poder (de arriba) para construirlo de nuevo (desde abajo). Este debate- que arde por todos partes… en Bolivia, en Ecuador y, actualmente, con cierta pasión particular, en México-, se hizo palpable justo en aquel momento cuando los Periodistas Comunitarios de Venezuela se levantaron con los puños al aire y entonaron una canción que tenía un mensaje para Chávez.

Hoy, en México, el debate se lleva a cabo de una manera más notable, a raíz de la nueva iniciativa de los zapatistas de realizar la “otra campaña” que es “de la izquierda” y que “no participa en elecciones,” en un agudo contraste frente a la campaña llevada a cabo actualmente por el gobernador del Distrito Federal, Andrés Manual López Obrador, para las elecciones presidenciales de julio de 2006. Desde la elección de Chávez en 1998, han sido elegidos en Brasil, Ecuador, Argentina y Uruguay, presidentes que han dicho ser, en cierta medida, de “izquierda” o de “centro-izquierda” (de ellos, uno, Lucio Gutiérrez de Ecuador, abandonó el poder cuando los movimientos sociales y indígenas que antes lo habían apoyado, lo señalaran como traidor). Desde la “derecha,” existe la percepción de que López Obrador, el líder de las encuestas de opinión, podría edificar un bloque de izquierda en América Latina para enfrentar – tal y como lo hizo con la Organización de Estados Americanos recientemente – las imposiciones políticas y los intereses económicos de Estados Unidos.

Sin embargo, el mismo López Obrador, luego de haber sobrevivido a un intento atroz de eliminarlo como candidato en las votaciones -a través de un complot llamado el “desafuero” (denunciamos esto el pasado febrero)-, rechaza toda comparación entre el y Chávez o hasta con el más cauteloso sindicalista convertido en presidente, llamado Lula da Silva, y dice ser de “centro.” El 19 de junio, justamente antes de declarase en “alerta roja” y anunciar la “otra campaña,” el Subcomandante de los zapatistas lanzó un comunicado que atacó duramente a cada uno de los partidos políticos mexicanos y de los candidatos presidenciales, con nombres propios. Y no tuvo pelos en la lengua con respecto a López Obrador, conocido en la prensa mexicana por sus siglas AMLO. En el comunicado, Marcos calificó a AMLO como “ un huevo de serpiente”, que al final está empollando la viva imagen de su propio archi-nemesis, el deshonrado ex presidente Carlos Salinas de Gortari, a quien los zapatistas declararon la guerra hace doce años.

Cuando se critica el proyecto de AMLO no se trata de criticar un proyecto de izquierda, porque no lo es, así lo ha declarado y prometido López Obrador al Poder de más arriba. El ha sido claro y sólo no lo ven quienes no quieren verlo (o no les conviene verlo) y se siguen esforzando por verlo y presentarlo como un hombre de izquierda. El de AMLO es un proyecto, según él mismo lo definió, de centro.

Y el centro no es más que una derecha moderada, una puerta a la clínica de cirugía plástica que transforma a los luchadores sociales en déspotas y cínicos, una macroeconomía estabilizada con segundos pisos y conferencias de prensa mañaneras.

Frente a López Obrador no estamos enfrente de un líder nostálgico del pasado nacionalista revolucionario, sino de alguien con un proyecto muy claro de presente… y de futuro… Ofrece crear las bases de un Estado “moderno”, por eso se esfuerza en diferenciarse de Lula, Chávez, Castro y Tabaré. Y el ofrecimiento no lo hace a los de abajo o a lo que queda de la Nación mexicana, sino a quien manda en realidad: el poder financiero internacional. La de él no será una administración neoliberal con la mano izquierda (Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay, Kirchner en Argentina), ni un gobierno socialista (Castro en Cuba), ni un nacionalismo popular (Chávez en Venezuela), sino EL NUEVO MODELO DE ESTADO NO-NACIONAL (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina.

Obviamente, cuando los zapatistas (o los Periodistas Auténticos y o otros) se definen como gente que “no participa en elecciones”, no quiere decir que ellos (nosotros) no hablen o escriban sobre la elecciones y sus consecuencias. (De hecho, los zapatistas estaban entre los críticos más agudos y significativos del complot, conocido como “desafuero”, contra López Obrador.) Pero el debate entre aquellos que quieren tomar el poder existente y quienes quieren construir uno nuevo desde abajo, ha empezado a correr a la velocidad de la luz en México y en otros lugares. En un comunicado publicado el 23 de julio, Marcos respondió a algunas críticas con respecto a la Sexta Declaración de los zapatistas y a su plan para la “otra campaña” en donde se relacionan sus objetivos políticos con los de López Obrador:“el que la derecha use al zapatismo para golpear a López Obrador, o sea al centro político (yo sé que esos señalamientos dicen que AMLO es de izquierda, pero él dice que es de centro, así que aquí tomamos lo que él dice, no lo que dicen por él). La mayoría de estos señalamientos son bien intencionados y buscan ayudar, bien advirtiendo obstáculos en el camino o bien aportando opiniones de cómo podría crecer el movimiento que pretende despertar la Sexta.

Además, dirigiéndose a otros críticos que sugieren que los zapatistas deben ocuparse únicamente de Chiapas, Marcos respondió:

…tenemos el presentimiento de que esas críticas serían alabanzas… si la Sexta declarara el apoyo incondicional al centro político representado por López Obrador. Y, si dijéramos “vamos a salir para sumamos a las redes ciudadanas en apoyo a AMLO”, vendrían el entusiasmo, los “sí”, los “claro, hay que salir, no hay que quedarse encerrado, es hora de que el zapatismo abandone su guarida y una sus experiencias a las masas volcadas a favor del esperado”. Mmh… López Obrador. Acaba de presentar su “Proyecto Alternativo de Nación” ante las redes ciudadanas. Nosotros desconfiamos y no vemos más que un maquillaje plástico (y que cambia según el respetable) y una lista de promesas olvidables. Como quiera, tal vez alguien pueda decirle a AMLO que no puede prometer “el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés”, porque eso significa, entre otras cosas,reformar la Constitución y, si mal no recuerdo, ése es trabajo del Congreso. En todo caso, la promesa la debería hacer un partido político, señalando que sus candidatos cumplirán si son elegidos. De otra forma, tendría que proponerse que el ejecutivo federal mandara sobre los otros poderes, o los desconociera. O sea una dictadura. Pero no se trata de eso. ¿O sí?

En la política de arriba, los proyectos buscan, en los períodos electorales, sumar lo más que se pueda. Pero al sumar a unos, restan a otros. Entonces deciden sumar a los más, y restar a los menos. En la política de arriba, los proyectos buscan, en los períodos electorales, sumar lo más que se pueda. Pero al sumar a unos, restan a otros. Entonces deciden sumar a los más, y restar a los menos.

Esta misma discusión se lleva a cabo actualmente en Bolivia (entre los movimientos sociales e indígenas de la tendencia “desde abajo” y los militantes del partido Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales). Lo mismo ocurre en Ecuador, en Argentina y en el Brasil de Lula… (Es un debate muy diferente al que se da, digamos, en Estados Unidos, entre los partidarios de candidatos demócratas o de otros partidos. En efecto, la existencia de movimientos sociales auténticos en América Latina, que no tiene carácter electoral, hace que la discusión sea más concreta y que no se haga confusa, al estar cubierta de cierto forraje intelectual.) En Venezuela, el debate también tiene un toque distinto, pues Chávez, el principal líder electoral de ese país, parece estar más atento y más tranquilo frente a su existencia, pues los ataques contra su gobierno son tan feroces y provienen de sectores antidemocráticos tan detestables, que los movimientos sociales logran interesarse en la lucha para defender la soberanía nacional, mientras impulsan al presidente a atender sus quejas.


La existencia de movimientos sociales auténticos “no-electorales” en Latinoamérica hacen que la discusión adquiera una dimensión más real.
Foto D.R. 2003 Al Giordano, en Oventik, Chiapas
Es en este debate donde Telesur, como la primera cadena de televisión regional latinoamericana, podría salir a escena para su propio beneficio y por el bienestar de toda América. (En todo caso, este debate será reportado con más frecuencia que en Narco News, y quisiéramos tenerlo también con Telesur.

Los medios comerciales no transmiten (ni siquiera escriben) sobre la discusión entre los “de arriba” y los “de abajo.” Y nunca lo harán. Mejor dicho, ni siquiera pueden hacerlo, porque el debate les toca ciertas fibras sensibles. Esta es la dialéctica de fondo de la Guerra Civil del Periodismo: ¿nos acogemos finalmente a los “medios de arriba” para intentar conseguir empleo en el New York Times o en la CNN? Para eso, hay que ceder en muchas cosas, de las cuales dependen estos medios para obtener las ganancias que benefician a sus dueños. Esa sola regla conlleva a que se convierta en una prioridad satisfacer a los consumidores con mucho efectivo disponible y no a la mayoría de la gente, pues los anunciantes pagan pautas en los medios con el fin de llegar a esta adinerada audiencia. Cuando el medio es comercial este juego puede arreglarse según las conveniencias.

Aquí va otro ejemplo de cómo los Medios Comerciales – y aquellos que dependen de la “información” que brindan – limitan las opciones ante el resurgimiento de la izquierda en América Latina: Durante un discurso en ciudad de México (¡en el centro de convenciones Banamex!), el ex presidente estadounidense Bill Clinton alabó al Presidente Lula de Brasil por haberse “puesto en el lado positivo de la interdependencia global” como “líder responsable” que ha “llevado a Brasil a hacer negocios con el resto del mundo”, mientras se refirió al gobierno de Chávez como un modelo alternativo que hay que evitar. Clinton afirmó que Chávez “presume tener todo el petróleo y el dinero necesarios para desafiar al resto del mundo” y que “el modelo del señor Chávez no ha llevado prosperidad a Venezuela ni es un buen ejemplo de la inserción de América Latina en el lado positivo de la interdependencia global”. Luego agregó que “los latinoamericanos tienen que decidir cuál de esos modelos es el correcto”. ¡Cómo si hubiera sólo dos modelos! ¿Y dónde quedan aquellos que se encuentran al margen de estas dos opciones absolutas propuestas por Clinton, es decir, casi todos los movimientos sociales, cuyas voces han sido reportadas aquí durante cinco años, que luchan por la democracia auténtica, la justicia, la libertad, y la construcción de autonomías desde abajo? Imagínense, Clinton dijo en una sala llena de mexicanos que ellos deben elegir entre esos dos modelos, justo el mismo día en que Marcos le dijo “huevo de serpiente” a López Obrador y criticó su “nuevo modelo de estado no-nacional.”

Cuando, por ejemplo, también en Junio, los movimientos sociales bolivianos bloquearon las vías y carreteras para impedir la imposición de su sucesor presidencial altamente repudiado, exigiendo a la vez la nacionalización del gas y una nueva Constitución, no arriesgaron sus vidas para imitar un “modelo brasileño” ni un “modelo venezolano”. Ellos tienen modelos propios – e incluso estos tienen diferencias a nivel local – por los cuales luchar. Además, hay bastantes brasileños y venezolanos que, por su lado, luchan dentro de sus propios países para empujar a sus gobiernos a adoptar mejores modelos. Otro tanto ocurrió en Ecuador con una mayoría indígena a la cabeza. Los zapatistas, entre tanto, dicen todo el tiempo que quieren “un mundo donde quepan muchos mundos.”

¿Qué es un periodista?

Un reto inmediato para Telesur (al igual que para Narco News y otros) es no simplemente reportar sobre esta vibrante discusión impulsada por los zapatistas “desde abajo” (aunque si es necesario informar sobre ello: es una noticia auténtica), sino también echar un vistazo crítico a lo que se refiere a la creación de medios, al quehacer periodístico y, sobre todo, a ser Periodistas Auténticos o a la conformación de una red de ellos, para luego aplicar lo aprendido en nuestro trabajo y en otros ámbitos del mundo.


“Una nueva manera de ver las cosas… lejos del deslumbramiento que producen los reflectores, del barullo de los templetes, del atropellado andar detrás de la nota, de la lucha por la exclusiva.” – Subcomandante Marcos
Foto: D.R. 1999 Al Giordano
A propósito, existe un comunicado muy interesante de los zapatistas, dado a conocer en noviembre del 2003, durante un evento que tuvo lugar en la ciudad de México, donde se lanzó el libro EZLN: 20 y 10. Fuego y Palabra, escrito por Gloria Muñoz Ramírez. Marcos hablo así sobre la autora:

...una mujer de profesión periodista acabó, no sin dificultades, por brincar el complicado y espeso muro del escepticismo zapatista y se quedó a vivir en las comunidades indígenas rebeldes. Desde entonces compartió con los compañeros el sueño y el desvelo, las alegrías y las tristezas, los alimentos y sus ausencias, las persecuciones y los reposos, las muertes y las vidas. Poco a poco los compañeros y compañeras la fueron aceptando y haciéndola parte de su cotidianidad. No voy a contar su historia. Entre otras cosas, porque ella ha preferido contar la historia de un movimiento, el zapatista, y no la propia.

El nombre de esta persona es Gloria Muñoz Ramírez. Durante el período que va de 1994 a 1996 trabajó para el periódico mexicano Punto, para la agencia de noticias alemana DPA, para el periódico norteamericano La Opinión y para el diario mexicano La Jornada. En 1995, en la mañana del 9 de febrero y junto con Hermann Bellinghausen, realizó para La Jornada la que pudo haber sido la última entrevista con el Subcomandante Insurgente Marcos. En 1997 dejó su trabajo, su familia, sus amigos (además de cosas que sólo ella sabe), y se vino a vivir a las comunidades zapatistas. Durante estos 7 años no publicó nada, pero siguió escribiendo y su olfato periodístico no la abandonó. Claro que la periodista ya no lo era, o ya no sólo era periodista. Gloria fue aprendiendo a tener otra mirada, la que está alejada del deslumbramiento que producen los reflectores, del barullo de los templetes, del atropellado andar detrás de la nota, de la lucha por la exclusiva. La mirada que se aprende en las montañas del sureste mexicano…

La periodista ya no lo era, o ya no sólo era periodista.” Cuando nos atodenominamos como Periodistas Auténticos, eso es lo que realmente decimos: Ya no somos solo periodistas, sino también seres humanos: obreros y agricultores de verdades, entre muchas otras cosas más. Y definitivamente vale la pena repetir esto: “…aprendiendo a tener otra mirada, la que está alejada del deslumbramiento que producen los reflectores, del barullo de los templetes, del atropellado andar detrás de la nota, de la lucha por la exclusiva.”

Esta nueva manera de mirar (y de escuchar) viene de abajo.

Así que hoy extendemos la bienvenida a los periodistas de Telesur y, fraternalmente, les deseamos la mejor de las suertes. Ya tienen la fortuna de haber hecho buenos enemigos, sin ni siquiera haber disparado una sola bala y también cuentan con la ventaja de haberse quitado de encima las trabas del modelo de periodismo publicitario. Y si esto los impulsa a “tener otra mirada” frente al oficio de escuchar e informar desde abajo, seguramente juntos, y sin apartarse del pueblo, van a hacer muy buenos amigos en cada esquina de Nuestra América (incluso, entre ellos, estas tú, querido lector): aquellos que ya nos reconocemos, cuando nos vemos sosteniendo nuestras velitas desde abajo, esas mismas que hacen posible, cuando las levantamos juntos hacia arriba, para iluminar los cielos de un país llamado América.

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